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viernes, 29 de febrero de 2008

Manuel Garrido Lecona


Te quiero tanto, tanto te quiero,
que ya no puedo quererte más
y estoy seguro que el mundo entero
amor tan grande, no vio jamás.

Eres mi cielo, mi vida, todo;
la causa noble de mi existir.
Sin conocerte, de ningún modo
sería posible mi cruel vivir.

Rotas estaban mis ilusiones
cuando en mi senda te vi pasar,
pero tus frases y tus acciones
nuevos ideales pudieron crear.

En tus miradas miré el anhelo
de un sacrificio por caridad
y oí en tus labios la voz del cielo
que redimiera mi humanidad.

Sólo a ti debo mi gran contento,
mis ilusiones, mi bienestar,
y esa grandeza que dentro siento
porque he logrado, por fin, amar.

A ti te adoro... Tanto te quiero
que ya no puedo quererte más
y estoy seguro que el mundo entero
amor tan grande... No vio jamás.

Guarda, mi vida, la pobre rima
donde tu nombre por tema está;
si acaso, torpe, tu ser lastima,
por tu grandeza, tu perdón da.

A ti que llegue como una ofrenda,
como la prueba de un puro amor,
que sus lamentos tu ser comprenda
y que comprenda todo mi amor.


Manuel Garrido Lecona

CUANDO MIRO TUS OJOS COMO MIRAN


Cuando miro tus ojos como miran,
con esa placidez que me subyuga,
parece algunas veces que suspiran
por algo en el espacio que se fuga.

Parece que quisieran ser un rayo
que cruza por el éter desde el cielo,
o ser como la queja de un desmayo
que vuela tras la huella de un anhelo.

Te miro con amor embelesado,
buscando en vano lo que ven tus ojos,
y luego silencioso, muy callado
abogo porque logres tus antojos.

Quisiera que tus sueños, tus desvelos,
tus ansias de querer a quien te quiere,
dejaran ya por fin de ser anhelos
y fueran realidad que nunca muere.

Si nada puedo hacer queriendo hacerlo,
por que alcances la dicha que mereces,
haciendo que tan solo por quererlo
mis horas de indolencia desvaneces.

Si tuviera algo digno, que valiera,
a tus plantas, mujer, ofrecería
pero tengo tan solo mi quimera,
mi pobreza y mi loca fantasía.

Guardo un algo, quizás que había ocultado
por que tiene menor cotización
decrépito, luctuoso y lacerado
le llamo a esa piltrafa corazón.

A duras penas su labor realiza
callando sus angustias noche y día,
a veces en las noches agoniza
y logra renacer durante el día.

Ya tiene a quien sonar en la noche
ya tiene en quien pensar durante el día,
tiene a quien brindar este derroche
de frases que pretenden su poesía.

Tú le inspiras, le colmas, le confortas
con tu efigie de forma angelical,
y en la forma sutil con que te portas
la bondad le antepones a su mal.

Tú, tan buena, tan casta, tan honesta
tan hermosa y tan llena de atracción
a mis dudas propones la respuesta
dejando complacida mi razón.

Si nada tengo de ofrecerte digno,
permite al menos que te de mi ser
que amarte siempre me ordenó mi signo
aunque fuera el amarte padecer.

Si acaso alguna vez necesitaras
destruirte tu falsa soledad,
bastaría nada más con que llamaras
al que te ama callando su ansiedad.

Y si acaso también, Dios no lo quiera,
si tuvieras la pena que sufrir
con llamarme a tu lado, donde fuera
tus pesares tendrías que compartir.

Manuel Garrido Lecona

La forma en que me amas...

Crea un silencio en mi voz
Y un manantial de lágrimas contenidas en la garganta.

Cierro mis ojos profundos
Que solo han visto dolor
Desde el momento que he olvidado lo que es el amor.

Sentí que sin amar
Dejaría de sufrir,
Y sola me he encerrado
A no arriesgar y no vivir.

Ahora que estas tan cerca
Mis sentimientos se confunden
Tengo un huracán en mi alma,
Que oprime mi ser y me hunde.

El miedo a volver a empezar,
Y la alegría de tenerte
Se van mezclando en mi cuerpo
Con saber que tu me quieres.

La forma en que me amas,
Da dicha y esperanza a mis horas largas
Crea un sonido en mi voz
Que dice te quiero y hace tanto te esperaba.

De la web

Esperándote mi amor


Te espere como las flores esperan
la primavera, como las sombras al alba,
como el día espera la noche y...
y No llegaste!

A lo lejos mis ojos vieron aparecer
el aurora anunciando un nuevo día
y yo derramando mis lágrimas
por saberte lejos de mi amanecer.

Los minutos que pasaban lentamente
se ivan llevando mis sueños,
mis esperanzas de verte llegar.

Las velas encendidas sobre la mesa
se consumían poco a poco, como se
consumían mis deseos, mis sueños,
y mi felicidad.

Que tristeza que lo nuestro hoy
termine de una vez.
Ya amanece..... quizás ya no me recuerdes
llevare en mi alma tu recuerdo y mis labios
la añoranza del sabor de tus labios
sobre mi piel.

Sola estoy llorando, sola estoy pensando
que otras noches han de llegar, pero esta
no tendrá fin.
Mi pobre vida estará triste y vacía
sin florecer.

Me quede sola y no quiero pensar
que deberé hacer cuando acabe el día
y el manto de la noche llegue ..... ahí
no sabré quehacer.

De mi dolor tendré que sacar la fuerza
que necesito para vivir.
Te doy las gracias por los momentos
que viví y los sueños que me hiciste sentir.

Todo acabo y tu ya no vendrás,
no se si un día me recordaras
y mi amor va a estar igual, por si algún
día quieres volver.

Mis ojos por todos lados
te buscan por noches y días.
Mi corazón vacío esta y esa es mi realidad.

Maria Alejandra Valdez

BABEL...


Y yo que me reía de los enamorados,
que radiografié mi alma rota,
y necesité kilos de escayola para recomponer mi espíritu,
yo que desdeñé sueños rotos que antaño eran de acero,
me harté de esta eterna tormenta,
y de caer de rodillas en cada esmeril batalla

Ya no me avergüenza que me vean poner boca de pez cuando estoy solo,
porque no se que ocurrió en el eclipse de tus ojos y mi corazón,
que ahora te pediré un mundo repleto de ilusiones,
y una luna que baile al son de tus besos

Para huir de esa falsa libertad,
porque deseo amarte como jamás concebiste,
así que hoy seré la estrella que te acune,
y la cuna en la que tu sueñes

Ven que haremos un pacto yo y tu sonrisa,
probaremos cada puerta aunque lleve candado,

bailaremos nuestra música en medio de la calle,
y te partiré los huesos en un abrir y cerrar de abrazos

Y que la felicidad sea beberme tus lágrimas,
hacer trucos de magia como los de esta noche,
en los que desaparezco de tus manos,
para que empieces a buscarme por todos los rincones.

Babel. Tú y yo, que a veces hablamos idiomas distintos,
Yo te escucho decir pero no dices,
Tú me oyes distinto a lo que digo,
No nos entendemos en noches que se cierran en banda

como los párpados que no quieren abrirse cuando sueño contigo

Y léeme poemas de poetas que no suiciden antes de los treinta,
querámonos así todos los días,
como algunos sólo aciertan a quererse un instante,
que tu y yo somos un caso aparte,
una constelación perdida,
la más limitada de las series.
de la web

jueves, 28 de febrero de 2008

Luz de Luna




Luz de Luna

Yo quiero ser el cristal
transparente de tu pecho,
y observar tu corazón
al ritmo de mis deseos.

Yo quiero mirar tus ojos
para reflejarme en ellos.
Que me atrape tu mirada,
y sentirme prisionero.

Yo quiero sentir tu boca,
yo quiero sentir tu aliento,
y sentir el suave tacto
frenético de tus besos

Quiero acariciar tu cara,
quiero acariciar tu pelo,
y entre fragancias nocturnas
quiero acariciar tu cuerpo.

Y en éxtasis de albahaca
en un profundo silencio,
que sea testigo la Luna
de lo mucho que te quiero.

Desconozco el autor

Haschisch




Haschisch



Arabia: - tierra altiva
Sólo del sol y del harem cautiva.

Cuando la infame Tierra abre su seno
Al árabe, engendrado
De ardiente arena y sol enamorado,
Y el seno, de miserias viles lleno,
Fango sangriento al árabe ha mostrado,
Lo eterno anhela, el árabe suspira,
Los ojos cierra a la verdad, y llora
Dulce llanto de amor a la mentira,
Y el alma ardiente de la tierra mora
Duerme para vivir, pues - viva - la ira
En su pecho más loca se levanta
Que la idea de amor en sus mujeres
Y el canto de pasión en su garganta.
¡Amor de mujer árabe! - La ardiente
Sed del mismo Don Juan se apagaría
En un árabe amor, en una frente
De que el negro cabello se desvía,
¡Como que ansia de amor eterno siente,
Y a saciarnos de amor nos desafía!

¡Oh! viven en aquellas
Magníficas doncellas,
Las trovas no escuchadas,
Las horas no sentidas,
Y lágrimas de amor aún no lloradas,
Y fuentes de hondo amor aún no sabidas;
En ellas, las huríes,
Por cada rayo de su sol un beso
Con sabor de azahar y de alelíes; -
¡Y en ellas, lo imposible
De una hoguera de luz nunca extinguible!

La vida es el amor - donde la tierra
Por los solares besos fecundada,
Pensiles ha por hijos, en que encierra
La fragancia y la luz de una alborada; -
La vida es el amor - donde de amores
Del tibio sol y arábigas arenas,
Hasta el desierto mismo nacen flores
Con palmas leves de murmullo llenas; -

Y allí donde si el sol desapareciera
Del beso de una hurí renacería,
Prendida dejo el alma pasajera
Y la vida es amor: - ¡Oh! ¡quién pudiera
De una mora el amor gozar un día!

No es estatua de lánguida figura
El alma de un poeta:
Es un sol de dolor: alma sin cura
De universal enfermedad secreta: -

En sí tiene el hervor, en sí esta fiera
Ansia que en beso incomparable invoca
Que, dado en una vez, arda en su boca
Mas allá de las horas en que muera: -

¡Oh! ¡Pobre alma dormida
Sin este beso eterno sacudida!

Una árabe que besa,
Es labio de mujer, donde nos cumple
La eternidad al fin una promesa: -

¡Oh! si mis labios pálidos rozara
una arábiga boca, donde arde
Cuando se imprime, el fuego del Sahara,
Mientras no es ida, el fuego de la tarde: -

Si esta mejilla sin color,- hundida
Al espantoso beso
Que con los huesos de su boca, impreso
En cara y corazón deja la vida,-

Si este espíritu luce enamorado
Del armónico amor, en mí sintiera
Ese beso de una árabe, engendrado
Al fecundo calor de una quimera; -
Si el alma de una mora, al hierro impío
Del tiránico afán encadenada,
Viniera a calentar el pecho mío,
Y dejara en mi boca fatigada
Un beso como el fuego del Estío
Largo como el dolor de esta jornada,-

Yo no sé qué dulcísima ternura
Este árido cerebro llenaría:
Yo no sé qué colores esta oscura
Virgen de mi alma casta vestiría;
Qué luz como esta luz - ¡oh, qué ventura
De una mora el amor gozar un día!

Chimenea encendida
Al frío corporal vuelve la vida:
¡También de un beso al fuego,
El muerto de vivir, renace luego!

Nadie sabe el secreto misterioso
De un beso de mujer: yo lo he sabido
En un arrobamiento luminoso
Extra-tierra, extra-humano, extra-vivido.

Cuando todo lo férvido dormita,
Cuando todo lo imbécil gigantea,
Cuando la languidez sólo se agita
Y por nuestra alma mísera pasea,-
Hay algo más hermoso que una noche
De Enero de mi patria en las llanuras; -
Más dulce que un dulcísimo reproche
Lleno de confusión y de locuras,
Con que un trémulo labio
Culpa y perdona su amoroso agravio; -
¡Hay algo como en sueños
Nos pareció escuchar, algo que ha sido
Verdad, aunque fue sueño, porque deja
Partida la verdad, cierto el sonido.-
Un rayo que refleja
Muy suave claridad,- una dulzura
Que todos nuestros átomos orea,
Y una especie de aroma de ternura
Que sobre nuestros labios titubea! -

¡Un beso de mujer! - Pues, ¿cómo ha sido?
Todo lo venturoso ha renacido,
La redención espléndida amanece,
Esénciase el cadáver, y en el punto
Hermano siglo y siglo de un difunto,
¡O me engaño - ¡oh ventura! - o me parece
Que do el difunto fue, la yerba crece!

¡Un beso de mujer! - Yo lo he sabido
En un muy dulce instante extra-vivido.-
El árabe, si llora,
Al fantástico haschisch consuelo implora.
El haschisch es la planta misteriosa,
Fantástica poetisa de la tierra:
Sabe las sombras de una noche hermosa
Y canta y pinta cuanto en ella encierra.-

El ido trovador toma su lira:
El árabe indolente haschisch aspira.
Y el árabe hace bien, porque esta planta
Se aspira, aroma, narcotiza, y canta.

Y el moro está dormido,
Y el haschisch va cantando,
Y el sueno va dejando,
Armonías celestes en su oído.

Muchos cielos ha el árabe, y en todos,
En todos hay amor,- pues sin amores,
¿Qué azul diafanidad tuviera un cielo?
¿Qué espléndido color las tristes flores?

Y el buen haschisch lo sabe,
Y no entona jamás cántico grave.
Fiesta hace en el cerebro,
Despierta en él imágenes galanas;
El pinta de un arroyo el blando quiebro,
El conoce el cantar de las mañanas,
Y esta arábiga planta trovadora
No gime, no entristece, nunca llora;
Sabe el misterio del azul del cielo,
Sabe el murmullo del inquieto río,
Sabe estrellas y luz, sabe consuelo,
¡Sabe la eternidad, corazón mío!

El árabe es un sabio:
Cobra a la tierra el terrenal agravio.
Y en tanto,- el encendido
Vigor de este mi espíritu potente,
Me quema en mí y esclavo y oprimido
Tormenta rompe en la rebelde frente: -

Y en tanto - de mi espíritu el deseo
De aquello lo invisible se enamora.
Y se abrasa en mí mismo, y ¡me devora
Buitre a la vez que altivo Prometeo! -

¡Amor de mujer árabe! despierta
Esta mi cárcel miserable muerta:
Tu frente por sobre mi frente loca:
¡Oh beso de mujer, llama a mi puerta!
¡Haschisch de mi dolor, ven a mi boca!



José Martí