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lunes, 4 de febrero de 2008

EL AMOR REQUIERE ESFUERZO




El amor no muere por causas naturales.

Muere por negligencia y abandono.

Muere por ceguera e indiferencia y porque se lo da por sentado.

Las omisiones son generalmente más graves que los errores cometidos.

Finalmente, el amor muere de cansancio,porque no se lo alimenta.

No dejamos de amar asi porque si,del mismo modo en que nos enamoramos porque si.

Cuando el amor muere, es porque uno o ambos amantes lo descuidaron, no lo avivaron ni renovaron.

Como cualquier otro ser viviente, el amor requiere el esfuerzo de mantenerlo sano.~


LEO BUSCAGLIA

SILENCIOS




Silencio en quietud del alma,
cuando se detiene el tiempo,
desasosiego que calma,
giró mi vida cual trompo.

Silencio acalla sonidos,
gargantas claman justicia,
exigen los reprimidos,
que viven en la inclemencia.

Silencio que estruja vientres,
seres que tragan mendrugos,
buscan su presa cual buitres,
ancianos/niños mendigos.

Silencio luego de amarte,
cuerpos saciados de amor,
es mi locura quererte,
almanaques de desamor.

Silencio y paz al morir,
rompe cadenas el alma,
libre escribe al partir,
bemoles en pentagrama.



©SKORPIONA


Inés de la Puente


http://www.skorpiona.com



Todos los derechos reservados

ME MUERO POR PREGUNTARTE





Me muero por preguntarte

si es igual o es diferente querer y amar,

y si es cierto que yo te amo y tú me quieres.

Amar y querer se igualan cuando se ponen parejos

el que quiere y el que ama.


Pero es que no da lo mismo…

Dicen que el querer se acaba

y el amar es infinito;

amar es hasta la muerte, y querer, hasta el olvido.

Dile al que te cuenta historias que el mundo es para querer,

y amar es la misma cosa.


Querer no es amar.

Amando hay tiempo de amarlo todo:

a Dios, al esposo, al mundo;

tocar el borde y el fondo

y amar al hijo del pueblo como al hijo del esposo.

¿Querer es ser para uno

No; amar es amar, y amar es como amar de dos modos:

a unos como hijos de Dios, y como a Dios, a uno solo.

¿Amar y querer? Parece que amar es lo que abotona

y querer lo que florece.

Dicen que amar no hace daño donde querer deja huella.

Si querer es con la uña donde amar es con la yema.

Querer es lo del deseo y amar es lo del servicio;

querer puebla los rincones, amar puebla los caminos;

queriendo se tiene un gozo y amando se tiene un hijos.

Amar es con luz prendida; querer, con la luz apagada;

en amar hay un desfile; en querer una batalla;

Luego querer no es amar; querer es guerra con guerra

y amar es guerra con paz.


Querer no es lo que tú sientes,

querer no es lo que tú piensas;

tu querer de agua tranquila

ni bulle ni arrastra piedras.


Querer no es esa apacible

ternura que no hace huella.

Querer es querer mil veces

en cada vez que se quiera.


Querer es tener la vida

repartida por igual

entre el amor que sentimos

y la plenitud de amar;

es no dormir por las noches,

es no ver de día el sol,

es amar sin dejar sitio

ni para el amor de Dios;

es tener el corazón

entre las manos guardado,

y si Ella pasa, sentir

que se nos abren las manos;

es tener un niño preso

y envejecido en la cuna;

querer es brasa que vive

de la propia quemadura;

es no reír, porque hay algo

de lágrima en la sonrisa;

es no comer, porque sabe

a corazón la comida;

es haber amanecido

sin habernos explicado

cómo sin haber dormido

pudimos haber soñado.

Todo esto es querer y amar,

y amar es más todavía,

porque amar es la alegría


De crearse y crear.

Es algo como una idea

que inventa lo que se quiere,

porque el quererlo lo crea.


No hay un hombre que supere

a la versión que de ese hombre

da la mujer que lo quiere;

ni existe mujer tan bella,

ni existe mujer tan pura

como la que se figura

el hombre que piensa en ella.


Por eso, el estarte amando,

Si con un amor te quiero,

con otro te estoy creando.

y tú, en el amor que sientas,

si con un querer me quieres,

on otro querer me inventas.


Pero allí no se detiene

la creación del amor

e inventa un mundo mejor

para el que ni mundo tiene.


Y el amor se vuelve afán

de gritarle al pordiosero:

"Quiero, y porque quiero, quiero

que nadie te quite el pan"

que nadie te quite el vino,

que no te duela en los pies

la limosna del camino;

que te alces, alzado y frío

el puño de tu derecho,

prestado en rabia a tu pecho

el amor que hay en el mío.


Del obrero y sus quereres

todo el rescoldo se vea

cuando haga la chimenea

suspirar a los talleres,

y en la voz del campesino

vaya un poco de mi amor,

como de savia en la flor,

como de agua en el molino;

y sí el amor es caricia

que se nos va de las manos

para servicio humanos

en comisión de justicia.


Amar es querer mejor,

y si le pones medida,

te resulta que el amor

es más ancho que la vida.


Amar es amar de suerte

que al ponerle medidor

te encuentras con que el amor

es más largo que la muerte.


Y en el querer lo estupendo,

y en el amar lo profundo,

es que algo le toque al mundo

de lo que estamos queriendo.


de web

Y tu que pides cuando rezas?

A veces rezo para que la angustia que tengo en el medio del pecho se corra hasta mis manos y se escape por la punta de mis dedos.
Es cuando tengo miedo.
Es cuando me imagino cómo era el mundo hace treinta años y veo chicos jugando a la rayue­la en la vereda, autos menos veloces, sobremesas más largas en los restaurantes, gente que camina con agradable ritmo y conversa entre sí.
En la televisión y en los diarios no son todas malas noticias, los muchachos bailan con las chi­cas y las tías habilidosas bordan punto smoke para los vestiditos de las nenas.
Lo imagino tan vívidamente, que hasta siento el olor de los cercos con madreselvas, por ahí, por los barrios.

¿Qué pedía en ese tiempo, cuando rezaba?
Pedía que todos los que amaba vivieran muchos años sanos y felices.
Que no faltara el trabajo.
Que no fabricaran jamás robots en serie para suplantar a las personas en sus tareas.
Que todos los feriados cayeran en viernes.
Pedía una casa con un jardín, o un departamento con patio en planta baja, con una parrilla para los asados. Y una mesa enorme para poder invitar a los amigos: a Kevin y a Blasi, a José y Juan Manuel, que nunca se rindieron, que pelearon por los sueños y las alas como otros luchan por quedarse con las cajas fuertes. Recitábamos a Whitman y a Vallejo, a Neruda y a Becquer, algo de Baldomero, de Carriego, de la Juana de Ibarbourou, unas estrofas de Manrique, de Sor Juana, de Guillén, de Manuel del Cabral... Uno empezaba y los otros seguíamos, y llegaban Ana y Roberto, Susana, Ana María..
No se sacaban tantas fotos. No había una cáma­ra en cada casa. Y lo que sucedió quedó pintado aquí, en la memoria del corazón, y uno puede cambiar de ropa y de lugar a los protagonistas.

A veces rezo para darle gracias a Dios por las cosas pequeñas.
Porque no paso frío de noche en el invierno.
Porque algunos viven.
Porque estoy terminando el siglo.
Porque casi todos los árboles que planté están de pie.
Porque la radioactividad no acabó con los jaz­mines ni con las violetas ni con los colibríes ni con los choclos de dorados granos ni con las tem­blorosas mariposas.
Y también le agradezco las cosas importantes y sagradas: la familia que entrechoca sus copas en Nochebuena, y amo más que a nada en el mundo. Y siento que me ama.
Y le agradezco que me haya dado la palabra que emociona, la palabra que disuelve en el aire la pena agonizante, la palabra que vuela, la palabra que cura, la palabra que inventa otras palabras para embellecer el universo...

El me dio las palabras y yo las he cuidado, las he ordenado, las he trasvasado de mi alma a mi corazón y de mi corazón a mi mente y de mi mente al papel, sin traicionarlas.
Le pido, cuando rezo, que no deje de dictarme lo que quiere que yo escriba.
Que me vuelva amnésica para la desesperación y los recuerdos penosos.
Que me saque el cansancio.
Que encuentre la receta de los scons de mi abuela, y un compañero amante para seguir andando.
Y que no se corte la electricidad a las tres de la madrugada mientras miro televisión.
Y que repitan "Amarcord", "Casablanca" , "Muerte en Venecia", "Días de radio"...
Y tú, ¿qué pides cuando rezas?

De: Poldy Bird