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domingo, 31 de julio de 2011

Aprende del rosal,

¿ Estás triste hermano hoy ?
¿ Qué guarda tu corazón
Penas por un amor perdido
Dolor por una ilusión?
¿ O alguna herida sangrante
que el tiempo gris la incrustó?

Déja las penas hermano
¿No ves que el día no murió,
ni la rosa se marchita
ni el sol desapareció?

Déja las penas hermano...
No hay lugar para el dolor,
hay que sembrar en los campos
y escribirle al corazón,
en letras de fino encaje
y hacer nacer el amor.

Ay! ... hermano... no te rindas
aprende de aquel rosal,
que el viento furioso ataca
más no deja de brotar.

Y a pesar de las tormentas
más se esfuerza por brillar.
Peléale a la vida hermano
no te doblegues jamás.

Porque aún queda un verso tuyo
esperando despertar.
Que a ti... 
Que a ti... Te acaricie el alma
y al mundo...
Y al mundo... Lo haga soñar.

María Inés Pascuccio.




Más allá del amor, Octavio Paz

Todo nos amenaza...
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide,
al que fui,  del que seré,
como el machete a la culebra,
la conciencia, la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar,
las palabras, guantes grises,
polvo mental sobre la yerba, el agua, la piel,
nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.

Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas, 
ni el delirio y su espuma profética, 
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan. 

Más allá de nosotros, 
en las fronteras del ser y el estar, 
una vida más vida nos reclama. 

Afuera la noche respira, se extiende, 
llena de grandes hojas calientes, 
de espejos que combaten, 
frutos, garras, ojos, follajes, 
espaldas que relucen, 
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos. 

Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma, 
de tanta vida que se ignora y se entrega, 
tú también perteneces a la noche. 

Extiéndete, blancura que respira, 
late, oh estrella repartida, copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora, 
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida.