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martes, 29 de septiembre de 2015

Cicatrices, reflexión

¿Cuantas cicatrices tenemos en el alma?...
A lo largo de nuestra vida acumulamos tantas que tendríamos que estar inmunizados contra el dolor,
pero no es así, podemos soportar bien el dolor físico del cuerpo, pero el que nos produce la gente que
queremos, es tan insoportable que nunca nos acostumbramos a el.

Con los años intentamos vestirnos con la armadura que nos proteja de las heridas que se nos va acumulando, sea producto de la insensibilidad de los demás o provocada por nuestros propios errores
que hace que los demás se vayan apartando progresivamente de nuestro lado y nos provoque ese estado de soledad y aislamiento en el que nos sumergimos...

Lo peor es cuando intentamos descargarnos de nuestra propia culpa...pero esta claro que si sentimos
ese dolor, es por que somos unas personas sensibles y sufrimos con las situaciones que intentamos comprender sin conseguirlo...

En otras reflexiones hice alusión a que cuando pasamos por una situación dolorosa, hay que pasar pagina y cerrar esa puerta definitivamente para que no lastre nuestra vida y arrastremos ese peso tan pesado que es el sentido de culpabilidad, pero es más fácil decirlo que hacerlo, cuando uno cree que
lo ha conseguido, algo pasa en tu entorno que te hace de nuevo revivir esos errores que parecen perseguirte eternamente a lo largo de los años.

A veces pienso en que tendríamos que tener la armadura de Dios, esa que pudiera protegernos de nosotros mismos y de nuestros recuerdos y pesadillas más dolorosa y dejarle a el la tarea de que  
sufra en su propia armadura los aguijonazos que nos regala la vida...pero solo a veces pues cada uno
somos especiales por todas nuestras experiencias buenas o malas y los errores son los que más nos enriquecen por mucho que nos duela...