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jueves, 11 de febrero de 2016

Caminando hacia el abismo.-Capítulo 20 Confesiones.


Capítulo 20

Confesiones.-


En el año 1989, estaba haciendo un edificio en Mairena para la expo 92, como jefe de obras contratado por Dragados, en la misma fecha estaba haciendo con mi empresa Reycon S.L. cincuenta viviendas unifamiliares en Gelve, fue mi primer batacazo económico pues al terminar la estructura el promotor se quito de en medio y se marchó a Argentina dejándome con todas las deudas...

La primera semana de mayo que coincidía con mi cumpleaños, fui a ver a Pedro a la casa de acogida de Caritas, comí con el en el comedor del centro con todos, una muchacha de 20 años me impacto especialmente por que tan joven estaba en una silla de rueda porque el sida la estaba consumiendo y no podía ni andar. Yo solo quería pasar un día tranquilo con Pedro y olvidarme de las tragedias que allí se veían...por cierto que a esa muchacha la vi meses después andando normalmente y parecía que ya no tenia nada, su recuperación me hizo agradecer a ese centro sus cuidados..

Después de comer nos fuimos a un precioso jardín que tienen y charlamos toda la tarde. Le quise preguntar el porque esos intentos de suicidio y me confesó que yo solo sabia de dos, el lo había intentado muchísimas veces de diferentes forma...Ángel, me dice, yo no quería vivir así, cada noche al acostarme le pedía al dios en el que dejé de creer que por favor me quedara dormido y no despertar mas. No podía dormir cuando no tenia para comprar droga y sabia lo malo que me iba a levantar, al despertar maldecía a dios por culparlo de seguir vivo, incluso sin creer en el lo culpaba por todo por desahogarme de alguna manera...

Enseguida pensaba en que forma podía desaparecer sin fallar...en una ocasión, me metí en el cuarto de baño, tapé con una toalla mojada el resquicio de la puerta y cerré la ventana...a continuación abrí la llave del gas de la bombona de butano y me tendí en el suelo. 
Recuerdo que cuando estaba perdiendo el conocimiento me decía, por fin, ahora si...
No fue así, a las dos horas me desperté de ese estado y comprobé que si bien había mucho gas, la bombona se había terminado y eso produjo que no muriera intoxicado, me sentí traicionado y frustrado. Tuve una alucinación en ese estado de semiinconsciencia, donde me veía entrando en un túnel con una luz muy fuerte al final, una sombra se percibía al fondo que me llamaba a la vez que me decía, aún no, tienes que volver, solo vendrás cuando yo te llame...había oído en ocasiones sobre ese túnel que la gente ve antes de morir y buscando información sobre ese fenómeno, se producía por la falta de oxigeno en el cerebro cuando este está fallando..

Me costó otras tres horas poderme poner de pie, inmediatamente llené la bañera de agua, me metí entero dentro y me puse una bolsa de plástico en la cabeza zambullendome, no podía soportarlo, me di cuenta de lo que tienen que pasar la gente que se ahoga y con desesperación rasgue la bolsa de plástico con la mano consiguiendo respirar, me desesperé aún mas pero no lo intenté de nuevo, me fui a la calle a buscar alguna chatarra para vender y quitarme el mono, pero la mente me seguía dando vuelta buscando nuevas ideas para terminar de una vez con todo...

A mi se me saltaban las lagrimas escuchándolo pues aunque fuera culpa suya lo que estaba pasando, me ponía en su piel y comprendía su desesperación y su dolor, pero le dije que no hay nada que justifique un suicidio, eso es solo para los débiles, tienes una vida que tienes que defender a toda costa y tienes que echarle cojones, la huida no es una opción para nadie...

Estabas pasando una depresión muy profunda y eso te lleva a buscar salidas, pero la única salida esta en ponerte en manos de profesionales que te ayuden, como en este centro en el que si pones de tu parte seguro saldaras victorioso de esta lucha...

En otra ocasión se metió en un centro evangélico en pleno campo lejos de Sevilla, el primer día lo pasó bien por que antes de entrar había consumido heroína, pero el segundo día se levanto fatal y pidió que lo llevaran a Sevilla, le dijeron que no, que tenia que aguantar unos días por su bien, por la tarde ya no aguantaba mas y cuando pidió llorando que lo llevaran se lo negaron de nuevo, al final le dieron un documento para firmar que aceptaba irse por propia voluntad, era invierno y al llegar le dieron un chaquetón para el frío, se lo quitaron y con solo una camisa lo pusieron en la puerta de la verja de entrada que estaba en un camino de montaña. hasta la carretera había varios kilómetros y tampoco lo quisieron llevar los malditos evangélicos... cuando llegó a la carretera a hacer autoestop, estaba a punto de desmayarse, un coche que pasó lo vio vomitando en plena carretera y lo recogió para llevarlo al hospital... 

Allí se sintió mejor cuando le contó al doctor que le pasaba y le inyectaron con algo. Le dijeron que esperara a ponerse mejor sobre una camilla tendido, cuando se encontró mejor, hablo con una señora para pedirle dinero para un taxi, pues no se encontraba bien y no llevaba dinero, la señora le dio mil pesetas y andando se fue a las tres mil viviendas a comprar un paquetillo...cuando ya se sintió mejor, se fue al centro a aparcar coches para sacarse para otro...

En otra ocasión se compró un bote grande de trankimacin de 50 comprimidos, un potente relajador  y somnífero, los machacó todos para que le hiciera efecto pronto y se acostó...despertó a los tres días sin saber donde estaba, no podía moverse, ni manos, ni piernas, nada parecía responder, permaneció mas de veinticuatro horas tendido boca arriba sin poderse levantar. Después de cuatro día desde que se tomó las pastillas, aún no tenia mono, se dijo que menos mal, por que no tenia fuerza ni para levantarse. Solo después de las 24 horas de despertarse, empezaron a responder las manos y las piernas y aún pasaron doce horas mal hasta que se pudo poner de pie...

Yo lo estaba escuchando alucinado, no podía ponerme en esa mente tan enferma que llegaba a hacer ese tipo de cosas, me llegó a decir cosas como que el no tenia ningún recuerdo feliz de su vida, no recordaba haber reído nunca y que se lo contó al psicólogo del centro, el le respondió que eso pasa con una depresión profunda que bloquea del cerebro que accede a los recuerdos positivos, que eso se iba a ir sacando poco a poco a la luz conforme mejorara en todos los sentidos...

Cuando me dijo que no recordaba nada alegre y que nunca había sonreído, empecé a reírme...¿por que te ríes?, por lo que veo no te acuerdas en el colegio del manicomio el día que salieron cuatro locas a trabajar en la huerta y yo te dije que si le pedías un beso a una de ella te daba mi postre...
te fuiste para una y le dijiste que te diera un beso, tendría como cincuenta años y tu solo dieciséis, te cogió en brazos y te dio tal beso que te metió hasta la lengua en la boca, empezaste a chillar hasta que te soltó mientras con la manga de la camisa te limpiabas la boca, a mi me costó el postre, pero lo perdí con mucho gusto por el tiempo que me estuve riendo y tu enjuagandote la boca...

Por primera vez lo oí en mucho tiempo riéndose con ganas y esas risas la atesoré dentro de mi como el mejor regalo que podía hacerme...fue un día en el que de nuevo tuve fe en el...

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Ángel Reyes Burgos

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