lunes, 15 de agosto de 2016

Poema y soneto, Miguel de Cervantes

A un valentón metido a pordiosero.

Un valentón de espátula y gregüesco
que a la muerte mil vidas sacrifica
cansado del oficio de la pica
mas no del ejercicio picaresco.

Retorciendo el mostacho soldadesco
por ver que ya su bolsa le repica,
a un corrillo llegó de gente rica
y en el nombre de Dios pidió refresco.

Den voacedes, por Dios, a mi pobreza
les dice; donde no, por ocho santos,
que haré lo que hacer suelo sin tardanza.

Mas uno que a sacar la espada empieza:
¿Con quién habla le dijo el tiracantos?
¿Qué es lo que suele hacer en tal querella?
Respondió el bravonel: Irme sin ella.
Diálogo entre Babieca y Rocinante.

¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
Porque nunca se come y se trabaja.
Pues, ¿qué es de la cebada y de la paja?
No me deja mi amo ni un bocado.

Andad, señor, que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
Asno se es de la cuna a la mortaja;
¿queréislo ver? Miradlo enamorado.

¿Es necedad amar? -No es gran prudencia.
Metafísico estáis. -Es que no como.
Quejáos del escudero. - No es bastante:

¿cómo me he de quejar en mi dolencia
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?






















Según Américo Castro, Daniel Eisenberg y otros cervantistas, Cervantes poseía ascendencia conversa por ambas líneas familiares; por el contrario, su último biógrafo, Jean Canavaggio, afirma que no está probado y lo compara con los documentos que apoyan esta ascendencia sin lugar a dudas para Mateo Alemán; en todo caso, la familia Cervantes estaba muy bien considerada en Córdoba y ostentaba allí y en sus cercanías cargos importantes...Para saber más pulse aquí.

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