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viernes, 5 de febrero de 2016

Primavera en mis suspiros, poema de amor

En este fin de semana
cuando no estés conmigo,
voy a llevarte en el alma
con el amor ya vivido...
que acompañe mis mañanas
mi tarde y ya anochecido
miraré hacia la luna
y te besaré estremecido...

Que no necesito tenerte
aquí sentada a mi vera,
que yo solo con pensarte
a ti dulce compañera
siento que voy a acariciarte
y en mi pecho hay primavera...

Primavera en mis suspiros
y olores de tus recuerdos,
besos de aromas de pinos
llenándome de silencios
con un ruido divino
que me sale desde adentro.

Ángel Reyes Burgos

Caminando hacia el abismo.-Capítulo 8.- Aquellos días felices, el gato con botas.-


Capítulo 8.-

Aquellos días felices, el gato con botas.-

Las situaciones por las que pasan las personas, se viven de diferente forma dependiendo de la manera de ser del individuo. Cuando le he hablado a alguien de que me crié en un hospicio, me dicen ¡pobrecito, que mal lo tuviste que pasar¡..., nada de eso, mis recuerdos son bellos, incluso con tantos castigos como me llevé por mis travesuras. Aquí en esta fotografía fue donde me bauticé, en la iglesia del internado que como todo él, era una obra de arte y una belleza. 

Quizás un niño no pueda apreciar esas cosas, pero yo seguí visitando la casa cuna por años por mis hermosos recuerdos olvidando los castigos, la mala comida...recuerdo que mi madre suple con algo extra, pues trabajaba en ese centro y aunque por más de dieciocho horas al día por su obligación de darle de mamar a otros niños y la prohibición de las monjas de que me diera un trato especial para no hacerle sentir mal a otros niños, la tenía cerca de mi.
También hice mi primera comunión en esa hermosa iglesia.

Yo no creo tener una memoria especial, es `posible que el que recuerde tantos detalles por un lado es porque fueron muy bonitas mis experiencias y por otro, mi madre me estuvo hablando toda la vida de un montón de cosas que se me quedaron grabadas de por vida y para siempre...

Una de ellas, es el día que nevó en Sevilla y mi madre me compró unas botas altas blancas con las que me encantaba pisar la nieve. Mi amigo Pedro que en esa epoca tenia como yo cuatro años, no tenía y decidimos que los dos utilizaríamos esas botas, Fuimos todo un espectáculo para las monjas y las trabajadoras de la casa cuna cuando yo salí con una bota en el pie derecho y Pedro la otra en el izquierdo, a mi enseguida me pusieron el gato con botas, protagonista de un cuento infantil y me pase horas llorando cuando ya la nieve se había derretido y me obligaban a ponerme el calzado normal...

A veces he pensado en que era normal que me sintiera feliz en ese sitio, teníamos una bonita piscina, comedor de verano entre jardines y mesas de piedra, un comedor de invierno y todo el conjunto era realmente hermoso...

Ademas tenia a ese gran amiguito Pedro que de mayor al ver fotos del colegio, sospechaba que era mi hermano de lo mucho que se parecía a mi, aunque mi madre me sacó de esa duda cuando me contó que a Pedro lo habían dejado en el torno unos días después que yo recién salida mi madre del hospital de dar a luz entrara en la casa cuna por un contrato de trabajo...nunca conocieron a los padres de Pedro. Era habitual en esos años de la posguerra que tantas necesidades habia y las madres solteras no podían alimentar a sus hijos, los dejara en el torno de la casa cuna, como un giraplatos de un hotel de lujo, pero en este lugar solo eramos niños dejados a nuestra suerte...

Es el mismo amigo que estaba mirando cuando dormía plácidamente en el sofá de mi casa empezando a sudar de preocupación por mi pregunta que no supe responder...¿que hace a las 12.00 de la mañana durmiendo en el sofá, cuando se suponia tenia que estar en la calle buscando trabajo?
Un escalofrío me recorrió la espalda al recordar el comportamiento de mi anterior inquilino, no tendré mas remedio que estar muy pendiente de sus andaduras, si no me quería ver obligado a echarlo de casa, en esta ocasión seria más doloroso para mi...no quise molestarlo, pero en cuanto se despertara hablaría con el y le propondría llevarlo a hacerse un doping...el solo hecho de pensarlo me dolía, si llegara a tener una recaída, puede que esta vez no saliera con vida...

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Ángel Reyes Burgos

Leyenda árabe sobre la amistad...


Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dió una bofetada al otro.

El otro ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:

HOY MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.

El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.

Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:
HOY MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA.

Intrigado el amigo preguntó:
¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra ?

Sonriendo, el otro amigo respondió:

"Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargaran de borrarlo y apagarlo, por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde ningún tiempo en todo el mundo podrá borrarlo ".

Amor a raudales, Lope de Vega,

No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello,
tu cabeza es de oro, y tu cabello
como el cogollo que la palma enrama.

Tu boca como lirio, que derrama
licor al alba, de marfil tu cuello;
tu mano en torno y en su palma el sello
que el alma por disfraz jacintos llama.

¡Ay Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando
tanta belleza y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar gozando?

Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
tal prisa me daré, que aun hora amando
venza los años que pasé fingiendo.

Caminando hacia el abismo.-Capítulo 7.- El día de la esperanza.-

Capítulo 7.-

El día de la esperanza.-


Me permitieron visitar a Pedro cuando el psiquiatra  lo consideró oportuno y me llevé una agradable sorpresa cuando lo ví, estaba más gordo, por lo menos en comparación con ese pellejo pegado al cuerpo que lucía en el momento de su ingreso y esa piel pegada a sus rostro que lo envejece de forma alarmante. Lo primero que hice es transmitirle tranquilidad y esperanza diciéndole que pusiera todo de su parte para podermelo llevar a mi casa hasta que se recuperara del todo y tuviera un trabajo.

Muy pocas veces he visto llorar a Pedro con ese sentimiento en el que se notaba un profundo agradecimiento, le advertí que no iba a tener consideración si no seguia en la linea correcta.
Para mí no era un asunto fácil tener a un yonky en casa con la experiencia que ya tenia con otros drogodependientes...recuerdo a uno en concreto que tenia a la madre enferma por sus faenas, muchas veces la llamaron de la comisaria porque habían cogido a su hijo con joyas, que resultaba eran robadas en su propia casa a la madre, ella nunca lo denunció y se limitaba a llevárselo a su casa con las joyas que aún no había podido vender... el se secaba las lagrimas y me prometía que todo seria diferente y que no me defraudaría...A mi no me vas a defraudar Pedro, es algo con lo que tengo que contar, pero si te defraudas a ti mismo, esta vez puede que te cueste la vida...

La experiencia más directa fue con un enfermo de Cáritas que me lleve a casa porque estaba recuperado y no tenia donde estar, trabajaba con el hermano en su fábrica y  el lo echó de su casa.
Tenía prescrita la metadona y empezó muy animado y seguro de salir del todo de esa enfermedad.
Su hermano habló conmigo y me dijo que lo dejaba en mis manos y que cuando estuviera seguro que estaba bien, el lo volveria a meter en su fábrica y en su casa.

El primer mes lo vi bien, pero poco a poco lo noté con los primeros síntomas que son tan visibles en un yonky, si había consumido se quedaba dormido en el sillón...me lo llevé un día a Cáritas para que le hicieran un doping y dió positivo por lo que le dije que a mi casa no volviera, de mi casa estaban desapareciendo cosas  y no podía dudar de que el se las llevaba...le conté a Pedro esa historia y me juró que a el no le pasaria, sabia que le iba la vida en ello...

Por fin me lo lleve a mi casa cuando le dieron el alta incluso en contra de los deseos de la trabajadora social que me decía que no sabia en que me metia, yo había tenido la experiencia anterior así que si sabía en lo que me estaba metiendo, pero si lo hice con un desconocido, como no hacerlo con mi amigo de la infancia...

El día que llegamos a casa fue uno de los más felices para mi de los últimos tiempos tan turbulento, el estaba radiante y feliz y sentí un profundo cariño y determinación por seguirlo en su evolución.
Me recordaba a esos días del internado cuando uno de los niños lo adoptaban y preparaba su maletita para irse con sus nuevos padres, había que ver la cara de esos niños dispuesto a esa gran aventura de tener un hogar y unos padres que lo cuidasen, yo era también un crío, pero no se porque motivo se me ha quedado guardado en la memoria tantas vivencias y sentimientos de esos primeros nueve años de mi vida que pasé allí. Algunas veces me río solo en casa cuando voy a levantarme a coger algo y en cuanto llego a la puerta he olvidado que era...¡me digo¡ ¿Como es posible que me acuerde de tantas cosas de mi infancia y olvide tantas cosas de los acontecimientos recientes?...

El primer día fue maravilloso, me sentía feliz de verlo sonreir y las ganas que tenia de normalizar su vida, pero había una cosa que tenia que preguntarle y lo hice. ¿Porque intentaste suicidarte?, tenias que haber hablado conmigo y podíamos haber buscado una solución antes de llegar a esos extremos...creía que éramos amigos y los amigos no se hacen esas putadas unos a otros...
Me comentó su motivo. la noche anterior a eso se encontraba muy mal y enmonado, estuvo pensando en llegar a casa de un matrimonio de amigos suyos y matarlos para robarles, ese solo pensamiento me atormentaba y decidí que no quería vivir así mas tiempo y llegara un día en que del pensamiento pasara a la acción porque no podría vivir con su conciencia así el resto de su vida...
Se sintió aliviado por decirmelo, pero en mi fuero interno me dejó preocupado comprobando en el estado mental al que había llegado, no quería dormir con un ojo abierto mientras estuviera en mi casa.

Procure olvidarme de esos pensamientos y poner con el toda la carne en el asador, llegaron días de vinos y rosas como se dice en las novelas románticas, pero no podía impedirle el hecho a mi mente que pensara por si misma y me dijera...¿Hasta cuando?...

Antes de que se fuera a su cuarto nos reímos muchísimo recordando la vez que en plena madrugada nos vestimos con las sabanas de la cama y pasamos por las otras cama en plan fantasma y diciendo, buuuuu, buuuu, éramos dos fantasmas de seis años asustando a niños de ocho en otro dormitorio,

 algunos lloraron tan fuerte que se presentaron los cuervos para picotearnos con sus nudillos nuestros cráneos siempre pelados por los castigos, pero nunca me arrepentí de nada, la aventura de vivir es maravillosa con esa edad y más cuando uno puede atesorarla de esa forma en los recuerdos...

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Ángel Reyes Burgos

Caminando hacia el abismo.-Capítulo 6.- Al borde de la muerte.



Capítulo 6.-

Al borde de la muerte.-


Pedro imponía enchufado en todos esos cables y aparatos que lo rodeaban para mantenerlo con vida, me impacto ese triste espectáculo y me recordó a mis dieciocho años cuando un amigo estudiante de medicina me llevó a la sala de disección del instituto anatómico forense donde le tocaba hacer unas prácticas. El olor era sofocante cuando entré en esa sala llena de mesas con cadáveres en diferentes estados de disección, algunos con el tórax abierto, otros con el cráneo levantado, aunque era muy desagradable, lo que más me impactó y no comprendo el motivo, era una joven muy guapa que tenia algodones en los ojos, un estudiante me pregunto si quería ver sus ojos que eran azules y hermosos, le contesté que si y le quitó los algodones para mostrar una negrura infinita en unas cuencas vacías.

Confieso que estuve tres día sin dormir y apenas podía comer, analizaba continuamente lo que somos y que nunca me había planteado, solo un conjunto de vísceras, huesos y carne donde el Dios que yo conocía había desaparecido, pues no podía comprender a ese Dios todopoderoso que me habían enseñado, no entendía sus planes ni porque permite que el hombre terminara así, necesité tiempo para asimilar ese echo, quizás por que hasta ese momento jamás me había encontrado con la muerte.

Me costó aún más entender a esos estudiantes que gastaban bromas y reían continuamente, uno de ellos incluso con un bisturí en la mano y un bocadillo en la otra, abría el vientre de un señor gordisimo y podía contemplar una grasa amarillenta bajo su piel...me sentí de pronto mareado, me faltaba el aire y tuve que salir apresuradamente de allí. Pasé mucho tiempo muy mal viendo al hombre desde una perspectiva que no me llevaba a ninguna parte, solo a perderme en divagaciones existenciales haciendo que mi cabeza fuera un caos total...

Un movimiento de cabeza de Pedro, me sacó de esos pensamientos para ver esta otra realidad que se me planteaba más dura por su cercanía en el tiempo y a una persona que tanto cariño le tenía, el anterior recuerdo me pareció en ese momento un asunto nimio en comparación con esta realidad presente, necesitaba apartar la vista de ese triste espectáculo y me preocupé por saber quien era su médico para hablar con el y me explicara la situación, el no tenia familia por lo que el medico me dio las explicaciones oportunas.

Había ingresado por un intento de suicidio con barbitúricos y cortes profundo en los brazos que le seccionaron varias venas, lo encontró la policía local por una llamada de un señor que lo vio a las afuera de la ciudad en una barriada conocida por las autoridades como punto caliente de drogas.
Había un gran charco de sangre bajo el y tenia el conocimiento perdido, según el doctor, solo su juventud le salvo de una muerte segura. Me aseguró que fue un intento con todas las señales de querer triunfar en el intento y no solo como otros que lo que quieren es llamar la atención por necesidad de que los ayuden...

 Dentro de su gravedad, me dijo que estaba evolucionando bien y que se quedaría una vez pudiera sacarlo de la unidad de cuidados intensivo, en la planta de pacientes con problemas psiquiátricos,
pero la única posibilidad que tenia de no volver a intentarlo pasaba por una desintoxicación absoluta
y un largo periodo de cuidados con el equipo de psicología, sobre todo con una terapia de reeducación para integrarse de nuevo en actividades que le hagan sentirse útil para si mismo y la sociedad. Se había automarginado por su adicción.
Aunque el medico aún no había hablado con el, conocía muy bien por su experiencia la forma en que tenía que tratar este tipo de problemas.

Cuando salí del hospital con la asistenta de Cáritas, tomamos un café y comentamos el problema de Pedro y la forma de ayudarlo, le comenté que había pensado llevarlo a mi casa y poder seguir su evolución, seguramente si encontraba un poco de cariño y ayuda, podría salir con mas facilidad adelante. Me advirtió por su experiencia con los enfermos del centro de drogodependencia de Cáritas,
si no dispone uno de una gran preparación, es muy difícil sacar adelante a este tipo de enfermos que se convierten en mentirosos patológicos, pues si sienten el mono pueden engañar a su propia madre.

Le comenté que en esos meses que tenía que estar en el departamento de psiquiatría hasta que el doctor le diera el alta, saldría sin dependencia y seria más fácil para mi ayudarlo a salir adelante.
Tu no lo conoces como yo, es un gran hombre y con mi ayuda y el aliciente de recuperar su vida de nuevo, se que va a poner de su parte todo le pueda...Ella meneaba la cabeza pero no me quitaba la idea directamente, de todas formas entendería como yo que más vale la pena intentarlo...

Me fui para mi oficina pensando a lo que me enfrentaba, pero seguía teniendo en mi mente a ese pequeño del internado con el que tantas aventuras había vivido y por las que tantos castigos recibimos, sobre todo aquel día que estábamos los dos con cinco años pegados a unos trabajadores de la huerta que recogían unas patatas, nuestra misión era esperar a que tiraran las colillas de sus cigarros para fumar, la primera vez que lo vi darle una calada al cigarrillo, dos lágrimas le corrían mientras tosía de manera convulsiva, yo no podía dejar de reír, hasta que me tocó a mi coger una colilla y meterme el humo en mis vírgenes pulmones, el muy cabrito se orinó encima riéndose y como por encanto, aparecieron dos ángeles vengadores con ropa negra y toca de paloma para

llevarnos cogido por las orejas camino del cuarto de los castigos...lo único que realmente nos preocupaba a los dos, era que pasaremos el día sin comer y la noche sin dormir por los retortijones de la barriga, pero aún así nos mirábamos y nos reíamos de la aventura vivida, ya éramos hombres...Unos hombres con cinco años y muchas aventuras en la mochila...

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Ángel Reyes Burgos

Cuando miro en tu alma...

Cuando miro en tu alma
veo chiquita
una dulce mirada
una cara bonita
una mujer enamorada
de dulzura infinita...

Veo en ti ternura
amor y sentimientos
quitas amarguras
de mis pensamientos
cuando en tu alma pura
tan dentro me siento...

No puedo evitarlo
cuando a ti te miro
pensarte en mis brazos
y con mis cinco sentido
amarte despacio
y quedarme rendido.
Hay tantos motivos
con tus risas tiernas
para estar contigo
y rendir mis penas
que van al olvido
rompiendo cadenas.

Niña que sin ser niña
eres la paz de mi tierra
como una flor en la campiña
mi Ángel en una estepa
que aunque esté en soledad
de mi te siento tan cerca.

Hay niña de amor y consuelo
como quisiera tenerte
caminando por mi suelo
para poder consolarte
y en un instante en mi pecho
besarte y acariciarte.