Poesia, Reflexiones, Novelas y sentimientos con bellas imágenes,..GRACIAS POR TU VISITA

PARA QUE NO TE ENGAÑEN EN LAS COMPRAS EN MEDIA MARKT, ES IMPORTANTE QUE LEAS ESTE ENLACE PULSANDO aquí. LA PC HP COMPAC QUE COMPRÉ HACE UN AÑO, ESTÁ YA EN LA BASURA.

lunes, 22 de agosto de 2016

Los verdaderos poetas aparecen...

No conoceré el gusano ni la tierra.

Sobre mi calavera
mis cenizas irán directamente
al cielo, así lo espero.

Dejaré sólo mis vestidos
en mis cuadros
y en mis pobres libros.

Mi corazón siempre asustado...
no habrá ninguna ceremonia
sino música  y un minúsculo diamante
en el bolsillo, para que no se queme todo.

Mientras yo partiré vestido de payaso,
desbaratado pelele después del fuego
pero tomando un vaso de vino Con Michele.
Los verdaderos poetas aparecen.

Sin que nadie se dé cuenta,
no tienen nada en la cabeza
escriben versos en el aire
quieren a todos tiernamente
sin que nadie los quiera...

Son los únicos que lloran
cuando afuera llueve
y sin que nadie se dé cuenta
Desaparecen...

Ignacio Padilla

Poeta Mexicano, descanse en paz.






















Realizó sus estudios de preparatoria en el Centro Universitario México, y posteriormente se licenció en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, maestro en Literatura inglesa en la Universidad de Edimburgo y doctor en Literatura española e hispanoamericana en Salamanca. Falleció el día 21 de agosto de 2016. Como consecuencia de una complicación después de un accidente de coche. Para saber más pulse aquí.

Poemas del burlador de Sevilla, Tirso de Molina.

Batricio
 Si tú en mi elección lo pones,
tu gusto pretendo hacer,
que el honor y la mujer
son males en opiniones.

La mujer en opinión
siempre más pierde que gana,
que son como la campana
que se estima por el son.

Y así es cosa averiguada 
que opinión viene a perder,
cuando cualquiera mujer
suena a campana quebrada.

No quiero, pues me reduces
el bien que mi amor ordena, 
mujer entre mala y buena,
que es moneda entre dos luces.

Gózala, señor, mil años,
que yo quiero resistir,
desengañar y morir, 
y no vivir con engaños.
D. Juan
Con el honor le vencí,
porque siempre los villanos
tienen su honor en las manos,
y siempre miran por sí. 

Que por tantas variedades
es bien que se entienda y crea
que el honor se fue al aldea
huyendo de las ciudades.

Pero antes de hacer el daño
le pretendo reparar;
a su padre voy a hablar
para autorizar mi engaño.

Bien lo supe negociar;
gozarla esta noche espero. 
La noche camina y quiero
su viejo padre llamar.

Estrellas que me alumbráis,
dadme en este engaño suerte,
si el galardón en la muerte 
tan largo me lo guardáis.





























Tirso de Molina (pseudónimo de fray Gabriel Téllez; Madrid, 24 de marzo de 1579,  Almazán, hacia el 20 de febrero de 1648) fue un religioso mercedario español que destacó como dramaturgo, poeta y narrador del Barroco. Este poema dialogo entre Batracio y D. Juan lo extraje del pdf de la obra completa, el burlador de Sevilla, que os podéis descargar o leer en este enlace, aquí. y para saber más sobre Tirso de Molina, pulse aquí.

Vamos a quemarnos las pieles...

Recuerdo esos momentos
cuando en tu cama tendida
mis ojos son como fuego
de roja llama encendida.

Es tanta pasión desatada
es tanto el amor que siento
que quiero tenerte atrapada
para aliviar mi tormento.

Y mirarme en tu mirada
bebiendo todo tu aliento
con besos en la madrugada
llenos de amor y sentimientos.
Quemarme en tu piel hermosa
arder dentro en el infierno
mientras siento esas llamaradas
que me queme a fuego lento.

Que el cielo a mi no me llame
si tu te quedas en la tierra
que quiero sentir ese talle
muy pegado a mi cadera...

Vamos a quemarnos las pieles
entre besos apasionados
que aunque el infierno me lleve
quiero que sea a tu lado.
















Feliz semana crayolita.

Segadores, afuera, afuera...

Segadores, afuera, afuera,
dejen llegar a la espigaderuela.

Quién espiga se tornara
y costara lo que costara
porque en sus manos gozara
los rosas que hacen su cara
por agosto primavera.

Segadores, afuera, afuera,
dejen llegar a la espigaderuela.

Si en las manos que bendigo
fuera yo espiga de trigo,
que me hiciera harina digo
y luego torta o bodigo
porque después me comiera.


Segadores, afuera, afuera,
dejen llegar a la espigaderuela.

Si yo me viera en sus manos
perlas volviera los granos,
porque en anillos galanos
en sus dedos soberanos
eternamente anduviera.

Segadores, afuera, afuera,
dejen llegar a la espigaderuela.

Tirso de Molina destaca sobre todo como autor dramático. Su dramaturgia abarca principalmente la comedia de enredo, como Don Gil de las calzas verdes, y obras hagiográficas como la trilogía de La Santa Juana o La dama del olivar. Se le ha atribuido tradicionalmente la creación del mito de Don Juan en El burlador de Sevilla...Para saber más pulse aquí.