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miércoles, 26 de octubre de 2016

Este libro, Alfonsina Storni

Me vienen estas cosas del fondo de la vida,
acumulando estaba, yo me vuelvo reflejo,
agua continuamente cambiada y removida,
así como las cosas, es mudable el espejo.

Momentos de la vida aprisionó mi pluma,
momentos de la vida que se fugaron luego,
momentos que tuvieron la violencia del fuego
o fueron más livianos que copos de espuma. 
En todos los momentos donde mi ser estuvo,
en todo esto que cambia, todo esto que muda,
en toda la sustancia que el espejo retuvo,
sin ropajes, el alma está limpia y desnuda.

Yo no estoy y estoy en mis versos viajero,
pero puedes hallarme si por el libro avanzas
dejando en los umbrales tus fieles y balanzas,
requieren mis jardines piedad de jardinero. 











Fue diagnosticada con cáncer de mama, del cual fue operada. A pedido de un medio periodístico se realizó un estudio de quirología, cuyo diagnóstico no fue acertado. Esto la deprimió, provocándole un cambio radical en su carácter y llevándola a descartar los tratamientos médicos para combatirla. Se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Para saber mas pulse aqui.

Origen y mitología, día de muertos. México


La muerte, era el comienzo del viaje hacia el mictlán, el noveno y último nivel del inframundo, el reino de los muertos.

En los 18 meses del calendario mexica se pueden observar que hay por lo menos seis festejos dedicados a los muertos. El más importante era la fiesta de los descarnados que se celebraba en el noveno mes, cercano a agosto, y estaba presidido por la diosa Mictecacíhuatl, señora de los muertos y reina de Mictlán, y por Mictlantecuhtli, señor del lugar de los muertos y dios de las sombras.

Pero el Mictlán, a donde llegaban todos los muertos que hubieran perecido de causas naturales, no era el único destino de los fallecidos. En su cultura, existía el Tonatiuhichan, a donde llegaban quienes morían en guerra o en labor de parto, el Tlalocán, a donde iban los que fallecían por causa de agua, rayos, o enfermedades, por último el Tonacacuauhtitlan, lugar al que iban los niños que no habían probado el maíz, símbolo de la tierra y por lo tanto no habían tenido contacto con la muerte, allí, eran alimentados por el árbol que da sustento y donde permanecían hasta que recibían la oportunidad de una segunda vida, la posibilidad de reencarnar.

A diferencia de la religión cristiana, en el Mictlán no existían las connotaciones morales del infierno ni del paraíso, sin embargo, para llegar a él, los muertos debían durante cuatro años, pasar por diversas pruebas que encontraban en los diferentes niveles del inframundo, para finalmente llegar al lugar de su eterno reposo, liberarse de su tonalli o alma y ser compensados por la presencia de Tonatiuh, el dios del Sol, al caer la tarde.

No fue hasta la llegada de los conquistadores, cuando la divulgación del cristianismo introdujo a la cultura el terror a la muerte y al infierno, sin embargo, los evangelizadores tuvieron que ceder ante las fuertes creencias de los nativos, dando lugar a un sincretismo entre las costumbres españolas y las indígenas, que dio origen a lo que hoy conocemos como la celebración de Día de Muertos.

Ángel Reyes Burgos

Escena V, Hamlet, para los mexicanos.

Los mexicanos tienen que leer esta gran obra propicia para la semana del día de muertos...
HORACIO.- Es por cierto una mota que turba los ojos del
entendimiento. En la época más gloriosa y feliz de Roma, poco
antes que el poderoso César cayese quedaron vacíos los sepulcros y los
amortajados cadáveres vagaron por las calles de la ciudad, gimiendo en voz confusa; las estrellas resplandecieron con encendidas colas, cayó lluvia de sangre, se ocultó el sol entre celajes funestos y el húmedo planeta, cuya influencia gobierna el imperio de Neptuno, padeció eclipse como si el fin del mundo hubiese llegado. 

Hemos visto ya iguales anuncios de sucesos terribles, precursores 
que avisan los futuros destinos, el cielo y la tierra juntos los han 
manifestado a nuestro país y a nuestra gente...
 Pero. Silencio... ¿Veis?..., allí... Otra vez vuelve ...
Aunque el terror me hiela, yo le quiero salir al encuentro. Detente,
fantasma. Si puedes articular sonidos, si tienes voz háblame. Si allá
donde estás puedes recibir algún beneficio para tu descanso y mi
perdón, háblame. Si sabes los hados que amenazan a tu país, los cuales
felizmente previstos puedan evitarse, ¡ay!, habla... O si acaso, durante
tu vida, acumulaste en las entrañas de la tierra mal habidos tesoros, por
lo que se dice que vosotros, infelices espíritus, después de la muerte
vagáis inquietos; decláralo ... Detente y habla... Marcelo, detenle.

HAMLET.- ¡Oh! ¡Si esta demasiado sólida masa de carne pudiera
ablandarse y liquidarse, disuelta en lluvia de lágrimas! ¡O el
Todopoderoso no asestara el cañón contra el homicida de sí mismo!

¡Oh! ¡Dios! ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Cuán fatigado ya de todo, juzgo molestos,
insípidos y vanos los placeres del mundo! Nada, nada quiero de él, es
un campo inculto y rudo, que sólo abunda en frutos groseros y amargos.
¡Que esto haya llegado a suceder a los dos meses que él ha muerto! 
No, ni tanto, aún no ha dos meses. Aquel excelente Rey, que fue comparado
con este, como con un Sátiro, Hiperión; tan amante de mi madre, que ni
a los aires celestes permitía llegar atrevidos a su rostro. ¡Oh! ¡Cielo y
tierra! ¿Para qué conservo la memoria? Ella, que se le mostraba tan
amorosa como si en la posesión hubieran crecido sus deseos. 

Y no obstante, en un mes... ¡Ah! no quisiera pensar en esto. ¡Fragilidad! ¡Tú
tienes  nombre de mujer! En el corto espacio de un mes y aún antes
de romper los zapatos con que, semejante a Niobe, bañada en
lágrimas, acompañó el cuerpo de mi triste padre... Sí, ella misma.
¡Cielos! Una fiera, incapaz de razón y discurso, hubiera mostrado
aflicción más durable.
 Se ha casado, en fin, con mi tío, hermano de mi padre; pero no más 
parecido a él que yo lo soy a Hércules. En un mes...
enrojecidos aún los ojos con el pérfido llanto, se casó. ¡Ah!
¡Delincuente precipitación! ¡Ir a ocupar con tal diligencia un lecho
incestuoso! Ni esto es bueno, ni puede producir bien. Pero, hazte
pedazos corazón mío, que mi lengua debe reprimirse.

Os dejo con el enlace para leerla completa...Pulsa aquí.