Dos sonetos de Gutierre de Cetina

Amor mueve mis alas, y tan alto 
las lleva el amoroso pensamiento, 
que de hora en hora así subiendo siento 
quedar mi padecer más corto y falto.

Temo tal vez mientra mi vuelo exalto, 
mas llega luego a mí el conocimiento 
y pruébese que es poco en tal tormento 
por inmortal honor un mortal salto.

Que si otro puso al mar perpetuo nombre 
do el soberbio valor le dio la muerte, 
presumiendo de sí más que podía,

de mí dirán: Aquí fue muerto un hombre 
que si al cielo llegar negó su suerte, 
la vida le faltó, no la osadía.
El cielo de sus altos pensamientos
con las alas de amor ledo subía
Vandalio, y ni el peligro lo desvía
ni le ponen temor mil escarmientos.

Las nubes deja atrás, deja los vientos,
vencidos del valor de su osadía,
cuando de las palabras que decía
al sol, suenan acá tales acentos:

Si fue temeridad, ojos del cielo,
osar tan sin valor volar tan alto,
sabiendo de Faetón el caso fiero,

consentirme una vez que sin recelo
mire vuestra beldad; después si el salto
viniera a ser mortal, mortal lo quiero.



















De familia noble y acomodada, vivió un largo tiempo en Valencia, en donde fue soldado a las órdenes de Carlos I participando, en 1541, en la Jornada de Argel. Durante su estancia en Italia entró en contacto con la lírica petrarquista que tanto habría de influir en él...Para saber más pulse aquí.

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