martes, 10 de octubre de 2017

Sonetos de Fray Luis de León

Oh cortesía, oh dulce acogimiento, 
oh celestial saber, oh gracia pura, 
oh, de valor dotado y de dulzura, 
pecho real, honesto pensamiento. 

Oh luces, del amor querido asiento, 
oh boca, donde vive la hermosura, 
oh habla suavisima, oh figura 
angelical, oh mano, oh sabio acento. 

Quien tiene en solo vos atesorado 
su gozo y vida alegre y su consuelo, 
su bienaventurada y rica suerte, 

cuando de vos se viere desterrado, 
ay, ¿qué le quedará sino recelo, 
y noche y amargor y llanto y muerte?
Después que no descubren su lucero 
mis ojos lagrimosos noche y día, 
llevado del error, sin vela y guía, 
navego por un mar amargo y fiero.

El deseo, la ausencia, el carnicero 
recelo, y de la ciega fantasía 
las olas más furiosas a porfía 
me llegan al peligro postrimero.

Aquí una voz me dice: cobre aliento, 
señora, con la fe que me habéis dado 
y en mil y mil maneras repetido.

Mas, ¿cuánto desto allá llevado al viento?, 
respondo: y a las olas entregado, 
el puerto desespero, el hondo pido.




















Estudió filosofía con Fray Juan de Guevara y teología con Melchor Cano. En el curso de 1556-1557 conoció a fray Cipriano de la Huerga, un orientalista catedrático de Biblia en Alcalá de Henares, encuentro que supondría una experiencia capital en la formación intelectual de Fray Luis...Para saber más pulse aquí.

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