jueves, 17 de agosto de 2017

Mi lluvia en tu piel, poema de amor

Caerán como gotas de lluvia
mis besos sobre tu piel
para cubrir tus heridas
de un mundo salvaje y cruel.

Cada gota un sentimiento
que aplaque la sed de tu alma
que con mis labios sedientos
te haga suspirar con calma.

Y sientas todo ese amor
que por tu piel se desliza
y un grito sobre el silencio
te llene con mis caricias.
Cuanta pasión me provoca
cuando desnuda me esperas
y se estremece tu boca
viajando en tus caderas.

No te muevas dulce amor
que mi piel será tu sabana
desde el poniente hasta el sol
te haré estremecer en la cama.

Que caigan las gotas en tu cuerpo
como salvaje delicia,
una a una y poco a poco
desnuda, temblorosa y sumisa.
















Deja que llueva crayolita

Nada había y Es cosa mía, sonetos

Nada había 

Del yermo de mi vida nada había,
si acaso una pradera abandonada
tan solo entre sus ruinas visitada
por las ansias de amar, en fantasía.

Fuente sin agua, catedral vacía, 
en un amanecer sin alborada.
¿ Cómo esperar que donde sólo hay nada
brote un amor hasta la idolatría?

Y sin embargo, por el cielo enviada
cruzó mi senda venturoso día
misteriosa mujer, igual que un Hada.

Y allí en mi corazón que nada había
con la fuerza impetuosa de cascada,
brotó mi amor en donde nada había.
Es cosa mía

No tienes que pedirme que te olvide
porque esa decisión me corresponde,
tú puedes retirarte no sé a dónde,
que en lo demás mi voluntad decide.

Que nada tu partida la intimide
como avestruz que la cabeza esconde,
a tus propósitos nomas responde
y nada de lo ajeno se te anide.

Cuando la barca de tu amor ya parte,
porque te vas como llegaste un día,
si deja o no mi corazón de amarte

no ha de secarse entonces la bahía:
que si vuelvo amoroso a recordarte
o si acaso te olvido, es cosa mía.
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