martes, 22 de agosto de 2017

Dos cosas olvidé...

Cuando llegó el momento de marcharme,
empaqué en la maleta del olvido
todas mis pertenencias, decidido
para emprender mi viaje y alejarme.

Revisando que nada se quedara
todo lo recogí, cual peregrino
que esclavo de mi déspota destino
lo dejé que a su gana me llevara.

Me transportó como si fuese nube,
lejos de la mujer de mi embeleso,
ni una mirada más, ya no otro beso,
porque con todo lo pasado tuve.
Y ahora que reviso mi equipaje
detecto que dejé por un olvido
dos cosas sin querer, oh, qué descuido,
si no tiene retorno ya mi viaje.

Dos cosas no empaqué, que fueron dos,
dos cosas le dejé no intencionado,
dos cosas al marcharme de su lado,
dos cosas no me traje, fueron dos.

Que se las quede si es de su apetencia,
o que las queme si mejor le place,
en fin, ella verá con ellas qué hace:
son mi eterno silencio y es mi ausencia.
















Los temas del soneto son muy variados, desde el amoroso al satírico, pasando por los morales y metafísicos (en los que destacó Francisco de Quevedo)...Para saber más pulse aquí.
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