jueves, 26 de abril de 2018

El botellón...

Muchas de las personas mayores protestan por esta imagen de los botellones que cada fin de semana perturban nuestra tranquilidad en plazas y calles de nuestra ciudad, pero quizás no sepamos que ya en la Roma antigua existía esta práctica que aunque no haya mucha información sobre este tema para entender porque se produce, yo por mi experiencia personal voy a intentar dar una explicación..

En la época franquista, la dictadura no permitía esta practica por lo que evidentemente no se producía, pero al llegar la apertura y nuevas libertades, los jóvenes nos dimos cuenta que con nuestros escasos medios económicos, quizás con un poco de esfuerzo podríamos pagar la entrada de una discoteca, pero el alto precio de las consumiciones por los impuestos al alcohol y el excesivo margen de beneficios que los dueños imponen, se nos hacía prohibitivo pedir una copa dentro del local.

Yo como otros de los que entrabamos en estos centros recreativo, procurabamos entrar de forma clandestina botellas de licor, pedimos solo una primera copa que rellenaremos una y otra vez con las reservas que llevábamos encima, eso hasta que los porteros empezaron a registrarnos y no pudimos seguir haciéndolo...

Poco a poco se trasladó las reuniones a otro sitios donde libremente podíamos consumir lo que teníamos a nuestra disposición en diferentes tiendas que abrieron a  tal efecto para vendernos licores, refrescos, hielo y todo lo necesario. El botellón había comenzado y también con el el exceso y las borracheras que antes teníamos limitada por los precios en los diferentes centros recreativos...con eso llegó también el licor barato de procedencia dudosa que tantas intoxicaciones produce...

El sistema que tienen las discotecas con sus precios abusivos, son parte del mal, yo he tenido varios negocios de hostelería y se el gran beneficio que deja una botella de licor en el bar, pero el de esos centros son abusivos y la juventud no se puede permitir esos precios por lo que lo consumen fuera haciendo sus propias fiestas...

Hace unos meses vi algunos documentales sobre la Roma antigua donde se decía que era una practica común las reuniones de jóvenes en plazas y calles para beber, así que parece que no hemos inventado nada nuevo...

Mi blanca pena, poema de amor

Por los muros de Granada
se peinan miles de estrellas,
brillan sus cabellos blancos 
cuando la noche se eleva.

Quisiera poder mirarte
mi Granada , mi lucera,
mas no hay color en mis ojos
alguien lo lleno de tierra.

Antes fueron manantiales
de ilusiones y de ideas
dos luceros que buscaban
libertad entre la niebla.

Con la nieve no hay romero
que levante la cabeza,
y hasta la senda se pierde
cuando se borra la estela.
Si tus muros por mi lloran
porque el mal quedó tan cerca,
será que no existe el bien
o se esconde en una cueva.

La luna con su blancura
busca en Granada al poeta,
pero solo halla silencio 
de un amor falto de flechas.

Hoy me duele el corazón 
porque nadie lo calienta,
solo me acarician rosas 
tan blancas como mi pena.

Un gran poema de mi amigo Ramón Bonachi, un separatista Catalan que une alma, corazón y letras. Solo separa frutos en su huerta...
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