jueves, 28 de septiembre de 2017

El suicida, Louis MacNeice, poeta Irlandés


Y está, señoras y señores a quienes no estoy guiando en realidad
era su oficina hasta hace unos minutos; 
este hombre del que jamás oyeron hablar. 
Ahí están las facturas 
en la cubeta, la ceniza en el cenicero, la agenda gris 
delante de él, los archivos atestados, 
el jurado cómplice de su correspondencia sin contestar 
dormitando bajo el pisapapeles a la brisa que llega 
de la ventana de donde saltó; y aquí está el receptor rajado 
que nunca se reparó y el anotador con su último garabato 
que podría ser su propia úlcera intestinal o podría ser 
el laberinto florido por el que había vagado deliciosamente hasta 
tropezar de pronto en una alcantarilla bajo las malvas, 
consciente finalmente de todo lo que le faltaba. 

La punta del lápiz... 
obviamente se había roto, aunque, cuando abandonó este sitio 
mediante una pirueta felina o un simple acto de desaparición, 
para quienes lo reconocieron a pesar del revoltijo en la vereda, 
ese hombre con tímida sonrisa dejó atrás 
algo que estaba intacto.

Frederick Louis MacNeice CBE (12 de septiembre de 1907 - 3 de septiembre de 1963) fue un poeta y dramaturgo irlandés. Fue parte de la generación del Grupo Auden que incluyó W. H. Auden, Stephen Spender y Cecil Day-Lewis. El cuerpo de trabajo de MacNeice fue ampliamente apreciado por el público durante su vida, debido en parte a su estilo relajado, pero social y emocionalmente consciente. Nunca tan abiertamente (o simplista) político como algunos de sus contemporáneos, su trabajo muestra una oposición humanitaria al totalitarismo así como una conciencia aguda de sus raíces irlandesas...Para saber mas pulse aquí.

Los héroes niños de Chapultepec. Amado Nervo

Como renuevos cuyos aliños 
un cierzo helado destruye en flor 
así cayeron los héroes niños 
ante las balas del invasor.

Fugaz como un sueño, el plazo 
fue, de su infancia ideal; 
mas los durmió en su regazo 
la Gloria, madre inmortal.

Pronto la patria querida 
sus vidas necesitó, 
y uno tras otro la vida 
sonriendo le entregó.

En la risueña colina 
del Bosque, uno de otro en pos 
cayeron, con la divina 
majestad de un joven dios.
¿Quién, después que de tan pía 
oblación contar oyó, 
a la Patria negaría 
la sangre que ella le dio?

Niñez que hallaste un calvario 
de la vida en el albor: 
que te sirva de sudario 
la bandera tricolor.

Y que canten tus hazañas 
cielo y tierra sin cesar, 
el cóndor de las montañas 
y las ondas de la mar...

Miguel Miramón fue un niño héroe. Teniendo apenas 15 años de edad fue defensor del castillo de Chapultepec...
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