lunes, 1 de octubre de 2018

No hay mayor dolor, que en las lágrimas de un niño.

En las lágrimas de un niño
hay tantas cadenas colgadas,
tanto sufrimiento injusto
por tanta maldad ignorada...

Al adulto se le da
casi siempre la razón
y el niño sufre de más
y se les rompe el corazón.

Que fuerte esos guías o padre
que no respetan la edad
y comen de la carne imberbe
babeando sin cesar...
¿A qué te sabe esa carne?
regada con sangre amarga
como podrás resarcirte
de tu mirada apagada...

Hay mi niño que reflejas
el mal de la humanidad
la oscuridad de la tierra
los fuegos de la maldad.

No olvide nunca alma mía
que contigo estoy sufriendo
cuando me llega la noticia
que tu alma está muriendo...


















¡Oh!, ave negra de mi cárcel...

¡Oh!, ave   negra  de  mi  cárcel,
extiende  tus  amplias alas
y  muéstrame  ese  horizonte
donde  dormitan  las  hadas.

Haz  que  corra  los  caminos
donde  la  pena  se  acaba,
abriré  nuevos  senderos
sembrados  de  libertad
y  orlados  por las   palabras.
Más  sabes  que  soy  poeta
y  mi  mente  está  cargada
con  frases  que  se  hacen  luz,
pero  cuesta  iluminarla.

Por  eso  te  pido  ave,
un  poco  de  tu  esperanza
para  parirlas  en  nido,
cubierto  de  rosas  blancas.

(© Derechos Reservados )
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