
cada cuerda de tu cuerpo
como si fueses guitarra
y yo el diapasón de tu fuego.
Con cada cuerda que afine
afinaremos los sueños
y en nuestros pechos germinen
pasiones para el recuerdo.
Después de templar tus labios
coronaré las aureolas
que adornan esos dos pechos
y que mis besos añoran.
Besos profundo en tu vientre
en ese cordón prodigioso
donde unida estabas a tu madre
y que yo lleno de gozo.
Ya termino de afinar
ese cuerpo tan hermoso
cuando te haga gritar
y tiemble tu cáliz fogoso.
Ángel Reyes Burgos