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Hijos de la agonia



Hay niños que se lavan la cara con arena
y se comen las lagrimas, mezcladas con limón,
hay niños con espinas dentro del corazón
que intentan ser felices con risas que dan pena.

Hijos tuyos y míos, viviendo en casa ajena,
entre cuatro paredes de plena confusión,
hijos que sin quererlo, son carne de cañón,
lejos de todo el lujo que mira y los condena.

Con los zapatos rotos afrontan su destino,
llevando todo el peso del vivir día a día,
con el hambre añadiendo, piedras en el camino.

Hay niños infelices, hijos de la agonía ,
con la voz apagada, lejos de todo trino;
son hijos de algún dios con el alma vacía.


Adán



Desnudó en los albores de la vida
apenas ni yo mismo se quien soy;
mi Bien, ¿de dónde vengo a dónde voy?
porqué esta sensación adormecida.

Esta fuerza que huele a bienvenida
quizá pueda decirme donde estoy;
al parecer mi reto empieza hoy,
mañana es un futuro a la deriva.

Del fondo material mi Bien, me excluyo,
no es muy inteligente obsesionarse
por mantener aquello que no es mío.
.
Más un sentir que llevo con orgullo
le dice al corazón donde mirarse
y arrimarse al calor cuando haga frío.


Amor oscuro



Solo tú y yo sabemos esconder nuestras sombras
en algún patio oscuro donde la pasión quema;
vivimos en secreto toda lujuria extrema
donde yo nada digo, donde tú ni me nombras.

A mi el miedo me excita, tú por nada te asombras,
somos versos prohibidos de algún sensual poema
donde cada caricia tiene una rima extrema
cuando todo el deseo en placer lo transformas.

El sol quema los ojos de un adiós prematuro
si la sombras se sueltan por un recio pudor
que señala y condena todo instante de amor.

Solo tú y yo sabemos que hay de puro en lo impuro;
en algún patio oscuro donde nada es verdad
no hay un solo suspiro que viva en  libertad.

Fotografia y poema 
Ramon Bonachi

Desamor



En el mismo lugar, donde bebía 
de la pena que tanta sed le daba,
su perdida mirada, se quedaba,
en su totalidad triste y vacía. 

Allí, lejos de toda compañía, 
llena de desamor se lamentaba, 
sentada sobre un bote sollozaba 
bajo la luz que le otorgaba el día.

El rojizo del pelo en movimiento 
y el reflejo de toda su amargura, 
eran ambos testigos del dolor 

En el mismo lugar, el sentimiento,
quiso vestir de blanco una figura 
condenada a sufrir por un amor.


Por más que ponga empeño...



Cuando mi vida apenas abrió el broche
me olvidé de lo poco que esta dura,
pues soñaba despierto día y noche.

Con los años, curvada la figura,
me da miedo perder todo el aliento,
pues sin él ,se termina mi aventura.

¿Que hay detrás del extenso firmamento?
espero que aparezca un nuevo día
y despierten mis ojos al momento.

Mas la fe que mantengo no confía 
ni cree que halla nada tras la muerte 
esta viene y no porta garantía.

Mejor será agarrarme, lo más fuerte,
a todo instante grande o bien pequeño
que me otorguen hadas de la suerte.

Me temo que aunque ponga mucho  empeño
nada me garantiza que me espera
un nuevo yo, mejor y más risueño,
mas  sí un eterno sueño cuando  muera..


Mi bien esquivo ( Glosa)



Detente, sombra de mi bien esquivo,
no dejes las pisadas a su suerte 
andamos por igual, pisamos fuerte,
así que no me corras sin motivo.

Imagen del hechizo que más quiero,
borrosa  está la faz de tu figura,
no entiendo ni siquiera que murmura 
tu lánguida apariencia en mi sendero.. 

Bella ilusión por quien alegre muero,
parece que los pasos del pasado
dejaron tantas huellas a mi lado
que siguen hoy visibles por entero.

Dulce ficción por quien penosa vivo, 
detente y no me gires la mirada,
detente sombra mía desgastada
y descansa que el tiempo es relativo.


Mis pasos, son precisos minuteros



Mis pasos, son precisos minuteros,
mis recuerdos,  las horas ya pasadas,
el tic tac de mis ojos, los senderos
que dan fuerza y valor a  mis pisadas. 

Con ellos... vive y anda mi presente 
con ansias de encontrar un objetivo,
el tiempo pasa y pasa indiferente 
con la imaginació siempre en activo.

Quizá toda mi euforia,se limita,
al mezclar lo real con lo soñado,
o puede ser también mi alma erudita
la que ve, lo que ve, desde otro lado.
 
Vivo con el ahora y el después 
de flácidos relojes a mis pies.


Soneto a una pintura



Primorosa y radiante todo el día;
de las luces y sombras , triunfadora,
del ayer melodioso portadora,
y, del hoy y el mañana, mi alegría.

Desbordante pasión, del todo mía, 
simplemente una dicha que en mi mora,
aparece y ofrece sin demora 
azahares con toques de ambrosía.

Colecciona sonrisas para luego
esparcirlas y darles un sentido,
mientras, sueño con ella un poco más. 

Me convierto al hacerlo en vivo fuego 
persiguiendo (sabiéndome dormido)
las caricias que ayer dejara atrás.


Dunas


¿Ha de bastar, quizás, el pensamiento
para alejar las dunas que me acechan?;
de toda dicha y su dulzor, me echan
y dejan al desnudo el sentimiento.

Y voy dando rodeos, o lo intento,
por amargos caminos que se estrechan;
de todas mis sospechas se aprovechan,
dejándome más triste que contento.

Cuesta darle un abrazo a lo sencillo,
de tal modo que apenas doy un paso, 
y la imagen que dejo… pierde brillo.

Me enfrento a las sospechas, si es el caso, 
mas a veces me pierdo en un pasillo
donde hay dunas que llevan al fracaso

Ramon Bonachi
Óleo sobre tela : Claudi Bonachí Solé 

Descanso, soneto



Entre sudores de calor y siega,
disfruto de una sombra improvisada;
hecha de trigo y paja, la almohada,
ofrece su frescura, me sosiega.

A mediodía, con un sol que ciega,
la siesta da respiro a la jornada;
manos y pies deciden no hacer nada
y el cuerpo en su descanso se doblega.

Efímero es el tiempo que disfruto
junto a un dorado campo que me ofrece
un reposo apreciado y absoluto.

Efímera es la calma que aparece
en este bienestar tan diminuto
que a poco de llegar… desaparece.


Las garras de tu sexo


Me quedé sin palabras gota a gota
como queda sin són el campanario,
mudo, yerto, desnudo y divagando
como un ave sin nido, planeando
a merced de los vientos y sin rumbo.

Me quedé sin palabras, sin ideas
que me hicieran vivir, hueco desierto
como un páramo abrupto y desolado
sin un soplo de vida ni pasado
que pudiera negar que estaba muerto.

Me quedé hipnotizado por tus ojos,
esos ojos de cobra encantadora,
eras tu quien tañía el instrumento,
era yo quien bailaba entre tus piernas
me quedé desgarrado entre tus zarzas,
en la tela de araña de tu cuerpo
mientras tú devorabas mi deseo
prisionero en las garras de tu sexo.


En este triste estar

 


En este triste estar, siempre tan lleno,
la angustia es una herida que me sangra;
procuro no mirarme en el espejo,
pues solo hay cicatrices en mi cara.

Intento no vivir en desventaja
en este triste estar siempre tan lleno,
no sé donde se encuentra la esperanza,
no sé donde termina este mal sueño.

A veces, me parece un imposible
tirar al suelo torres y murallas,
en este triste estar siempre tan lleno
pierdo todas la guerras disputadas

Soy una pena con presencia humana,
vertida en un crisol de desperfectos;
tal vez mañana reine en mí la calma,
en este triste estar siempre tan lleno.

Fotografia y poema-Ramon Bonachi

Un lugar entre mis flores



Mis botas disfrutaron, siempre puestas, 
del color más intenso al más oscuro;
¿dónde podrán morirse?, me aventuro, 
cuando las suelas cierren sus apuestas.  

Allí ,donde las horas son supuestas, 
asomará un secreto en un futuro
con un recuerdo viejo, que seguro, 
ha de encontrar preguntas sin respuestas.

Quedarán olvidadas y sin caja
en una zona sin vida ni olores; 
donde no se respira ni se viaja. 

Mis botas no tendrás sueños mejores, 
mas los años quizá cobren ventaja
y les den un lugar entre mis flores.


Sacramentos profanos



Déjame renacer entre tus muslos
Sumergirme en tus aguas bautismales
Y volver a la vida como un niño
Acunado en tus labios maternales.

Déjame confirmar que aún sigo vivo
Enredado en tu vientre y en tu carne
Recorriendo el sendero de tus aguas
De regreso a tus tibios manantiales.

Déjame que redima mis pecados
Entregado al deseo que en ti arde
Soportando el ataque de tus dientes
Que se clavan en mí como puñales.

Déjame comulgar entre tus labios,
Con tu lengua divina y trepadora
Con el vino sagrado de tu aliento
Y el licor de tu piel embriagadora.

Déjame recibir la unción sagrada
De los óleos que emanan tus axilas
De los bálsamos tibios de tus ingles
Del divino sudor que en mí transpiras.

Y ordenarme en tus pechos generosos
Escalando sus cimas boca a boca
Conquistando sus picos con mi lengua
Y bebiendo sus nieves amorosas.

Y perderme en tus brazos para siempre
Y sentirme en tu cuerpo desposado
Poro a poro, mujer, esposa mía
Sin que el tiempo consiga desatarnos.


Soy una pena con presencia humana.

.
En este triste estar, sempre tan lleno,
la angustia es mi condena, es mi aliada;
procuro no mirarme en el espejo,
pues solo hay cicatrices en mi cara.

Intento no vivir en desventaja
en este triste estar siempre tan lleno,
no sé donde se encuentra la esperanza,
no sé donde termina este mal sueño.

A veces, me parece un imposible
llenar de flores mis grandes múralas,
en este triste estar siempre tan lleno
hasta las más hermosas son amargas.

Soy una pena con presencia humana,
vertida en un crisol de desperfectos;
tal vez mañana reine en mí la calma,
en este triste estar siempre tan lleno.


nquietud.



Quisiera ser viento, pero soy  cometa,
quizá por ser joven o tal vez  por viejo;
al ver mi otra cara dentro del  espejo
su triste reflejo me aturde y me inquieta.

Mientras voy notando que la voz se agrieta
finjo estar tranquilo; incluso me dejo 
caer en las manos del sabio consejo, 
así aflojo el lazo que tanto me aprieta.

Junto con la angustia (casi permanente)
tengo a los fantasmas de un hoy muy dañado
tan cerca que el miedo me quiere morder.

Bajo un cielo absurdo, gris e irreverente ,
siguen las congojas todas a mi lado
y dudas que nunca se dónde esconder.

Fotografia y poema 
Ramon Bonachi

Cicatrices



Aquí todo mi amor, y el alma mía;
en medio de los dos, un beso amargo,
con una herida abierta, y sin embargo,
el corazón me late todavía .

La esencia que gozara de energía
parece entrar de lleno en un letargo,
donde los sueños hoy pasan de largo
susurrando una triste melodía.

Aquí el fuego, y aquí tan solo frío ,
en medio de una sórdida mirada,
y colores de todos los matices.

El presente, patético y sombrío,
seguirá en su lugar sin decir nada,
intentando aliviar mis cicatrices.

Fotografia y poema 
Ramon Bonachi

Peluches



Soy la luz en las noches más oscuras,
la sonrisa que anula  la tristeza,
el amigo que emite fortaleza 
a las horas mordaces e inseguras.   

No hay latidos, ni frases, ni ataduras, 
ni neuronas  tampoco en la cabeza, 
sin embargo si tengo la certeza 
que hay caricias y amor en mis costuras. 

Cuando toda inocencia se halla ido
¿qué será de mi vida?... me pregunto;
¿quedaré en una esquina arrinconado?

Yo quisiera seguir sin hacer ruido  
alentando un pasado dulce, junto
al cariño que tanto he disfrutado. 

Fotografia y poema 
Ramon Bonachi



Sueño clandetino



Oculta está la suerte en este viaje,
e incierto es el final que tanto anhelo;
el frío a mis palabras adormece
y el miedo ya no sale de mi pecho.

Estoy muerto de ganas por llegar 
allí donde termina el mar abierto,
pero la sal se mete hasta en la boca
a bordo de este clandestino sueño.

Hay hambre y sed sentados junto a mí
y vidas confesándose en secreto.
hay una historia escrita en cada cara
y desesperación en cada gesto.

Las horas pasan lentas en el filo
de lo imposible, pero tanto esfuerzo
por dejar la miseria que me cubre 
espero que no llene de lamentos
a aquellos que he dejado en la otra orilla.

Y menos encontrar tan pronto un cielo
(en el fondo de un mar oscuro y mudo)
por huir de las fauces del infierno.


Martirio


Desiguales miradas al acecho
me parece que sufres, cuerpo herido;
la pasión, día y noche, te ha seguido 
y el dolor ruge o calla satisfecho.

El camino al calvario, en su repecho,
agudiza el abrupto recorrido;
irrisorio, el cariño recibido
y grandiosos, los clavos en tu lecho.

A pesar de la sangre derramada,
el recuerdo en abril , llegado el día, 
hablará para bien o mal del hombre.

El sufrido martirio y voz cortada
del Señor, soportando la agonía,
seguirá recordándonos su nombre.

Fotografía y poema : Ramón Bonachi 

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