Mostrando entradas con la etiqueta Poemas J Poemas románticos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas J Poemas románticos. Mostrar todas las entradas

Oda XI a un ruiseñor

Con qué alegres cantares,
Oh ruiseñor, celebras
Tu dicha y de tu amada
El tierno afán recreas!

Ella del blando nido
Te responde halagüeña
Con piadas suaves,
Y se angustia si cesas.

Las otras aves callan;
Y el eco tus querellas
Con voz aduladora
Repite por la selva:

Mientras el cefirillo
De envidioso te inquieta,
Las hojas agitando
Con ala más traviesa.

Tú cesas y te turbas:
Atento adonde suena
Te vuelves; y cobarde
De ramo en ramo vuelas.

Mas luego ya seguro
Los silbos le remedas,
El triunfo solemnizas,
Y tornas a tus quejas.

Así la noche engañas;
Y el sol cuando despierta
Aún goza la armonía
De tu amorosa vela.
Oh avecillas felices
Oh qué bien la fineza
De tu pecho encareces
Con tu voz lisonjera...

Ya pías cariñoso;
Ya más alto gorgeas;
Ya al ardor que te agita
Tu garganta enajenas.

Oh no ceses, no ceses
En tan dulce tarea,
Que en delicias de oírte
Mi espíritu se anega.

Así el cielo tu nido
De asechanzas defienda;
Y tu amable consorte
Fiel por siempre te sea.

Yo también soy cautivo:
También yo si tuviera
Tu piquito agradable
Te diría mis penas;

Y en sencillos coloquios
Alternando las letras,
Tú cantarás tus glorias,
Y yo mi fe sincera:

Que los malignos hombres
Burlan de la inocencia;
Y expónese a su risa
Quien su dicha les cuenta.




































Tras la ocupación francesa, se pone al servicio de José I de España, ocupando puestos en el Consejo de Estado y la condecoración como Caballero de la Orden Real de España, lo que le acarreará graves problemas como afrancesado a la salida del rey tras la Guerra de la Independencia...Para saber más pulse aquí.

Oda al dios romano Baco.

Honor, honor a Baco,
El padre de las risas,
De las picantes burlas,
De la amistad sencilla.

Honor, honor a Baco,
El Dios de las provincias
Que el Málaga, el Tudela
Y el Valdepeñas crían.

Él la jovial franqueza,
Él la igualdad inspira;
Y en fraternales lazos
Los corazones liga.

Alas al genio ofrece,
Calor a la armonía,
Y a los claros poetas
Templa acorde la lira.

Sobre los pechos tristes
Derrama la alegría;
Y enjuga nuestros lloros
Con mano compasiva.

Con su licor divino
No hay duelo ni fatiga
Que el ánimo desmayen,
Pesar que nos aflija.

En la copa saltando
De Jove la ambrosía
Semeja, y su fragancia
La aroma más subida.

Bebido, sus ardores
Dan al flaco osadía,
Revelan mil verdades,
Acaban con mil iras.

Vuelven largo al avaro.
La esperanza subliman,
Al plebeyo hacen grande,
Y altiveces humillan.
Cuando en triunfo glorioso
Sujetó el Dios la India,
Tirso y copa las armas
Fueron de su conquista.

Al mismo Amor con ellas
Avasalla, y sus viras
Más penetrantes hace,
Sus llamas más activas.

El así de Ariadna,
Exánime en la huida
De su aleve Teseo,
En Naxos triunfó un día.

Llorar viola, y doliose,
Y en sus labios destila
Del licor, que las mesas
Del cielo regocija.

La bella a su don grata
Mirole enternecida,
Luego en sus llamas arde,
Y hoy con los astros brilla.

En hombros de sus faunos
Ved, cual la copa henchida
De Jerezano néctar,
Regocijado mira.

Mal fija la guirnalda,
Ya trémula la vista,
A todos a que brinden
Solícito convida.

Los silenos beodos
Forman su compañía,
Sus bulliciosas danzas
Bacanales y Ninfas.

Honor, gritando todos,
Al dios de las vendimias
Honor, honor a Baco,
El padre de las risas.














































Juan Meléndez Valdés, Era de familia hidalga; su padre era Juan Antonio Meléndez Valdés y su madre María de los Ángeles Díaz Cacho, y tuvo numerosos hermanos; tras su nacimiento la familia se instaló en Almendralejo y a los siete años de edad se quedó huérfano de madre...Para saber mas pulse aquí.

Oda X de las riquezas.

Ya se me fue mis dulces años
como un alegre sueño
veintitrés han volado
sin saber dónde fueron.

Yo los llamo afligido,
mas pararlos no puedo,
que cada vez más huyen
por mucho que les ruego.

y todos los tesoros
que guarda en sus mineros
la tierra, hacer no pueden
que vuelvan un momento.
Pues lejos, ea, el oro,
¿para qué el afán necio
de enriquecer a costa
de la salud y el sueño?

Si más alegre vida
me diera a mí el dinero,
o con él las virtudes
metiera yo en mi pecho;

buscáralo ay entonces
con hidrópico anhelo,
pero si esto no puede,
para nada lo quiero.
















Juan Meléndez Valdés (Ribera del Fresno, 11 de marzo de 1754 - Montpellier, Francia, 24 de mayo de 1817) fue un poeta, jurista y político español...Para saber más pulse aquí.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger... Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...