El niño yuntero, Miguél Hernández...


Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.
Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.



Miguél Hernández




Ganas de ti...

Con estas ansias de amar sin fronteras,
mientras tu manos recorren mi piel,
libando tus besos sabor a miel,
se prende tu pasión en mis caderas.

Con embates de ese cuerpo bravío,
al compás de una eterna melodía,
hundido en la humedad de mi bahía,
un rito sagrado es nuestro amorío.

Con tantas ganas que tengo de ti,
ese sudor que por mi piel recorre,
insondables huellas que nadie borre,
tatuajes son tus besos sobre mí.

Con fuego abrasador de tu mirada,
estremecida al candor de caricias,
disfrutaré este amor y las primicias
de ser tu eterna amante enamorada.

♦Crystal♦

Imperturbable....


Imperturbable amor equidistante
entre los puntos sublimes que han nacido
de los lazos inquietos del instante
en que tu voz arrulló nuestros sentidos.

Impetuoso amor que nunca ha sido
superado de tu pecho ni aun distante,
ni aún has dejado de sembrar en mis oídos
la semilla de amor, tu amor constante.

Incondicional amor, tan anhelante
que has estado y estás en este nido.
Yo sé de tus noches expectantes
al oir, temblando: "Siempre te he querido".

Incólume amor
que ha permanecido
a través del tiempo,
acarreando suspiros.
No temas, estás en mí
como noche y rocío,
como cóndor y viento
como tu amor y el mío.

Impaciente amor hemos por fin aprendido
el ritual de los buenos amantes,
tú despacio...despacio, enciendes mi sangre,
y yo, calma, serena, te regalo un gemido.

El calor del sentimiento...

El invierno se ha dormido
sobre el río en sus orillas
y los chopos desvestidos
se cubren de escarcha fría.

En el calor de mi alma
se derriten los recuerdos,
que se funden con las aguas,
recreándose en espejos.

Y un grito de mi garganta
se introduce tierra adentro,
sorteando las montañas,
impulsado por el viento,
buscando en las madrugadas
el refugio de los sueños.

¡Qué lejos estás ahora!
y aunque el calor del deseo
aminora, hora a hora,
la crudeza del invierno,
esperaré primaveras,
esperando nuestro encuentro
con tu mirada serena,
nuestro abrazo y nuestros besos.

Ya no habrá invierno que enfríe
el calor del sentimiento,
pues mis manos se derriten
cuando acaricio tu cuerpo.

POETA DEL AMOR
Reservados todos los derechos de autor.

Estas en mi...

ESTAS EN MI, EN CADA PARTE DE MI VIDA
PRENDADO EN MI ALMA COMO EL MAS PRECIADO BROCHE 
ESTAS EN MI, ERES FUEGO DE MI HOGUERA
QUE ENCIENDES TODO MI CUERPO CON UN ROCE.

ESTAS EN MI COMO UN ETERNO PRESENTE
ARRAIGADO CON LA FUERZA DE UN GRAN ROBLE
NADA TE APARTA, TU SIEMPRE ESTARAS EN MI
Y OCUPAS TODO MI SER, DE SUR A NORTE

ESTAS EN MI, SIEMPRE EN CADA AMANECER
GUARDADO SIEMPRE COMO UN TESORO EN MI COFRE
HASTA LA BRISA SIENTO QUE ME HABLA DE TI
TU VOZ ME LLEGA , COMO EL CANTAR DE UN SINSONTE.

SOLO A TU LADO PUEDO SENTIRME FELIZ
SI ESTOY CONTIGO,NO ME IMPORTA COMO Y DONDE
ESTAS EN MI GRABADO COMO EL MAGUEY
Y NO TE BORRAS IGUAL QUE LA LEY DEL MONTE.

ESTAS EN MI CON LA FUERZA DE LOS MARES
TU TEMPESTAD ME EMBRIAGA EN SU DERROCHE
ME ENVUELVE TU MAREJADA DE AMOR 
Y YO NAVEGO EN TUS AGUAS DIA Y NOCHE.

SOLO TU AMOR PARA MI ES PUERTO SEGURO
SOLO TU PUEDES HACER QUE EL CIELO TOQUE
ESTAS EN MI,AHORA MAÑANA Y SIEMPRE
Y EN MI PECHO LLEVO TATUADO  TU NOMBRE.

♥ LONGINA ♥

El agua para tu sed...

Mi cuerpo es el manantial
cuando vienes tu sediento
donde bebes de mi boca
el agua de todos mis besos.

De mi piel beben tus labios
cuando tus labios de sed estan muertos
y quieren saciar ese ansia
que les debora por dentro.

Y haces camino en mi
y haces de mi tu sendero
y bebes el dulce nectar
de la fuente de mis pechos.

Trepas por mi cintura
y te enredas en mi pelo
y sediento de este amor
se muere de amor tu cuerpo.

Y se funden nuestras almas
y morimos al mismo tiempo
mientras bebemos ese agua
que quita la sed del sediento.

Carmen Diez Torio
http://www.carmendieztorio.com/


Carta de amor para ti...sentimientos de mi alma.


Amor, estoy escribiendote aquí sentado en nuestro banco,
este del parque de Maria Luisa, en le glorieta de Bécquer.
donde tuvimos nuestra primera cita y tantas emociones y recuerdo me traen
y siempre me llega a la mente el poema, juventud divino tesoro, te vas para no volver...
La nuestra también se fue 
y entre lágrimas de amor,
cada año aquí te recuerdo 
con punzadas de dolor...
Son esos pequeños alfileres que hieren mi corazón ausente de ti, alma de mi juventud,
vida de mi vida que te apoderaste de mis sueños y que con el solo roce de tus manos,
estremecías cada poro de mi piel, piel que solo se reconoció entre tus manos...
No hubo en mi vida amor
nada mas maravilloso
que ese roce de tus manos
y tu amor en esos ojos...
Recuerdo ese éxtasis, en que las horas se convertían en minutos,
un solo beso, que convertía la tarde en noche y la noche eterna, esperando el mañana,
para poder de nuevo mirar esos ojos, rozar tus labios y llenarme con tu sonrisa.
Eras mi luz y mi alegría,
bella como mariposa
carita de niña dulce
cuerpo de mujer hermosa.
Cada año desde que te vi en el teatro con tus hijas, me vengo a esta glorieta a escribirte.
Nos separamos y tienes tu vida, no sabes nada de mi, pero necesito sentarme aquí y recordarte,
unas veces entre lágrimas desconsoladas y otras de lágrimas de felicidad y agradecimiento,
unas por el sentimiento de perdida, aquel amor nuestro que se quedó en el camino...
otras de felicidad por el regalo maravilloso que la vida me dio con ese amor que me regalaste.
La realidad de un amor
que vives con ilusión
queda por siempre en el alma
no sale del corazón.
Nunca te envié las cartas que aquí te escribo, tienes tu propia vida, pero no me privaré cada año,
de proporcionarme a mi mismo este maravilloso regalo, donde por unas horas, nuestra juventud se ama,
donde el sueño se hace realidad y poniendo mi mano sobre la tuya, 
contemplamos nuestro homenaje a Becquer...
En esos sueños me pierdo
juventud divino tesoro
ya se que no volverás,
pero hazme soñar, te lo imploro.
Que soñando amores lejanos
de nuevo joven me siento
y espanto del corazón
el dolor y el sufrimiento...


Silenciosamente...Ángela.


Silenciosamente, con tu voz de viento,
con tu risa clara, con tu abrazo lleno,
reclamando noches, recitando cuerpos,
sosteniendo en tus manos violines de dedos…

Silenciosamente te fuiste colando,
en todas mis horas, en todo momento,
en todo paisaje pintado de cielo,
en cada pedazo de tierra y de techo,
en cada cornisa, pared o agujero,
te fuiste colando de piel para dentro,
de piel para dentro impregnando mi aire,
respirando en mi aliento…

Silenciosamente, como en un susurro,
te fuiste enredando entre todos mis muros
Fuiste tatuando tu boca en mis labios,
anudando besos, trepando en mis manos,
volcando ternura en la piel de mis años,
inventando soles para un nuevo ocaso.


Silenciosamente te anclaste a mis días,
fuiste mar y ola, velero y vigía.
Fuiste caracola meciendo sonrisas,
sobre un lecho blanco de nubes henchidas,
sábanas de carne, pasión encendida,
bajo un manto claro de hermosas caricias.

Silenciosamente mojaste mi alma,
sembraste ternura que hoy te reclama.
Silenciosamente… te has quedado dentro,
latiendo conmigo… latiendo en mi pecho,
este pecho herido que grita tu nombre
en cada latido y pronuncia tu verbo,
ese verbo tuyo que sostiene un mundo
¡tú mundo y el mío!


Te amaré, Carmen diez Torio


Te amaré por los mil años que he perdido
aprendiendo a conjugar el verbo te amo.
Te amaré por las rosas que se fueron
deshojando sin querer entre mis manos.

Te amaré por este hoy que hice nuestro
por el tiempo que paso en buscarnos.
Te amaré amor más allá de palabras aprendidas
de sueños rotos o de silencios gastados.

Te amaré por el miedo de perderte
que me aferra sin querer entre tus brazos
Te amaré por los  nombres que dormidos
no volveran a decir mis labios.

Te amaré por las noches de errante
que no supe donde anclar mi barco.
Te amaré por el precio de la lágrima
que arrancó de mis ojos el desengaño.

Te amaré por los sueños que aún me quedan
por la vida que me grita estar despierta
por refugiarme en los pliegues de tu alma,
por la muerte que aguarda una llamada.

Te amaré por ese amor ceñido en purpura
que me hace renacer a cada instante.
Te amaré por la ausencia de dos olas
que soñando están morir en la misma playa.
Por la última caricia en la roca
porque existes, amor, te amaré
mucho más allá de la distancia.

No temas, no te asustes...

Si alguna tarde encuentras
mis ojos en penumbra,
perdidos tras la línea
de un horizonte azul,
no temas, no te asustes
no pienses que es tristeza,
es solo la costumbre
de soñar mirando al sur.

Si acaso tu me hallases
vestida de ternura,
temblando entre tus manos
desnuda a contraluz,
no temas, no te inquietes
no quiero que te asustes,
es solo la locura
de sentir tu plenitud.

Si alguna vez me encuentras
con fuego en la mirada,
buscándote con ansía,
con ávida inquietud,
¡no temas, no te asustes!
soy hembra apasionada
que late en los derrumbes
de un corazón sin luz.

Si acaso te marchases,
calla… no digas nada,
que prefiero tu silencio
a una daga de virtud,
más no temas, no te asustes,
si hallas frío en mis pestañas
y una lágrima de hielo
cubriese mi mirada azul.

Si alguna tarde encuentras
perdida entre tus recuerdos
una caja de caricias
en el fondo del baúl,
no temas, no te asustes,
son solos los momentos,
los instantes que vivimos,
marchitando en su ataúd.


Romperé silencios...Poeta del amor.

Háblame entre los rayos del sol,
que refresca sus rayos en plata.
Háblame desde tu corazón,
aunque no te queden palabras.

Son los ecos callados, perdidos,
los que llenan mi paz solitaria,
los que traen tus vocablos, sin ruido,
en silencios que adornan las aguas.

Este río, que corre, callado,
con el ritmo que marcan mareas,
es bolero ceñido al encanto
y al vaivén de mi alma serena.

Romperé los silencios del alma,
construyendo mis versos, sin gritos…
soñaré que el presente es mañana,
donde tú y yo seamos los mismos.

Háblame, que te espero en mi río,
donde el cielo recrea en sus aguas
la esperanza de verte conmigo
esta noche de luna entre sábanas.

Las gaviotas soñarán suspiros,
su cabeza escondida en el ala
y tus ojos buscarán los míos
permutando en besos las palabras.

Andrés Mª
Reservado todos los derechos de autor.


Canción de otoño en primavera...Rubén Darío


Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad.

Y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!









Ratas...Poema hojas de otoño..

A veces me imagino como envuelta de soles,
sin tierra entre las uñas, sin huesos que se rompen
de tantos “vas y vienes” para llenar apenas
estómagos hambrientos de sólidas cuestiones.

Me acuerdo de las ratas, superviviente innoble,
que vive, mata y muere por escasas razones.
Los siglos la acompañan,
se erigen sobre el tiempo, la enfermedad y la raza
¿Será nuestro futuro? ¿Seremos roedores
que caminan en dos patas?
Hemos llegado lejos en apenas unas décadas,
pero seguimos siendo animales con corbata.
Vivimos como bestias, suavemente perfumadas,
justificando el medio, con el fin de ser personas
con su traje de canallas.

A veces me pregunto ¿qué sentido tiene esto?
Trabajar de sol a sol, hasta que sangren los dedos.
Ser hormiguita que guarda para construir su imperio
y luego terminar muriendo aplastada por las fauces
y las iras de la ley y sus gobiernos.

Me levanto cada día buscando un sol que no veo.
Lo busco entre los charquitos,
cristales de llanto amargo derramados por el suelo .
Lo busco entre las heridas, cosidas de desconsuelo.
Lo busco sin encontrarlo y me pregunto
¿hasta dónde? ¿hasta cuándo?
¿para qué seguir buscando aquello que nunca encuentro?
aquello que tanto anhelo, aquello qué sigiloso,
va asesinando mi tiempo y despoja la mirada
de todo rastro de sueños…

Y vuelve a rotar la tierra
sobre su eje pequeño,
con sus pequeñas estrellas
mirándonos desde el cielo.
Y vuelve a nacer el día
con esta pena en el pecho,
con esta herida que sangra y desangra
¡ la carne, la piel y los huesos!
Ya van llegando las ratas,
distinguidos roedores,
con sedas en sus corbatas,
sin piedad en sus corazones.
Van llegando hasta la puerta
¡gran imperio de gorrones!
se alimentan de miseria…
la miseria de los pobres.
Hormiguitas aplastadas
en zapatos sin colores.
En su pupila… la nada,
y en su alma mil jirones.
Aprende ¡aprende a ser rata!
que no te importe ¡que no te importe!
vive y muere ¡muere o mata!
por tan escasas razones.
Aprende ¡aprende a ser rata!
a ser canalla ¡que no te importe!
Que con la vida no basta
para ir pagando tantos errores…
Aprende… se iba diciendo
la hormiga en los callejones,
pensando ¿cómo vivir así?
¡sin sangre en los corazones!





http://atardecerdeletras.blogspot.com/













Sin miedos (fusionado dedicado)

EL:

Empecemos por una punta (la que no sobra)
allí, aunque sea escondida, sentirás el beso;
¿recatada? ¿muy inhibida?, igual no estorba
para lograr el cometido de serte amor ileso.

Mujer, no tiembles, acá entre nos, de sobra
hay para hacer una celebración sin tiempos
o, mejor dicho, para festejar esto por horas
hasta que sol y luna sean nuestro encuentro.



 ELLA:

Sigamos por la procesión con nuestra obra
que quizás para adelantar algunos sucesos
sentimientos venerados tal vez nos cobran
mayor y singular de ellos, nuestros anhelos.

Hombre, entrégate así al sabor de una boca,
que en ti despierten olas de pasión y fuego;
no dejes nunca morir a la sutil y misteriosa
fuerza del amor que nos quema por dentro.




Escribiré...


Escribiré en tu alma mi nombre
para que no lo erosione el tiempo
y con letras echas de mi carne
escribiré en tu corazon te quiero.

Escribiré con el sabor dulce de mi boca
en tus labios la esencia de un beso
y mi lengua en tu lengua
escribirá con letras de fuego.

Escribiré en tu piel mil  caricias
en cada rincon oculto de tu cuerpo,
mis manos en ti escribiran
palabras de amor y de anhelo.

Escribiré en la noche de tu noche
para ti el más bello de los sueños
y bajaré las estrellas y la luna
y en ellas escribiré para tí un verso.



Carmen Diez Torio

Bésame...


Bésame con un beso fuerte y apretado
que sepa a pecado, dolor y cruel olvido,
que me deje en los labios  recuerdo salado,
de las lágrimas que brotan de lo vivido.

Bésame con el dolor de tu triste adiós,
con el sabor amargo de tu despedida,
con el recuento del amor entre los dos
y que hoy es ceniza por el tiempo esparcida.

Bésame con el alma y con el corazón,
anudando mi alma en un beso a tu recuerdo,
para no quedarme tan sola y sin  razón,
para tener un aliciente en  tiempo lerdo.

Que me ayude a no morir con desolación,
que sea mi alimento tu dulce recuerdo,
que sea tu recuerdo  canto de gorrión
que sea su canto memoria de un  acuerdo.

Bésame con el sabor de la soledad,
con esa forma tan tuya, fuerte y fugaz
tan llena de tu alma y de mi necesidad
de amarte y seguirte como  estrella fugaz..
Bésame con toda tu pasión desbordada,
con la fuerza de un volcán así, enfurecido
como lo haces cada día en nuestra  alborada
y yo me cobijo en tu vientre muy callada.

Dejando que el calor del sol inunde mi alma,
y tus besos mi cuerpo con todo su ardor,
escribiendo caminos de un amor en calma
colmados de pasión, de deseo y amor

Bésame por última vez en estos labios,
que han sido el recipiente de tu dulce aliento
aunque hoy vacíos se queden con sus resabios,
de saber ya perdido este amor en el viento.

Bésame despidiendo a  este gran amor,
que fue la gloria de este tiempo con  memoria.
Bésame dándole  entrada a este dolor,
para  recordar siempre que hoy, perdí la gloria...





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