jueves, 28 de julio de 2016

Dos hermosos poemas de Clotilde Roman.

Eres sol en mi memoria.

Es el llanto en mis ojos,
río caudaloso en tropel,
vacían cristalino enojos
de querer, y no tener.

Son mis corneas salientes
nubladas por el despecho,
cuando venas tan ardientes
mostrar quisiera dolientes
todo el amor de mi pecho.

Andando a pasos gigantes
voy arrastrando al confín,
y con pasiones latentes
nunca termina mi fin.

¿Dónde dormirá mi estrella
que no alumbra su candil?
y es amargura en querella
la negrura en mi redil.

Más allá, amor encierra
amarillenta luz de gloria,
cuando batallando en guerra
te haces sol en mi memoria.

C.Róman (© Derechos Reservados)
La cobra canta.

Aquí estoy.
Las doce del medio día,
desnuda sobre la cama
y un río con mis suspiros
traspasan sábana blanca.

Aquí estoy.
Con ojos como dos alas 
y mi sexo fuego en llama.
Aquí estoy.
Donde sepulta lo oscuro
de la cortina cerrada.

Mi cuerpo coral y dalia,
ninfa de charca oprimida, 
agua cristalina en jarra.
Besos con escalofrío
lanza mi boca cerrada
y mis manos tejen hilos
de pasión sobre mis nalgas.

Silenciosa está mi alcoba,
solo el gemido que lanza
la campana de mi lengua
desatada como flauta.
Quiero peces y no hay río,
la Cobra tendida canta.

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