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Canción al hijo primero.

Hijo de la tierra, 
te arrojó el Jardín. 
Aunque veas sombras 
no quieras lucir.

Tu madre era bella, 
la secan los vientos. 
Tu madre era tierna, 
se quema en el yermo.

Tu madre mordía 
la flor del manzano, 
cuando el hombre puso 
tu vida en su mano.

Tu madre sembraba 
contigo el centeno, 
cuando tú bebías 
la leche en su cuenco.

Hijo de la ira 
de Dios implacable. 
No podrá salvarte 
del odio tu madre.

No duermas, vigila. 
No duermas, despierta. 
Te amenaza fría 
la heredad desierta.

Te persiguen ojos 
sin dulce descanso. 
Te aborrece eterna 
del Creador la mano.

Las gacelas corren: 
correrás tú más. 
Los leones saltan: 
tú debes saltar.

Los arroyos huyen: 
tú tienes que huir. 
Aunque yo lo quiera, 
¡no puedes dormir!

No duermas, escucha. 
No duermas, acecha. 
Silbarán las aves 
sobre ramas ebrias

para hacerte leve 
esta oscura tierra. 
Escúchame, hijo: 
no duermas, no duermas...

Por todos los siglos, 
¡no duermas, 
no duermas!
































Carmen Conde Abellán (Cartagena, 15 de agosto de 1907-Madrid, 8 de enero de 1996), fue una narradora, poetisa, ensayista y maestra española, considerada una de las voces más significativas de la generación poética del 27. Fue la primera académica de número de la Real Academia Española, pronunciando su discurso de entrada en 1979. En 1931 fundó, junto con Antonio Oliver Belmás, la primera Universidad Popular de Cartagena...Para saber más pulse aquí.

Los espinos. Como quien espera el alba,

Verdor nuevo los espinos
tienen ya por la colina,
toda de púrpura y nieve
en el aire estremecida.

Cuántos cielos florecidos
les has visto; aunque a la cita
ellos serán siempre fieles,
tú no lo serás un día.

Antes que la sombra caiga,
aprende cómo es la dicha
ante los espinos blancos
y rojos en flor. Vé. Mira.

Luis Cernuda Bidou o Bidón (Sevilla, 21 de septiembre de 1902. Ciudad de México, 5 de noviembre de 1963) fue un destacado poeta y crítico literario español, miembro de la llamada Generación del 27. Para saber más pulse aquí.

Estaba tendido...


Estaba tendido y tenía entre mis brazos un cuerpo como seda. 
Lo besé en los labios, porque el río pasaba por debajo.
 Entonces se burló de mi amor.

Sus espaldas parecían dos alas plegadas. 
Lo besé en las espaldas, porque el agua sonaba debajo de nosotros.

Entonces lloró al sentir la quemadura de mis labios.

Era un cuerpo tan maravilloso que se desvaneció entre mis brazos.
 Besé su huella, mis lágrimas la borraron.

Como el agua continuaba fluyendo, 
dejé caer en ella un puñal, un ala y una sombra.

De mi mismo cuerpo recorté otra sombra, 
que sólo me sigue a la mañana.
 Del puñal y el ala, nada sé.

Luis Cernuda Bidou o Bidón (Sevilla, 21 de septiembre de 1902, Ciudad de México, 5 de noviembre de 1963) fue un destacado poeta y crítico literario español, miembro de la llamada Generación del 27...Para saber más pulse aquí.

Día de amor y de bonanza.

Que eres loba de mar y remadora,
Virgen del Carmen, y patrona mía,
escrito está en la frente de la aurora,
cuyo manto es el mar de mi bahía.

Que eres mi timonel, que eres la guía
de mi oculta sirena cantadora,
escrito está en la frente de la proa
de mi navío, al sol del mediodía.

Que tú me salvarás, ¡oh marinera
Virgen del Carmen!, cuando la escollera
parta la frente en dos de mi navío,
loba de espuma azul en los altares,
con agua amarga y dulce de los mares
escrito está en el fiero pecho mío...

Yo te hablaba con banderas, hija de la panadera,
la que siempre eras de pan. entre la grey marinera.

Me perdí en la tierra, fuera de la mar.
Yo te hablaba a los luceros, con la luna del espejo
de una estrella volandera.

Rafael Alberti. Miembro activo del Partido Comunista de España, se exilió tras la Guerra Civil Española. Vuelto a España tras la instauración de la monarquía, fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía en 1983 y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz en 1985...Para saber más pulse aquí.


Beso. Qué sola estabas por dentro...

Qué sola estabas por dentro.
Cuando me asomé a tus labios
un rojo túnel de sangre,
oscuro y triste, se hundía
hasta el final de tu alma.

Cuando penetró mi beso,
su calor y su luz daban
temblores y sobresaltos
a tu carne sorprendida.

Desde entonces los caminos
que conducen a tu alma
no quieres que estén desiertos.

Cuántas flechas, peces, pájaros,
cuántas caricias y besos.

Manuel Altolaguirre Bolín. Su vocación más temprana fue la de impresor y editor. En 1923 colaboraría en la revista Ambos, junto a José María Hinojosa y José María Souvirón. En 1926 creó, junto a Emilio Prados, la célebre revista Litoral, que aglutinó a la que sería conocida como la Generación del 27. Por su dinámica actividad editorial, Pedro Salinas dijo de él que era el Don Juan de las imprentas...Para saber más pulse aquí.

Yo no quiero mas luz que tu cuerpo en el mio.

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda.
Limpidez cuya extraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda..

¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.

Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando...Para saber mas pulse aquí.

La patinadora, de Concha Méndez


La patinadora

Danzarina de las nieves.
De los vientos mariposa.

Sobre una mar de blancor
vuela la patinadora,
y desciende las vertientes
como el claror de la Aurora.

El rumor de las alturas,
el rumor de las corrientes,
lleva en su falda plisada
hecha ritmos, hecha pliegues.

Vuela la patinadora
descendiendo las vertientes;
mariposa de los vientos,
danzarina de las nieves.


Concha  Méndez

En el cielo nube y sol
y el vendaval del amor.
Al pecho del marinero
el vendaval de los celos,
tres noches recién cortadas
y una niña enamorada.
Y en el cielo nube y sol
y el vendaval del amor.
La niña bordó el pañuelo,
pero lo bordó al revés
y puso el mar en el cielo.
Todos los peces estrellas
y toda la espuma niebla.
Cuando se quiso bañar
cayó desde el cielo al mar.
Pasó un barco por el cielo;
lo vio la niña en el mar
y ya no volvió a bordar.
Al pecho del marinero
el vendaval de los celos.
Y en el cielo nube y sol
y el vendaval del amor.

Emilio Prado




























Concepción Méndez Cuesta (Madrid, 27 de julio de 1898 - México, 7 de diciembre de 1986), conocida como Concha Méndez, fue una escritora española de la Generación del 27, especialmente conocida por su obra poética...Para saber mas pulse aqui. 
Emilio Prados Such (Málaga, 4 de marzo de 1899 - Ciudad de México, 24 de abril de 1962) fue un poeta español, perteneciente a la Generación del 27...Para saber mas pulse aqui.

Cerrando los ojos, contigo.

Cerrando los ojos

Huyo del mal que me enoja
buscando el bien que me falta.
Más que las penas que tengo
me duelen las esperanzas.

Tempestades de deseos
contra los muros del alba
rompen sus olas. Me ciegan
los tumultos que levantan.

Nido en el mar. Cuna a flote.
La flor que lucha en el agua
me sostiene mar adentro

y mar afuera me lanza.
Cierro los ojos y miro
el tiempo interior que canta.
Contigo

No estás tan sola sin mí.
Mi soledad te acompaña.
Yo desterrado, tú ausente.
¿Quién de los dos tiene patria?

Nos une el cielo y el mar.
El pensamiento y las lágrimas.
Islas y nubes de olvido
a ti y a mí nos separan.

¿Mi luz aleja tu noche?
¿Tu noche apaga mis ansias?
¿Tu voz penetra en mi muerte?
¿Mi muerte se fue y te alcanza?

En mis labios los recuerdos.
En tus ojos la esperanza.
No estoy tan solo sin ti.
Tu soledad me acompaña.























Manuel Altolaguirre, nació en el Limonar Alto, un señorial barrio malagueño, el 29 de junio de 1905, en el seno de una familia acomodada, siendo hijo del juez de instrucción, periodista y escritor Manuel Altolaguirre Álvarez. Estudió bachillerato en el colegio de los jesuitas San Estanislao de Kostka en Málaga y Derecho en la Universidad de Granada...Para saber más pulse aquí.

Elegía, Miguel Hernández.

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.


No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.


































En 1933 se publicó Perito en lunas, su primer libro. Hernández fue invitado a hacer lecturas de su obra en la Universidad de Cartagena y en el Ateneo de Alicante el 29 de abril de 1933...Para saber más, pulse aquí.

Hoy las nubes me trajeron...

Hoy las nubes me trajeron,
volando, el mapa de España.

Qué pequeño sobre el río,
y qué grande sobre el pasto
la sombra que proyectaba.

Se le llenó de caballos
la sombra que proyectaba.

Yo, a caballo, por su sombra
busqué mi pueblo y mi casa.
Entré en el patio que un día
fuera una fuente con agua.

Aunque no estaba la fuente,
la fuente siempre sonaba.
Y el agua que no corría
volvió para darme agua.

Rafael Alberti, En 1920 muere su padre. Ante el cuerpo yacente de su progenitor, Rafael escribe sus primeros versos. Nace el Alberti poeta. Una afección pulmonar le obliga a desplazarse a la localidad segoviana de San Rafael, en la Sierra de Guadarrama. En el retiro comienza a trabajar los versos que luego formarían Marinero en tierra...Para saber más pulse aquí.

Angeles confiteros.

De la miel y del azúcar
los ángeles confiteros
hacen para darle al niño
confites y caramelos.

El que cuida del maní
que es el ángel manisero
con un trocito de sol
lo va tostando en su fuego.

Palomita mensajera,
tan blanca como la nieve,
lleva al niño este anillito
y dile que me recuerde,
que yo soy aquella niña
que le llevó lirios verdes.

Concepción Méndez Cuesta (Madrid, 27 de julio de 1898 - México, 7 de diciembre de 1986), conocida como Concha Méndez, fue una escritora española de la Generación del 27, especialmente conocida por su obra poética. Para saber más pulse aquí.

Sonetos Lorquianos.

El poeta dice la verdad

Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores,
con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres,
siempre ardida con decrépito sol y luna vieja.
 
Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida. 
Soneto de la guirnalda de rosas

¡Esa guirnalda! ¡pronto! ¡que me muero!
¡Teje deprisa! ¡canta! ¡gime! ¡canta!
que la sombra me enturbia la garganta
y otra vez viene y mil la luz de enero.

Entre lo que me quieres y te quiero,
aire de estrellas y temblor de planta,
espesura de anémonas levanta
con oscuro gemir un año entero.

Goza el fresco paisaje de mi herida,
quiebra juncos y arroyos delicados.
Bebe en muslo de miel sangre vertida.

Pero ¡pronto! Que unidos, enlazados,
boca rota de amor y alma mordida,
el tiempo nos encuentre destrozados.





















Generación del 27,  El término parte de la fecha de diciembre de 1927, cuando se reúnen varios poetas españoles en Sevilla, en un acto organizado por la Sociedad Económica de Amigos del País para conmemorar los trescientos años de la muerte de Luis de Góngora. Cabe destacar que esta reunión es el origen de lo que algunos llaman la Generación del 27, en la que se incluyen escritores como Jorge Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados. Para saber mas pulse aquí.

Sonetos, Federico García Lorca

Esta luz, este fuego que devora. 
este paisaje gris que me rodea.
este dolor por una sola idea. 
esta angustia de cielo, mundo y hora.

Este llanto de sangre que decora 
lira sin pulso ya, lúbrica tea.
este peso del mar que me golpea.
este alacrán que por mi pecho mora.

Son guirnalda de amor, cama de herido, 
donde sin sueño, sueño tu presencia
entre las ruinas de mi pecho hundido.

Y aunque busco la cumbre de prudencia 
me da tu corazón valle tendido
con cicuta y pasión de amarga ciencia.
Este pichón del Turia que te mando, 
de dulces ojos y de blanca pluma, 
sobre laurel de Grecia vierte y suma 
llama lenta de amor do estoy parando.

Su cándida virtud, su cuello blando, 
en limo doble de caliente espuma, 
con un temblor de escarcha, perla y bruma
la ausencia de tu boca está marcando.

Pasa la mano sobre su blancura 
y verás qué nevada melodía 
esparce en copos sobre tu hermosura. 

Así mi corazón de noche y día, 
preso en la cárcel del amor oscura, 
llora sin verte su melancolía.



















Federico García Lorca (Fuente Vaqueros,1 5 de junio de 1898-camino de Víznar a Alfacar, 18 de agosto de 1936)2 fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo xx. Como dramaturgo, se le considera una de las cimas del teatro español del siglo xx, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo. Murió fusilado tras el golpe de Estado que dio origen a la Guerra Civil Española. Para saber mas pulse aquí.

Río Duero, Gerardo Diego, generación del 27

Río Duero, río Duero ,
nadie a acompañarte baja,
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.
Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.

Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada
sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.

Gerardo Diego.-
Elaboró las dos versiones de la famosa Antología de poesía que dio a conocer a los autores de la Generación del 27. Como profesor, dio cursos y conferencias por todo el mundo. Fue además crítico literario, musical y taurino y columnista en varios periódicos. Para saber más, enlace aquí.
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