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En la tierra de nadie


En la tierra de nadie, sobre el polvo
que pisan los que van y los que vienen,
he plantado mi tienda sin amparo
y contemplo si van como si vuelven.

Unos dicen que soy de los que van,
aunque estoy descansando del camino.
Otros “saben” que vuelvo, aunque me calle;
y mi ruta más cierta yo no digo.

Intenté demostrar que a donde voy
es a mí, sólo a mí, para tenerme.
Y sonríen al oír, porque ellos todos
son la gente que va, pero que vuelve.

Escuchadme una vez: ya no me importan
los caminos de aquí, que tanto valen.
Porque anduve una vez, ya me he parado
para ahincarme en la tierra que es de nadie.

Carmen Conde Abellán (Cartagena, 15 de agosto de 1907 – Majadahonda, 8 de enero de 1996)​ fue una poeta, prosista, dramaturga, ensayista y maestra española, considerada una de las voces más significativas de la generación poética del 27. Fue la primera académica de número de la Real Academia Española, pronunciando su discurso de entrada en 1979, En 1931, Conde fundó, junto a Antonio Oliver Belmás, la primera Universidad Popular de Cartagena. Para saber más pulse aquí.


Hijo de la tierra...

Hijo de la tierra, 
te arrojó el Jardín. 
Aunque veas sombras 
no quieras lucir.

Tu madre era bella, 
la secan los vientos. 
Tu madre era tierna, 
se quema en el yermo.

Tu madre mordía 
la flor del manzano, 
cuando el hombre puso 
tu vida en su mano.

Tu madre sembraba 
contigo el centeno, 
cuando tú bebías 
la leche en su cuenco.

Hijo de la ira 
de Dios implacable. 
No podrá salvarte 
del odio tu madre.

No duermas, vigila. 
No duermas, despierta. 
Te amenaza fría 
la heredad desierta.
Te persiguen ojos 
sin dulce descanso. 
Te aborrece eterna 
del Creador la mano.

Las gacelas corren: 
correrás tú más. 
Los leones saltan: 
tú debes saltar.

Los arroyos huyen: 
tú tienes que huir. 
Aunque yo lo quiera, 
¡no puedes dormir!

No duermas, escucha. 
No duermas, acecha.

Silbarán las aves 
sobre ramas ebrias
para hacerte leve 
esta oscura tierra.

Escúchame, hijo: 
no duermas, no duermas...

Por todos los siglos, 
¡no duermas, no duermas...

Carmen Conde

Amante, Carmen Conde

Es igual que reír dentro de una campana:
sin el aire, ni oírte, ni saber a qué hueles.
Con gesto vas gastando la noche de tu cuerpo
y yo te transparento: soy tú para la vida.

No se acaban tus ojos; son los otros los ciegos.
No te juntan a mí, nadie sabe que es tuya
esta mortal ausencia que se duerme en mi boca,
cuando clama la voz en desiertos de llanto.

Brotan tiernos laureles en las frentes ajenas,
y el amor se consuela prodigando su alma.
Todo es luz y desmayo donde nacen los hijos,
y la tierra es de flor y en la flor hay un cielo.

Solamente tú y yo (una mujer al fondo
de ese cristal sin brillo que es campana caliente),
vamos considerando que la vida..., la vida
puede ser el amor, cuando el amor embriaga;
es sin duda sufrir, cuando se está dichosa;
es, segura, la luz, porque tenemos ojos.

Pero ¿reír, cantar, estremecernos libres
de desear y ser mucho más que la vida...?
No. Ya lo sé. Todo es algo que supe
y por ello, por ti, permanezco en el Mundo.

Carmen Conde Abellán (Cartagena, 15 de agosto de 1907-Madrid, 8 de enero de 1996) fue una narradora, poetisa, ensayista y maestra española, considerada una de las voces más significativas de la generación poética del 27. Fue la primera académica de número de la Real Academia Española, pronunciando su discurso de entrada en 1979 En 1931 fundó, junto con Antonio Oliver Belmás, la primera Universidad Popular de Cartagena...Para saber más pulse aquí.

Canción al hijo primero.

Hijo de la tierra, 
te arrojó el Jardín. 
Aunque veas sombras 
no quieras lucir.

Tu madre era bella, 
la secan los vientos. 
Tu madre era tierna, 
se quema en el yermo.

Tu madre mordía 
la flor del manzano, 
cuando el hombre puso 
tu vida en su mano.

Tu madre sembraba 
contigo el centeno, 
cuando tú bebías 
la leche en su cuenco.

Hijo de la ira 
de Dios implacable. 
No podrá salvarte 
del odio tu madre.

No duermas, vigila. 
No duermas, despierta. 
Te amenaza fría 
la heredad desierta.

Te persiguen ojos 
sin dulce descanso. 
Te aborrece eterna 
del Creador la mano.

Las gacelas corren: 
correrás tú más. 
Los leones saltan: 
tú debes saltar.

Los arroyos huyen: 
tú tienes que huir. 
Aunque yo lo quiera, 
¡no puedes dormir!

No duermas, escucha. 
No duermas, acecha. 
Silbarán las aves 
sobre ramas ebrias

para hacerte leve 
esta oscura tierra. 
Escúchame, hijo: 
no duermas, no duermas...

Por todos los siglos, 
¡no duermas, 
no duermas!
































Carmen Conde Abellán (Cartagena, 15 de agosto de 1907-Madrid, 8 de enero de 1996), fue una narradora, poetisa, ensayista y maestra española, considerada una de las voces más significativas de la generación poética del 27. Fue la primera académica de número de la Real Academia Española, pronunciando su discurso de entrada en 1979. En 1931 fundó, junto con Antonio Oliver Belmás, la primera Universidad Popular de Cartagena...Para saber más pulse aquí.
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