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Mi poeta...

Cuando menos lo espere allí estabas tú
Aquel hombre con el que soñé
Y en tu corazón yo me refugie
Me late el corazón , late por ti
Y si sonrío y lloro solo para ti
Mi vida entera toda te la doy
Ya no tengas miedo yo aquí estoy.

Mi poeta mi todo
El silencio de tu voz diciendo te amo
Mi príncipe mi primavera
Mi ternura y mi amor por siempre
Me conoces bien siempre te amaré
Aunque estemos lejos yo aquí estaré
Seré tu poema tu razón de ser.

Tu serás mi rey mi único hombre
Mi eterno romance confidente fiel
Crayolito consentido amor de mí ser.
Agua de este río que yo siempre beberé
Tú mi poeta , mi más grande amor .
Te amo crayolito y feliz día amor...te amooo!!!

De mi crayolita para el día de San Valentín

Alguien decidió no quererte...

Alguien decidió no quererte. Fue alguien a quien ni conozco ni seguramente conoceré. Fue alguien que de tanto en tanto aún se asoma por tu mirada, cuando te me pones triste, cuando te me quedas mal. Fue alguien que no supo, no quiso o no sé. El caso es que ese alguien decidió no quererte y gracias a eso aquí estás. Mía. Mismísima. Para mí.

Alguien decidió no quererte. O quererte poco. O quererte mal. Ahora ya da lo mismo, ahora ya da igual. Son de esas cosas de ti que ni conozco ni jamás conoceré del todo. Porque no debo. Porque no me pertenecen. Porque sólo te pertenecen a ti y a tu pasado y al recuerdo que decidas compartir, a la parte de ti que quieras sanar conmigo. Son de esas cosas que me muero por escuchar hasta que las escucho de verdad. Son de esas cosas que te han hecho ser así. Tan adorable. Tan tuya. Tuyísima. Para ti.

Alguien decidió no cuidarte. Te hizo daño, os hicisteis daño. Lo sé. No hace falta que me lo cuentes. Porque lo sé. Y lamento mucho que así fuese. Pero también me alegro. Primero, porque te hizo crecer, te hizo aprender a despedirte. Segundo, porque cuanto más te alejabas de ese alguien, sin saberlo nadie, más te acercabas a mí. Y por último, porque para querer mucho y quererse bien, hay que saber muy bien antes lo que no se quiere. Así que déjame mostrar mi más profunda gratitud hacia todos esos alguien. Porque jamás les estaré suficientemente agradecido. Sí, jamás.

Yo he decidido quererte. Quererte mucho. Quererte bien. O al menos, aprender a hacerlo. Día a día. Paso a paso. Polvo a polvo. Pelea a pelea. Reconciliación a reconciliación. Querer de verdad es pensar en beneficio del otro antes que en el propio. Querer de verdad es discutir sólo por problemas nuevos, no volver sobre lo ya discutido, zanjar los temas no sólo con soluciones sino con aprendizajes, compromisos y comportamientos. Querer de verdad es decir te amo antes que te quiero. Es vivir en usufructo pero sin ninguna hipoteca. Es encerrarse por fuera. Es echar raíces en libertad.

Pero también querer de verdad es ser cada vez más consciente de que no te merezco. Pensar que en cualquier momento, en cuanto sepas cómo soy realmente, me vas a dejar. Despertarme por la noche varias veces sólo para comprobar que sigues aquí, que no ha sido todo un sueño. Otro más. Mirarte cada día como te miré la primera vez, esa primera vez. Preguntarte todos los días si quieres casarte conmigo. Y antes de que se ponga el sol volvértelo a preguntar. Varias veces. Que me mires como diciendo bueno ya está. Que te mire como diciendo es que no me lo creo. Dime que todo esto es una broma pesada y lo entenderé. Que te vuelves al Olimpo del que jamás debiste bajar. Que me dejas aquí soñando despierto, porque ahora sé que existes, que eres real. Que en realidad es todo parte de una apuesta, que ya has la has ganado, y aún así te pediré que vuelvas a apostar.

No, no estoy diciendo que seas perfecta. Ni mucho menos. Eso sinceramente me la sopla. Me da igual. Hace mucho tiempo que descubrí que la gente perfecta -aparte de mentirosa- es la que tiene más peligro, porque es la única que nunca está dispuesta a cambiar. Estoy diciendo que alguien decidió no quererte y aún no me creo que de esa manera tan tonta te dejara escapar. Que se pensara que si no era contigo, podía ser con cualquier otra. Como si el mundo estuviese lleno de gente como tú. Como si hubiese cualquier otra que te pudiese hacer sombra. Perdona que me ría. Jaja.

Alguien decidió no quererte. Y de repente, nosotros. Diez años juntos ya. Cerrando bocas que no nos daban ni un telediario. Pobrecitos míos. Les desearía lo mejor. Pero me lo he quedado yo.”

Enviado por Conchis

Quiero amor que deja huella.

Quiero que me leas, por favor, hasta el final.
Quiero simpleza en mis palabras.
Quiero no caer en análisis profundos, de mareadas reflexiones contradictorias o citas complejas.
Quiero amor en cada letra.
Quiero sonreír, como ahora, cuando te escribo.
Quiero amor libre, de la única manera que existe.
Quiero amor revolucionario. 
Quiero amor del que te hace amarte primero a ti y luego a mí.
Quiero amor violento, que se cague a palos con el miedo.
Quiero amor que no se entienda, único.
Quiero amor de crecimiento.
Quiero amor compañero. 
Quiero amor que muera de risa haciendo el amor.
Quiero amor en la cama sin sexo de excusa.
Quiero amor que se muera de frío, de calor, de fiebre, de tos, de mañas. 
Quiero amor de ahora, con planes de viajes y casamientos e incertidumbres del fin de semana.
Quiero amor de códigos.
Quiero amor sin carátulas ni mensajes públicos.
Quiero amor con mensajes claros, a los ojos.
Quiero amor fuerte en los errores.
Quiero amor que ame entre rencores olvidables por más amor en las entrañas.
Quiero amor que extraña pero entiende.
Quiero amor que siempre ayuda.
Quiero amor que deja huella.
Quiero amor que duela en sus favores y te haga sentir realizado.
Quiero amor seguro, confiable en su máxima expresión.
Quiero amor único que no se vende.
Quiero amor rebelde.
Quiero amor que potencie las virtudes y las causas de una historia.
Quiero amor con memoria positiva.
Quiero amor que no intoxica.
Quiero amor que te haga grande, libre y mejor persona.
Quiero amor que se muera de amor y solo más amor lo destruya.
Quiero amor que lucha.
Quiero amor como un nido.
Quiero amor que ni el cine pueda contar con sus personajes esbeltos y de ojos claros.
Quiero amor raro, nuestro.
Quiero amor real, que se equivoque y aprenda.
Quiero amor que lea, por favor, hasta el final.
¿Se preguntaron cuanto tiempo de nuestras vidas ocupamos esperando inconscientemente la llegada de una persona que nos ame de una forma sincera y leal? ¿Cuánta es la energía depositada en ilusiones puestas en otras personas que verdaderamente no existen en ese presente?
¿Qué hacemos para merecer ese amor? ¿Cuánto nos valoramos para ser los destinatarios de aquello que mueve al mundo? ¿Cuánto nos queremos a nosotros mismos para darle lugar a que otro nos quiera de igual forma? Si, de igual forma. Nadie nos va a querer más que nosotros.
Así, valorando cada paso, el amor llega y es hora de cuidarlo.
¿Te crees que capaz de vivir una historia real de amor?
Jugar a fondo todos los días por ese amor. 
Y nunca te olvides de esto: Juega
Rompe el VÉRTICE.
Te amo, mucho.
Léeme: T E A M O.
Te dije:
Quiero que me leas, por favor, hasta el final.
Y yo, quiero mucho lo que quiero.
Lo que quiero, es sagrado.
Y a ti, TE AMO CRAYOLITO ❤️❤️❤️

De Nicolás Pisano compartido por Conchis
Gracias crayolita, TE AMO:
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