FARSANTE DE MIL ROSTROS


Existe gente muy vacía
que esta llena de complejos
se creen seres superiores
intelectuales pendejos
no se dan cuenta que sus traumas
solo es su propio reflejo.

Son personas que aunque estudien
siguen siendo ignorantes
les encanta criticar
y no atreven a mirarse
sus frustraciones internas
que los hacen delatarse.

Carecen de personalidad
son por demas inestables
no dan la cara de frente
para evitar que lo agarren
y hasta se cambian el nombre
mostrando que son cobarde.


Si hoy se llaman ''tinieblas''
mañana seran centellas
despues se llamaran ''neron''
luego ''pedro picapiedra''
pero aunque tengan mil rostros
siempre se les ve el pegao,
el bacalao se conoce
aunque venga disfrazado.
  
Y cito un verso llanero
para que se pongan serios
aprendan a respetar
y esperando que lo lean..
Yo soy como el espinito
que en la sabana florea
que doy aroma al que pasa
y espino al que me menea.


 longina

Ernesto Sabato, Pensamientos

Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte.
Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás.
Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido.
En el pensamiento y en el arte son abominables.
El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.
Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse.

¿Qué se puede hacer en ochenta años? Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo habría que vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena». (Uno y el universo)

Habrá siempre un hombre tal que, aunque su casa se derrumbe, estará preocupado por el Universo. Habrá siempre una mujer tal que, aunque el Universo se derrumbe, estará preocupada por su hogar». (Uno y el universo)
El presente engendra el pasado». (Uno y el universo)
El oficio en el arte, consiste en que no se lo advierta». (Uno y el universo)
¿O será uno de esos seres solitarios y a la vez temerosos que sólo resisten la soledad con la ayuda de ese gran enemigo de los fantasmas, reales o imaginarios, que es la luz?». (Sobre héroes y tumbas)

Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano». (Antes del fin)

Todo hace pensar que la Tierra va en camino de transformarse en un desierto superpoblado...
 Este paisaje fúnebre y desafortunado es obra de esa clase de gente que se habrá reído de los pobres diablos que desde hace tantos años lo veníamos advirtiendo, aduciendo que eran fábulas típicas de escritores, de poetas fantasiosos». (Antes del fin)
Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa». (Ensayo La Resistencia).

Lagrimas ciegas, Juanmaromo

He sentido el dolor horadarme 
como un río de lava 
y dejarme un vacío infinito 
en medio del alma 
un dolor inclemente, asesino 
que todo lo arrasa 
y que deja un erial calcinado 
allá donde pasa.

Regaré con mis lágrimas ciegas 
el ánima yerta, 
sembrare nuevas flores de amor 
en la tierra desierta 
y otra vez brotarán olorosas 
fragantes y frescas 
y ese inmenso vacío lo irán repoblando 
mariposas , gorriones jilgueros 
ardillas, abejas 
beso a beso ire construyendo 
una nueva morada 
donde pueda tenerte en mis brazos 
a mi confiada 

Llenaré nuestra casa de flores 
recién cosechadas 
sembrare nuestro lecho de amor 
con las rosas mas grana 
y abrazado y perdido en tu cuerpo 
y fundido en tu alma 
volveré a renacer como Fenix 
prendido en tus alas.



A Colombia, Julio Florez Rea

Golpea el mar el casco del navío
que me aleja de ti, patria adorada.
Es medianoche; el cielo está sombrío;
negra la inmensidad alborotada.

Desde la yerta proa, la mirada
hundo en las grandes sombras del vacío;
mis húmedas pupilas no ven nada.
Qué ardiente el aire; el corazón qué frío.

Y pienso, oh patria, en tu aflicción, y pienso
en que ya no he de verte. Y un gemido
profundo exhalo entre el negror inmenso.

Un marino despierta... se incorpora...
aguza en las tinieblas el oído
y oigo que dice a media voz ¿Quién llora?

La caricia perdida, Alfonsina Storni

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos ... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?
              
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará... rodará...
              
Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va,
              
si no ves esa mano ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida ¿me reconocerás?

Amo amor, Gabriela Mistral


Anda libre en el surco, bate el ala en el viento, 
late vivo en el sol y se prende al pinar. 
No te vale olvidarlo como al mal pensamiento: 
¡le tendrás que escuchar! 

Habla lengua de bronce y habla lengua de ave, 
ruegos tímidos, imperativos de mar. 
No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave: 
¡lo tendrás que hospedar! 

Gasta trazas de dueño; no le ablandan excusas. 
Rasga vasos de flor, hiende el hondo glaciar. 
No te vale decirle que albergarlo rehúsas: 
¡lo tendrás que hospedar! 

Tiene argucias sutiles en la réplica fina, 
argumentos de sabio, pero en voz de mujer. 
Ciencia humana te salva, menos ciencia divina: 
¡le tendrás que creer! 

Te echa venda de lino; tú la venda toleras. 
Te ofrece el brazo cálido, no le sabes huir. 
Echa a andar, tú le sigues hechizada aunque vieras 
¡que eso para en morir!

Si quieres poseerme

Si quieres poseerme, puedes penetrar en mi alma
y extraer de ella los más grandes anhelos
y hacerla compañera de tu alma?

 Si quieres poseerme, puedes penetrar en mis sueños
y cumplirlos hasta el más pequeño?.

Si quieres poseerme, puedes penetrar en mi historia
y con tu historia formar un equilibrio,
donde el amor tenga pasado y presente
 y que ellos busquen juntos el futuro
donde el amor sea el único precedente.

Si quieres poseerme, amalgama tu vida con la mía
y seremos:  un alma un sueño y una historia.

Si puedes hacerlo, seré tuya para siempre.


Silvi (lanegra rodriguez)

Geografia sexual, Francisco Alvarez

Recorro tu mórbida superficie
con mis manos dibujo las caricias
que despacio enervan a tus ansias
y mi lengua recorre tu planicie.

Todo lo abarcan...curvas y volcanes
monte de Venus,depresión húmeda
gimes...gozas...espasmo que te rueda
movimientos que encienden los afanes.

Mi Fiordo en tu bahía se introduce
Península que en Golfo se acomoda
temblor de tierra...pronto se produce.

Es fuerte el movimiento vibratorio
con Tsunami que moja y que te induce
¡A vivir! Paraíso y purgatorio.

Soy, Jorge Luis Borges


Soy el que sabe que no es menos vano 
que el vano observador que en el espejo 
de silencio y cristal sigue el reflejo 
o el cuerpo, da lo mismo, del hermano. 

Soy, tácitos amigos, el que sabe 
que no hay otra venganza que el olvido 
ni otro perdón. Un dios ha concedido 
al odio humano esta curiosa llave. 

Soy el que pese a tan ilustres modos 
de errar, no ha descifrado el laberinto 
singular y plural, arduo y distinto, 
del tiempo, que es uno y es de todos.

Soy el que es nadie, el que no fue una espada 
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.

Efímero, reflexión


Si pudiésemos tener consciencia de lo efímera de nuestra vida,  tal vez pensaríamos  dos veces antes de ignorar  las oportunidades que tenemos de ser y de hacer a los otros felices.
Muchas flores son cortadas muy pronto; algunas apenas pimpollo. Hay semillas que nunca brotan y hay aquellas flores que viven la vida entera hasta que, pétalo por pétalo, tranquilas, vividas, se entregan al viento.
Pero no tenemos como adivinar. No sabemos por cuanto tiempo estaremos disfrutando este Edén, tampoco las flores que fueron plantadas a nuestro alrededor. Y nos descuidamos a nosotros mismos y a los otros.
Nos entristecemos por cosas pequeñas y perdemos un tiempo precioso.

Perdemos días, a veces años. Nos callamos cuando deberíamos hablar, y hablamos demasiado cuando deberíamos quedar en silencio.
No damos el abrazo que tanto nos pide nuestro corazón  porque algo en nosotros impide esa aproximación.
No damos un beso cariñoso “porque no estamos acostumbrados a eso” y no decimos lo que nos gusta porque pensamos que el otro sabe automáticamente lo que sentimos.
Y pasa la noche y llega el día; el Sol nace y adormece, y  continuamos siendo los mismos. Reclamamos lo que no tenemos, o que no tenemos lo suficiente.
Cobramos. A los otros. A la vida. A nosotros mismos.
Y nos consumimos, comparando nuestra vida con la de aquellos que poseen más.

Y si probáramos compararnos con aquellos que poseen menos? Eso haría una gran diferencia!
Y el tiempo pasa. Pasamos por la vida y no vivimos. Sobrevivimos, porque no sabemos hacer otra cosa.
Hasta que, inesperadamente, nos acordamos y miramos para atrás. Y entonces nos preguntamos: Y ahora?
Ahora, hoy, todavía es tiempo de reconstruir alguna cosa; de dar un abrazo amigo; de decir una palabra cariñosa; de agradecer por lo que tenemos.
Nunca se es demasiado viejo, o demasiado joven, para amar, para decir una palabra gentil, para hacer un cariño.
No mires para atrás. Lo que pasó, pasó. Lo que perdimos,  perdimos. Mira hacia adelante!
Todavía hay tiempo de apreciar las flores que están enteras a nuestro alrededor.

Todavía  hay  tiempo de  agradecer a Dios por la vida, que aunque efímera, aún está en nosotros.
Escuchar aquí la reflexión

Dónde estás, corazón…

¿Dónde estás, amor querido,
que te busco y no te encuentro?

¿Por dónde te has escondido
para no dejarte ver?
¿Olvidaste del ayer
el encendido calor,
con caricias del amor
que incitaban el placer?

 Tus ansias me trajo el viento
pero el viento no ha parado,
¿dónde tu amor ha quedado
que niega toda razón?

Una angustia, el tormento,
remueven esta pasión:
ruégote, por compasión,
concédeme ese momento
 feliz que me trajo el viento
de encontrar tu corazón.

 Félix Abad Sánchez

Estás en mi, estoy en ti...

Con la mínima brisa me estremece
la esencia de tu cuerpo en la distancia,
más que melancolía cruel y rancia,
tu nombre es alegría que aparece.

Estás en la mañana que se mece
entre rayos del sol con arrogancia
y en el silbo del viento y su constancia.
en cada hora del día que decrece,
convives con mis versos y mis cosas.

Un aletear de suaves mariposas
me trae tu mirada con dulzura,
y en mi sueño de lunas en desvelo,
(con ofrenda de estrellas a tu pelo) 
me cobijo en  tu imagen de ternura.

Derechos reservados por  Ruben Maldonado.

(Safe Creative Certificado Propiedad Intelectual 1107139672197)

Canción a la vida profunda, Porfirio Barba

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!


Ángela adónica, Pablo Neruda

Hoy me he tendido junto a una joven pura
como a la orilla de un océano blanco,
como en el centro de una ardiente estrella
de lento espacio.

De su mirada largamente verde
la luz caía como un agua seca,
en transparentes y profundos círculos
de fresca fuerza.

Su pecho como un fuego de dos llamas
ardía en dos regiones levantado,
y en doble río llegaba a sus pies,
grandes y claros.

Un clima de oro maduraba apenas
las diurnas longitudes de su cuerpo
llenándolo de frutas extendidas 
y oculto fuego.

Intacta...

Al verla recordé que el tiempo no estaba detenido
Y que con la juventud, nunca nadie pacta…
La lozanía de su piel ya se había perdido,
Pero su manera de mirarme, seguía intacta.

Su mano muy temblorosa se extendía
Y aunque seguía siendo una caricia tersa,
Logrando de hecho alcanzar la mía,
Ya no lo hacía con la misma fuerza.

Me hablaba de sus muchas vivencias,
Las tantas que tuvo después de mí…
Se reía a veces de algunas coincidencias
Que le recordaron el día en que la conocí.

Al dejar que me contara en detalle,
Me hizo un resumen de nuestra historia,
No recordaba una que otra calle,
Pero aún seguía intacta su memoria.

Se le escapaban detalles pequeños,
Pero era a la vez contando minuciosa,
Me hablaba de cada uno de sus sueños
Cuando aún se sentía joven y hermosa.

Se sabía la letra de muchas canciones,
De algunas que incluso nos marcaron.
Hizo referencia a tantas emociones
Que en su alma, ocultas se quedaron.

Me habló del hijo que nunca tuvimos
Y que tanto ambos habíamos deseado,
Hasta recordó el nombre que elegimos
Y la ropa que le habíamos comprado.

Confesó que ya no se veía en los espejos,
Para no sentir del tiempo sus pasos…
Que no le gustaba imaginarme lejos,
Que extrañaba estar entre mis brazos.

Ya no bailaba como antes lo hacía,
Cuando le gustaba llevar el compás,
Sentir como su cuerpo se mecía
A la derecha, izquierda, adelante y atrás.

Cuando era muy alegre y extrovertida
Y se vestía muy segura de verse bella,
Cuando avanzaba segura por la vida
Y sentía que el universo era de ella.

Le gustaba escuchar que la piropeaban,
Que le dijeran que era mujer de fina estampa,
Aún guardaba las barajas con que jugaban,
Sus amigas y ella, les hacía trampa.

Era veinte años mayor que yo, veinte,
Dos décadas que no tuvieron peso,
Aún sentía la pasión que se siente
Cada vez que vamos a dar un beso.

Su sonrisa indescifrable, enigmática,
Seguía siendo en gran parte abstracta,
Fue tanto el sentir que puso en práctica,
Que su manera de amar estaba intacta.

Me miró sonriente y entonces exclamó
Serena, con una impresionante calma,
No sé contigo dónde habré viajado yo,
Pero tú eres pasajero de mi alma.

Me dijo muy seria, mirándome,
Que en honor a mi sentir de hombre,
Se prometió vivir recordándome
Y morir diciendo mi nombre.


Canto a mi infancia

Nací de una pobre cuna,
pero nada me faltó,
entre sonrisas mi madre,
con  creces ella suplió,
sus carencias materiales,
que cubrió con todo amor.

Juguetes de hojalata,
sandalias de abujerito,
por las suelas se colaban,
piedras como garbancitos,
que a mis chiquitines pies,
causaban un dolor infinito.

Jamás envidie a otro niños,
siempre estaba muy  feliz,
aunque criado entre ellos,
en casa de maternidad,
tener al ladito a mi madre,
me daba felicidad.

Los reyes magos, sus besos,
cumpleaños, sus caricias,
no había mejor homenaje,
que quisiera desear,
 tenerla siempre a mi  lado...
que me vuelviera a besar.

No quiero cunas de reyes,
creciendo en la soledad,
si volviera a  renacer,
mi mayor felicidad...
crecer junto a mi madre
lleno de amor y bondad.



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