Tu voz por el teléfono
tu voz, amor, al otro lado de la línea y yo
aquí solo, sin tí, al otro lado de la luna,
tu voz por teléfono tan cerca,
apaciguándome, ya tan lejos tú de mí, tan lejos,
tu voz que repasa las tareas conjuntas:
"debemos empezar una cosa y luego la otra sin terminar ninguna",
o que menciona un número mágico,
que por encima de la alharaca del mundo me
habla para decir en lenguaje cifrado que me amas.
Tu voz aquí, a lo lejos, que le da sentido a todo,
tu voz que es la música de mi alma,
tu voz, sonido del agua, conjuro,
encantamiento.
Darío Jaramillo Agudelo
COLOMBIA, ANTIOQUIA 1947
A MI PADRE
El pecado de amarte se apodera
INSENSATEZ Y LOCURA
CUANDO EN LA NOCHE TE ENVUELVE, GUSTAVO ADOLFO BECQUER
JAMÁS AMARÉ A NADIE COMO TE AMO A TÍ

AHORA MISMO

AHORA MISMO
Yo no sé lo que tuve antes de ti,
si algo tuve aquel tiempo, lo olvidé,
yo no sé tras de ti lo que tendré,
qué reserva el futuro para mí.
De lo que estoy seguro, bien lo sé,
es que en este momento estás aquí
con lo poco o lo mucho que te di
y lo mucho o lo poco que te dé.
Y no quiero pensar en lo restante,
no quiero remontarme a través
del tiempo que hay detrás o que hay delante;
sólo sé que te quiero y eso es
ahora mismo, lo único importante,
por encima del antes y el después.
SUBLIME MUJER
Porque tengo en la vida más de un amor me juzga la gente,
porque no he respetado las leyes que rigen nuestra sociedad,
porque yo no he podido frenar el corcel que agita las ganas,
porque no he conseguido pasar siete noches en la misma cama.
Pero qué voy hacer, si es mi forma de ser...
Yo me rindo ante el ser que se llama mujer.
Si es usted de los hombres que se han consagrado a una mujer,
por Dios, lo felicito, dígame el secreto, compañero fiel.
Porque para mí basta con sólo un perfume que huela a mujer,
para ser un esclavo, romántico y loco del más bello ser.
Pero qué voy hacer, si es mi forma de ser...
Yo nací para amarte, sublime mujer.
Manuel Garrido Lecona

La forma en que me amas...
Y un manantial de lágrimas contenidas en la garganta.
Cierro mis ojos profundos
Que solo han visto dolor
Desde el momento que he olvidado lo que es el amor.
Sentí que sin amar
Dejaría de sufrir,
Y sola me he encerrado
A no arriesgar y no vivir.
Ahora que estas tan cerca
Mis sentimientos se confunden
Tengo un huracán en mi alma,
Que oprime mi ser y me hunde.
El miedo a volver a empezar,
Y la alegría de tenerte
Se van mezclando en mi cuerpo
Con saber que tu me quieres.
La forma en que me amas,
Da dicha y esperanza a mis horas largas
Crea un sonido en mi voz
Que dice te quiero y hace tanto te esperaba.
De la web
Esperándote mi amor

BABEL...

Luz de Luna

Luz de Luna
Yo quiero ser el cristal
transparente de tu pecho,
y observar tu corazón
al ritmo de mis deseos.
Yo quiero mirar tus ojos
para reflejarme en ellos.
Que me atrape tu mirada,
y sentirme prisionero.
Yo quiero sentir tu boca,
yo quiero sentir tu aliento,
y sentir el suave tacto
frenético de tus besos
Quiero acariciar tu cara,
quiero acariciar tu pelo,
y entre fragancias nocturnas
quiero acariciar tu cuerpo.
Y en éxtasis de albahaca
en un profundo silencio,
que sea testigo la Luna
de lo mucho que te quiero.
Desconozco el autor
Haschisch

Haschisch
Arabia: - tierra altiva
Sólo del sol y del harem
Cuando la infame Tierra abre su seno
Al árabe, engendrado
De ardiente arena y sol enamorado,
Y el seno, de miserias viles lleno,
Fango sangriento al árabe ha mostrado,
Lo eterno anhela, el árabe suspira,
Los ojos cierra a la verdad, y llora
Dulce llanto de amor a la mentira,
Y el alma ardiente de la tierra mora
Duerme para vivir, pues - viva - la ira
En su pecho más loca se levanta
Que la idea de amor en sus mujeres
Y el canto de pasión en su garganta.
¡Amor de mujer árabe! - La ardiente
Sed del mismo Don Juan se apagaría
En un árabe amor, en una frente
De que el negro cabello se desvía,
¡Como que ansia de amor eterno siente,
Y a saciarnos de amor nos desafía!
¡Oh! viven en aquellas
Magníficas doncellas,
Las trovas no escuchadas,
Las horas no sentidas,
Y lágrimas de amor aún no lloradas,
Y fuentes de hondo amor aún no sabidas;
En ellas, las huríes,
Por cada rayo de su sol un beso
Con sabor de azahar y de alelíes; -
¡Y en ellas, lo imposible
De una hoguera de luz nunca extinguible!
La vida es el amor - donde la tierra
Por los solares besos fecundada,
Pensiles ha por hijos, en que encierra
La fragancia y la luz de una alborada; -
La vida es el amor - donde de amores
Del tibio sol y arábigas arenas,
Hasta el desierto mismo nacen flores
Con palmas leves de murmullo llenas; -
Y allí donde si el sol desapareciera
Del beso de una hurí renacería,
Prendida dejo el alma pasajera
Y la vida es amor: - ¡Oh! ¡quién pudiera
De una mora el amor gozar un día!
No es estatua de lán
El alma de un poeta:
Es un sol de dolor: alma sin cura
De universal enfermedad secreta: -
En sí tiene el hervor, en sí esta fiera
Ansia que en beso incomparable invoca
Que, dado en una vez, arda en su boca
Mas allá de las horas en que muera: -
¡Oh! ¡Pobre alma dormida
Sin este beso eterno sacudida!
Una árabe que besa,
Es labio de mujer, donde nos cumple
La eternidad al fin una promesa: -
¡Oh! si mis labios pálidos rozara
una arábiga boca, donde arde
Cuando se imprime, el fuego del Sahara,
Mientras no es ida, el fuego de la tarde: -
Si esta mejilla sin color,- hundida
Al espantoso beso
Que con los huesos de su boca, impreso
En cara y corazón deja la vida,-
Si este espíritu luce enamorado
Del armónico amor, en mí sintiera
Ese beso de una árabe, engendrado
Al fecundo calor de una quimera; -
Si el alma de una mora, al hierro impío
Del tiránico afán encadenada,
Viniera a calentar el pecho mío,
Y dejara en mi boca fatigada
Un beso como el fuego del Estío
Largo como el dolor de esta jornada,-
Yo no sé qué dulcísima ternura
Este árido cerebro llenaría:
Yo no sé qué colores esta oscura
Virgen de mi alma casta vestiría;
Qué luz como esta luz - ¡oh, qué ventura
De una mora el amor gozar un día!
Chimenea encendida
Al frío corporal vuelve la vida:
¡También de un beso al fuego,
El muerto de vivir, renace luego!
Nadie sabe el secreto misterioso
De un beso de mujer: yo lo he sabido
En un arrobamiento luminoso
Extra-tierra, extra-humano, extra-vivido.
Cuando todo lo férvido dormita,
Cuando todo lo imbécil gigantea,
Cuando la languidez sólo se agita
Y por nuestra alma mísera pasea,-
Hay algo más hermoso que una noche
De Enero de mi patria en las llanuras; -
Más dulce que un dulcísimo reproche
Lleno de confusión y de locuras,
Con que un trémulo labio
Culpa y perdona su amoroso agravio; -
¡Hay algo como en sueños
Nos pareció escuchar, algo que ha sido
Verdad, aunque fue sueño, porque deja
Partida la verdad, cierto el sonido.-
Un rayo que refleja
Muy suave claridad,- una dulzura
Que todos nuestros átomos orea,
Y una especie de aroma de ternura
Que sobre nuestros labios titubea! -
¡Un beso de mujer! - Pues, ¿cómo ha sido?
Todo lo venturoso ha renacido,
La redención espléndida amanece,
Esénciase el cadáver, y en el punto
Hermano siglo y siglo de un difunto,
¡O me engaño - ¡oh ventura! - o me parece
Que do el difunto fue, la yerba crece!
¡Un beso de mujer! - Yo lo he sabido
En un muy dulce instante extra-vivido.-
El árabe, si llora,
Al fantástico haschisch consuelo implora.
El haschisch es la planta misteriosa,
Fantástica poetisa de la tierra:
Sabe las sombras de una noche hermosa
Y canta y pinta cuanto en ella encierra.-
El ido trovador toma su lira:
El árabe indolente haschisch aspira.
Y el árabe hace bien, porque esta planta
Se aspira, aroma, narcotiza, y canta.
Y el moro está dormido,
Y el haschisch va cantando,
Y el sueno va dejando,
Armonías celestes en su oído.
Muchos cielos ha el árabe, y en todos,
En todos hay amor,- pues sin amores,
¿Qué azul diafanidad tuviera un cielo?
¿Qué espléndido color las tristes flores?
Y el buen haschisch lo sabe,
Y no entona jamás cántico grave.
Fiesta hace en el cerebro,
Despierta en él imágenes galanas;
El pinta de un arroyo el blando quiebro,
El conoce el cantar de las mañanas,
Y esta arábiga planta trovadora
No gime, no entristece, nunca llora;
Sabe el misterio del azul del cielo,
Sabe el murmullo del inquieto río,
Sabe estrellas y luz, sabe consuelo,
¡Sabe la eternidad, corazón mío!
El árabe es un sabio:
Cobra a la tierra el terrenal agravio.
Y en tanto,- el encendido
Vigor de este mi espíritu potente,
Me quema en mí y esclavo y oprimido
Tormenta rompe en la rebelde frente: -
Y en tanto - de mi espíritu el deseo
De aquello lo invisible se enamora.
Y se abrasa en mí mismo, y ¡me devora
Buitre a la vez que altivo Prometeo! -
¡Amor de mujer árabe! despierta
Esta mi cárcel miserable muerta:
Tu frente por sobre mi frente loca:
¡Oh beso de mujer, llama a mi puerta!
¡Haschisch de mi dolor, ven a mi boca!
José Martí




