viernes, 29 de febrero de 2008

Manuel Garrido Lecona


Te quiero tanto, tanto te quiero,
que ya no puedo quererte más
y estoy seguro que el mundo entero
amor tan grande, no vio jamás.

Eres mi cielo, mi vida, todo;
la causa noble de mi existir.
Sin conocerte, de ningún modo
sería posible mi cruel vivir.

Rotas estaban mis ilusiones
cuando en mi senda te vi pasar,
pero tus frases y tus acciones
nuevos ideales pudieron crear.

En tus miradas miré el anhelo
de un sacrificio por caridad
y oí en tus labios la voz del cielo
que redimiera mi humanidad.

Sólo a ti debo mi gran contento,
mis ilusiones, mi bienestar,
y esa grandeza que dentro siento
porque he logrado, por fin, amar.

A ti te adoro... Tanto te quiero
que ya no puedo quererte más
y estoy seguro que el mundo entero
amor tan grande... No vio jamás.

Guarda, mi vida, la pobre rima
donde tu nombre por tema está;
si acaso, torpe, tu ser lastima,
por tu grandeza, tu perdón da.

A ti que llegue como una ofrenda,
como la prueba de un puro amor,
que sus lamentos tu ser comprenda
y que comprenda todo mi amor.


Manuel Garrido Lecona

1 comentario:

Darwin Bruno dijo...

Interesante. Buen blog. Gracias por tu visita y tus comentarios en mi blog. Te envío un cordial saludo deseándote un buen día amigo.

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