Silenciosamente...Ángela.


Silenciosamente, con tu voz de viento,
con tu risa clara, con tu abrazo lleno,
reclamando noches, recitando cuerpos,
sosteniendo en tus manos violines de dedos…

Silenciosamente te fuiste colando,
en todas mis horas, en todo momento,
en todo paisaje pintado de cielo,
en cada pedazo de tierra y de techo,
en cada cornisa, pared o agujero,
te fuiste colando de piel para dentro,
de piel para dentro impregnando mi aire,
respirando en mi aliento…

Silenciosamente, como en un susurro,
te fuiste enredando entre todos mis muros
Fuiste tatuando tu boca en mis labios,
anudando besos, trepando en mis manos,
volcando ternura en la piel de mis años,
inventando soles para un nuevo ocaso.


Silenciosamente te anclaste a mis días,
fuiste mar y ola, velero y vigía.
Fuiste caracola meciendo sonrisas,
sobre un lecho blanco de nubes henchidas,
sábanas de carne, pasión encendida,
bajo un manto claro de hermosas caricias.

Silenciosamente mojaste mi alma,
sembraste ternura que hoy te reclama.
Silenciosamente… te has quedado dentro,
latiendo conmigo… latiendo en mi pecho,
este pecho herido que grita tu nombre
en cada latido y pronuncia tu verbo,
ese verbo tuyo que sostiene un mundo
¡tú mundo y el mío!


Te amaré, Carmen diez Torio


Te amaré por los mil años que he perdido
aprendiendo a conjugar el verbo te amo.
Te amaré por las rosas que se fueron
deshojando sin querer entre mis manos.

Te amaré por este hoy que hice nuestro
por el tiempo que paso en buscarnos.
Te amaré amor más allá de palabras aprendidas
de sueños rotos o de silencios gastados.

Te amaré por el miedo de perderte
que me aferra sin querer entre tus brazos
Te amaré por los  nombres que dormidos
no volveran a decir mis labios.

Te amaré por las noches de errante
que no supe donde anclar mi barco.
Te amaré por el precio de la lágrima
que arrancó de mis ojos el desengaño.

Te amaré por los sueños que aún me quedan
por la vida que me grita estar despierta
por refugiarme en los pliegues de tu alma,
por la muerte que aguarda una llamada.

Te amaré por ese amor ceñido en purpura
que me hace renacer a cada instante.
Te amaré por la ausencia de dos olas
que soñando están morir en la misma playa.
Por la última caricia en la roca
porque existes, amor, te amaré
mucho más allá de la distancia.

No temas, no te asustes...

Si alguna tarde encuentras
mis ojos en penumbra,
perdidos tras la línea
de un horizonte azul,
no temas, no te asustes
no pienses que es tristeza,
es solo la costumbre
de soñar mirando al sur.

Si acaso tu me hallases
vestida de ternura,
temblando entre tus manos
desnuda a contraluz,
no temas, no te inquietes
no quiero que te asustes,
es solo la locura
de sentir tu plenitud.

Si alguna vez me encuentras
con fuego en la mirada,
buscándote con ansía,
con ávida inquietud,
¡no temas, no te asustes!
soy hembra apasionada
que late en los derrumbes
de un corazón sin luz.

Si acaso te marchases,
calla… no digas nada,
que prefiero tu silencio
a una daga de virtud,
más no temas, no te asustes,
si hallas frío en mis pestañas
y una lágrima de hielo
cubriese mi mirada azul.

Si alguna tarde encuentras
perdida entre tus recuerdos
una caja de caricias
en el fondo del baúl,
no temas, no te asustes,
son solos los momentos,
los instantes que vivimos,
marchitando en su ataúd.


Romperé silencios...Poeta del amor.

Háblame entre los rayos del sol,
que refresca sus rayos en plata.
Háblame desde tu corazón,
aunque no te queden palabras.

Son los ecos callados, perdidos,
los que llenan mi paz solitaria,
los que traen tus vocablos, sin ruido,
en silencios que adornan las aguas.

Este río, que corre, callado,
con el ritmo que marcan mareas,
es bolero ceñido al encanto
y al vaivén de mi alma serena.

Romperé los silencios del alma,
construyendo mis versos, sin gritos…
soñaré que el presente es mañana,
donde tú y yo seamos los mismos.

Háblame, que te espero en mi río,
donde el cielo recrea en sus aguas
la esperanza de verte conmigo
esta noche de luna entre sábanas.

Las gaviotas soñarán suspiros,
su cabeza escondida en el ala
y tus ojos buscarán los míos
permutando en besos las palabras.

Andrés Mª
Reservado todos los derechos de autor.


Canción de otoño en primavera...Rubén Darío


Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad.

Y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!









Ratas...Poema hojas de otoño..

A veces me imagino como envuelta de soles,
sin tierra entre las uñas, sin huesos que se rompen
de tantos “vas y vienes” para llenar apenas
estómagos hambrientos de sólidas cuestiones.

Me acuerdo de las ratas, superviviente innoble,
que vive, mata y muere por escasas razones.
Los siglos la acompañan,
se erigen sobre el tiempo, la enfermedad y la raza
¿Será nuestro futuro? ¿Seremos roedores
que caminan en dos patas?
Hemos llegado lejos en apenas unas décadas,
pero seguimos siendo animales con corbata.
Vivimos como bestias, suavemente perfumadas,
justificando el medio, con el fin de ser personas
con su traje de canallas.

A veces me pregunto ¿qué sentido tiene esto?
Trabajar de sol a sol, hasta que sangren los dedos.
Ser hormiguita que guarda para construir su imperio
y luego terminar muriendo aplastada por las fauces
y las iras de la ley y sus gobiernos.

Me levanto cada día buscando un sol que no veo.
Lo busco entre los charquitos,
cristales de llanto amargo derramados por el suelo .
Lo busco entre las heridas, cosidas de desconsuelo.
Lo busco sin encontrarlo y me pregunto
¿hasta dónde? ¿hasta cuándo?
¿para qué seguir buscando aquello que nunca encuentro?
aquello que tanto anhelo, aquello qué sigiloso,
va asesinando mi tiempo y despoja la mirada
de todo rastro de sueños…

Y vuelve a rotar la tierra
sobre su eje pequeño,
con sus pequeñas estrellas
mirándonos desde el cielo.
Y vuelve a nacer el día
con esta pena en el pecho,
con esta herida que sangra y desangra
¡ la carne, la piel y los huesos!
Ya van llegando las ratas,
distinguidos roedores,
con sedas en sus corbatas,
sin piedad en sus corazones.
Van llegando hasta la puerta
¡gran imperio de gorrones!
se alimentan de miseria…
la miseria de los pobres.
Hormiguitas aplastadas
en zapatos sin colores.
En su pupila… la nada,
y en su alma mil jirones.
Aprende ¡aprende a ser rata!
que no te importe ¡que no te importe!
vive y muere ¡muere o mata!
por tan escasas razones.
Aprende ¡aprende a ser rata!
a ser canalla ¡que no te importe!
Que con la vida no basta
para ir pagando tantos errores…
Aprende… se iba diciendo
la hormiga en los callejones,
pensando ¿cómo vivir así?
¡sin sangre en los corazones!





http://atardecerdeletras.blogspot.com/













Sin miedos (fusionado dedicado)

EL:

Empecemos por una punta (la que no sobra)
allí, aunque sea escondida, sentirás el beso;
¿recatada? ¿muy inhibida?, igual no estorba
para lograr el cometido de serte amor ileso.

Mujer, no tiembles, acá entre nos, de sobra
hay para hacer una celebración sin tiempos
o, mejor dicho, para festejar esto por horas
hasta que sol y luna sean nuestro encuentro.



 ELLA:

Sigamos por la procesión con nuestra obra
que quizás para adelantar algunos sucesos
sentimientos venerados tal vez nos cobran
mayor y singular de ellos, nuestros anhelos.

Hombre, entrégate así al sabor de una boca,
que en ti despierten olas de pasión y fuego;
no dejes nunca morir a la sutil y misteriosa
fuerza del amor que nos quema por dentro.




Escribiré...


Escribiré en tu alma mi nombre
para que no lo erosione el tiempo
y con letras echas de mi carne
escribiré en tu corazon te quiero.

Escribiré con el sabor dulce de mi boca
en tus labios la esencia de un beso
y mi lengua en tu lengua
escribirá con letras de fuego.

Escribiré en tu piel mil  caricias
en cada rincon oculto de tu cuerpo,
mis manos en ti escribiran
palabras de amor y de anhelo.

Escribiré en la noche de tu noche
para ti el más bello de los sueños
y bajaré las estrellas y la luna
y en ellas escribiré para tí un verso.



Carmen Diez Torio

Bésame...


Bésame con un beso fuerte y apretado
que sepa a pecado, dolor y cruel olvido,
que me deje en los labios  recuerdo salado,
de las lágrimas que brotan de lo vivido.

Bésame con el dolor de tu triste adiós,
con el sabor amargo de tu despedida,
con el recuento del amor entre los dos
y que hoy es ceniza por el tiempo esparcida.

Bésame con el alma y con el corazón,
anudando mi alma en un beso a tu recuerdo,
para no quedarme tan sola y sin  razón,
para tener un aliciente en  tiempo lerdo.

Que me ayude a no morir con desolación,
que sea mi alimento tu dulce recuerdo,
que sea tu recuerdo  canto de gorrión
que sea su canto memoria de un  acuerdo.

Bésame con el sabor de la soledad,
con esa forma tan tuya, fuerte y fugaz
tan llena de tu alma y de mi necesidad
de amarte y seguirte como  estrella fugaz..
Bésame con toda tu pasión desbordada,
con la fuerza de un volcán así, enfurecido
como lo haces cada día en nuestra  alborada
y yo me cobijo en tu vientre muy callada.

Dejando que el calor del sol inunde mi alma,
y tus besos mi cuerpo con todo su ardor,
escribiendo caminos de un amor en calma
colmados de pasión, de deseo y amor

Bésame por última vez en estos labios,
que han sido el recipiente de tu dulce aliento
aunque hoy vacíos se queden con sus resabios,
de saber ya perdido este amor en el viento.

Bésame despidiendo a  este gran amor,
que fue la gloria de este tiempo con  memoria.
Bésame dándole  entrada a este dolor,
para  recordar siempre que hoy, perdí la gloria...





Ven amazona, cabalga conmigo...

Ven amazona, cabalga conmigo a paso lento
que mis ansias por ti no tiene espera
guíame al trote con amor y sentimiento
y  llévame a galopar por las praderas,
de tu piel salvaje que mis manos volarán
por el cielo de tus valles y tus caderas.

Soy tu corcel, el que calma tu ansiedad
contemplando tus senos hipnotizado
yo seré el fruto de tu realidad
soy lujuria y la fuente del pecado
soy amor y en el verbo de tu carne,
te besare con pasión de enamorado.

Entre gritos de placer nos deshacemos
tu fustigas mi montura apasionada
el paso lento hasta el trote fue creciendo
las llamas que ante estaban apagadas
como un volcan que se va encendiendo
desata nuestra pasión en llamaradas.

Prendida a mi pecho tus dedos me clavas
mi amante jinete viajas hacia el fín
el dulce calor de tu interior es de lava
me quemas contigo, en ti voy a morir
esta muerte dulce que por ti esperaba
la quiero de nuevo, para volver a vivir...

Ángel Reyes

Madre...poema Carmen Diez Torio

Que grande se torna el verso  contigo
al nombrarte madre , tu abrazo yo siento,
eres la sombra del recuerdo amigo
que acompaña siempre a mi pensamiento.

Grabada en tu rostro quedo mi vida,
en tu alma la página de mis sueños
y entre tus arrugas se haya escondida
la niña que fui, todos mis empeños,
nanas que la luna escuchó callada
cuentos de princesas y hombres buenos.

Mi inocencia duerme aún en tu almohada
todos mis vocablos de ti están llenos.
Tú carne esconde de mi tantas cosas
que yo me veo un poco en ti al mirarte
y aunque este jardín se quede sin rosas
de mi tierra no podrán arrancarte.

Eres la raiz que a mi tierra da vida,
el agua que hizo a este pobre árbol crecer,
y en el polvo de mi senda perdida
tu nombre MADRE siempre he de poner.

Te prometí de mi huerto, seis rosas rojo pasión...

Te prometí de mi huerto
seis rosas rojo pasión
cada dia de la semana
las regué con mi ilusión.

El lunes con una plegaria
al dios de los enamorados
que tu corazón lo guarde
feliz bajo cien candados.

El martes con unas lagrimas
que lleven la felicidad
como gotas de rocio
brillaran con la verdad.

El miércoles con sonrisas
a las rosas le hablaré
y entre lagrimas y sonrisas
por tu amor yo juraré.

El jueves están floreciendo
los capullos se hacen rosas
las riego con ilusiones
con mis versos y mis prosas.

El viernes se ha hecho fiesta
las riego con el dolor
de no tenerte a mi lado,
y poderte dar mi amor.

El sábado la regué con sueños
que preciosas estan tus rosas
las corto con mi cariño
para ti mujer hermosa.

Ya llega el domingo amor
tomo el camino soñando
para llevarte las rosas
y sepas te estoy amando.

Ángel Reyes

Mis brazos son la cuna de tu cuerpo...Poesía erótica.

Cuantas veces mujer en mis poemas
te ofrecí lo mejor del corazón
y cuantas veces sediento de tus besos
en la cama te ame con devoción.

Tu cuerpo es el banquete donde sacio
mis ansias de amante apasionado
es liturgia enredado entre tus barzos
es amor convertido en  un tornado.

Recorriendo las sendas de tu cuerpo
camino por tus valles y montañas
culminando mis deseos primitivo
al fundirme contigo en tus entrañas.

Mis brazos son la cuna de tu cuerpo
en ellos tu te meces con pasión
tu cuerpo es el refugio de mi anhelo
donde haces estremecer mi corazón.

En el cenit de los cuerpos encendidos
la lava de mi cuerpo en ti arderá
quedará la semilla en ti cautiva
una vida de tu cuerpo nacerá.


Tu espalda...


Tu espalda es mi descanso, mi sosiego,
es la calma después de haber amado,
tu espalda es un refugio donde llego
a lamer mis heridas angustiado.

Tu espalda es el taller de mi poesía
con las noches que paso desvelado;
tu espalda tiene el fin de cada día,
es el sueño y un beso ya cansado.

Y si todo se me hace cuesta arriba,
si mi vida parece a la deriva ,
como nunca, tu espalda es necesaria,

Pues si es dura la mano del destino,
tu espalda es el altar donde me inclino
para llegar a Dios... con mi plegaria.


Ramon de Almagro

Mis dudas te aman...

¿Qué es necesario para poder amarte?
¿Formarte un collar con las estrellas?
¿Esparcir por el aire tu luz como arte?
¿Divorciarme de la luna en Marbella?

Tu necesidad es mi voluntad imperiosa,
la Cruz del Sur me ha cedido su riqueza,
toda emisión celestial te espera deseosa,
en España, la plateada llora de tristeza.

¿Qué pretendes para siempre yo amarte?
¿Conspirar contra el tiempo su ventaja?
¿Sobornar al futuro para así no dejarte?
¿Enterrar al pasado rodeado en mortaja?

Mi eternidad pasó a ser tu inmortalidad,
las arenas temporales me consideraron,
lo venidero será sin contrato de soledad,
el ayer sentó estos años que te desearon.

¿Qué otra cosa hace falta para amarte?
¿Volar por la oscuridad tuya a ciegas?
¿Comer vidrio molido sin endulzante?
¿Conectarse mi corazón en tus venas?

Ya hice todo posible, haré lo imposible,
mis alas están dominadas con tu placer,
la fórmula vidriosa me hace invencible,
la bomba de mi vida luchará por tu ser.


Lluvia de fuego...

Como una lluvia de fuego
tus dedos mi piel  abrasan,
manos que juegan a un juego
con huracanes que arrasan.

Mi cuerpo a tu piel entrego
en esta noche callada,
Dame el sabor de tu boca,
sabor de lengua salada,
ya que con tus labios toca
la sombra de mí más velada.

Recorre cada rincón
mientras el mismo amor se ama
y quemate en la pasión
que mi cuerpo te reclama
para morir de ilusión.

Que viaje por las estrellas
desnuda, sin ropa el alma,
siembra el cielo de mil huellas
de este deseo sin calma.

Que se mueran de envidia ellas
por no sentir este amor
que hace quemar las entrañas,
fuego que es fuego de ardor,
fuego que carne tu arañas
con fuego estremecedor.

Carmen Diez Torio 



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