jueves, 11 de abril de 2019

Origen de la semana santa sevillana


La Semana Santa de Sevilla conmemora la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Entre el Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección, 60 hermandades procesionan hacia la catedral de la ciudad​ 11 hermandades procesionan dos días antes, el Viernes de Dolores y el Sábado de Pasión, sin pasar por la catedral.

En 1980 fue declarada de Interés Turístico Internacional.​ Constituye una de las grandes fiestas de primavera de la ciudad, junto con la Feria de Abril.

La salida procesional de la hermandad esta semana recibe el nombre de estación de penitencia. La salida procesional es el principal culto externo de las hermandades que también realizan numerosos cultos internos a sus titulares a lo largo del año, como novenas, septenarios, quinarios, triduos y besamanos.

El Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla es el órgano encargado de la regulación del conjunto de procesiones de la Semana Santa, agiliza trámites y acuerdos con las instituciones oficiales y controla los horarios de paso por una ruta establecida en el Distrito Centro conocida como carrera oficial. Sus miembros son elegidos cada cuatro años por los hermanos mayores de las distintas hermandades.

El Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla es el órgano encargado de la regulación del conjunto de procesiones de la Semana Santa, agiliza trámites y acuerdos con las instituciones oficiales y controla los horarios de paso por una ruta establecida en el Distrito Centro conocida como carrera oficial. Sus miembros son elegidos cada cuatro años por los hermanos mayores de las distintas hermandades.
Durante la Edad Media ya existieron cofradías aunque la mayoría de las hermandades vivían su religiosidad en las capillas. En el siglo XVI, tras el Concilio de Trento, las hermandades decidieron tener más presencia externa y realizar su estación de penitencia.

En sus comienzos, las cofradías sevillanas hacían estación de penitencia a iglesias o conventos cercanos a su templo. En el Sínodo de 1604, el cardenal Fernando Niño de Guevara estableció algunas normas que forman el germen de la actual Semana Santa de Sevilla: las cofradías quedaban obligadas a realizar la estación de penitencia a la catedral y las de Triana debían realizarlo a la iglesia de Santa Ana, debían vestirse túnicas sencillas de lienzo basto y se prohibía a las mujeres disciplinarse.​

En el siglo XIX la Semana Santa hispalense debió afrontar varios altibajos. Por un lado se produjo la invasión francesa de 1808 a 1810. Entre 1820 y 1825 no procesionó ninguna cofradía.​ Por otro lado, la desamortización de Mendizábal de 1836 supuso la pérdida o dispersión de muchos bienes eclesiásticos que estaban en los monasterios. El anticlericalismo de la Junta de la Revolución de 1868 trajo consigo el cierre de nueve conventos, el cierre de once parroquias y la destrucción de cuarenta y nueve iglesias solamente en Sevilla.

En 1849 se instala en la ciudad la "corte chica" de María Luisa Fernanda de Borbón, hermana de la reina Isabel II, y de su esposo, el duque de Montpensier Antonio de Orleans, en el palacio de San Telmo, que había sido un antiguo colegio de marineros. Ellos favoreciendo la celebración de la Semana Santa a mediados de siglo, impulsando hermandades como la de Montserrat​ o la Lanzada. Para saber mas pulsa aquí

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