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Amor tardío...



Tardíamente, en el jardín sombrío,
tardíamente entró una mariposa,
transfigurando en alba milagrosa
el deprimente anochecer de estío.

Y, sedienta de miel y de rocío,
tardíamente en el rosal se posa,
pues ya se deshojó la última rosa
con la primera ráfaga de frío.

Y yo, que voy andando hacia el poniente,
siento llegar maravillosamente,
como esa mariposa, una ilusión;

pero en mi otoño de melancolía,
mariposa de amor, al fin del día,
qué tarde llegas a mi corazón...

José Ángel Buesa

La cautiva, Espronceda



Ya el sol esconde sus rayos, 
el mundo en sombras se vela, 
el ave a su nido vuela. 
Busca asilo el trovador.
 
Todo calla: en pobre cama 
duerme el pastor venturoso: 
en su lecho suntuoso 
se agita insomne el señor. 

Se agita; mas ¡ay! reposa 
al fin en su patrio suelo; 
no llora en mísero duelo 
la libertad que perdió. 

Los campos ve que a su infancia 
horas dieron de contento, 
su oído halaga el acento 
del país donde nació. 

No gime ilustre cautivo 
entre doradas cadenas, 
que si bien de encanto llenas, 
al cabo cadenas son. 

Si acaso, triste lamenta, 
en torno ve a sus amigos, 
que, de su pena testigos, 
consuelan su corazón. 

La arrogante erguida palma 
que en el desierto florece, 
al viajero sombra ofrece, 
descanso y grato manjar.
Y, aunque sola, allí es querida 
del árabe errante y fiero, 
que siempre va placentero 
a su sombra a reposar. 

Mas ¡ay triste! yo cautiva, 
huérfana y sola suspiro, 
el clima extraño respiro, 
y amo a un extraño también. 

No hallan mis ojos mi patria; 
humo han sido mis amores; 
nadie calma mis dolores 
y en celos me siento arder. 

¡Ah! ¿Llorar? ¿Llorar?, 
no puedo ni ceder a mi tristura, 
ni consuelo en mi amargura 
podré jamás encontrar. 

Supe amar como ninguna, 
supe amar correspondida; 
despreciada, aborrecida, 
¿no sabré también odiar? 

¡Adiós, patria! ¡adiós, amores! 
La infeliz Zoraida ahora 
sólo venganzas implora, 
ya condenada a morir. 

No soy ya del castellano 
la sumisa enamorada: 
soy la cautiva cansada 
ya de dejarse oprimir.

Para saber más pulse  aquí

¿Recuerdas San Valentín?



Recuerdas mi dulce amor
el primer San Valentín
con las esperanzas vivas
y una vida por vivir
donde no tenia mas sueños
que tenerte junto a mi.

Recuerdas cuando con rosas
y temblándome hasta el alma
poniendo toda mi calma
un beso ardiente te daba
y veía en esos ojos
la pasión de tu mirada.
Recuerdas esos dulces días
donde por ti yo perdía
hasta el aire junto a ti
y con besos de ternura
me llevabas a la locura
por sentirme tan feliz...

Mis sueños no terminaron
con el paso de los años
mis sueños no se acabaron
aunque si que yo te extraño
en este día de amor
cuando no estas a mi lado.


Comprendo como tú que nadie es de nadie...

Comprendo como tú que nadie es de nadie
que somos como aves que surcan el cielo
que nos extrañamos sin avisarnos
y nos olvidamos que llegó el invierno...
 
Que no nos mentimos ni nos engañamos
solo transitamos el néctar del verso
con mi tinta roja como mi santuario
y carmín tu sangre como mi tormento.
 
Si me crucificas con melancolía
en letras que llegan a rozar mi vida
sin vivir borrando pasiones prohibidas
se pierde la calma cuando me musitas.
Faros encendidos marcarán mi ruta
y serás mi sombra donde se trasmutan
en cuerpo de amantes filigrana pura
entre los destellos mi sutil figura.
 
Regarás mis campos con tus humedades
de las libertades que nos dan los días
donde las pasiones son sin despedidas
viviendo amores fuera de rutinas.
 
Alunados cuerpos migajas de cielos
sobre nuestros labios jugosos de besos
estallan estrellas fuera del desvelo
que tú me provocas amándome en versos.

by Lilian Viacava Dama de la Poesía

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