¡Oh Cristo!...Amado Nervo

Ya no hay un dolor humano que no sea mi dolor...
ya ningunos ojos lloran, ya ningún alma se angustia
sin que yo me angustie y llore;
ya mi corazón es lámpara fiel de todas las vigilias,

-oh Cristo-

En vano busco en los hondos escondrijos de mi ser
para encontrar algún odio, nadie puede herirme ya
sino de piedad y amor. Todos son yo, yo soy todos,

-oh Cristo-

Qué importan males o bienes.
Para mí todos son bienes.
El rosal no tiene espinas,
para mí sólo da rosas.
¿Rosas de Pasión? , Qué importa.
 Rosas de celeste esencia,
purpúreas como la sangre que vertiste por nosotros,

-oh Cristo-

Tus Dulces Letras...

Fuimos veleta del capricho, 
Deseo de lo prohibido! 
Perdón de lo inconfesable...

Refugio en el hechizo del beso a beso 
y de la piel junto a la piel de miradas desnudas
y de la razón de ser...
Yo ...tus devaneos, Tu ...mi interrogante.

Los dos en un mundo de insensatos profanando la cordura,

Tu ...mi rayo de luna Yo...tu travesura.

Dos furtivos acorralando la locura,
incitando a la noche para que robara el tiempo,
deseando que el alba nunca llegara 
y fuera eterna la pasión que nos ataba....

Sin-dudar


Introducción a los sueños, Antonio Machado


Leyendo un claro día
mis bien amados versos,
he visto en el profundo
espejo de mis sueños
que una verdad divina
temblando está de miedo,
y es una flor que quiere
echar su aroma al viento.

El alma del poeta
se orienta hacia el misterio.
Sólo el poeta puede
mirar lo que está lejos
dentro del alma, en turbio
y mago sol envuelto.

En esas galerías,
sin fondo, del recuerdo,
donde las pobres gentes
colgaron cual trofeo
el traje de una fiesta
apolillado y viejo,
allí el poeta sabe
el laborar eterno
mirar de las doradas
abejas de los sueños.


Poetas, con el alma 
atenta al hondo cielo, 
en la cruel batalla 
o en el tranquilo huerto, 
la nueva miel labramos 
con los dolores viejos, 
la veste blanca y pura 
pacientemente hacemos, 
y bajo el sol bruñimos 
el fuerte arnés de hierro. 

El alma que no sueña, 
el enemigo espejo, 
proyecta nuestra imagen 
con un perfil grotesco. 

Sentimos una ola 
de sangre, en nuestro pecho, 
que pasa... y sonreímos, 
y a laborar volvemos.

Vientos del pueblo me llevan, Miguel Hernández


Vientos del pueblo me llevan, 
vientos del pueblo me arrastran,
 me esparcen el corazón 
y me aventan la garganta. 

 Los bueyes doblan la frente,
 impotentemente mansa, 
delante de los castigos: 
los leones la levantan 
y al mismo tiempo castigan 
con su clamorosa zarpa. 

 No soy de un pueblo de bueyes, 
que soy de un pueblo que embargan
 yacimientos de leones, 
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
 con el orgullo en el asta. 

 Nunca medraron los bueyes 
en los páramos de España.
 ¿Quién habló de echar un yugo 
sobre el cuello de esta raza? 
¿Quién ha puesto al huracán 
jamás ni yugos ni trabas, 
ni quién al rayo detuvo
 prisionero en una jaula? 

 Asturianos de braveza,
 vascos de piedra blindada, 
valencianos de alegría
 y castellanos de alma, 
labrados como la tierra 
y airosos como las alas; 
andaluces de relámpagos, 
nacidos entre guitarras y forjados 
en los yunques torrenciales 
de las lágrimas.
Extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
 aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,


 Leoneses, navarros,
dueños del hambre,
el sudor y el hacha,
 reyes de la minería,
señores de la labranza,
 hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
 yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes 
está despuntando el alba. 

 Los bueyes mueren vestidos 
de humildad y olor de cuadra:
 las águilas, los leones 
y los toros de arrogancia, 
y detrás de ellos, el cielo
 ni se enturbia ni se acaba.

 La agonía de los bueyes
 tiene pequeña la cara,
 la del animal varón
toda la creación agranda. 

 Si me muero, que me muera 
con la cabeza muy alta. 

Muerto y veinte veces muerto,
 la boca contra la grama,
 tendré apretados los dientes 
y decidida la barba.

 Cantando espero a la muerte,
 que hay ruiseñores que cantan 
encima de los fusiles 
y en medio de las batallas.

Miguel Hernández

Eterno enamorado...La Su...


Eterno enamorado de mi alma, 
ojos con brillo de celo, 
el fragor de mi desvelo, 
duermes en mis brazos, 
yo en tu hombro bueno, 
 guardaespaldas de mis sueños. 

 ¿Estoy soñando o estoy despierta? 
cuando me dices en silencio: ¡te quiero! 

 Amor desgajado en caricias,
 hipérbole del cielo raso rojo lecho, 
y constante pleamar de mis versos.

 ¿Estoy soñando o es un suspiro 
que exhalo en tus labios de fuego 
cuando me dices "Te amo", y yo muero? 
¿Cuánto de piedad tiene el mutismo 
que grita de tanto misterio?

 Se lleva el río el secreto, 
se esconde en los terrenos
 cenagosos del infierno, 
como un duende sereno 
que esconde la placidez 
de un orvallo en Febrero ..
Y yo aqui, pariendo universo 
de tanto escuchar a mis sueños, 
gestando de la simiente fecunda 
del núcleo del "nos tenemos". 
Y el cuidarnos, aun, sin proponerlo. 

 ¡Eterno enamorado! 
 corazón lucero... 
mi vida entregada a tu verbo, 
y la paz llega a nuestro encuentro. 

 Despierta sueño y el sueño 
sueña que no lo es, 
y que es...tan cierto, 
como lo es, ¡al fin! nuestro cielo...

 Una constante de amor en vuelo,
 y es dado el encuentro
 en la amalgama del sentimiento. 
Nuestro amor está sentado 
a la vera de tu piel y de mi senos. 

 Solo hace falta que llegue esta hora para sentarnos y amarnos 
en la costanera, cuando alumbra el río...
 y yo alumbre mi vientre con tus ríos.

Atrapado en mis brazos...

Voy a esculpirte con delicados trazos
hasta llegar al marco de tus sienes,
sentir tu cuerpo atrapado en mis brazos
y flotar en el aire mientras tu me sostienes.

¡Cómo me gustaría recortar la distancia!
Del ancho horizonte que el tiempo divide,
y me impide disfrutar de la fragancia
de lavanda silvestre que tu piel despide.

Quisiera ser el mar con sus calmadas olas
para que en sus aguas entraras a bañarte,
acariciarte todo como imagino a solas
y saciar mi pasión comenzando a besarte.

Quiero decorarte con fina seda el lecho
con un velo de gasa tu cuerpo yo cubrirte,
tenderme junto a ti cerquita de tu pecho
y trémula de amor no dejar de sentirte.

Quiero atrapar tu aroma y tenerla conmigo,
presente en cada centímetro del aire que respiro,
imaginarme así que siempre estoy contigo
incrustada en tu pecho como un hondo suspiro.


María B Núñez
Huellas del camino

Ya llega la Navidad, poema...

Siento una dicha bailando
muy dentro del sentimiento
con alegría esperando
de Jesús el nacimiento.

Uno entre la humanidad
salvando nuestro destino,
seguidores de su bondad,
hallaremos el buen camino.

Vamos a gozar felices
de esa noche milagrosa
que cante la gente noble,
tornemos la vida hermosa.

Fuera penas de esta tierra,
que por amor a los hombres
murió como hombre en la cruz,
lo celebramos en su nombre.

Preparen los corazones
disponga bello su hogar
y cargense  de ilusiones
que ya llega la navidad...


Me acostumbré...Carmen Diez Torio

Me acostumbré a ser tu noche
la dueña de tus sueños
la suave almohada
que reposa tu silencio.

Caricias pintando contornos
al tibio aroma de tus dedos
a tu boca en mi boca
a tus labios con mil besos.

Al abrazo de tu abrazo
a tu fragancia en mi cuerpo
a jugar con la noche
como dos niños pequeños.

A oir el eco de mi nombre
cuando mi nombre es deseo
que te quema los labios
con las brasas del fuego.

A perdernos en las sombras
a jugar con los anhelos
a caminar  por la luna
a llegar al mismo cielo.

Carmen Diez Torio

Sonata amorosa. Yubisay Morales G. & Jennifer Couret.

Sonaron violines en clásica melodía,
partitura celeste llena mi corazón
con instrumentos manuales haces sinfonía,
clasicismo de amantes, una sola razón.

Un piano delira un arpegio en la bella noche,
una estrella danza al compás de un vals apretado;
galantes giros que en la cintura hacen derroche,
anhelos, almas entregadas, canto a su lado.

Delirantes susurros avivan la sonata,
exquisita poesía, adorable canción,
declaración amorosa me das en cantata,
cabellero, amor mío, mi sedosa ilusión.

De pronto, un silencio, los envuelve un suave beso,
en medio del misterio que los pasos dibujan.
Dos bocas, mágicas notas sabor a embeleso,
y aquellas cuerdas que hasta la voluntad embrujan.

Anoche cuando dormía...


Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.

Dí ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé, bendita ilusión
que una colmena tenía
dentro de mi corazón,
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel..
Anoche cuando dormía
soñé bendita ilusión,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba 
calores de rojo hogar, 
y era sol porque alumbraba 
y porque hacía llorar. 

Anoche cuando dormía 
soñé bendita ilusión,
que era Dios lo que tenía 
dentro de mi corazón....


Antonio Machado

Visita nocturna...

Mas de medianoche y sin poder dormir…
entre la penumbra ví algo que flotaba,
era una hada madrina y me invitó a salir
envuelta en las sombras de la madrugada.

Vi bajar del cielo en grandes cascadas
pequeños luceros y estrellas cristalinas,
que posan su estela de luces plateadas
y alumbran la noche  envuelta en neblinas.

La Luna llorosa soltó un gran suspiro
al ver las estrellas del cielo escapar.
¿Qué estará pasando, será qué deliro…
o estaré soñando y debo despertar?

Un rayo candente me azotó en la cara
y un caudal de lágrimas comienza a danzar,
el sol ha salido raudo de la nada…
se acerca, me abraza y dejo de soñar.

¡Fue un hermoso sueño para no olvidar!


No dejaré de buscarte...


Te buscaré en cada recodo de mi sendero,
bajo las piedras que me tropiece al andar,
en las veredas que me ofrezca mi destino,
tras los rincones de mi largo caminar.

Te buscaré en cada gota de mis lágrimas,
en el aroma de los  suspiros al volar,
en el color de la dulce espera,
en el sabor de mis anhelos al soñar.

Te buscaré porque encontrarte es mi locura,
esencia de mi existir donde hallo mi verdad.
Te buscaré porque tu amor es mi principio
y morir junto a tu lado es mi final.

Becquervive

No quiero esperar a ser vieja...

No quiero esperar a ser vieja para aprender a dejar de lado lo superfluo.
No quiero esperar a ser vieja para entender mi completa espiritualidad, para ser conciente de que soy efímera.
No quiero esperar a ser vieja para comprender que mientras más viejos nos hacemos menos nos empieza a importar tanto accesorio.

No puedo esperar a ser vieja para poder disfrutar de la sabiduría del silencio y oír su voz tenue seduciendome con su inmortalidad.
No puedo esperar a ser vieja para ser libre de las tonterías y moldes que la sociedad impone como formas y buenas costumbres, sólo para encajar en lo que todos consideran un status de vida respetable.
No puedo esperar a ser vieja para liberarme de los complejos que a los jovenes tanto nos asedian.
No quiero esperar a ser vieja para amarte sin pudor, para decirte lo mucho que te amo.
No quiero esperar a sentir a la muerte tocar a mi puerta para poder ser feliz y hacer todo lo que siempre quise, esas pequeñas cosas que nos obsesionan y que se vuelven indispensables.

No quiero esperar a ser vieja para abrazarte sin contenerme por el qué dirán.
No quiero esperar a ser vieja para comprender que como ser humano mi presencia es tan insignificante en el universo y que por eso la cortedad de la vida es lo que la hace tan bella.
No quiero esperar a ser vieja para amar con el alma sin inhibiciones, para amar con todo el corazón sin detenerme a analizar si es correcto o no... soy tan joven aún, que no quiero irme... no quiero irme sin antes decirte que te amo y que no me importa si hoy muero; el sólo hecho de haberte tenido a mi lado y haberte conocido es el mejor regalo que me dio la vida y la respuesta más dulce que recibí de Dios a mi pregunta de si mi vida tenia sentido... no deseo nada más.
No quiero esperar a ser vieja para que me importe un bledo si me escuchan o no, si puedo hablar... o ya no. Te he hablado a ti y te he oído hasta en mis momentos más terribles y oscuros.

Asi que no deseo nada más...
No esperaré a ser vieja para hacer lo que otros se desesperan por hacer recién cuando sienten cerca la proximidad de la muerte.
No me arrepiento de nada...
He vivido mal y bien; he comido de los más deliciosos y refinados manjares y las porquerías más insólitas.
He dado gracias a Dios y he blasfemado.
He amado y he odiado.
He odiado... y he perdonado.
No me arrepiento de nada.

Si hoy es el día me voy con la tranquilidad de que viví plenamente... intensamente.


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Madelym Orosco Lizano


El ultimo vuelo...

Estancias  apagadas y tristes, 
donde el silencio es el sueño,
solo roto por las  lágrimas,
de sollozos y lamentos.  

Muchas  agujas se  clavan,
con sueros y medicamentos,
para calmar el dolor,
y hacerlo más llevadero.

Ellos luchan ya sin fuerzas
la vida  se les apaga
en la sala de paliativos....
se escapan las esperanzas .

Ya sólo sienten el amor, 
de los que están siempre a su lado,
los que no se quieren rendir
y siguen a Dios rezando.

Quiero…María B Núñez

Cuando no estás a mi lado
vuelvo a sentir el tormento,
porque que siento que sin ti
el sol se lo lleva el viento.

Tanto se oscurece el día,
que no distingo mi estrella,
y es porque te extraño tanto
que hasta la muerte veo bella.

Tengo un dolor en mi pecho
convertido en agonía,
sintiendo que me lacera
con tanta melancolía.

Hoy me ahoga la tristeza
y hasta me estorba la vida,
deseo sentir tu tibieza
para sentirme querida.

María B Núñez

Deséame en tu deseo...

Amor que habitas mis noches
mis alegrias y tormentas
deseame en tu deseo
quiero ser el pan que te alimenta.

Como las aguas de un río
suaves, tranquilas, serenas,
que corran tus manos por mi cuerpo
como el barco que en mi navega.

Yel sabor de tu dulce boca
que en mi boca se adentra
que rozen mis tibios labios
mis labios húmedos te esperan.

En mis oidos susurra
palabras dulces y tiernas
y llevame a ese cielo
donde duermen las estrellas.

Con las yemas de tus dedos
hasta mi espalda tu trepa
y haz un sendero de besos
con tus besos una estela
y baja a mi cintura
y recorreme entera
sembrando en mi cuerpo
la semilla de tu tierra.


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