"Hubo un tiempo... ¿Recuerdas?" (Lord Byron)

“Hubo un tiempo… ¿recuerdas? Su memoria, vivirá en nuestro pecho eternamente…Ambos sentimos un cariño ardiente; el mismo, ¡oh virgen! que me arrastra a ti.

¡Ay! desde el día en que por vez primera, eterno amor mi labio te ha jurado, y pesares mi vida han desgarrado, pesares que no puedes tú sufrir; desde entonces el triste pensamiento, de tu olvido falaz en mi agonía: olvido de un amor todo armonía, fugitivo en su yerto corazón. Y sin embargo, celestial consuelo llega a inundar mi espíritu agobiado, hoy que tu dulce voz ha despertado recuerdos, ¡ay! de un tiempo que pasó.

Aunque jamás tu corazón de hielo palpite en mi presencia estremecido, me es grato recordar que no has podido nunca olvidar nuestro primer amor. Y si pretendes con tenaz empeño seguir indiferente tu camino…Obedece la voz de tu destino, que odiarme puedes; olvidarme, no.”

George Gordon Byron, 6.º barón de Byron (Londres; 22 de enero de 1788-Mesolongi, Grecia; 19 de abril de 1824), conocido como lord Byron, fue un poeta del movimiento del romanticismo británico, considerado por algunos uno de los mayores poetas en la lengua inglesa y antecedente de la figura del poeta maldito. Debido a su talento poético, su personalidad, su atractivo físico y su vida de escándalos, fue una celebridad de su época. Para saber más pulse aquí.

La calaca se está acercando


Otro año más esperando
que la calaca se acerque
y la espero poetizando
que esta muerta me prende.

Y ya la veo llegando
con su bicicleta nueva
que quiere empezar bailando
cuando empiece la verbena.

Ya se montó el pasacalles
la calaca es la más bella
la acompañan por el talle
dos mozos de cal y arena.
Pero que guapa que viene
si parece que esta viva
hasta sus pómulos se encienden
y a mi me llena de vida...

La agarro por la cintura,
a los mozos los descarto
que quiero que esta dulzura
solo escuche mis quebrantos.

Un grito por no tenerte
en las calles de Sevilla
y porque no estas presente
luciendo tus maravillas...

Autor:  

Cosas pequeñas...

Me gustan las cosas tiernas
que me dan las pequeñeces
que se me incrusta en el alma
y en mi alma siempre crece...

Los abrazos de esa niña
los besos de gotas de miel
los te amo con caricias
que estremece mi placer.

Y yo me vuelvo pequeño
imitando su dulzura
pero a su lado me quedo
que sin ella estoy a oscura.
Yo me vuelvo a contemplarla
que su pequeñez me produce
mil luciérnagas de hadas
que me enciende con sus luces.

Pero que cosita, princesa
florecita de mis sueños
quédate siempre chiquita
para dejarte muy adentro.

Y es que ya sabes mi vida
que me gustas pequeñita
y te amo sin medidas
para volverte infinita...



Lo que siento por ti es tan difícil...


Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.

Lo que siento por ti. Esto que rueda 
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas 
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.

Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.

Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.


Idea Vilariño (Montevideo, 18 de agosto de 1920 28 de abril de 2009)​ fue una poeta, ensayista y crítica literaria uruguaya perteneciente al grupo de escritores denominado Generación del 45. Dentro de sus facetas menos conocidas se encuentran la de traductora, compositora y docente. Para saber mas pulse aquí.

A una calavera, Lope de Vega


Esta cabeza, cuando viva, tuvo
sobre la arquitectura destos huesos
carne y cabellos, por quien fueron presos
los ojos que mirándola detuvo.

Aquí la rosa de la boca estuvo,
marchita ya con tan helados besos,
aquí los ojos de esmeralda impresos,
color que tantas almas entretuvo.

Aquí la estimativa en que tenía
el principio de todo el movimiento,
aquí de las potencias la armonía.

¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!,
¿dónde tan alta presunción vivía,
desprecian los gusanos aposento?

El llamado Fénix de los ingenios​ y Monstruo de Naturaleza (por Miguel de Cervantes) renovó las fórmulas del teatro español en un momento en el que el teatro comenzaba a ser un fenómeno cultural de masas. Para saber más pulse aquí.

El poeta es un fingidor...

El poeta es un fingidor,
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que en verdad siente.

Y en el dolor que han leído,
a leer sus lectores vienen,
no los dos que él ha tenido,
sino sólo el que no tienen.

Y así en la vida se mete,
distrayendo a la razón,
y gira, el tren de juguete
que se llama corazón.

Fernando Pessoa (Lisboa, 13 de junio de 30 de noviembre de 1935) fue un escritor portugués, especialmente reconocido por sus heterónimos: Alberto Caeiro, Alexander Search, Álvaro de Campos, Bernardo Soares y Ricardo Reis. Su extensa obra se vio quebrada con su prematura muerte a los 47 años de edad. Para saber más pulse aquí.

Noche insomne, Federico García Lorca



Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tu reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadenas.

Noche abajo los dos. Cristal de pena,
llorabas tu por hondas lejanías
Mi dolor era un grupo de agonías
sobre tu débil corazón de arena.

La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado
de una sangre sin fin que se derrama.

Y el sol entro por el balcón cerrado
y el coral de la vida abrió su rama
sobre mi corazón amortajado.

El 6 de enero de 1923, festividad de los Reyes Magos, Falla participó en una fiesta privada montada por Federico, Adolfo Salazar y Hermenegildo Lanz, dedicada a dos niñas de la familia, su hermana Isabel y Laura, la hija de Fernando de los Ríos.​ Se representó una adaptación lorquiana para títeres de cachiporra del cuento andaluz "La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón", Para saber más pulse aquí.

Endechas reales sobre el Alzheimer

Duermen en el camino
de los álamos viejos,
las noches y los días,
secándose cual hojas por momentos .

Se pierde la mirada ,
se pierde incluso el tiempo,
la boca no responde
y los labios protestan en silencio.

¿Qué pena me acaricia?
¿quién roe hasta los huesos?
¿Quién hurga en la memoria
dejando en mi cabeza tantos miedos? 
Perdona si no digo,
perdona si no puedo,
no creas que te ignoro,
tú sabes que he perdido los recuerdos .

Por raro que parezca
no dudes que te quiero,
aunque olvidé tu nombre
intento recordarte cuando sueño.


Autor: 
Ramon Bonachi

Otoño, Juan Ramón Jiménez


El cauce va quedando fuera, con la resaca.
Cada vez es más baja y más triste la orilla.
Bajo el puente ferroso, el sol, en fuga opaca,
pasa una amarillenta y roja pesadilla.

¡Horizontes del agua! Un enorme diamante
planea, albino, en el ocaso. El laúd tardío
que no puede arribar, ancla, bello y distante,
ante el esmerilado poniente igual y frío.

Es olor todo el ámbito. Por la marisma hueca,
los juncos tienen alas. Y en la lama ancho viento
el sol que muere, como a una gran hoja seca,
pinta nervios de luz, en tejido sangriento.

Juan Ramón Jiménez Mantecón (Moguer, 23 de diciembre de 1881-San Juan, 29 de mayo de 1958) fue un poeta español. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1956, por el conjunto de su obra, entre la cual destaca la narración lírica Platero y yo. Para saber más pulse aquí.

¿Quien soy?...a mi nieto.


Quien le dice a un niño pequeño, quien es él, o de quien es?...eso seria preocupante porque un recién nacido no necesita ese tipo de aclaración, por ser improntas que sin nadie se las diga se aclararan en su mente por la interacción que se produce entre los diferentes miembros de la familia...El niño nace del cuerpo de la madre y ni siquiera así como persona es propiedad de nadie.

Toda la familia tiene la obligación moral dentro de sus posibilidades, de poner lo mejor que pueda para esa vida que comienza fructifique dentro de los parámetros más hermosos para su desarrollo y beneficio físico y moral. En la familia entera debe ese ser pequeño ver la belleza de la vida y la buena voluntad que le haga sentir que está en un mundo hermoso y seguro...

Debe estar prohibido en todo momento que aflore en los corazones de abuelos, tíos o cualquier miembro por envidias o malos entendidos, quieran forzar una situación de permanencia exclusiva a su derecho como propiedad indiscutible de permanencia del menor, ese menor no es propiedad de nadie.

Es el, el que tiene que tomar la inclinación preferida hacia uno u otro miembro de la familia y lo hace perfectamente a través de los sentimientos que los adultos les hace llegar y le demuestran, como es el trato y el cariño...en ningún momento se puede poner en cuestión a un abuelo legitimo por parentesco sanguíneo, incluso aunque el mismo sepa que no ha echo lo suficiente para ganarse ese cariño de su nieto..si no ha tenido la oportunidad.

El niño es el eslabón mas débil y todo lo que se haga por ellos es poco, nuestro comportamiento y decisiones tienen que estar supeditados al bien que podamos hacerles con nuestras decisiones y en ningún caso, se tienen que utilizar argucias dentro de una familia que hagan tensionar los bellos sentimientos ni la buena armonía que debilite el sentido del amor que tiene que prevalecer pese a las diferencias...

Cervantes: el valor de los versos del Quijote


Esta que veis de rostro amondongado,
alta de pechos y ademán brioso,
es Dulcinea, reina del Toboso,
de quien fue el gran Quijote aficionado.
Pisó por ella el uno y otro lado
de la gran Sierra Negra, y el famoso
campo de Montiel, hasta el herboso
llano de Aranjuez, a pie y cansado.
Culpa de Rocinante. ¡Oh dura estrella!,
que esta manchega dama, y este invicto
andante caballero, en tiernos años,
ella dejó, muriendo, de ser bella, y él, aunque queda en mármores escrito,
no pudo huir de amor, iras y engaños.
Sancho Panza es aquéste, en cuerpo chico,
pero grande en valor, ¡milagro extraño!
Escudero el más simple y sin engaño
que tuvo el mundo, os juro y certifico.
De ser conde, no estuvo en un tantico,
si no se conjuraran en su daño
insolencias y agravios del tacaño
siglo, que aun no perdonan a un borrico.
Sobre él anduvo (con perdón se miente)
este manso escudero, tras el manso
caballo Rocinante y tras su dueño.
¡Oh vanas esperanzas de la gente!
¡Cómo pasáis con prometer descanso,
y al fin paráis en sombra, en humo, en sueño!

Rubén Darío, a la liberación Argentina


Conspicuas guirnaldas de gloria
a aquellos antiguos que hacen
de bronce y de mármol la historia.
Hoy los abuelos renacen
en la floración de los nietos.
Por sublimes amuletos
lo antes soñado ahora existe,
y la Argentina reviste
su presente manto suntuario
y piensa en los brillos futuros
en la fiesta del Centenario.

Ahora es cuando los videntes
de los porvenires obscuros
miran las estrellas polares,
e interpretando los orientes
cantan cármenes seculares.
Hoy los cuatro caballos sacros
las fogosas narices hinchan,
como en versos y simulacros,
huella nubes, al sol relinchan,
y a un más allá se encaminan
marcando el cielo de huellas;
mientras otros astros declinan
ellos van entre las estrellas
por obra de la ley eterna
que el ritmo del orbe gobierna.

Ante la cuadriga que crina
de orgullos de olimpo su llama,
voz de augurio animador clama:
¡Hay en la tierra una Argentina!

Para saber mas pulse aquí.

A la vera del camino, Ramon Bonachi


A la vera del camino
donde yacen mis pisadas,
también tengo horas pasadas
con olor a hierba y pino.

Algún recuerdo divino
se quedó anclado en el polo,
de un imán que cede solo
un segundo de su gloria,
se acerca hasta mi memoria
sin saltarse el protocolo.
Es verdad que también tengo
sin duda faltas y errores,
son amargos sinsabores
que por no iterar mantengo.

No por ello me entretengo
y prosigo por si acaso ,
dejando a la vez mi paso
a la vista de cualquiera
todo se queda a la vera.
del camino, en cualquier caso.

Ramon Bonachi

15 de Septiembre, Independencia


Después de aquella página sombría
en que trazó la historia los detalles
de aquel horrible día.
cuando la triste Méxitli veía
sembradas de cadáveres sus calles;
después de aquella página de duelo
por Cuauhtémoc escrita ante la historia,
cuando sintió lo inútil de su anhelo;
después de aquella página, la gloria
borrando nuestro cielo en su memoria
no volvió a aparecer en nuestro cielo.

La santa, la querida
madre de aquellos muertos, vencedores
en su misma caída,
fue hallada entre ellos, trémula y herida
por el mayor dolor de los dolores… 
en su semblante pálido aún brillaba
de su llanto tristísimo una gota…
a su lado se alzaba
junto a un laurel una mecana rota…
y abandonada y sola como estaba,
vencido ya hasta el último patriota,
al ver sus ojos sin mirada y fijos,
los españoles la creyeron muerta,
y del incendio entre la llama incierta
los echaron en la tumba con sus hijos…

Y pasaron cien años y trescientos
sin que a ningún oído
llegaran los tristísimos acentos
de su apagado y lúgubre gemido:
Pero yo tal vez por siempre 
tendré mi cara con lágrimas...


De nuevo suena ese grito, a México


De nuevo suena ese grito
la emoción está servida
y el corazón fugitivo
se aleja de las heridas...

Un año más recordamos
el dolor de un pueblo llano,
la muerte, el llanto y el duelo
de ese corazón hermano.

Las lágrimas se renuevan
los recuerdos se hacen firmes
para no tener más guerras
y no tener días tristes.
Para mi es un día especial
aunque no sea mexicano,
un día para soñar
en cañones desarmados...

Que vuestra vida se llene
de cantos de amor gloriosos
y que jamás al pueblo llegue
la tristeza a vuestros ojos.

Quiero un grito de dolores
que suene en el mundo entero
que las drogas no se ceben
campando en el desconsuelo...

Oda al amor y al sexo

Con la paz que da una flor en primavera,
Y tu desnudez cubierta sutilmente...
Imagino los pensamientos, en tu mente,
Planeando realizar tu sensual entrega

La luz de tus ojos traviesos
Y tu tímida, pero coqueta sonrisa,
Incitaron al deseo muy deprisa, 
Lo que no pude evitar, confieso 

Tus pasos sensuales en un va y ven,
Recorrían de un lado a otro la alcoba,
Despertando una pasión que me devora,
Haciendo que sucumbiera yo a tus pies

Con el ansia de una sed que no se quita,
Fui quedando, de tu encanto, preso...
Tú, desnuda desde el alma hasta los huesos,
Y entregándome tu pasión tan infinita

El tiempo lentamente transcurría,
A media luz, una tras otra caricia,
Tu aliento se confundía con la brisa,
Y fuera, pude escuchar que llovía.
En silencio, donde nada se decía,
Parecían cantar nuestros gemidos,
En un dueto de amor tan atrevido...
Agonía de pasión que ensordecía

Mil aromas inundaron nuestro lecho,
Bálsamo de afrodisíacas fragancias,
Junto a besos motivados por el ansia
De colocar mi amor sobre tus pechos

La danza del amor había iniciado... 
Agitando en nuestros pechos, dos tambores,
Marcando el compás de dos amores, 
En un ritmo de placer apasionado. 

En el clímax de una compuesta melodía,
Que parecía producir un gran estallido,
Coreamos tu y yo, nuestros quejidos,
Dulce canto que aun escucho, todavía.



Pedro Perez Vargas

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