jueves, 14 de diciembre de 2017

En el dormitorio de Lucrecia...


En una gran estancia en la planta superior, estaba el dormitorio de Lucrecia, destino habitual de las damas después de tomar el té.

En el rincón izquierdo que estaba redondeado en forma de medio punto, una gran cama giratoria presidía el espacio, la pared estaba cubierta de espejos adaptándose a la curvatura. En el techo un gran espejo del mismo diámetro que la cama, 2,80 metros.
Del centro del espejo colgaba un cilindro plateado sujetando cinco pantallas de plasma
Inclinadas a setenta grados sobre la cama. Un reproductor de cabeza múltiple mandaba la señal a las pantallas, cuatro tenían imágenes de las damas grabadas en sus anteriores orgías y otra alternaba los vídeos que las diferentes señoras se tomaron con sus maridos.

No estoy escribiendo una novela porno, por lo que no entraré en detalles de lo que allí sucedía y  cualquier lector, es lo suficientemente inteligente para imaginárselo.
Si puedo decirles, que vi uno de sus vídeos cuando entreviste a Lucrecia en una de las sesiones que me dedicaba para tomar las notas del libro que quería escribiera para que se publicase después de su muerte.
Al lado de sus vídeos, las películas porno son material de educación sexual para niños…

Las sesiones relajantes como a ellas les gustaba llamarlas, duraban hasta las 20.00 P.m.
Después tomaban juntas un baño de burbujas con sales minerales y se vestían para salir a cenar. Cada noche lo hacían en un restaurante deferente y hoy les apetecía marisco y se fueron a la dorada.

El problema del aparcamiento en esa zona,  les impedía tomar las cuatro limusinas y tres se quedaban en la escalinata de la mansión.

Cuando vieron partir a las señoras, el agente de la policía judicial siguió a la limusina hasta su destino y esperó pacientemente en la puerta. El agente del servicio secreto se retiró a sus oficinas a redactar un vació informe de unas horas perdidas.

Terminaron de cenar y el coche las llevó de vuelta a la mansión, cada una se subió en sus respectivas limusinas y se alejaron por la avenida de la palmera hacia la carretera de Cádiz, recorrieron cinco kilómetros y se desviaron por un camino de propiedad privada hacia un campo de grandes alcornoques donde en una zona central aparecía un complejo deportivo con una gran piscina, pista de tenis y un solárium.
Formando como un trébol de cuatro hojas, cuatro mansiones circundaban el espacio. Los cuatro áticos eran de color blanco y las fachadas de color ocre con grandes figuras incrustadas de cerámica de la cartuja, cada una de un color, rojo, azul, amarillo y verde. Las figuras estaban inspiradas en la pintura el jardín de las delicias…

El policía no pudo entrar hasta las mansiones por que una gran puerta de hierro se lo impedía y por orden de su superior se aposto en las cercanías a esperar novedades…
Un coche deportivo paró en la puerta y metió un pequeño paquete por la apertura del buzón, al ir hacia su coche el agente lo paró para interrogarle porque estaba a esas horas de la noche entregando un paquete, le dijo que el entregaba un regalo a la hora que le pareciera bien y que la policía no se lo podía impedir…lo esposo y lo metió en su coche, esto es una investigación judicial y te vienes conmigo a la comisaría, si no colaboras vamos a mirar con lupa todas tus actividades…
El joven visiblemente nervioso balbuceó, OK, les diré lo que quieran saber, el policía arrancó su vehículo y se fueron camino de la jefatura central…

Una llamada de Rosario a la central, que vio por la cámara de vigilancia como se llevaban al joven, hizo cambiar al vehículo de dirección después de recibir una orden por la radio del coche…Volvió a la propiedad privada de las damas y dejó al joven en su vehículo. El agente se marchó moviendo la cabeza contrariado…De mi novela, Las damas y el te de las cinco. Para seguir leyendo pulsa aquí.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger... Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...