miércoles, 9 de mayo de 2018

A Mario Galeota, Garcilaso de la Vega

Soneto XXVIII

Boscán, vengado estáis, con mengua mía, 
de mi rigor pasado y mi aspereza 
con que reprehenderos la terneza 
de vuestro blando corazón solía.

Agora me castigo cada día 
de tal salvatiquez y tal torpeza: 
mas es a tiempo que de mi bajeza 
correrme y castigarme bien podría.

Sabed que en mi perfecta edad y armado, 
con mis ojos abiertos me he rendido 
al niño que sabéis, ciego y desnudo.

De tan hermoso fuego consumido 
nunca fue corazón: si preguntado 
soy lo demás, en lo demás soy mudo..
Soneto XXXV

Mario, el ingrato amor, como testigo 
de mi fe pura y de mi gran firmeza, 
usando en mí su vil naturaleza, 
que es hacer más ofensa al más amigo;

teniendo miedo que si escribo o digo 
su condición, abato su grandeza; 
no bastando su fuerza a mi crüeza 
ha esforzado la mano a mi enemigo.

Y ansí, en la parte que la diestra mano 
gobierna. y en aquella que declara 
los conceptos del alma, fui herido.

Mas yo haré que aquesta ofensa cara 
le cueste al ofensor, ya que estoy sano, 
libre, desesperado y ofendido.
























Empezó a escribir sus primeros poemas según la estética de la lírica cancioneril, que pronto desecharía; además, ejerció un tiempo como regidor de su ciudad natal. El punto de inflexión en su lírica obedece a un día de 1526 en Granada, en los jardines del Generalife y cerca del palacio del emperador, como cuenta Juan Boscán...Para saber más pulse aquí.

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