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Aún me queda ardor



Parte de aquel ardor que antes tenía
en mi entraña lo tengo almacenado
y es por si acaso en un momento dado
tuviese que emplearlo todavía.

Como potro salvaje me saldría
dispuesto a demostrar que se ha añejado
y con el tiempo incluso ha mejorado
de calidad, aunque de sobra había.

Pienso que la mentada mejoría
se debe a que lo tengo bien cuidado,
que lo hago con esmero cada día
tal como hiciera siempre en el pasado,
de modo que rebosa de alegría
y me lo manifiesta con agrado.

Lo tengo bien atado,
pues presumo que suelto acabaría
perseguido de oficio por la CIA.


Entre nos


Qué podría decirte que no sepas
si conoces de mí hasta mis sueños,
si en mi mundo no hay sitio en que no quepas, 
si eres causa de todos mis empeños.

Que podría decirte novedoso
si mi amor inefable permanece, 
si viviendo a tu lado soy dichoso,
si en tus brazos mi amor se reverdece.

Que podría decirte si admirando
tu garbosa figura y tu mirada,
me estremezco y al traste todo mando,
para hacerte el amor, mi dulce amada.
 
Solo puedo decir que cada día,
yo te adoro por ser mi compañía.

Jorge Toro Salazar

Nuestro otoño


Tanto tiempo contigo, tantos años unidos,
y seguimos mirando similares paisajes,
caminamos con calma, sin afanes ni ruidos,
de la mano tomados por iguales parajes.

Y a pesar del otoño, a pesar de los años,
nos seguimos amando con igual ansiedad;
y en las cómplices noches, entre besos y amaños,
nos volvemos mozuelos y olvidamos la edad.

Ya sabemos con creces del amor reposado,
que maduro se goza sin excesos ni prisas,
ya tenemos el tiempo, un cariño blindado
y gloriosas jornadas de pasión y sonrisas.

No tememos a nada, hoy la paz nos cobija,
el amor nos reúne y no hay qué nos aflija.

Jorge Toro Salazar

Si yo le pregunto al mundo


Si yo le pregunto al mundo
El mundo me ha de engañar
Cada cual cree que no cambia
Y que cambian los demás
Y paso las madrugadas
Buscando un rayo de luz
Porqué la noche es tan larga
Guitarra, dímelo tú

Se vuelve cruda mentira
Lo que ayer fue tierna verdad
Y hasta la tierra fecunda
Se convierte en arenal
Y paso las madrugadas
Buscando un rayo de luz
Porqué la noche es tan larga
Guitarra, dímelo tú.

Los hombres son dioses muertos
De un tiempo ya derrumbao
Ni sus sueños se salvaron
Sólo la sombra ha quedao
Y yo le pregunto al mundo
Y el mundo me ha de engañar
Cada cual cree que no cambia
Y que cambian los demás.

Y paso las madrugadas
Buscando un rayo de luz
Porqué la noche es tan larga
Guitarra, dímelo tú.

Te estoy queriendo tanto


¡Te estoy queriendo tanto y no sé por qué te quiero!
¿Será porque en las noches siempre escucho tu canto?
Cuando me apresa el sueño y mis parpados se cierran,
siento que tú llegas para acompañar mi sueño.

¡Te estoy queriendo tanto y no sé por qué te quiero!
¿Será que tus caricias me embelesan el alma?
Me arrullas en suspiros en la noche callada
y cuando me despierto iluminas mi mañana.

¡Te estoy queriendo tanto… Sólo Dios sabe cuánto!
Porque me impregnas de rocío que cae del sereno,
cuando en la madrugada se está bañando el alba
y me regalas tu sonrisa y un te quiero apasionado.

¡Te estoy queriendo tanto... mira de qué manera!
Será porque mis miedos todos los ahuyentas,
llenas los espacios vacíos de mis años,
compartes añoranzas de tiempos que se han ido.

Escuchas la llovizna que acompaña mis días
y con tus dulces besos a mí llega el estío.
Te sumerges en mi oasis de aguas cristalinas...
para bañar tus sueños y que allí se cristalicen.

¡Te estoy queriendo tanto... mira cuánto te quiero...
si no estás en mi vida de pena yo me muero!



El novio de la muerte, legión


Nadie en el Tercio sabía
quien era aquel legionario
tan audaz y temerario
que a la Legión se alistó.

Nadie sabía su historia,
más la Legión suponía
que un gran dolor le mordía
como un lobo, el corazón.

Más si alguno quien era le preguntaba
con dolor y rudeza le contestaba:

"Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera,
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera".

Cuando más rudo era el fuego
y la pelea más fiera
defendiendo su Bandera
el legionario avanzó.

Y sin temer al empuje
del enemigo exaltado,
supo morir como un bravo
y la enseña rescató.



Y al regar con su sangre la tierra ardiente,
murmuró el legionario con voz doliente:

"Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera,
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera".

Cuando, al fin le recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.

Y aquella carta decía:
"Si algún día Dios te llama
para mi un puesto reclama
que buscarte pronto iré".

Y en el último beso que le enviaba
su postrer despedida le consagraba.

Por ir a tu lado a verte
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi bandera.



































La letra se basa en un suceso real que tuvo lugar el 7 de enero de 1921 en Beni Hassán. En el transcurso de una acción militar durante la Guerra del Rif, falleció como consecuencia de heridas de guerra el cabo de la primera bandera de la legión Baltasar Queija de la Vega. En su bolsillo se encontraron al parecer unos versos que acababa de escribir, emocionado por la reciente muerte de su novia. Poco antes había expresado a sus compañeros el deseo de reunirse prontamente con ella en la otra vida.​ Esta historia fue recogida por el fundador de la legión española, Millan Astray, en su libro La Legión... 

Sevilla sueños y esperanzas...Sevilla hopes and dreams.


Vivo en una hermosa ciudad
 con olores de azahares
el aire es cristalino,
soberbios sus olivares.
Hay gente maravillosa
que con espléndida sonrisa
se toman la vida con calma,
parecen no tener prisas.

Saludo a mi vecino
con un cariñoso adiós
el me responde atento,
vecino  vaya con Dios.
En la calle me encuentro,
con una viejita encorvada
con la cartera en la mano,
tranquila, no le pasará nada.

La esposa no es la criada,
se valora su trabajo,
no hay violencia doméstica,
no caemos tan bajo.
No se les pega a los niños,
se les trata con cariño,
pues comprendemos muy bien,
que son solo eso, niños.

No hay violencia ni robos
y respetamos la ley
el que estudia, el que trabaja
hasta el mismísimo rey.
Dando ejemplo las cortes
en sus debates diarios
no se duerme un diputado,
ganándose bien su salario.

No hay coca, ni marihuana,
éxtasis o hachís
nadie aquí lo necesita
por que la gente es feliz.
El traficante no existe,
eso aquí ya no es viable
se ve la tranquilidad,
para todos es bien palpable.
No hay discriminación,
por color o confesión,
pues nos sentimos iguales
en mente y corazón.
El inmigrante es hermano,
entre todos los hermanos,
nunca los dejamos solos,
tendiendoles nuestras manos.

Solo un pequeño quebranto
en esta hermosa ilusión,
que al despertar en la mañana,
se me rompe el corazón.
El vecino a mi saludo
con  gruñidos me  amenaza,
la viejita de las esquina
sin dinero ni esperanza.

El rostro de moratones
la señora de Don Mendo,
el hijo de los Martínez
de palizas esta muriendo.
Un robo a la joyería,
sobornos a un diputado,
un niño tomando drogas,
con su cuerpo encanijado.

Una paliza a un moro,
el navajazo a un negrito,
no dejan cartera en mano,
ni a viejitas o a viejitos.

Y el aire a mi me sofoca,
no hay luz ni color,
no respiro los azahares
y le imploro a mi Dios
que pronto llegue la noche
para poder ya soñar
con esa otra Sevilla
que en mi corazón está.





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