La boca,

Boca que arrastra mi boca, 
boca que me has arrastrado: 
boca que vienes de lejos 
a iluminarme de rayos.

Alba que das a mis noches 
un resplandor rojo y blanco. 
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.

Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos tremendos aletazos.

El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.
Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.

Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado,
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.
Beso que va a un porvenir 
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.

¡Cuánta boca ya enterrada,
sin boca, desenterramos!

Bebo en tu boca por ellos
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volver a besarte,
he de volver. Hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.

Miguel Hernández


Brindis, Jose Angel Buesa


He aquí dos rosas frescas, mojadas de rocío:
una blanca, otra roja, como tu amor y el mío.
Y he aquí que, lentamente, las dos rosas deshojo:
la roja, en vino blanco; la blanca, en vino rojo.

Al beber, gota a gota, los pétalos flotantes
me rozarán los labios, como labios de amante;
y, en su llama o su nieve de idéntico destino,
serán como fantasmas de besos en el vino.

Ahora, elige tú, amiga, cuál ha de ser tu vaso:
si éste, que es como un alba, o aquél, como un ocaso.

No me preguntes nada: yo sé bien que es mejor
embriagarse de vino que embriagarse de amor...
Y así mientras tú bebes sonriéndome así,
yo, sin que tú lo sepas, me embriagaré de ti...

Quédate en silencio


NO, NO ME DIGAS NADA
PERMANECE ASI, CALLADO
DEJA QUE HABLE TU PIEL
DEJA QUE HABLEN TUS MANOS
DEJA FLUIR LO QUE SIENTES
RECORREME PALMO A PALMO

ENTRE TU Y YO SOBRAN LAS PALABRAS
SOLO BASTA CON MIRARNOS
CON UN ROCE, CON UN BESO
CON NUESTRA FORMA DE AMARNOS
QUE EL SILENCIO SE CONVIERTE
EN MELODIAS Y CANTOS.


ME TOCAS, Y PUEDO OIRTE
SIN HABLAR, ME DICES TANTO
TUS JADEOS SON COMO GRITOS
TUS CARICIAS SON MI ENCANTO
QUIERO QUE ME AMES ASI
LENTAMENTE, PASO A PASO

Y MI CUERPO SE ESTREMECE
MI LECHO TE ESTA LLAMANDO
EL FUEGO DE MI AMOR TE CLAMA
MI PASION SE ESTA DESBORDANDO
MEJOR QUEDATE EN SILENCIO
Y SOLO SIGUEME AMANDO.

Hay días como hoy, Marellia


Hay días como hoy que uno se levanta,
con la piel en carne viva y el corazón en llamas
Sensible al sentimiento…...
trémula de rocío en la tristeza de lagrimas
y dan ganas de caminar lentamente los recuerdos..
atrapando en la brisa la nostalgia que hace al alma.
Guardada en besos y caricias,
en risas de otros días , otras madrugadas.
Hay días como hoy que tu recuerdo,
lastima y se duerme en la mortaja,
(de esa caja marrón que hoy te guarda)
y quiero retener quizás, tu cara,
algún gesto , un abrazo, una palabra.
Hay días como hoy que estas presente,
quizás fue que soñé con tu mirada,
o será que en la piel aun conservo
el aroma a tu piel enamorada.
Hay días como hoy, y como siempre .
que me cuelgo en el tiempo,
rasguñando recuerdo  en la distancia,
buscando  encontrar  una respuesta…
Al porque de negarte a la vida tan temprana .
Hay días como hoy, que aun te extraño,
Hay días como hoy, que me haces falta.

Código: 1106149467700

Inquietante pensamiento


Inquietante pensamiento que te enredas
por debajo de la piel, dónde me quemas,
te haces fuego, te haces carne ¡te haces lengua!
recorriéndome de a poco ¡toda entera!

que haces lunas bajo un cielo sin estrellas
con tus ojos ¡esos ojos que me apresan!
me desnudan, me desbocan ¡me penetran!
me hacen suya en la mirada ¡me condenan!

Tú, que atesoras en tus labios la dulzura
y es tu boca carcelera de mi cuerpo,
deshojando lentamente mi cintura,
moldeando mi deseo entre tus dedos.


Tú, me consumes en el fuego de tu hoguera,
cuando estalla la pasión entre mis venas
y la hembra se hace dueña
y me hace esclava de tu esencia…¡Tú!
Tú…que eres hambre y alimento,
eres calma ¡eres tormento!
eres tan solo…¡un inquietante pensamiento!



Fantasía de la piel, locuras del deseo

¡Qué no haría yo
por lograr robarte un beso!
Sólo un beso…,
encendido,
 en el verde deseo de mis labios.

¡Qué no haría yo
por oír que me llamas por mi nombre
y sentirme así dentro de ti,
en el aliento malva de de tu voz!

Te contaría historias increíbles,
aventuras imposibles,
para robar así tu boca,
 para robarte toda entera
mientras ríes descontrolada,
mirándome a los ojos,
desconcertada por tu descuido,
por mi robo “a mano armada”, mi loca,
mi tierna, mi dulce presa amada…

Me inventaría que te persigue el lobo feroz,
bella Caperucita de mi alma,
para protegerte de la noche y acompañarte a tu casa.
Fingiría que tus labios, que tu voz y tus ojos
se han adueñado de mi alma, que estoy gravemente herido;
para que me cuidaras y curaras las heridas de mi piel en llamas.
Fingiría un desmayo para que me tendieras en tu cama
y poder despertarme, mi piel a tu piel atada,
envueltos en el rojo vuelo, blanco fuego de tus sábanas.
Haría lo posible, 
me inventaría lo imposible, 
para que comprendieras… Para que comprendieras
que mi mal no tiene cura,
que es el bosque malva de tu cintura
mi atadura esencial y mi locura.


Romance de locura y muerte

El,  esperaba impaciente verla desde  su ventana
imaginando que a él, su sonrisa regalaba.

Ella, cabellos al viento como el sol de madrugada,
breve cintura de juncos y caderas bien torneadas

En sus noches solitarias el soñaba que lo amaba,
que su cuerpo de gacela en sus brazos se entregaba.

Ella reía feliz era una niña mimada,
de tierno corazón puro y sin maldad en el  alma.

Cada día transcurrido su mente se trastornaba,
no soportaba pensar que ella lo abandonara.

Ella se marcho un día temprano de madrugada,
con su valija de sueños para ser una letrada.

El se quedo aguardando su regreso en temporada,
soñando con su sonrisa, recordando su mirada 

El tiempo se fue corriendo, ella ya  casi olvidada,
de su primer juventud en el casco de la estancia.

El la seguía  deseando  esperando su llegada,
fue perdiendo la razón con el tiempo que pasaba.

Ella regreso un día, feliz muy  enamorada
anunciando que su boda muy pronto se realizaba.

Alguien se lo dijo a él, en tono de broma macabra.
La mente se le nublo, ya no entendía mas nada.

Ella se veía  feliz de su novio enamorada.
El sentía que su odio salía por la garganta.

Ella levantó su mano, distraída saludaba,
el afila la cuchilla de acero y de hoja ancha .

Era una siesta de fuego el sol de enero quemaba,
igual que el deseo por ella, que sus entrañas incendiaba .

Ella se marcho al río porque el calor arreciaba,
el la espera en un recodo donde, siempre la observaba.

Ella se apeo del caballo, él la nombró en voz alta
ella quedo cara al cielo. El ve  como se desangra.

Ella pronuncia su nombre, el cree oír que lo ama,
ella suspira profundo, él como loco la abraza,

Casi sin fuerzas lo mira, la vida ya  se le escapa,
el arranca la cuchilla y en su corazón.. la clava.



Ando buscando la sombra

Ando buscando la sombra,
sin un verso que evocar;
¿qué maldición me transforma
musa en nada que contar?

Si yo soy quien canta al viejo,
también al de edad pueril,
al niño, al cielo, al espejo
y a las lluvias en abril.

Sueño en sueños que despierto
y resuelvo en escapar
de este escondite, el desierto,
sin atisbo de agua o mar.

Solo dunas y más dunas
y así es como hoy ando yo,
sin huellas, contando lunas,
las que el zahorí perdió;

y ando buscando la sombra
para iluminar la sed
de tristeza antigua y honda
que en mis versos recité.

¿No hay inspiración divina?
¿Quién me escuchará gritar?
Solo hay ocre, arena fina,
mi sombra y mi soledad.

Raül Bernadas

Mi amante

Caminaré tus huellas trashumantes
y andaré en las playas de tus mares,
cabalgaré en ancas de alazanes
que representan tu pasión, ¡mi amante!

Volaré sin pausa por dulces cielos
como las nubes van entrelazadas,
y a tus brazos que esperan mi llegada
quitándote, amor, el desconsuelo.

Correré como un río en las montañas
atravesando el mundo con vertientes,
serán las aguas mansas suficientes
para aplacar tu sed cuando me extrañas.

Saltaré los muros de lo indebido
aunque haya que morir en el intento,
es que te llevo aquí, en mis adentros
¡porque eres para mí, lo más querido!.

Sans intérêt d'aime.

Olor a ti

En el aire respiro nuestra esencia
Combinada de rosas con cerezas,
Fragancia que destilan las proezas
Entrega del amor sin la conciencia.

Cierro mis ojos siento tu presencia
Me miras, me sonríes  y me besas,
Extasiada de caricias traviesas
Descubro al abrirlos fatal ausencia.

Esa ausencia mata el alma, envenena
Mi pobre corazón adolorido,
Sufro en silencio terrible condena

Al perder nuestro amor comprometido.
Dejando sin sabor profunda pena,
Encerrado en la celda del olvido.


♦Crystal♦

Escondido entre tu cuello, Poeta del amor.

Has tendido en la distancia
unos brazos que me abrigan,
que me llegan con cariño,
cargados con tus caricias.

No hay soledad en mi vida,
tan sólo silencios secos,
que tú les haces hablar
con la humedad de tus besos.

El poeta del amor
me llaman mis compañeros,
pues yo sólo sé cantar
lo que siento en mis adentros.

Y hoy te canto y yo te llamo
y aprovecho tus abrazos,
que me llegan y me llevan
por el viento hasta tu lado.

Qué dicha es el poseerte
y tenerte de verdad.
Con mis besos y caricias
te daré felicidad.

Esperaremos la noche,
en que se encienda la luna,
en un lecho de mil flores,
escogidas una a una.

Envíame más abrazos
que yo treparé por ellos,
para beber tu sonrisa,
escondido entre tu cuello.

(Reservado todos los derechos)
Andres Maria

Canción del buen amor

Abrázame  amor que siento frio ,
arrópame en tus brazos como manta,
abriga  con tus besos mis latidos,
aduéñate de mí y de mi alma.

Sostenme fuertemente en tu pecho,
y dame el calor de tu mirada,
atrapa mi sentir con tus pupilas ,
remóntame hasta el cielo en tus pestañas.

Acuna mis latidos de tristeza,
calienta este nido de esperanza,
regálame la paz de tus suspiros
crucemos las barreras que separan.

Miremos abrazados el nuevo día,
trepados en las cimas de confianza 
cobija con tus manos de ternura
la paz de este amor que me regalas.



En la calle, Fernando Montalbano.


Afilo las biromes del absurdo,
me quito el personaje, me desnudo,
y trepo por las páginas del mundo.

Soy periodista de los sentimientos,
jamás tuve carnet, sólo recuerdos,
y escribo en mi libreta lo que veo,
y escribo en mi guitarra, por ejemplo:
que el amor / es la brújula del alma,
que la ley / es un pájaro sin alas,
y resisten en la calle los que cantan.

Y viajo por los puentes de la noche,
por túneles de besos que se rompen,
y saco fotos de los corazones.

Soy espía de un país que se despierta 
como un barco de papel entre la niebla, 
y escribo como puedo en la marea, 
y exprimo tinta de tanta tormenta: 

El amor es la brújula del alma, 
y la ley, es un pájaro sin alas, 
y resisten en la calle los que cantan. 

Pregunto por el nombre de este sitio, 
recojo el testimonio de un testigo: 
-comen tango y lloran / despacito-. 

Y caigo en los bolsillos y baúles, 
tras la flor de la memoria, que se pudre, 
y traduzco sus huesos en perfume. 

Ningún diario publica mis noticias, 
las crónicas que manchan mis hojitas, 
mejor será seguir con la poesía, 
pero como callar que en estos días 
que el amor es la brújula del alma, 
y la ley, es un pájaro sin alas, 
y resisten en la calle los que cantan.



No está de moda

No está de moda mirarse de frente,
extender las manos, ser cabal y decente.
No está de moda escuchar el silencio,
vestir de amapolas y rojos los versos.
No está de moda ser libre por dentro,
romper las cadenas, los dogmas, los cuentos.
No… no está de moda amar sin complejos
entre guerras de almohadas, solo cuerpo a cuerpo.
No está de moda empapar de besos
la tierna mirada que llueve en el cielo,
buscar la caricia, sonreírle al tiempo,
quedarse, sin prisa, murmurando al viento…
No, no está de moda ser un loco cuerdo.
Mandar al carajo el poder del dinero,
desnudar el alma, ser mendigo y dueño
de todos tus actos e ir pariendo sueños…
No. No está de moda la gente inconclusa
que inventa maneras de andar por la luna.
No está de moda lidiar con la vida,
saltar al vacío y desterrar los miedos.
Llorar de ternura ante una sonrisa…
amar sin medida…amar hacia dentro…
amar cada instante ¡ser fuego y ceniza!
¡ y al carajo el resto!



Quiero una vida sencilla...

Me castigue el cielo si por inhumano
critico los actos de tu villanía
te creía amigo y casi como hermano
y todo lo que tengo es mi fantasía.

Esos sueños que en mi implantaron,
aún siendo niño... semillas de honradez,
no morirán conmigo por mucho que te pese,
con las míseras mentiras y tu defachatez.

Me hacen mas fuerte las miserias humanas,
no por mi condición de ser casto varón,
por comprender que llevo impreso en la sangre,
grandes valores que motivan mi razón.

No quiero que tanta injusticia,
doblegue mi alma tranquila y serena
no quiero vivir de mentiras e ilusiones
ni perecer cargado de malditas cadenas.

Quiero una vida sencilla cargada de esperanza,
donde no haya mentiras, rencor y desilusión,
una vida simple, una simple vida,
donde rija el humanismo y nuestro corazón.



Me encanta Dios, Jaime Sabine

Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.

Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida —no tú ni yo— la vida, sea para siempre.

Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿que importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.

A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho —frente al ataque de los antibióticos— ¡bacterias mutantes!

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.

Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.

Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia —y se agita y crece— cuando Dios se aleja.

Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.

A mi me gusta, a mi me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.



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