Tu Geografía, Francisco Alvarez

Permíteme explorar tu geografía
y aprender los secretos de tu historia.
Yo te abriré el caudal de mi memoria,
me guardarás en ti, y tú serás mía.

Contemplaré de cerca tu paisaje,
observándolo dulce y lentamente,
y con el gesto alegre y sonriente
aprestaré mi cuerpo para el viaje.

Desataré en mis manos diez corceles
para escalar las cumbres de tus senos.
Cabalgarán sin bridas y sin frenos,
y volverán cargados de laureles.

Se adentrarán en la espesura densa
de tus cabellos ondeando al viento,
y con un galopar raudo y violento
descenderán a la llanura inmensa.

Sus cascos herirán la superficie
de tu vientre desnudo, terso y suave,
y en un trote solemne, firme y grave,
llegarán al confín de la planicie.

Pasarán por tus muslos temblorosos
flotando de sus crines las banderas,
y lanzarán al aire en sus carreras
relinchos estridentes y furiosos.

Yo soltaré las águilas reales
de mis labios en torno a tus montañas,
y rondarán las verdes espadañas
en manso vuelo y suaves espirales.

Y buscarán el nido de tu boca
y las laderas de tu esbelto cuello,
y en su revuelo fulgurante y bello
sentirás su aleteo que te toca.

Sus plumas rozarán tu piel caliente,
despertando en tu cuerpo la agonía
de un más, y un más aún, y un todavía,
y un ansia de alargar este presente.

Libertaré al león que ruge dentro,
y con rítmicos saltos elegantes,
y el poder de un rebaño de elefantes,
se lanzará hacia el misterioso centro.

Irá con furia atávica y salvaje,
buscará la recóndita caverna,
penetrará con fuerza de galerna,
a través de la fronda y el ramaje.

Y tras la caza audaz y agotadora
reposará su cuerpo fatigado,
tendido al interior, aletargado,
pero alerta su mente cazadora.

Permíteme explorar tu geografía
y aprender los secretos de tu historia.
Yo te abriré el caudal de mi memoria,
me guardarás en ti, y tú serás mía.

Contigo en la distancia



Esa paloma blanca me llegó al corazón,
no existirá en el amor más hermoso mensaje
me brotan miles de lágrimas como equipaje
al descubrir que en este sentir ya no hay razón.

Quiero ser hoy y siempre la Diosa de tu ser,
esa que logre con su esencia tu alma besar;
beber de el vino a manos llenas con gran poder
de bajar un reflejo de lluvia por amar.

Agua de tu caña de azúcar será infinita
hasta adentrarse en la roja nube, excelsa y blanda
que moje nuestros sentidos y entonces exista
la romántica melodía de luna en banda.


No voy a ser yo quien apague el sutil destello
de tu besos hoy, tan cálidos en mis mejillas
para abrirle paso así a lo más intenso y bello
de pintar el centro donde por mí, amor, tú brillas.

Pues después de ti, nada es igual o comparable;
te vivo como el ave a su cielo en primavera
siento tu sabor como un bálsamo indispensable,
y sueño con tenerte hasta morir, a mi vera.

Argentina esta llorando a Facundo Cabral

ARGENTINA ESTA LLORANDO
FACUNDO A PARTIDO AL CIELO
EL TROVADOR DE LAS PAMPAS
EL MENSAJERO DEL PUEBLO.

¡¡HAY MI DIOS, QUE MALA HORA!!
PORQUE ME LE HICIERON ESTO??
PORQUE RAZON, PADRE MIO
SI SOLO DABA UN CONCIERTO

ARGENTINA LLORA POR EL
SUS LAGRIMAS RIEGAN  LA TIERRA
LLORA EL POBRE , EL CAMPESINO
ALLA EN LA CHOZA, EN LA SIERRA.

LLORA AMERICA LATINA
SU VOZ AHORA ES IMENSA
SIGUE  TROVANDO FACUNDO
QUE TU CANTO NO SE PIERDA!!



Cuando un amigo se va.

Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.

Cuando un amigo se va
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río.

Cuando un amigo se va
una estrella se ha perdido
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido.

Cuando un amigo se va
se detienen los caminos
y se empieza a revelar
el duende manso del vino.

Cuando un amigo se va 
queda un terreno baldío 
que quiere el tiempo llenar 
con las piedras del hastío. 

Cuando un amigo se va 
se queda un árbol caído 
que ya no vuelve a brotar 
porque el viento lo ha vencido. 

Cuando un amigo se va 
queda un espacio vacío 
que no lo puede llenar 
la llegada de otro amigo.

Canta con Alberto Cortez

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 Descansa en paz amigo,
tu que con amor viviste
en esta mis horas tristes
tengo que decirte adiós,
arrancaron tu vida temprano
esas miseras manos
sin corazón ni honor...
A la muerte de Facundo Cabral

Ángel Reyes Burgos



La boca,

Boca que arrastra mi boca, 
boca que me has arrastrado: 
boca que vienes de lejos 
a iluminarme de rayos.

Alba que das a mis noches 
un resplandor rojo y blanco. 
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.

Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos tremendos aletazos.

El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.
Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.

Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado,
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.
Beso que va a un porvenir 
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.

¡Cuánta boca ya enterrada,
sin boca, desenterramos!

Bebo en tu boca por ellos
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volver a besarte,
he de volver. Hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.

Miguel Hernández


Brindis, Jose Angel Buesa


He aquí dos rosas frescas, mojadas de rocío:
una blanca, otra roja, como tu amor y el mío.
Y he aquí que, lentamente, las dos rosas deshojo:
la roja, en vino blanco; la blanca, en vino rojo.

Al beber, gota a gota, los pétalos flotantes
me rozarán los labios, como labios de amante;
y, en su llama o su nieve de idéntico destino,
serán como fantasmas de besos en el vino.

Ahora, elige tú, amiga, cuál ha de ser tu vaso:
si éste, que es como un alba, o aquél, como un ocaso.

No me preguntes nada: yo sé bien que es mejor
embriagarse de vino que embriagarse de amor...
Y así mientras tú bebes sonriéndome así,
yo, sin que tú lo sepas, me embriagaré de ti...

Quédate en silencio


NO, NO ME DIGAS NADA
PERMANECE ASI, CALLADO
DEJA QUE HABLE TU PIEL
DEJA QUE HABLEN TUS MANOS
DEJA FLUIR LO QUE SIENTES
RECORREME PALMO A PALMO

ENTRE TU Y YO SOBRAN LAS PALABRAS
SOLO BASTA CON MIRARNOS
CON UN ROCE, CON UN BESO
CON NUESTRA FORMA DE AMARNOS
QUE EL SILENCIO SE CONVIERTE
EN MELODIAS Y CANTOS.


ME TOCAS, Y PUEDO OIRTE
SIN HABLAR, ME DICES TANTO
TUS JADEOS SON COMO GRITOS
TUS CARICIAS SON MI ENCANTO
QUIERO QUE ME AMES ASI
LENTAMENTE, PASO A PASO

Y MI CUERPO SE ESTREMECE
MI LECHO TE ESTA LLAMANDO
EL FUEGO DE MI AMOR TE CLAMA
MI PASION SE ESTA DESBORDANDO
MEJOR QUEDATE EN SILENCIO
Y SOLO SIGUEME AMANDO.

Hay días como hoy, Marellia


Hay días como hoy que uno se levanta,
con la piel en carne viva y el corazón en llamas
Sensible al sentimiento…...
trémula de rocío en la tristeza de lagrimas
y dan ganas de caminar lentamente los recuerdos..
atrapando en la brisa la nostalgia que hace al alma.
Guardada en besos y caricias,
en risas de otros días , otras madrugadas.
Hay días como hoy que tu recuerdo,
lastima y se duerme en la mortaja,
(de esa caja marrón que hoy te guarda)
y quiero retener quizás, tu cara,
algún gesto , un abrazo, una palabra.
Hay días como hoy que estas presente,
quizás fue que soñé con tu mirada,
o será que en la piel aun conservo
el aroma a tu piel enamorada.
Hay días como hoy, y como siempre .
que me cuelgo en el tiempo,
rasguñando recuerdo  en la distancia,
buscando  encontrar  una respuesta…
Al porque de negarte a la vida tan temprana .
Hay días como hoy, que aun te extraño,
Hay días como hoy, que me haces falta.

Código: 1106149467700

Inquietante pensamiento


Inquietante pensamiento que te enredas
por debajo de la piel, dónde me quemas,
te haces fuego, te haces carne ¡te haces lengua!
recorriéndome de a poco ¡toda entera!

que haces lunas bajo un cielo sin estrellas
con tus ojos ¡esos ojos que me apresan!
me desnudan, me desbocan ¡me penetran!
me hacen suya en la mirada ¡me condenan!

Tú, que atesoras en tus labios la dulzura
y es tu boca carcelera de mi cuerpo,
deshojando lentamente mi cintura,
moldeando mi deseo entre tus dedos.


Tú, me consumes en el fuego de tu hoguera,
cuando estalla la pasión entre mis venas
y la hembra se hace dueña
y me hace esclava de tu esencia…¡Tú!
Tú…que eres hambre y alimento,
eres calma ¡eres tormento!
eres tan solo…¡un inquietante pensamiento!



Fantasía de la piel, locuras del deseo

¡Qué no haría yo
por lograr robarte un beso!
Sólo un beso…,
encendido,
 en el verde deseo de mis labios.

¡Qué no haría yo
por oír que me llamas por mi nombre
y sentirme así dentro de ti,
en el aliento malva de de tu voz!

Te contaría historias increíbles,
aventuras imposibles,
para robar así tu boca,
 para robarte toda entera
mientras ríes descontrolada,
mirándome a los ojos,
desconcertada por tu descuido,
por mi robo “a mano armada”, mi loca,
mi tierna, mi dulce presa amada…

Me inventaría que te persigue el lobo feroz,
bella Caperucita de mi alma,
para protegerte de la noche y acompañarte a tu casa.
Fingiría que tus labios, que tu voz y tus ojos
se han adueñado de mi alma, que estoy gravemente herido;
para que me cuidaras y curaras las heridas de mi piel en llamas.
Fingiría un desmayo para que me tendieras en tu cama
y poder despertarme, mi piel a tu piel atada,
envueltos en el rojo vuelo, blanco fuego de tus sábanas.
Haría lo posible, 
me inventaría lo imposible, 
para que comprendieras… Para que comprendieras
que mi mal no tiene cura,
que es el bosque malva de tu cintura
mi atadura esencial y mi locura.


Romance de locura y muerte

El,  esperaba impaciente verla desde  su ventana
imaginando que a él, su sonrisa regalaba.

Ella, cabellos al viento como el sol de madrugada,
breve cintura de juncos y caderas bien torneadas

En sus noches solitarias el soñaba que lo amaba,
que su cuerpo de gacela en sus brazos se entregaba.

Ella reía feliz era una niña mimada,
de tierno corazón puro y sin maldad en el  alma.

Cada día transcurrido su mente se trastornaba,
no soportaba pensar que ella lo abandonara.

Ella se marcho un día temprano de madrugada,
con su valija de sueños para ser una letrada.

El se quedo aguardando su regreso en temporada,
soñando con su sonrisa, recordando su mirada 

El tiempo se fue corriendo, ella ya  casi olvidada,
de su primer juventud en el casco de la estancia.

El la seguía  deseando  esperando su llegada,
fue perdiendo la razón con el tiempo que pasaba.

Ella regreso un día, feliz muy  enamorada
anunciando que su boda muy pronto se realizaba.

Alguien se lo dijo a él, en tono de broma macabra.
La mente se le nublo, ya no entendía mas nada.

Ella se veía  feliz de su novio enamorada.
El sentía que su odio salía por la garganta.

Ella levantó su mano, distraída saludaba,
el afila la cuchilla de acero y de hoja ancha .

Era una siesta de fuego el sol de enero quemaba,
igual que el deseo por ella, que sus entrañas incendiaba .

Ella se marcho al río porque el calor arreciaba,
el la espera en un recodo donde, siempre la observaba.

Ella se apeo del caballo, él la nombró en voz alta
ella quedo cara al cielo. El ve  como se desangra.

Ella pronuncia su nombre, el cree oír que lo ama,
ella suspira profundo, él como loco la abraza,

Casi sin fuerzas lo mira, la vida ya  se le escapa,
el arranca la cuchilla y en su corazón.. la clava.



Ando buscando la sombra

Ando buscando la sombra,
sin un verso que evocar;
¿qué maldición me transforma
musa en nada que contar?

Si yo soy quien canta al viejo,
también al de edad pueril,
al niño, al cielo, al espejo
y a las lluvias en abril.

Sueño en sueños que despierto
y resuelvo en escapar
de este escondite, el desierto,
sin atisbo de agua o mar.

Solo dunas y más dunas
y así es como hoy ando yo,
sin huellas, contando lunas,
las que el zahorí perdió;

y ando buscando la sombra
para iluminar la sed
de tristeza antigua y honda
que en mis versos recité.

¿No hay inspiración divina?
¿Quién me escuchará gritar?
Solo hay ocre, arena fina,
mi sombra y mi soledad.

Raül Bernadas

Mi amante

Caminaré tus huellas trashumantes
y andaré en las playas de tus mares,
cabalgaré en ancas de alazanes
que representan tu pasión, ¡mi amante!

Volaré sin pausa por dulces cielos
como las nubes van entrelazadas,
y a tus brazos que esperan mi llegada
quitándote, amor, el desconsuelo.

Correré como un río en las montañas
atravesando el mundo con vertientes,
serán las aguas mansas suficientes
para aplacar tu sed cuando me extrañas.

Saltaré los muros de lo indebido
aunque haya que morir en el intento,
es que te llevo aquí, en mis adentros
¡porque eres para mí, lo más querido!.

Sans intérêt d'aime.

Olor a ti

En el aire respiro nuestra esencia
Combinada de rosas con cerezas,
Fragancia que destilan las proezas
Entrega del amor sin la conciencia.

Cierro mis ojos siento tu presencia
Me miras, me sonríes  y me besas,
Extasiada de caricias traviesas
Descubro al abrirlos fatal ausencia.

Esa ausencia mata el alma, envenena
Mi pobre corazón adolorido,
Sufro en silencio terrible condena

Al perder nuestro amor comprometido.
Dejando sin sabor profunda pena,
Encerrado en la celda del olvido.


♦Crystal♦

Escondido entre tu cuello, Poeta del amor.

Has tendido en la distancia
unos brazos que me abrigan,
que me llegan con cariño,
cargados con tus caricias.

No hay soledad en mi vida,
tan sólo silencios secos,
que tú les haces hablar
con la humedad de tus besos.

El poeta del amor
me llaman mis compañeros,
pues yo sólo sé cantar
lo que siento en mis adentros.

Y hoy te canto y yo te llamo
y aprovecho tus abrazos,
que me llegan y me llevan
por el viento hasta tu lado.

Qué dicha es el poseerte
y tenerte de verdad.
Con mis besos y caricias
te daré felicidad.

Esperaremos la noche,
en que se encienda la luna,
en un lecho de mil flores,
escogidas una a una.

Envíame más abrazos
que yo treparé por ellos,
para beber tu sonrisa,
escondido entre tu cuello.

(Reservado todos los derechos)
Andres Maria

Canción del buen amor

Abrázame  amor que siento frio ,
arrópame en tus brazos como manta,
abriga  con tus besos mis latidos,
aduéñate de mí y de mi alma.

Sostenme fuertemente en tu pecho,
y dame el calor de tu mirada,
atrapa mi sentir con tus pupilas ,
remóntame hasta el cielo en tus pestañas.

Acuna mis latidos de tristeza,
calienta este nido de esperanza,
regálame la paz de tus suspiros
crucemos las barreras que separan.

Miremos abrazados el nuevo día,
trepados en las cimas de confianza 
cobija con tus manos de ternura
la paz de este amor que me regalas.



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