Un beso al calor de los luceros

Si al extender las alas de mi mente,
como gaviota sobre la mar vuelo,
me recreo e imagino a mar y cielo
fundidos en un beso sorprendente.

Si dejo que navegue el subconsciente
como pez en las aguas de un riachuelo,
pienso que son un par de jovenzuelos
prometiéndose amor eternamente.

Juntos; ya con arrugas en la frente
y la misma ilusión de adolescente,
entre nervioso y tierno te interpelo:

¿Recuerdas Luz aquel gélido invierno
en que sellamos nuestro amor eterno
con un beso al calor de los luceros?...

Terly

Te propongo hacer las paces

TE PROPONGO HACER LAS PACES
OLVIDAR LO QUE PASÓ,
ENCENDER UNA SONRISA
Y CENTRAR NUESTRA ATENCIÓN
EN AQUELLO QUE NOS HACE
SER AMIGOS TU Y YO.

YO SIN TI NO SOY EL MISMO
VOY EN TU MISMA DIRECCIÓN.
SI VAS AL SUR CAMINARÉ,
SI VAS AL NORTE VOLARÉ,
ME DA LO MISMO DONDE VAYAS
YO A TU LADO ESTARÉ.

SI VAS AL SUR TE SEGUIRÉ,
SI VAS AL NORTE LLEVARÉ
ESA ILUSIÓN QUE NOS HA UNIDO
Y ASÍ JAMÁS TE OLVIDARÉ.

TE PROPONGO HACER LAS PACES
OLVIDAR LO QUE PASÓ,
REGALARNOS LA TERNURA
Y QUE TRIUNFE EL AMOR.

CONVERTIR NUESTROS ENFADOS
EN CONSTANTE ILUSIÓN.
TE PROPONGO HACER UN PACTO
Y QUE LO FIRME EL CORAZÓN....

EUROJUNIOR

El amor nuevo...

Todo amor nuevo que aparece
nos ilumina la existencia,
nos la perfuma y enflorece.

En la más densa oscuridad
toda mujer es refulgencia
y todo amor es claridad.

Para curar la pertinaz
pena, en las almas escondida,
un nuevo amor es eficaz;
porque se posa en nuestro mal
sin lastimar nunca la herida,
como un destello en un cristal.

Como un ensueño en una cuna,
como se posa en la rüina
la piedad del rayo de la luna.
como un encanto en un hastío,
como en la punta de una espina
una gotita de rocío...

¿Que también sabe hacer sufrir?
¿Que también sabe hacer llorar?
¿Que también sabe hacer morir?
Es que tú no supiste amar...

Sevillanas a la coronación de la virgen de los reyes


Hoy se celebra el dia de la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla y les dejo con unas sevillanas que pueden escuchar aquí. En homenaje a su coronación.

Pasión


Háblame.. Que tu voz, eco del cielo,
sobre la tierra por doquier me siga...
con tal de oír tu voz, nada me importa
que el desdén en tu labio me maldiga.

Mírame... Tus miradas me quemaron,
y tengo sed de ese mirar, eterno...
por ver tus ojos, que se abrase mi alma
de esa mirada en el celeste infierno.

Ámame!... Nada soy... pero tu diestra
sobre mi frente pálida un instante,
puede hacer del esclavo arrodillado
el hombre rey de corazón gigante.

Tú pasas... y la tierra voluptuosa
se estremece de amor bajo tus huellas,
se entibia el aire, se perfuma el prado
y se inclinan a verte las estrellas.

Quisiera ser la sombra de la noche
para verte dormir sola y tranquila,
y luego ser la aurora... y despertarte
con un beso de luz en la pupila.

Soy tuyo, me posees... un solo átomo
no hay en mi ser que para ti no sea:
dentro de mi corazón eres latido,
y dentro de mi cerebro eres idea.
¡Oh! por mirar tu frente pensativa
y pálido de amores tu semblante;
por sentir el aliento de tu boca
mi labio acariciar un solo instante;

por estrechar tus manos virginales
sobre mi corazón, yo de rodillas,
y devorar con mis tremente besos
lágrimas de pasión en tus mejillas;

yo te diera... no sé... ¡no tengo nada!...
el poeta es mendigo de la tierra
¡toda la sangre que en mis venas arde!
¡todo lo grande que mi mente encierra!

Mas no soy para ti... ¡Si entre tus brazos
la suerte loca me arrojara un día,
al terrible contacto de tus labios
tal vez mi corazón... se rompería!

Nunca será... para mi negra vida
la inmensa dicha del amor no existe...
sólo nací para llevar en mi alma
todo lo que hay de tempestuoso y triste.

Y quisiera morir... pero en tus brazos,
con la embriaguez de la pasión más loca,
y que mi ardiente vida se apagara
al soplo de los besos de tu boca...

Manuel Maria Flores

Si te duelen mis palabras...



Si te duelen mis palabras,
lo celebro...

Yo nací para ser garra,
verbo ácido en tu viento,
flecha lanzada y cuchillo
que te atraviese la espalda,
hierro candente en tu brazo
que te haga mío en su sello
...y prefiero que me odies,
que me odie tu ignorancia...
a que me ignore tu pecho...



Amaya Martin

Pretencioso amor


Pretencioso amor que en el ocaso
me diste tus mieles y alegrías
sabedor de que siempre es el fracaso
el que impone su ley y su poesía.

Mas yo, bebí lujurioso de tu vaso
con la lúgubre voz y la osadía
de querer imponer un solo lazo
que estrechara tu gran sabiduría.

Hoy vivo entregado a un cielo raso
pues te fuiste, amor, sin despedida
dejándome el corazón en el ocaso
y el amor más desnudo que la herida.

Antonio Gonzalez


¿Qué me haces?

¿Qué me haces?
Que quiero respirar el aire, solo, por respirarte,
por hallar en mis labios la voz, de tu boca errante,
por besar  tus vocales ¡todas tus consonantes!
ser verbo en ti conjugado y en ti ¡poder conjugarme!

¿Qué me haces..qué? ¡¡qué me haces!!
Que fluyes por mis venas a cada instante,
en cada gota de sangre que muere y nace,
resurges de la nada hasta que invades
los más íntimos rincones donde me lates.

¿Qué?… ¡¡que me haces!!
Que adoro de ti tu cuerpo, tu piel de hombre,
los recodos de tu cuello ¡sendas sin nombre!
adoro cada resquicio que de ti emana,
cada pedazo de cielo que azul, te abraza.

Y escucho tu voz de viento por los rincones,
naufrago en cada susurro en el que te escondes,
cobijo junto a mi pecho todos tus soles
para verte amaneciendo junto a mis noches.

¿Qué me haces? ¿Qué? ¡¡Qué me haces!!
Dime por qué me embrujas con tus sabores,
por qué de tu verbo nacen constelaciones,
por qué transformas mi mundo con tus colores
mientras siembras en mi pecho un jardín de flores.  

No sé ni quiero, saber más nada,
solo quiero sentir como me abrazas
cuando muere la tarde y el sol se calla.
No sé ni quiero, saber más nada.
solo quiero sentirte junto a mi almohada
mientras se enciende en tus ojos la madrugada.


Canción a la Virgen del Rocío

Eres Virgen del Rocío
la estrella de Andalucía
eres Virgen del Rocío
luz de la noche y del día
humilde en tu poderío
romera en tu romería.

Eres la Blanca Paloma
que anida en el “Simpecado”
Eres la Blanca Paloma
en el romero enamorado
para mirarte se asoma
lleno de espíritu a tu lado.

Eres la Reina de Almonte
de las marismas Señora
Eres la Reina de Almonte
maravilla de la aurora
lucero en el horizonte
y de las almas pastoras.

Eres camino y llegada
de carretas peregrinas
Eres camino y llegada
María de las Rocinas
Por el Ajoli elevada
por los olivos, por las encinas,
estas viva en la acampada.

Con las batas rocieras,
con atuendos camperos
con las batas rocieras,
flores, zahones, sombreros,
zarcillos de aros, pulseras,
cantan tu olé a los romeros,
y eres fuego en sus hogueras.

El fuego de tu sexo


Sentir es lo que yo siento
cada vez que te veo,
que aunque no pueda tocarte
te tocan mis pensamientos.

Cada partícula tuya
llevo metida en mi cuerpo,
ya no vivo ni respiro
cuando no veo tus gestos.

Enloquezco de lujurias
se vuelve loco mi miembro,
 que te busca y te re-busca
cada vez que yo te encuentro.

Nuestros cuerpos adiestrados
están con nuestros sueños,
sueños que son realidades
en cada uno de nuestro encuentro.

Me subes con tu amor tan alto
que ni bajarme ya no puedo,
 y en esa altura de sexo
quiero enterrarme por entero.

No quiero plata ni oro,
no quiero rezos ni inciensos,
quiero que jamás me falte...
el fuego de tu sexo.


ULISES Comunitat Valenciana.
2011 © All Rights Reserved.


El beso prohibido

Me besas y, en la orilla del silencio,
donde creí que te había olvidado,
el licor de lo que jamás seremos
sabe a melancolía y a pecado.

Me besas y no sé si ese pretexto
que te salva es el que me ha condenado,
pero es tan dulce el beso más amargo
que dejó mi corazón aletargado.

Me besas y te quiero tanto, tanto,
que las rosas que no te dan espinas
y las que te invento tienen estrellas
para ir en busca de nuestras miradas.

Me besas y en cada beso que me das
esos besos que invento para tenerte
me acerca paso a paso a la tristeza,
me lleva poco a poco hacia la muerte.

Adaptado e inspirado en un poema de Rubén Cañón..Poema del beso prohibido.

Amante,

Muérdeme la soledad..
desaloja éste gris de ausencia..
levanta los colores de tu cuerpo..
recorre con tu alma los senderos de encuentros..
corre al viento vestida con mis caricias..
provócame con las miradas..
con el aroma de tu piel inconclusa...

Búscame amante mía de fugaces encuentros
que persigo aún el sueño en donde los dos
seremos ricos en insinuaciones y besos...
ven mi amada sobre las aguas frías de los mares
y cuando llegues entibia mi orilla
te espera con los besos que no encuentras
y que mi boca guarda como tesoro en la arena..

Encenderemos las llamas del paraíso
con tu piel y la mía..
dejaremos el gris de la ausencia
metido en el invierno de nuestro pasado..
en el infierno de los recuerdos muertos..


Íntima...Gabriela Mistral


Tú no oprimas mis manos.
Llegará el duradero tiempo de reposar con mucho polvo
y sombra en los entretejidos dedos.

Y dirías... No puedo amarla,
porque ya se desgranaron
como mieses sus dedos.

Tú no beses mi boca.
Vendrá el instante lleno de luz menguada,
en que estaré sin labios sobre un mojado suelo.

Y dirías... La amé,
pero no puedo amarla más,
ahora que no aspira el olor de retamas de mi beso.

Y me angustiara oyéndote,
y hablaras loco y ciego,
que mi mano será sobre tu frente
cuando rompan mis dedos,
y bajará sobre tu cara llena
de ansia mi aliento.

No me toques, por tanto. Mentiría al decir que te entrego 
mi amor en estos brazos extendidos, 
en mi boca, en mi cuello, 
y tú, al creer que lo bebiste todo, 
te engañarías como un niño ciego. 

Porque mi amor no es sólo esta gavilla 
reacia y fatigada de mi cuerpo, 
que tiembla entera al roce del cilicio 
y que se me rezaga en todo vuelo. 

Es lo que está en el beso, y no es el labio, 
lo que rompe la voz, y no es el pecho, 
es un viento de Dios, que pasa hendiéndome 
el gajo de las carnes, volandero.



Oh...! mi maestro de sonrisas


Te regalaré un manantial de besos,
una sinfonía de dulzura en tus labios
y un despertar de  mágicos hechizos
nos traerá aroma a lirios blancos.

Hermoso es poder soñar despiertos
con el corazón lleno de ilusiones,
como una lluvia de sentimientos 
al compás de una y mil canciones.

Dibujo en el ocaso un bello atardecer
cuando el canto del jilguero al medio día
embelesa las almas que se dan a conocer
acompañadas de una armoniosa melodía.

Eres mi maestro, el amor que tanto amo,
el que deja alegría con tonos de guitarra
en mi corazón sintiéndose libre de reclamo,
quien une nuestro ser con fuerte amarra.

El romanticismo es obsequio divino
de aquellos que sepan apreciarlo
tú y yo hemos tomado un camino
de amor infinito para siempre cuidarlo.



Aprende del rosal,

¿ Estás triste hermano hoy ?
¿ Qué guarda tu corazón
Penas por un amor perdido
Dolor por una ilusión?
¿ O alguna herida sangrante
que el tiempo gris la incrustó?

Déja las penas hermano
¿No ves que el día no murió,
ni la rosa se marchita
ni el sol desapareció?

Déja las penas hermano...
No hay lugar para el dolor,
hay que sembrar en los campos
y escribirle al corazón,
en letras de fino encaje
y hacer nacer el amor.

Ay! ... hermano... no te rindas
aprende de aquel rosal,
que el viento furioso ataca
más no deja de brotar.

Y a pesar de las tormentas
más se esfuerza por brillar.
Peléale a la vida hermano
no te doblegues jamás.

Porque aún queda un verso tuyo
esperando despertar.
Que a ti... 
Que a ti... Te acaricie el alma
y al mundo...
Y al mundo... Lo haga soñar.

María Inés Pascuccio.




Más allá del amor, Octavio Paz

Todo nos amenaza...
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide,
al que fui,  del que seré,
como el machete a la culebra,
la conciencia, la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar,
las palabras, guantes grises,
polvo mental sobre la yerba, el agua, la piel,
nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.

Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas, 
ni el delirio y su espuma profética, 
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan. 

Más allá de nosotros, 
en las fronteras del ser y el estar, 
una vida más vida nos reclama. 

Afuera la noche respira, se extiende, 
llena de grandes hojas calientes, 
de espejos que combaten, 
frutos, garras, ojos, follajes, 
espaldas que relucen, 
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos. 

Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma, 
de tanta vida que se ignora y se entrega, 
tú también perteneces a la noche. 

Extiéndete, blancura que respira, 
late, oh estrella repartida, copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora, 
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida.

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