¿Quieres ser mi amigo?...

Cuantas veces os preguntaron en la vida, ¿quieres ser mi amigo?...
Quizás ninguna, porque esa franqueza solo se da en los niños, después cuando crecemos empezamos a blindarnos y todos nuestros actos lo sopesamos por culpa de esos palos que nos llevamos y la incredulidad que ponemos en las relaciones interpersonales.  

Fallamos continuamente por culpa de nuestro egoísmo, no le damos la suficiente importancia a los sentimientos ajenos, anteponemos nuestro yo a costa de las espinas que vamos repartiendo a lo largo de nuestra vida y terminamos por no creer en los demás, pero sobre todo, dejamos de creer en nosotros mismos. Se nos va instalando un muro invisible que nos separa y aísla y conforme vamos creciendo, nuestro muro es cada vez mas y más opaco, sin que podamos acceder a los sentimientos ajenos, sin darnos cuenta que ese muro esta fabricado por nosotros mismos.

La mayoría de las veces, esto sucede por que nos han dado algún palo que ha echo tambalearse la manera en la que sentíamos la amistad, nos vestimos con una armadura que creemos nos protege, perdemos esa frescura y espontaneidad con que afronta la vida esos pequeños monstruos de los que teníamos que aprender tantas cosas...

Que bonito seria de adulto poder tener la frescura de preguntar, ¿quieres ser mi amigo?... 
sin rodeos y sin miedo al rechazo, pero cuando una persona esta reflexionando con algo como esto, que mejor empezar por uno mismo y en lugar de aislarse en la calle mirando a las personas por encima del hombro, hacerle la pregunta, puede que te sorprenda la respuesta y si te dice que no, quédate con tu buena intención sin que te afecte y piensa en lo que el se ha perdido, por que la amistad, tiene que ser un regalo que la mayoría de las veces tenemos que ganarnos...pero siempre siempre, aceptarla como un regalo de la vida...

Ángel Reyes Burgos

Caminando hacia el abismo.-Capítulo 9.- Sospechas.-

Capítulo 9.-

Sospechas.-

A las dos de la tarde Pedro seguía durmiendo en el sofá, me puse a la faena de hacer la comida con mucho nerviosismo y preocupación, no pude terminar, fui a despertarlo y le espeté con crudeza, tu crees que estás en un hotel?, levántate y ayúdame con la comida...me miró como reprochándome mi enfado pero sin decir nada se levantó y entrando en la cocina me pregunta, ¿cómo puedo ayudarte?, y a continuación me dice que porque estoy enfadado.

Después de comer hablamos Pedro, ahora ayúdame a limpiar el pescado. Se quedó en silencio y me ayudó sin decir más nada, yo evitaba mirarlo y el se quedó como ausente, parecía que se hubiera levantado un muro entre nosotros...Comimos en silencio y cuando terminamos nos sentamos  a tomar un café y sin muchos rodeos le dije...Estoy preocupado por ti, tu comportamiento me hace sospechar que de nuevo estás consumiendo, ¿Como puedes estar durmiendo casi hasta las dos de la tarde con las cosas que tienes que hacer por ti mismo?...

Se me ocurrió suavizar la situación para que no se sintiera agobiado, pero sobre todo para darle tiempo a reflexionar y no me contestara con unas mentiras improvisadas...Aunque sin ganas sonreí, 
para decirle inmediatamente, ¿te acuerdas de esa vez que nos iba a llevar mi madre a los dos fuera de la casa cuna para ir a ver a una amiga?, no ängel, no se a que te refieres...
Mi madre nos tomó de la mano a los dos, en la escalinata estaba la superiora y cuando íbamos a coger el camino, yo me solté de la mano de mi madre y mirándola le dije, no, no, he yo solito...ha, ya, tu madre me contó eso muchas veces y como se reía a carcajadas la madre superiora y el cura que estaba con ella. Pues esta historia es para que recuerdes algo, Yo he solito siempre, porque jamás he contado con nadie para que me ayude en los malos momentos, pero tu me tienes a mi y parece que no valoras esa ayuda, pues lo mínimo que tenias que hacer es respetar lo que estoy haciendo por ti y sobre todo aprovechar esta oportunidad para rehacer tu vida...

Se me quedó mirando como si no supiera a qué me refería...se lo dije sin ´mas rodeo, tu comportamiento me hace pensar que sigues consumiendo drogas. ¿Pero que dices tio?,..no digas nada Pedro, antes de darte la oportunidad de mentirme te voy a preguntar, ¿Quieres venir conmigo a hacerte un doping?,...su rostro se ensombreció, sus lágrimas empezaron a asomar seguramente recordando lo que le dije antes de meterlo en mi casa...Pedro, el dia que compruebe que has consumido, no quiero echarte de casa, coge tu maleta y te vas....ahórrame ese dolor, tus lágrimas de drogadicto no me conmueven, os convertís en grandes actores del engaño...

Ängel, te juro que estoy limpio, desde que estoy en tu casa me he mantenido con la metadona sin necesitar para nada consumir drogas. Bueno, entonces no tienes inconveniente que vayamos a hacerte un dopaje. No tengo ninguno pero tiene que ser la próxima semana, porque esta tarde voy a una empresa a hacer una entrevista y mañana empiezo en un bar todo el dia.
No quise forzar la situación aunque se me estaba mintiendo y con esa excusa me quedé convencido de que seguía tomando drogas, generalmente los dopajes no registran el consumo pasado diez días y
para mi estaba claro que necesitaba ese tiempo para salir limpio, pero de donde el viene, yo ya he ido y vuelto cien veces, a mi no me puede engañar...

Por el momento di por zanjado el tema, con toda la preocupación con la que me había quedado.
Bueno Pedro, recordemos otros momentos más felices, aunque de esto que me estoy acordando no es precisamente feliz...toca mis brazos, verás lo fuerte que los tengo, ¿recuerdas por qué?...

Pero lo que te quería contar es si recuerdas lo del día que estábamos jugando con una pelota en el huerto?... no, seguro que tu sí porque tienes una madre que es un magnetófono, que te lo repite todo...comencé a reír y él me coreo las risas, anda cuéntamelo porque de todas formas no lo puedes evitar...me volví a reír y le dije, ese día tu tiraste la pelota y cayó entre las patas de un perro que estaba amarrado con una cadena a un árbol, no quisiste ir a cogerla porque te daba miedo, a mi siempre me gustaron los perros y yo decidí ir a por la pelota, pero no me limité a cogerla, me senté entre las patas delanteras del perro donde estaba la pelota y al ir a cogerla el perro de un bocado en la axila derecha me tumbó al suelo, el trabajador que estaba en la huerta le dió un grito y el perro me soltó, pero tenía tal desgarro en la piel, que la sangre manaba en abundancia, rápidamente me llevó a la enfermería donde me dieron unos puntos...me levanté la camisa y le enseñé otras de mis cicatrices de mi guerra infantil, coleccionaria otras más por accidentes y otras en la cabeza porque era una moda muy arraigada entre las monjas y las maestras...ya se sabe, la letra con sangre entra...

Pasamos un rato agradable hasta que a el le llegaba la hora para irse a esa entrevista y yo irme a la oficina, sin dejar de darle vueltas al asunto de Pedro, decidí que por la mañana temprano lo llevaría a hacerse un dopaje antes de ir a trabajar a ese supuesto bar...

Para leer todos los capítulos escritos, dale a click, 

Amor en San Valentín, poema de amor.

Dos corazones contemplan 
lo mucho que yo te quiero,
como te abraza mi alma
allá distante en el cielo.

¿Sabes que estoy preparando?
el día de la amistad
y un san Valentin esperando
para amarte un año más.

Que eres mi sol y mi lucero
mi niña de mirada clara
eres el amor más sincero
que brilla en mi mirada.
Cuantos san Valentines gozando
de tu amor firme y sincero
cuanto deseo esperando
hay palpitando en el cielo.

Ve mi amor que estoy viviendo
en estos momentos de amor
la luz que vas desprendiendo
en mis ojos y corazón...

Mira esos dos corazones
que contemplan nuestro abrazo
que así yo quiero tenerte,
besándote muy despacio...





Caminando hacia el abismo.-Capitulo 15, El pequeño monstruo.

Capitulo 15.-
El pequeño monstruo.-


La primera vez que me llamaron `pequeño monstruo fue en la escuela Virgen de los Reyes, un internado de la Diputación de Sevilla, eran edificios que formaban parte del manicomio de miraflores, muy completo en sus instalaciones con campo de fútbol, piscina, voleibol, cancha de baloncesto, balón mano, como podía quejarme...bueno eso ocurrió una vez en la que viví la primera huelga de mi vida, cuando todos a una (200 niños), nos levantamos del comedor y vaciamos nuestros platos enteros por una comida que era incomestible, garbanzos con una especie de pitracos, (trozos de despojos),  nadando entre unos trompitos (garbanzos) duros como el acero... de mayor he pensado que era natural que no tuvieran para darnos de comer en condiciones si todo se lo habían gastado en el culto divino, con ese retablo de la capilla que era una obra maestra.
Pero el que no es feliz de niño, es que tiene algún problema y mi paso por ese otro internado de mayores en el que ingrese con doce años, fue una verdadera aventura que recuerdo con mucho cariño.

Mi profesor de física, el señor Valpuesta, era un hombre bonachón y francamente agradable, pero le cogí manía por que quería que estudiara y yo prefería dedicar el tiempo a jugar a balón cesto, decidí no estudiar su asignatura y me suspendía sin examinarme cada mes. Estuvo enfermo unos meses y cuando regreso, el profesor sustituto me había puesto ya tres notables. Por algún motivo, quise estudiar con el otro profesor con la intención de fastidiar a Valpuesta y demostrarle que sabia estudiar. El primer día de su clase después de su regreso, tomó mis notas y me dice...Pequeño monstruo, como es posible estas notas si es usted un verdadero becerro...

Me hizo repetir un examen para entender porque y le demostré que había estudiado en su ausencia, pero aún así, ya no dejó de decirme, pequeño monstruo...

Desde los nueve años que dejé la casa cuna, los pasé hasta mis doce con mi abuela en Linares como ya hice referencia, fueron unos años increíbles, en el patio de la casa había tres pilas grandes de lavar donde nos metíamos los primos a bañarnos, para apaciguar ese calor tórrido del verano andaluz.

El patio parecía una cooperativa familiar de carpintería, al fondo del patio se encontraban alineadas varias habitaciones convertidas en taller de carpintería, donde mi extensa plantilla de tíos se dedicaban al noble arte de hacer puertas y muebles para barnizarlas y a mi me daban la oportunidad de sacarme unos céntimos tirando de la sierra de mano o llevando cosas terminadas en un carrillo de mano a algún cliente que mostraban su gratitud con mis primeras monedas ganadas con el sudor de mi frente, yo me sentía un hombre de provecho con nueve años...

Lo mejor estaba por llegar cuando inmediatamente me hice de muchos amigos a través del colegio de Doña Carmen donde me inscribió mi tía Anita, intentando quitarme de la calle para que no rompiera en mis correrías cada semana un par de sandalias.

Enseguida me dí cuenta, que lo de estar en la carpintería era una mina...escribiendo este libro a veces he pensado que no soy precisamente el Cid Campeador y que mi historia no le iba a interesar a nadie,
pero es así como me sentía en esa época. La carpintería me proporcionó los escudos echos con los fondos redondos de contrachapado de las sillas que mis tíos arreglaban y los restos de palos las espada con las que armar a mis caballeros en esas luchas que provocamos en plena calle contra otros barrios... en tres ocasiones vino a mi casa la pareja de la guardia civil de Linares por culpa de algunas quejas, yo después de una batalla, me retiraba discretamente a casa de un amigo hasta la noche en la que la benemérita me dejaba de buscar y el asunto se olvidaba...cuando llegaba en la noche, mi tía Anita se me quedaba mirando y moviendo la cabeza...hay sevillano, ¿que voy a hacer contigo?, pues tita, dame chorizo frito que traigo mucha hambre, me freía dos o tres chorizos grande en mucho aceite que me comía con mucho pan y dormía como un jabato amamantado...

Pero una de las cosas más alucinante fue el conocer allí a muchas de mis primas, todas me parecían preciosas y me encantaba estar con ellas, pero mi corazón empezó a latir mas deprisa el día que vi pasar delante de mi casa a una hermosura de ocho años que después supe se llamaba Isabel, hermana de uno de los capitanes de mi ejercito y a partir de ese momento de mi Dulcinea del Toboso...
Ahora escribiendo estos recuerdos me digo, que pronto se me pasó los sofocos de la despedida de mi anterior Julieta... pero así he sido toda mi vida, un burlador de Sevilla...empedernido enamorado...

Corre una anécdota entre mi familia de Linares que no falta en cualquier reunión, hace ya más de cincuenta años, pero en una conversación telefónica con mi primo Juan Jose, que lo llamábamos Juancucú, solo hace unos días que me pregunto si ya había salido de los sólidos, líquidos y gaseosas...
en referencia a que me pasé todo un trimestre repitiendo por la casa los estados de la materia, sólidos, líquidos y gaseosos y no conseguía metermelo en la mollera...

Que tiempo mas felices, a veces pienso que me hubiera gustado no hacerme adulto y tener ahora que pasar por la tristeza que se apodera de mi alma cuando pienso en Pedro y sus circunstancias, pero en la vida hay que saber coger las rosas sin pincharte con sus espinas...

Para leer todos los capítulos escritos, dale a click, 

Ángel Reyes Burgos

Primavera en mis suspiros, poema de amor

En este fin de semana
cuando no estés conmigo,
voy a llevarte en el alma
con el amor ya vivido...
que acompañe mis mañanas
mi tarde y ya anochecido
miraré hacia la luna
y te besaré estremecido...

Que no necesito tenerte
aquí sentada a mi vera,
que yo solo con pensarte
a ti dulce compañera
siento que voy a acariciarte
y en mi pecho hay primavera...

Primavera en mis suspiros
y olores de tus recuerdos,
besos de aromas de pinos
llenándome de silencios
con un ruido divino
que me sale desde adentro.

Ángel Reyes Burgos

Caminando hacia el abismo.-Capítulo 8.- Aquellos días felices, el gato con botas.-


Capítulo 8.-

Aquellos días felices, el gato con botas.-

Las situaciones por las que pasan las personas, se viven de diferente forma dependiendo de la manera de ser del individuo. Cuando le he hablado a alguien de que me crié en un hospicio, me dicen ¡pobrecito, que mal lo tuviste que pasar¡..., nada de eso, mis recuerdos son bellos, incluso con tantos castigos como me llevé por mis travesuras. Aquí en esta fotografía fue donde me bauticé, en la iglesia del internado que como todo él, era una obra de arte y una belleza. 

Quizás un niño no pueda apreciar esas cosas, pero yo seguí visitando la casa cuna por años por mis hermosos recuerdos olvidando los castigos, la mala comida...recuerdo que mi madre suple con algo extra, pues trabajaba en ese centro y aunque por más de dieciocho horas al día por su obligación de darle de mamar a otros niños y la prohibición de las monjas de que me diera un trato especial para no hacerle sentir mal a otros niños, la tenía cerca de mi.
También hice mi primera comunión en esa hermosa iglesia.

Yo no creo tener una memoria especial, es `posible que el que recuerde tantos detalles por un lado es porque fueron muy bonitas mis experiencias y por otro, mi madre me estuvo hablando toda la vida de un montón de cosas que se me quedaron grabadas de por vida y para siempre...

Una de ellas, es el día que nevó en Sevilla y mi madre me compró unas botas altas blancas con las que me encantaba pisar la nieve. Mi amigo Pedro que en esa epoca tenia como yo cuatro años, no tenía y decidimos que los dos utilizaríamos esas botas, Fuimos todo un espectáculo para las monjas y las trabajadoras de la casa cuna cuando yo salí con una bota en el pie derecho y Pedro la otra en el izquierdo, a mi enseguida me pusieron el gato con botas, protagonista de un cuento infantil y me pase horas llorando cuando ya la nieve se había derretido y me obligaban a ponerme el calzado normal...

A veces he pensado en que era normal que me sintiera feliz en ese sitio, teníamos una bonita piscina, comedor de verano entre jardines y mesas de piedra, un comedor de invierno y todo el conjunto era realmente hermoso...

Ademas tenia a ese gran amiguito Pedro que de mayor al ver fotos del colegio, sospechaba que era mi hermano de lo mucho que se parecía a mi, aunque mi madre me sacó de esa duda cuando me contó que a Pedro lo habían dejado en el torno unos días después que yo recién salida mi madre del hospital de dar a luz entrara en la casa cuna por un contrato de trabajo...nunca conocieron a los padres de Pedro. Era habitual en esos años de la posguerra que tantas necesidades habia y las madres solteras no podían alimentar a sus hijos, los dejara en el torno de la casa cuna, como un giraplatos de un hotel de lujo, pero en este lugar solo eramos niños dejados a nuestra suerte...

Es el mismo amigo que estaba mirando cuando dormía plácidamente en el sofá de mi casa empezando a sudar de preocupación por mi pregunta que no supe responder...¿que hace a las 12.00 de la mañana durmiendo en el sofá, cuando se suponia tenia que estar en la calle buscando trabajo?
Un escalofrío me recorrió la espalda al recordar el comportamiento de mi anterior inquilino, no tendré mas remedio que estar muy pendiente de sus andaduras, si no me quería ver obligado a echarlo de casa, en esta ocasión seria más doloroso para mi...no quise molestarlo, pero en cuanto se despertara hablaría con el y le propondría llevarlo a hacerse un doping...el solo hecho de pensarlo me dolía, si llegara a tener una recaída, puede que esta vez no saliera con vida...

Para leer todos los capítulos escritos, dale a click, 

Ángel Reyes Burgos

Leyenda árabe sobre la amistad...


Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dió una bofetada al otro.

El otro ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:

HOY MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.

El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.

Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:
HOY MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA.

Intrigado el amigo preguntó:
¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra ?

Sonriendo, el otro amigo respondió:

"Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargaran de borrarlo y apagarlo, por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde ningún tiempo en todo el mundo podrá borrarlo ".

Amor a raudales, Lope de Vega,

No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello,
tu cabeza es de oro, y tu cabello
como el cogollo que la palma enrama.

Tu boca como lirio, que derrama
licor al alba, de marfil tu cuello;
tu mano en torno y en su palma el sello
que el alma por disfraz jacintos llama.

¡Ay Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando
tanta belleza y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar gozando?

Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
tal prisa me daré, que aun hora amando
venza los años que pasé fingiendo.

Caminando hacia el abismo.-Capítulo 7.- El día de la esperanza.-

Capítulo 7.-

El día de la esperanza.-


Me permitieron visitar a Pedro cuando el psiquiatra  lo consideró oportuno y me llevé una agradable sorpresa cuando lo ví, estaba más gordo, por lo menos en comparación con ese pellejo pegado al cuerpo que lucía en el momento de su ingreso y esa piel pegada a sus rostro que lo envejece de forma alarmante. Lo primero que hice es transmitirle tranquilidad y esperanza diciéndole que pusiera todo de su parte para podermelo llevar a mi casa hasta que se recuperara del todo y tuviera un trabajo.

Muy pocas veces he visto llorar a Pedro con ese sentimiento en el que se notaba un profundo agradecimiento, le advertí que no iba a tener consideración si no seguia en la linea correcta.
Para mí no era un asunto fácil tener a un yonky en casa con la experiencia que ya tenia con otros drogodependientes...recuerdo a uno en concreto que tenia a la madre enferma por sus faenas, muchas veces la llamaron de la comisaria porque habían cogido a su hijo con joyas, que resultaba eran robadas en su propia casa a la madre, ella nunca lo denunció y se limitaba a llevárselo a su casa con las joyas que aún no había podido vender... el se secaba las lagrimas y me prometía que todo seria diferente y que no me defraudaría...A mi no me vas a defraudar Pedro, es algo con lo que tengo que contar, pero si te defraudas a ti mismo, esta vez puede que te cueste la vida...

La experiencia más directa fue con un enfermo de Cáritas que me lleve a casa porque estaba recuperado y no tenia donde estar, trabajaba con el hermano en su fábrica y  el lo echó de su casa.
Tenía prescrita la metadona y empezó muy animado y seguro de salir del todo de esa enfermedad.
Su hermano habló conmigo y me dijo que lo dejaba en mis manos y que cuando estuviera seguro que estaba bien, el lo volveria a meter en su fábrica y en su casa.

El primer mes lo vi bien, pero poco a poco lo noté con los primeros síntomas que son tan visibles en un yonky, si había consumido se quedaba dormido en el sillón...me lo llevé un día a Cáritas para que le hicieran un doping y dió positivo por lo que le dije que a mi casa no volviera, de mi casa estaban desapareciendo cosas  y no podía dudar de que el se las llevaba...le conté a Pedro esa historia y me juró que a el no le pasaria, sabia que le iba la vida en ello...

Por fin me lo lleve a mi casa cuando le dieron el alta incluso en contra de los deseos de la trabajadora social que me decía que no sabia en que me metia, yo había tenido la experiencia anterior así que si sabía en lo que me estaba metiendo, pero si lo hice con un desconocido, como no hacerlo con mi amigo de la infancia...

El día que llegamos a casa fue uno de los más felices para mi de los últimos tiempos tan turbulento, el estaba radiante y feliz y sentí un profundo cariño y determinación por seguirlo en su evolución.
Me recordaba a esos días del internado cuando uno de los niños lo adoptaban y preparaba su maletita para irse con sus nuevos padres, había que ver la cara de esos niños dispuesto a esa gran aventura de tener un hogar y unos padres que lo cuidasen, yo era también un crío, pero no se porque motivo se me ha quedado guardado en la memoria tantas vivencias y sentimientos de esos primeros nueve años de mi vida que pasé allí. Algunas veces me río solo en casa cuando voy a levantarme a coger algo y en cuanto llego a la puerta he olvidado que era...¡me digo¡ ¿Como es posible que me acuerde de tantas cosas de mi infancia y olvide tantas cosas de los acontecimientos recientes?...

El primer día fue maravilloso, me sentía feliz de verlo sonreir y las ganas que tenia de normalizar su vida, pero había una cosa que tenia que preguntarle y lo hice. ¿Porque intentaste suicidarte?, tenias que haber hablado conmigo y podíamos haber buscado una solución antes de llegar a esos extremos...creía que éramos amigos y los amigos no se hacen esas putadas unos a otros...
Me comentó su motivo. la noche anterior a eso se encontraba muy mal y enmonado, estuvo pensando en llegar a casa de un matrimonio de amigos suyos y matarlos para robarles, ese solo pensamiento me atormentaba y decidí que no quería vivir así mas tiempo y llegara un día en que del pensamiento pasara a la acción porque no podría vivir con su conciencia así el resto de su vida...
Se sintió aliviado por decirmelo, pero en mi fuero interno me dejó preocupado comprobando en el estado mental al que había llegado, no quería dormir con un ojo abierto mientras estuviera en mi casa.

Procure olvidarme de esos pensamientos y poner con el toda la carne en el asador, llegaron días de vinos y rosas como se dice en las novelas románticas, pero no podía impedirle el hecho a mi mente que pensara por si misma y me dijera...¿Hasta cuando?...

Antes de que se fuera a su cuarto nos reímos muchísimo recordando la vez que en plena madrugada nos vestimos con las sabanas de la cama y pasamos por las otras cama en plan fantasma y diciendo, buuuuu, buuuu, éramos dos fantasmas de seis años asustando a niños de ocho en otro dormitorio,

 algunos lloraron tan fuerte que se presentaron los cuervos para picotearnos con sus nudillos nuestros cráneos siempre pelados por los castigos, pero nunca me arrepentí de nada, la aventura de vivir es maravillosa con esa edad y más cuando uno puede atesorarla de esa forma en los recuerdos...

Para leer todos los capítulos escritos, dale a click, 

Ángel Reyes Burgos

Caminando hacia el abismo.-Capítulo 6.- Al borde de la muerte.



Capítulo 6.-

Al borde de la muerte.-


Pedro imponía enchufado en todos esos cables y aparatos que lo rodeaban para mantenerlo con vida, me impacto ese triste espectáculo y me recordó a mis dieciocho años cuando un amigo estudiante de medicina me llevó a la sala de disección del instituto anatómico forense donde le tocaba hacer unas prácticas. El olor era sofocante cuando entré en esa sala llena de mesas con cadáveres en diferentes estados de disección, algunos con el tórax abierto, otros con el cráneo levantado, aunque era muy desagradable, lo que más me impactó y no comprendo el motivo, era una joven muy guapa que tenia algodones en los ojos, un estudiante me pregunto si quería ver sus ojos que eran azules y hermosos, le contesté que si y le quitó los algodones para mostrar una negrura infinita en unas cuencas vacías.

Confieso que estuve tres día sin dormir y apenas podía comer, analizaba continuamente lo que somos y que nunca me había planteado, solo un conjunto de vísceras, huesos y carne donde el Dios que yo conocía había desaparecido, pues no podía comprender a ese Dios todopoderoso que me habían enseñado, no entendía sus planes ni porque permite que el hombre terminara así, necesité tiempo para asimilar ese echo, quizás por que hasta ese momento jamás me había encontrado con la muerte.

Me costó aún más entender a esos estudiantes que gastaban bromas y reían continuamente, uno de ellos incluso con un bisturí en la mano y un bocadillo en la otra, abría el vientre de un señor gordisimo y podía contemplar una grasa amarillenta bajo su piel...me sentí de pronto mareado, me faltaba el aire y tuve que salir apresuradamente de allí. Pasé mucho tiempo muy mal viendo al hombre desde una perspectiva que no me llevaba a ninguna parte, solo a perderme en divagaciones existenciales haciendo que mi cabeza fuera un caos total...

Un movimiento de cabeza de Pedro, me sacó de esos pensamientos para ver esta otra realidad que se me planteaba más dura por su cercanía en el tiempo y a una persona que tanto cariño le tenía, el anterior recuerdo me pareció en ese momento un asunto nimio en comparación con esta realidad presente, necesitaba apartar la vista de ese triste espectáculo y me preocupé por saber quien era su médico para hablar con el y me explicara la situación, el no tenia familia por lo que el medico me dio las explicaciones oportunas.

Había ingresado por un intento de suicidio con barbitúricos y cortes profundo en los brazos que le seccionaron varias venas, lo encontró la policía local por una llamada de un señor que lo vio a las afuera de la ciudad en una barriada conocida por las autoridades como punto caliente de drogas.
Había un gran charco de sangre bajo el y tenia el conocimiento perdido, según el doctor, solo su juventud le salvo de una muerte segura. Me aseguró que fue un intento con todas las señales de querer triunfar en el intento y no solo como otros que lo que quieren es llamar la atención por necesidad de que los ayuden...

 Dentro de su gravedad, me dijo que estaba evolucionando bien y que se quedaría una vez pudiera sacarlo de la unidad de cuidados intensivo, en la planta de pacientes con problemas psiquiátricos,
pero la única posibilidad que tenia de no volver a intentarlo pasaba por una desintoxicación absoluta
y un largo periodo de cuidados con el equipo de psicología, sobre todo con una terapia de reeducación para integrarse de nuevo en actividades que le hagan sentirse útil para si mismo y la sociedad. Se había automarginado por su adicción.
Aunque el medico aún no había hablado con el, conocía muy bien por su experiencia la forma en que tenía que tratar este tipo de problemas.

Cuando salí del hospital con la asistenta de Cáritas, tomamos un café y comentamos el problema de Pedro y la forma de ayudarlo, le comenté que había pensado llevarlo a mi casa y poder seguir su evolución, seguramente si encontraba un poco de cariño y ayuda, podría salir con mas facilidad adelante. Me advirtió por su experiencia con los enfermos del centro de drogodependencia de Cáritas,
si no dispone uno de una gran preparación, es muy difícil sacar adelante a este tipo de enfermos que se convierten en mentirosos patológicos, pues si sienten el mono pueden engañar a su propia madre.

Le comenté que en esos meses que tenía que estar en el departamento de psiquiatría hasta que el doctor le diera el alta, saldría sin dependencia y seria más fácil para mi ayudarlo a salir adelante.
Tu no lo conoces como yo, es un gran hombre y con mi ayuda y el aliciente de recuperar su vida de nuevo, se que va a poner de su parte todo le pueda...Ella meneaba la cabeza pero no me quitaba la idea directamente, de todas formas entendería como yo que más vale la pena intentarlo...

Me fui para mi oficina pensando a lo que me enfrentaba, pero seguía teniendo en mi mente a ese pequeño del internado con el que tantas aventuras había vivido y por las que tantos castigos recibimos, sobre todo aquel día que estábamos los dos con cinco años pegados a unos trabajadores de la huerta que recogían unas patatas, nuestra misión era esperar a que tiraran las colillas de sus cigarros para fumar, la primera vez que lo vi darle una calada al cigarrillo, dos lágrimas le corrían mientras tosía de manera convulsiva, yo no podía dejar de reír, hasta que me tocó a mi coger una colilla y meterme el humo en mis vírgenes pulmones, el muy cabrito se orinó encima riéndose y como por encanto, aparecieron dos ángeles vengadores con ropa negra y toca de paloma para

llevarnos cogido por las orejas camino del cuarto de los castigos...lo único que realmente nos preocupaba a los dos, era que pasaremos el día sin comer y la noche sin dormir por los retortijones de la barriga, pero aún así nos mirábamos y nos reíamos de la aventura vivida, ya éramos hombres...Unos hombres con cinco años y muchas aventuras en la mochila...

Para leer todos los capítulos escritos, dale a click, 

Ángel Reyes Burgos

Cuando miro en tu alma...

Cuando miro en tu alma
veo chiquita
una dulce mirada
una cara bonita
una mujer enamorada
de dulzura infinita...

Veo en ti ternura
amor y sentimientos
quitas amarguras
de mis pensamientos
cuando en tu alma pura
tan dentro me siento...

No puedo evitarlo
cuando a ti te miro
pensarte en mis brazos
y con mis cinco sentido
amarte despacio
y quedarme rendido.
Hay tantos motivos
con tus risas tiernas
para estar contigo
y rendir mis penas
que van al olvido
rompiendo cadenas.

Niña que sin ser niña
eres la paz de mi tierra
como una flor en la campiña
mi Ángel en una estepa
que aunque esté en soledad
de mi te siento tan cerca.

Hay niña de amor y consuelo
como quisiera tenerte
caminando por mi suelo
para poder consolarte
y en un instante en mi pecho
besarte y acariciarte.

Ángel Reyes Burgos
Mi crayolita




Caminando hacia el abismo.- Capítulo 5.- Doloroso encuentro.

Capítulo 5.-

Doloroso encuentro.


De camino al hospital la cabeza me daba vueltas, intentaba tranquilizarme diciéndome a mí mismo que todo se solucionaria, mi amigo era un hombre joven y fuerte aún incluso con ese enorme bajón que ha dado últimamente. Intente acceder a mi banco de memoria para encontrar esos agradables momentos de nuestra infancia y sonreí de pronto al recordar el sueño de anoche y otros de los chichones que me gané, esta vez fue en el comedor de verano, un precioso sitio más parecido a un merendero con mesas y asientos de piedra entre unos arboles del jardin. La casa cuna la recuerdo como un sitio precioso y he vuelto en muchas ocasiones para recordar y sentir mi niñez.

Estaba en ese comedor de verano con un plato de remolacha que odiaba por la frecuencia con que la ponían, vacié mi plato sobre unas servilletas y me levanté para tirarla al aire sobre el jardín de al lado de la casa del cura, con tan mala suerte, que por el aire se salió toda la remolacha del papel pareciendo un festín de color rojo adornando el cielo...aún estaba absorto con el espectaculo temiendo que me hubiera visto algunas de las monjas que pululaban por el comedor dispuesta a darte un golpe con el cucharón que era su elemento preferido en el comedor para ponerle las pilas a los traviesos...el golpe no tardó en llegar sobre mi cabeza cuando aún no había notado su presencia detrás mía.
Sonreí de nuevo al pensar en eso y convencerme que desde luego tan rápidas apariciones sin que yo lo advirtiera, solo podía ser debido a esa transmutación que sufrían en cuervos...

Un hilo de sangre me corría por la cara, la monja se asustó y me tomo de la mano haciéndome correr hasta la enfermería donde me lavó la herida y me puso mercromina, yo solo pensaba en la próxima invasión de piojos para después del afeitado reglamentario, presumir de mis heridas de guerra y la larga ausencia impuesta por mí hacia la gran aventura de esconderme de las monjas para encontrarme con ese niña tan preciosa que me hacia soñar despierto...

La vista a lo lejos del hospital, me hizo volver a la dolorosa realidad del momento y toda alegría desapareció como por encanto, quise aferrarme de nuevo a los recuerdos un poco más para traer a mi memoria el día que hicimos el belén viviente, donde mi preciosa chiquilla hacía de virgen Maria y yo con una barba que me picaba horrores hacia las veces de San José. Mi vista no se apartaba de esa cara tan bonita y lloré con ella cuando muy cansada por las horas que estábamos quietos, quería salir del portal de Belén y la misma monja que me hizo la última herida, le daba solapadamente con una regla es las piernas para que no se moviera, habia publico y teniamos que quedar bien...

Tampoco le quitaba la vista a mi amigo Pedro que vestido de pastorcito tomaba del lazo rojo al corderito que tenía al lado, me ponía nervioso que no le quitara el ojo a esa preciosa virgen Maria.
Cuando por fin descansamos del belén viviente, pudimos estar en el pasillo unos momentos a solas y nos cogimos de la mano, ya era una mujercita con sus cuatro años y yo la quería para mi solo, le prometí que cuando fuéramos mayores me casaría con ella, la mala fortuna quiso que u pajarraco se presentara de improviso para separarnos las manos y darnos dos buenos coscorrones, me partió el alma ver como lloraba sin que pudiera hacer nada. 

Empecé a odiar a ese cuervo y me vengue de ella cuando en una excursión en autobús, me puse sigilosamente detrás de ella y de un tirón le arranque la toca, esas que llevaban antes que parecían dos alas para volar, dos alas blancas que disimulaban la negrura de sus verdaderas alas...los gritos de alegría de los niños me sorprendieron y confundieron al ver ese pelo corto de la monja pegado por el sudor del verano, me recordó a una rata mojada y empecé a reírme. La monja empezó a llorar seguramente humillada, pero tomó el relevo del castigo otra monja que desde atrás me propino tal guantazo que me tiró al suelo...yo seguía riéndome...

No me habia dado cuenta que absorto en mis pensamientos, estaba en la misma puerta del hospital
y toda sonrisa de mis últimos recuerdos desaparecieron de pronto, aunque estaba impaciente de ver a Pedro y saber como estaba, tomé el pasillo hacia los ascensores e intentaba tranquilizarme convenciéndome que no sería tan grave...me paró la asistenta de Cáritas que me acercó hasta un cristal de la unidad de cuidados intensivos, la impresión que me lleve se quedaría por mucho tiempo grabada en mi retina...

Para leer todos los capítulos escritos, dale a click, 

Ángel Reyes Burgos

Dame besos ardientes...

Bésame con besos locos
plantados sobre mis labios
bésame poquito a poco
con sabor de besos blandos.

Y dame suspiros de amor
que exhalen aroma de flores
calientes como el mismo sol
radiante de cien colores.

Cierra tus ojos en el beso
que yo cerrare los míos
que verte no necesito
para sentirme perdido.
Que yo me pierdo y me encuentro
me estremezco y desvarío
cuando en mis brazos te tengo
dándote el cariño mío...

Bésame como si fuera
el ultimo que me das
que sepa a sal de la tierra
a ternura y libertad.

Dame tus besos ardientes
que ardiente ponga mi alma
que sean fuertes y valientes
que unan México y España...



Caminando hacia el abismo.- Capítulo 4, Sueños y recuerdos.

Capítulo 4.-
Sueños y recuerdos.-

Esa noche me costó mucho dormir, le daba vueltas a la cabeza y me decía que no podía dejar a Pedro a su suerte, tenía que buscar la manera de ayudarlo a superar su adicción y verlo de nuevo triunfador y sonriendo, con la cabeza me negaba a mi mismo esos pensamientos que me resultaban utópicos, días atrás había estado comentando su problema con una asistenta del servicio de drogodependientes de Cáritas y me comentó que muy pocas personas se recuperaban de ese problema, recordé sus palabras y me sentí deprimido. Urgué en mis recuerdos para traer a mi mente ese niño que conocí y por un momento conseguí ahuyentar de mi mente la tristeza y me quedé con sus sonrisas sonando dentro de mi alma mientras mis lágrimas desaparecen y el sueño se apoderaba de mi vigilia.

Sentí un fuerte coscorrón sobre mi cabeza dado por la hermana Sor Patricia, Pedro y yo exclamamos a la vez, ¡hay¡ mientras nos llevábamos la mano al chichón que ya empezaba a notarse y a doler. Las monjas tenían una especial habilidad para hacerte merecedor de una colección increíble de señales sobre la cabeza, que solo se notaban cuando por algún capricho de los piojos, se cebaban en los niños empeñandose en utilizar tu cabeza como centro de reunión y festín para su supervivencia, la única ventaja que teníamos entonces es la de no asistir a clase, el inconveniente era que te dejaban la cabeza como un espejo pulido cuando sin piedad te afeitaban hasta los pensamientos. Yo ya era en esa época muy presumido y hasta que no me salía el pelo, procuraba no cruzarme con las niñas del internado de la vergüenza que me daba, pues aún estando en edificios separados, el jardín era una zona de encuentro para esos acercamientos infantiles que tanto buscábamos

Precisamente, ese fue el motivo del coscorrón de la monja, en un descuido cuando estábamos solo Pedro y yo, nos llevamos a la preciosa Laura al jardín apartándonos de los demás y allí comenzamos a jugar a los médicos, estaba en plena faena con una ramita en la mano con la falda levantada de Laura para ponerle una inyección para que se pusiera buena y las dos manos de la monja se descargaron a la vez con fuerza sobre nuestras cabezas, Nunca pude comprender si las monjas se materializaba como por arte de magia junto a nosotros, pues jamás las oíamos llegar, o era que se transmutaban en cuervos y llegaban volando para sorprendernos con sus nudillos hechos de acero...

Me desperté con la mano sobre la cabeza en el sitio que me dolía por ese chichón que hacía años me había ganado en el internado, pensé en ese detalle con tanta realidad, que me sorprendió sentir hasta el dolor de un hecho que se había producido tantos años atrás. Despierto, seguí pensando en esos recuerdos que me hacía sentir tanta alegría y poco a poco volví a la realidad al recordar al Pedro actual tan diferente de aquellos tiempos en que todo era más fácil y nuestro cariño no estaba ensuciado por los desgraciados acontecimientos.

De nuevo evoque esa triste imagen de él sentado en el suelo preparando su droga y las lágrimas como por arte de magia hicieron su aparición para destrozarme el alma...tomé una pastilla suave para dormir porque sabía que me seria muy dificil volver a hacerlo en ese estado tan triste en el que quedé con el último recuerdo, quise volverme a dormir pronto y soñar con esos años en el internado y poder alimentar a los pajaritos que se caían de los nidos y que yo me llevaba en una caja de zapatos para ponerlo bajo mi cama y alimentarlos con migas de pan mojado que me ponía en los labios para que la tomaran...con eso en mi mente, poco a poco me quedé dormido...

El teléfono me hizo volver a una realidad más dura que la de los sueños, me llamaba la trabajadora social de Cáritas para decirme que a Pedro lo habían internado en la unidad de Psiquiatría del hospital por un intento de suicidio, se encontraba en coma, el corazón me dio un vuelco y sin duchar me vestí a toda prisa para irme al hospital...

Para leer todos los capítulos escritos, dale a click, 

Ángel Reyes Burgos

Lo que siento cuando te escribo...

Cuando te estoy escribiendo a ti, me gusta proyectarte dentro de mi mente tal como eres, sin adornarte, pues tu no necesitas de adornos para ser esa maravillosa mujer que eres conmigo... me gusta traerte a mi corazón con esas hermosas palabras que me dices cuando hablamos que me hacen sentir un hombre muy especial, importante, como estas palabras tuyas del correo de esta mañana que me ha llegado al alma...Cuánto amor puede sentir un hombre al leer estas palabras que me dedicas... 

Como tampoco dejo de pensar nunca en las mil locuras tuyas como fuente de mis sonrisas que me hacen tan feliz. Te amo crayolito y gracias por ser tan maravilloso, te adoro mi amor...

Mi mente está cada momento del día contigo, pues te tengo muy lejos y solo convirtiendote en mi sombra me siento feliz y completo, me haces ser mejor hombre porque cuando pienso en las cosas que tengo que hacer, las ejecuto con equilibrio porque al pensar en ti, me condiciono a que mi comportamiento sea el más honesto posible en todas las cosas que escribo y hago. Y eso me ha hecho estar más agusto conmigo mismo y más consecuente con todos mis actos...sin necesidad ya de condicionarme, pues se ha convertido en mi forma de ser gracias a ti...

Hoy he dejado de lado el escribirte un poema para poder decirte lo que siento cuando te escribo...

Caminando hacia el abismo.-Capítulo 3.-Una verdad incómoda.


Capítulo 3.-

Una verdad incómoda.

He recibido una llamada de Pedro pidiéndome que lo vea para hablarme de un asunto importante, la primera impresión que tengo al verle es deprimente, vuelvo a recordar ese sueño que tuve y todo indica que se va a hacer realidad, esta desaliñado y sucio, sus dedos negros evidencia el consumo de heroína inhalado en el papel de plata que deja ese rastro negro como de carbón, pronuncia un buenos días entrecortado y lleno de nerviosismo para espetarme inmediatamente, dame doce euros por favor lo necesito, no puedo estar de pie...en ese momento no puedo acceder al recuerdo de ese niño guapo de mi infancia tan lleno de vida y de carisma, lo que tengo delante es un despojo humano que ha perdido en su rostro todo atisbo de humanidad...le digo que no, no voy a alimentar su problema haciendo que consuma más, sus lágrimas asoman mientras me dice que no me volverá a pedir dinero, que lo necesita para sentirse bien para afrontar una entrevista de trabajo...

Es la primera noticia que tengo de que su empresa había pasado a mejor vida y carecía totalmente de recursos propios, su mujer hacía tiempo que se había ido con los niños y su amante cayó con el en ese pozo de desesperación en lo que se había convertido su vida. A Lola la amante, la reconocí en una esquina apartada a su espalda, era la sombra de esa mujer que un día entró tan voluptuosa en el pub, intentó sonreír al mirarme y una boca sucia y desdentada con algunos dientes negros le confirieron un aspecto repulsivo, me estremecí al ver lo que la droga puede hacer con las personas en tan poco tiempo, aunque ya había visto a muchos en esa situación, esta vez me estaba dando de lleno por mi cariño hacia ese gran amigo de mi infancia...

Retomo mi conversación con el olvidando la visión de Lola, te voy a ayudar hoy Pedro, pero solo a ti, te vas a venir a mi casa a ducharte y cambiarte de ropa y después te acompañaré a esa entrevista de trabajo, Lola que se busque la vida como pueda, si estás de acuerdo vente conmigo.

Al entrar en mi coche veo a Lola salir corriendo para donde estábamos y yo sin hacer caso de sus llamadas acelero y abandono el lugar camino de mi casa, en una esquina, Pedro me pide que pare y le dé el dinero, le doy los doce euros y se encamina hacia dos adolescente que tenían que estar aún en el instituto y dándole el dinero le reclama su mercancía...

En el coche no dejaba de bostezar y moquear, decía que le dolía todo el cuerpo y no se sentiría bien hasta que se pusiera...empecé a aprender palabras extrañas para mi como, mono,  ponerse, bazuco, chute y un sin fin de extraños modismos utilizados entre los drogadictos.

Le pedí que se metiera antes que nada en la ducha, su olor me resultaba insoportable, pero su mayor e imperioso deseo era quitarse el mono y se sentó en el suelo, sacó una jeringuilla sucia del bolsillo y una cucharilla y yo empecé a protestar, de eso nada Pedro, en mi casa no te vas a pinchar...
En ese mismo instante comprendí la tragedia de mi amigo y el punto en el que se había hundido...
haz lo que tengas que hacer pero no delante mía, vete al cuarto de baño y espero que salgas preparado para esa entrevista, te voy a sacar ropa limpia...

Cuando salió del cuarto de baño parecía un hombre nuevo, su rostro había cambiado, su cuerpo parecía más erguido, su humor era de nuevo excelente, pero no me dejé engañar por ese aparente cambio, sabía que en cuanto su cuerpo necesitará una nueva dosis, todo empezaría de nuevo con el, deseaba llevarlo a la entrevista y por muy doloroso que fuera para mi, deshacerme de su presencia a la primera oportunidad que se me presentara, no permitiría de nuevo que entrara en mi casa o me implicara en eso que hizo de parar a comprar drogas con lo que suponía de peligro para mi...

Ya en la calle le pregunté por la dirección de esa entrevista, balbuceo un instante y me confesó que no había tal entrevista, necesitaba imperiosamente esas dosis y al verme no se le ocurrió otra forma de conseguirla conmigo...lo mire a los ojos y en ellos no había remordimientos ni sentimientos, me dije a mi mismo que no volvería a verlo y menos a ayudarlo en ese sentido, se instaló en mi mente un vacío provocado por esa verdad incómoda e intangible que te aprisiona el pecho y de mi mente desapareció ese niño de antaño que tanto quise.

Para leer todos los capítulos escritos, dale a click, 

Ángel Reyes Burgos

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger... Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...