Rima IV y VI, Rubén Darío


Allá en la playa quedó la niña.
¡Arriba el ancla! ¡Se va el vapor!
El marinero canta entre dientes.
Se hunde en el agua trémula el sol.
¡Adiós! ¡Adiós!

Sola, llorando sobre las olas,
mira que vuela la embarcación.
Aún me hace señas con el pañuelo
desde la piedra donde quedó.
¡Adiós! ¡Adiós!

Vistió de negro la niña hermosa.
¡Las despedidas tan tristes son!
Llevaba suelta la cabellera
y en las pupilas llanto y amor.

¡Adiós! ¡Adiós!



Hay un verde laurel. En sus ramas
un enjambre de pájaros duerme
en mudo reposo,
sin que el beso del sol los despierte.
Hay un verde laurel. En sus ramas
que el terral melancólico mueve,
se advierte una lira,
sin que nadie esa lira descuelgue.

¡Quién pudiera, al influjo sagrado
de un soplo celeste,
despertar en el árbol florido
las rimas que duermen!

¡Y flotando en la luz el espíritu,
mientras arde en la sangre la fiebre,
como «un himno gigante y extraño»
arrancar a la lira de Bécquer!
























Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío (Metapa, 18 de enero de 1867-León, 6 de febrero de 1916), fue un poeta, periodista y diplomático nicaragüense, máximo representante del modernismo literario en lengua española. Es, quizá, el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispano, y por ello es llamado «príncipe de las letras castellanas»...Para saber más pulse aquí.

Quien eres tú


No me importa saber qué has sido tú,
no me importa saber quién hayas sido,
solo quiero saber quién eres hoy
para poder caminar hacia el futuro
mano a mano en busca de un porqué
de un mañana de luz, de un horizonte
donde el tiempo no se haya medir,
donde alfa y omega bailen tangos,
donde el amor no se deje acomplejar
ni comprar, ni acosar; que en un abrazo
compartamos el aura y el poder
que la Madre Natura nos ha dado.



Donde poder regresar a aquel Edén
que dejamos perder un día aciago
en que mordimos la fruta del poder,
en que dejamos morir a nuestro hermano,
en que Satán se vistió de San Gabriel
y Jehovah le retaba a echar los dados
para ver quién seducía a esa mujer
por quien Adán venció sus miedos y recatos;
a esa mujer que eres tú en la inmensidad
del amor que respiro entre tus brazos.
No me importa saber qué has sido tu
solo sé que sin ti, todo es amargo.



Calor primaveral


Adivínase el dulce y perfumado
calor primaveral;
los gérmenes se agitan en la tierra
con inquietud en su amoroso afán,
y cruzan por los aires, silenciosos,
átomos que se besan al pasar.

Hierve la sangre juvenil, se exalta
lleno de aliento el corazón, y audaz
el loco pensamiento sueña y cree
que el hombre es, cual los dioses, inmortal.

No importa que los sueños sean mentira,
ya que al cabo es verdad
que es venturoso el que soñando muere,
infeliz el que vive sin soñar.

¡Pero qué aprisa en este mundo triste
todas las cosas van!
¡Que las domina el vértigo creyérase!
La que ayer fue capullo, es rosa ya,
y pronto agostará rosas y plantas
el calor estival.

María Rosalía Rita de Castro (Santiago de Compostela, 23 de febrero de 1837-Padrón, 15 de julio de 1885) fue una poetisa y novelista española que escribió tanto en gallego como en castellano. Considerada entre los grandes poetas de la literatura española del siglo xix,​ representa junto con Eduardo Pondal y Curros Enríquez una de las figuras emblemáticas del Rexurdimento gallego...Para saber más pulse aquí.


Música


Amanecía tu voz
tan perezosa, tan blanda,
como si el día anterior hubiera
llovido sobre tu alma...

Era, primero, un temblor
confuso del corazón,
una duda de poner
sobre los hielos del agua el pie
desnudo de la palabra.

Después, iba quedando la flor
de la emoción, enredada
a los hilos de la voz
con esos garfios de escarcha
que el sol
desfleca en cintillos de agua.



Y se apagaba y se iba
poniendo blanca,
hasta dejar traslucir,
como la luna del alba,
la luz tierna de la madrugada.

Y se apagaba y se iba,
¡ay! haciendo tan delgada
como la espuma de plata
de la playa,
como la espuma de plata
que deja ver, en la arena,
la forma de una pisada.


Jaime Torres Bodet





















En la tierra de nadie


En la tierra de nadie, sobre el polvo
que pisan los que van y los que vienen,
he plantado mi tienda sin amparo
y contemplo si van como si vuelven.

Unos dicen que soy de los que van,
aunque estoy descansando del camino.
Otros “saben” que vuelvo, aunque me calle;
y mi ruta más cierta yo no digo.

Intenté demostrar que a donde voy
es a mí, sólo a mí, para tenerme.
Y sonríen al oír, porque ellos todos
son la gente que va, pero que vuelve.

Escuchadme una vez: ya no me importan
los caminos de aquí, que tanto valen.
Porque anduve una vez, ya me he parado
para ahincarme en la tierra que es de nadie.

Carmen Conde Abellán (Cartagena, 15 de agosto de 1907 – Majadahonda, 8 de enero de 1996)​ fue una poeta, prosista, dramaturga, ensayista y maestra española, considerada una de las voces más significativas de la generación poética del 27. Fue la primera académica de número de la Real Academia Española, pronunciando su discurso de entrada en 1979, En 1931, Conde fundó, junto a Antonio Oliver Belmás, la primera Universidad Popular de Cartagena. Para saber más pulse aquí.


Recomponiendome


Tan roto estaba en la vida
que me propuse arreglar
cada una de mis heridas
para no sufrir jamás.

El alma echa girones
el cuerpo hundido en miserias
todos mis sueños e ilusioes
hundidos bajo la tierra.

Era un ser zombificado
mis sentimientos dormidos
era un ser tan amargado
que no me sentia vivo.



Yo no queria vivir
el sufrimiento era tanto
que más no podia sufrir
sin romperme en mil pedazos.

Por dios que la vida es corta
y la estaba malgastando
y con mi pluma y mis letras
por fin me estoy liberando.

Recomponiendo mi alma
mis sufrimientos terminan
ya no temo a las miserias
que lejos de mi caminan.
























Los pasos de la bailarina



Para ella, el pequeño paso 
que dejan las bailarinas,
para mi, la suela inútil 
de sus blancas zapatillas.

Para ella, el color turquesa 
que viste el mar cada día, 
para mi, la imagen gris 
y fría de la ceniza.

Mas no importa, puedo ver, 
su cuerpo lleno de vida
y atrapar esos momentos
de miradas y sonrisas.

Para ella el arcoíris 
que nace de sus pupilas,
para mi el murmullo mudo 
que deja la seca espiga.

No me importa ser la sombra 
que resbala en la tarima, 
ni esconderme en un rincón
si los focos la iluminan.
  
Para ella, todas las cartas 
de amor que le dejé escritas,
para mi cualquier historia  
que ella quiera que se diga.



















El comienzo de una historia



Con tu sangre y con mi boca
los dos poderes más fieles
siembra flores en mi tierra
que renazcan de mi vientre
los hijos de la riqueza.

Ser ruiseñor en tus manos,
que me derrumbe en flaqueza,
siembra risa a mi tristeza
aunque lleguemos ancianos.

Junta ansías y las mías
con igual metal de llanto,
dos corazones en sangre,
una luz y un mismo manto.

Uncidos, un mismo yugo,
dos pilares y una raza,
dos huracanes de orgullo
una brisa de esperanza.

Dos pasiones y una sombra,
amanecer de templanza
con un sólo hueco en la cama.
Dos volcanes y una calma.

El comienzo de una historia,
el orgullo de una casta,
el azúcar de una salsa
con la sal de la guitarra.

Todos los derechos reservados























Amistad de la luna



Esa oscura enfermedad
que llaman melancolía
me trajo a la soledad
a verte, luna sombría.

Ya seas amante doncella,
ya informe, negro montón
de tierra que en forma bella
nos convierte la ilusión,

Ni a sorprender tus amores
mis tristes ojos vinieron
ni a saber si esos fulgores
son tuyos o te los dieron.

Ni a mí me importa que esté
tu luz viva o desmayada,
ni cuando te miro sé
si eres roja o plateada.

Yo busco tu compañía
porque al fin, muda beldad,
es tu amistad menos fría
que otra cualquiera amistad.


Sé bien que todo el poder
de tu misterioso encanto
no alcanzará a detener
una gota de mi llanto.

Mas yo no guardo consuelos
para este mal tan profundo,
fijo la vista en los cielos
porque me importuna el mundo...

¡Vergüenza del mundo es
si tiene mi pensamiento,
que ir a buscarte al través
de las nubes y del viento,

Y llevar hasta tu esfera
mi solitaria armonía
para hallar la compañera
que escuche la pena mía!

Mas, pues no me da fortuna
otra más tierna amistad,
vengo con mis penas, luna,
a verte en la soledad.




































Victoria Carolina Coronado y Romero de Tejada (Almendralejo, 12 de diciembre de 1820-Lisboa, 15 de enero de 1911) fue una escritora española del Romanticismo, coetánea de Rosalía de Castro y Gustavo Adolfo Bécquer. Virtuosa del piano y del arpa, publicó en 1843 un tomo de Poesías, reeditado en 1852, que prologó Hartzenbusch. Para saber más pulse aquí.

Reclamo



¡Amor! ¡Amor! ¡Qué has hecho de mi vida!
Mi vida era como un agua mansa,
como un agua ceñida...

Antes de ti, ¡qué fácil para el alma
la espera de sus pasos, y qué fácil
su ligera partida...!

Antes de ti, ¡qué fácil la ventura
frente a la lluvia clara y el silencio
de las tardes dormidas...!

Pero contigo, Amor, cómo se vuelven
la espera y el partir angustia viva...
¡Cómo tus manos claras, inasibles,
rompen las horas mías!

Contigo, Amor, la lluvia no es la lluvia,
ni me da su regalo de sonrisas,
y es tortura el silencio cuando pasa
por las tardes dormidas...



Antes de ti, qué fácil el olvido
del país todo rutas para el sueño
que detrás de sus ojos existía...

Antes de ti, qué fácil el momento
de la estrella primera, sobre el Ángelus
brillando sorprendida!

Pero contigo, Amor, cómo se vuelven
la estrella y olvidar angustia viva...
Cómo tus manos claras, inasibles,
la dulzura me trizan...

Contigo, Amor, este fingido gozo
mientras el alma cuenta sus espinas,
y esta quebrada voz para su nombre,
y este afán inquietando la alegría...

Contigo este decir atribulado...
¡Amor! ¡Amor! ¡Qué has hecho de mi vida!
































Olga Isabel Chams Eljach (Barranquilla,21de agosto de 1922-Barranquilla, 18 de marzo de 2009), conocida por el seudónimo de Meira Delmar, fue una poetisa​ colombiana de ascendencia libanesa. Fue una de las más significativas poetas del siglo XX en Colombia, considerada el nombre femenino más destacado de la poesía del país. Para saber más pulse aquí.

Abismo de Rosalia de Castro



Es el abismo el que le atrae
desde su fondo más oscuro,
para que deje esta vida tan triste
que él ve cubierta de eterno luto.

No bien una sombra se disipa
otra se agranda...se agranda y le envuelve
sin que adivine por qué ha venido,
por qué le busca, ni qué le quiere,
pero le aterra y le acobarda
y a donde va le sigue siempre.

Si algún dolor abandona su alma,
otro más vivo y más intenso,
en sus entrañas haciendo el nido,
para él inventa nuevos tormentos,
mucho más hondos y más terribles
siempre los últimos que los primeros.




Un mal espíritu, algún demonio
de cuantos hay el más cruel
ha presidido su nacimiento
y oculto guía siempre su pie
hacia los bordes de la alta sima
a ver si puede verle caer.

Vacila su planta ya... y sus ojos
vagos se fijan en lo infinito,
que él cree imagen de la nada;
pero le atrae... le atrae el vacío
en donde flotas, genio invisible,
siempre llamándole hacia el abismo.

Y cae al fin...y nadie sabe,
ni nadie pregunta por qué ha caído.





























Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 24 de febrero de 1837-Padrón, 15 de julio de 1885) fue una poeta y novelista española que escribió tanto en gallego como en castellano. Considerada entre los grandes poetas de la literatura española del siglo xix...Para saber más pulse aquí.

Octubre y castillo de belleza


Estaba echado yo en la tierra, enfrente
del infinito campo de Castilla,
que el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente.

Lento, el arado, paralelamente
abría el haza oscura, y la sencilla
mano abierta dejaba la semilla
en su entraña partida honradamente.

Pensé arrancarme el corazón, y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo,
al ancho surco del terruño tierno,

a ver si con partirlo y con sembrarlo,
la primavera le mostraba al mundo
el árbol puro del amor eterno.




Sí; en tu cerca ruin, que desordena
ya abril con su pasión verdecedora,
al sol más libre ¡oh árbol preso!, dora
tu cúpula broncínea, blanda y plena.

Por ti es fuerte tu cárcel; por ti amena
su soledad inerme. Inmensa aurora
es tu sombra interior, fresca y sonora
en el yermo sin voz que te encadena.

Ave y viento, doble ala y armonía,
vendrán a tu prisión, sin otro anhelo
que el de la libertad y la hermosura,

Espera, ¡oh árbol solo! ¡oh alma mía!,
seguro en ti e incorporado al cielo,
firme en la excelsitud de tu amargura.






























Juan Ramón Jiménez.-En 1918 encabeza movimientos de renovación poética, logrando una gran influencia en la Generación del 27. De 1921 a 1927 publicó en revistas parte de su obra en prosa, y de 1925 a 1935 publicó sus Cuadernos, donde se encuentran la mayoría de sus escritos...Para saber más pulse aquí.

Filis, ingrata Filis,


Filis, ingrata Filis,
tu paloma te enseña;
ejemplo en ella toma
de amor y de inocencia.

Mira cómo a tu gusto
responde, cómo deja
gozosa, si la llamas,
por ti sus compañeras.

¿Tu seno y tus halagos
olvida, aunque severa
la arrojes de la falda,
negándote a sus quejas?

No, Fili; que aun entonces,
si intento detenerla,
mi mano fiel esquiva
y a ti amorosa vuela.

¡Con cuánto suave arrullo
te ablanda! ¡Cómo emplea
solícita sus ruegos,
y en giros mil te cerca!




Ah crédula avecilla!
En vano, en vano anhelas;
que son para tu dueño
agravio las finezas.

Pues ¿qué cuando en la palma
el trigo le presentas,
y al punto de picarlo,
burlándote la cierras?

¡Cuán poco del engaño,
incauta, se recela,
y pica, aunque vacía,
la mano que le muestras!

¡Qué fácil se entretiene!
Un beso le consuela;
siempre festiva arrulla,
siempre amorosa juega.

Su ejemplo, Filis, toma,
pero conmigo empieza,
y repitamos juntos
lo que a su lado aprendas.
































   Era de familia hidalga; su padre era Juan Antonio Meléndez Valdés y su madre María de los Ángeles Díaz Cacho, y tuvo numerosos hermanos; tras su nacimiento la familia se instaló en Almendralejo y a los siete años de edad se quedó huérfano de madre. En 1767 viajó a la corte para estudiar latín y filosofía bajo la tutela de su hermano mayor Esteban en el Colegio de Santo Tomás, y más tarde ingresó en los Reales Estudios de San Isidro, donde aprendió filosofía moral y griego. Finalmente empezó Leyes en la Universidad de Salamanca en 1772 al par que escribe sus primeros poemas y frecuenta las tertulias poéticas, en especial la de fray Juan Fernández de Rojas, más conocido por Liseno, y la de José Cadalso en 1773, quien le introdujo en la cultura francesa; en 1774 murió su padre y su carácter se volvió definitivamente melancólico. En 1775 obtuvo el grado de Bachiller en Derecho y en 1777 muere también su hermano Esteban. Se ocupa provisionalmente de la cátedra de lengua griega y conoce a Jovellanos. Para saber más pulse aquí.

Qué es de ti , grato recuerdo.



Qué es de ti, viejo añorado,
qué es de ti, grato recuerdo,
porqué a veces sin permiso 
regresas a mí de nuevo.

Te paseas por mi mente
con el beso prisionero 
de un verano que viniera
como el más hermoso cuento.

No me importa confesarte
que hay noches que me despierto,
con una leve nostalgia
cuando sin querer te sueño.

Sabes bien que sé su nombre
a pesar que corra el tiempo,
pues tanto  lo repetí 
que olvidarlo ya no puedo. 





Eramos solo dos críos
inventando nuevos juegos, 
y ocultando en las esquinas 
los más íntimos secretos.

Pero al final del verano
la distancia puso freno,
y el cuento se terminó
con un recordado beso,
mas nunca me olvidaré 
que el primer amor fue intenso.

Que es de ti, recuerdo grato
que es de ti, añorado viejo.







Cuando llega la noche y me acuesto


Cuando llega la noche y me acuesto
se tan solo soñar con tu amor
tu cariño es la luz de mis ojos
tu ternura mi fe y mi valor.

Cada noche yo sueño contigo
y al quererte en mi sueño abrazar
estos brazos helados, valdios
no te pueden jamás encontrar.

Yo quisiera sumirme en tu lecho
y en tu lecho poder despertar
compartir nuestros miedos y sueños,
construir un mañana mejor,
escapar de esta mísera celda
en que estamos aislados los dos




Amable soledad, muda alegría,


Amable soledad, muda alegría,
que ni escarmiento ves, ni ofensas lloras;
segunda habitación de las auroras;
de la verdad primera compañía.

Tarde buscada paz del alma mía,
que la vana inquietud del mundo ignoras,
donde no la ambición hurta las horas,
y entero nace para el hombre el día.

¡Dichosa tú, que nunca das venganza,
ni de palacio ves con propio engaño,
la ofendida verdad de la mudanza,

la sabrosa mentira del engaño,
la dulce enfermedad de la esperanza,
la pesada salud del desengaño!


Diego Hurtado de Mendoza, Hijo del conde de Tendilla, estudió en Granada y en la Universidad de Salamanca. Diego tuvo una privilegiada infancia muy influida por la figura paterna. Su padre, Íñigo López de Mendoza y Quiñones, más conocido por el Gran Tendilla, era Capitán General del reino de Granada al tiempo del nacimiento de Diego y tenía su residencia fijada en La Alhambra. Su madre era Francisca Pacheco, hija de Juan Pacheco, marqués de Villena. Para saber más pulse aquí.


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