Eres para mi ese sueño...

Estamos tan lejos, pero
creo que voy a tocarte
celebrando este cumpleaños
y con pasión, poder besarte.

Eres para mi ese sueño
que se convirtió en realidad
mujer de la que yo bebo
el jugo de la felicidad.

A veces no puedo creer
que yo te haya conocido
tanta suerte no puede tener
un hombre casi vencido.

Tu me conoces, para ti,
soy ese libro abierto
que te dejé descubrír
para que te metieras dentro.
Y juntos pasamos la vida
y los cumpleaños crecen
tu, sanando mis heridas
yo, agradeciendo lo que eres.

Como te dije en un poema
mujer de dulzura infinita
no te quedes con una pena
si tu a mi me necesitas...

Yo ya no se de que manera
puedo agradecerte tanto
entre estas lejanas fronteras
desde donde nos besamos.

Que este día sea especial
mi niña dulce y serena
mujer de mi tempestad
sangre y vida de mis venas.

Feliz cumpleaños crayolita, te amo


Poema de Víctor Hugo. Quien no ama no vive...

Quienquiera que fueres, óyeme:
si con ávidas miradas
nunca tú a la luz del véspero
has seguido las pisadas,
el andar süave y rítmico
de una celeste visión; 

O tal vez un velo cándido,
cual meteoro esplendente, 
que pasa, y en sombras fúnebres 
ocúltase de repente, 
dejando de luz purísima 
un rastro en el corazón;

Si sólo porque en imágenes
te la reveló el poeta,
la dicha conoces íntima,
la felicidad secreta,
del que árbitro se alza único
de otro enamorado ser;

Del que más nocturnas lámparas
no ve, ni otros soles claros,
ni lleva en revuelto piélago
más luz de estrellas ni faros
que aquella que vierten mágica
los ojos de una mujer; 

Si el fin de sarao espléndido
nunca tú aguardaste afuera,
embozado, mudo, tétrico
mientras en la alta vidriera
reflejos se cruzan pálidos
del voluptuoso vaivén), 

Para ver si como ráfaga
luminosa a la salida,
con un sonreír benévolo
te vuelve esperanza y vida 
joven beldad de ojos lánguidos,
orlada en flores la sien. 

Si celoso tú y colérico
no has visto una blanca mano 
usurpada, en fiesta pública,
por la de galán profano, 
y el seno que adoras, próximo 
a otro pecho, palpitar; 

Ni has devorado los ímpetu
de reconcentrada ira,
rodar viendo el valse impúdico
que deshoja, mientras gira 
en vertiginoso círculo,
flores y niñas al par; 
Si con la luz del crepúsculo 
no has bajado las colinas,
henchida sintiendo el ánima
de emociones mil divinas,
ni a lo largo de los álamos 
grato el pasear te fue; 

Si en tanto que en la alta bóveda
un astro y otro relumbra,
dos corazones simpáticos
no gozasteis la penumbra, 
hablando palabras místicas,
baja la voz, tardo el pie; 

Si nunca al roce magnético 
temblaste de ángel soñado;
si nunca un Te amo dulcísimo,
tímidamente exhalado,
quedó sonando en tu espíritu
cual perenne vibración;

Si no has mirado con lástima 
al hombre sediento de oro, 
para el que en vano munífico 
brinda el amor su tesoro,
y de regio cetro y púrpura 
no tuviste compasión;

Si en medio de noche lóbrega
cuando todo duerme y calla,
y ella goza sueño plácido, 
contigo mismo en batalla
no te desataste en lágrimas
con un despecho infantil;

Si enloquecido o sonámbulo
no la has llamado mil veces, 
quizá mezclando frenético
las blasfemias a las preces,
también a la muerte, mísero, 
invocando veces mil;

Si una mirada benéfica
no has sentido que desciende
a tu seno, como súbito
lampo que las sombras hiende
y ver nos hace beatífica
región de serena luz;

O tal vez el ceño gélido
sufriendo de la que adoras, 
no desfalleciste exánime, 
misterios de amor ignoras.

Víctor Hugo


























































Ocupa un puesto notable en la historia de las letras francesas del siglo XIX en una gran variedad de géneros y ámbitos.Fue un poeta lírico, con obras como Odas y baladas (1826), Las hojas de otoño (1832) o Las contemplaciones...Para saber más pulse aquí...

Sonetos Ines de la Cruz y Quevedo.

Sor Inés de la Cruz

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

Y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos,
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.
Francisco de Quevedo

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo; vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.





















Quevedo, de precoz inteligencia, lo llevaron al Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, en lo que hoy es el Instituto de San Isidro de Madrid  y después estudió Teología en Alcalá sin llegar a ordenarse, así como lenguas antiguas y modernas...Para saber mas pulse aquí.

Sor Juana Inés de la Cruz ocupó, junto con Juan Ruiz de Alarcón y Carlos de Sigüenza y Góngora, un destacado lugar en la literatura novohispana. En el campo de la lírica, su trabajo se adscribe a los lineamientos del barroco español en su etapa tardía...Para saber más pulse aquí.

Que difícil llenar el vacío...

Que difícil es llenar el vacío
que me rodea cuando tú no estás
tanto, que en mi alma se instala el frío
y la soledad...

Y no se que hacer para llenarlo
estando tan lejos y a la vez tan cerca
pues despierto siempre, te estoy soñando
y cuando duermo mi alma, se desconcierta.
Solo hace un día y parecen años
y me pasan las horas muy lentamente
y será porque tanto yo extraño
esos besos que me dabas tan dulcemente.

Yo solo quiero que pase pronto
esta angustiosa soledad que me atenaza
y tenerte por fin mirando mis ojos
mientras mi cuerpo y mi alma, a ti te abraza.




Superado los doce millones de visitas, mil gracias a todos.

Esta entrada no tiene otro motivo que el transmitir lo feliz que me siento de haber superado los diez millones de visitas, cosa que me parecía inimaginable cuando empecé con este blog.

Quise abandonar muchas veces pero algunas buenas personas que me siguen, siempre me animaron a continuar y se los quiero agradecer de corazón y todos esos correos que me llegan de lectores alabando en ocasiones o criticándome de buena intención, lo que me ha llevado siempre a mejorar en lo posible los contenidos y buscar siempre las mejores imágenes, pues casi un treinta por ciento de las búsquedas que se encuentra en Internet sobre este blog, están referidos a la búsqueda de imágenes.

Mil gracias a todos por haberlo echo posible...

La imagen de arriba y lo que escribo es del 21/12/2015, antes de que se cumpla un año de eso he superado los doce millones de visitas y de nuevo quiero daros las gracias a todos por vuestro seguimiento. Se están multiplicando las visitas por tres nuevos blog que tengo, os dejo con los enlaces de todos y de nuevo muchísimas gracias a todos por seguirme...


Sonetos satíricos entre Gongora y Quevedo.

A Gongora

Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;

apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.

¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?

No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.
A una nariz.

Erase un hombre a una nariz pegado,
erase una nariz superlativa,
erase una nariz sayón y escriba,
erase un pez espada muy barbado.

Erase un reloj de sol mal encarado,
erase un alquitara pensativa,
erase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón mas narizado.

Erase un espolón de una galera,
erase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era.

Erase un narcisismo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito.





















Se cuenta que Don Luis de Góngora y Don Francisco de Quevedo, dos de los grandes poetas del Siglo de Oro y mayores representantes de dos diferentes tendencias literarias (Culteranismo y Conceptismo), eran acérrimos enemigos. Sus enfrentamientos literarios son una divertida muestra de su arte y de su gran talento. También a la hora de insultar...

Un beso en la barandilla...

No puedo quedarme en tierra
sin tomar champaña contigo
en ese barco que te aleja
de mis besos y mi destino.

Tengo que sobornar al capitán
para acompañarte a cubierta
y asomarme una vez más
a tus ojos y tu belleza.

Es tan larga esa travesía
que te aleja por momentos
pero sabes vida mía
que quedas en mis pensamientos.
Beberemos dulcemente 
hasta que la sirena suene
y la sangre me golpee
de emoción sobre las sienes.

Un beso en la barandilla
será nuestra despedida
cuando regrese a Sevilla
sintiendo mi alma perdida.

Pero la suerte está echada
y no vuelvo padeciendo
pues ya vi en tu mirada
lo que tu me estás queriendo.

Ángel Reyes Burgos

Hay besos perfumados, besos tibios...

Hay besos silenciosos, besos nobles,
hay besos enigmáticos, sinceros,
hay besos que se dan solo las almas,
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie a descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuro.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Hay besos que pronuncian por si solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvarío
de amorosa pasión ardiente y loca,
tu los conoces bien, son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lagrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios?
te suspendí en mis brazos... vibro un beso,
y ¿que viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñe a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.




Gabriela Mistral





































Desolación, considerada su primera obra maestra, apareció en Nueva York en 1922 publicada por el Instituto de Las Españas, a iniciativa de su director Federico de Onís. La mayoría de los poemas que forman este libro los había escrito diez años atrás mientras residía en la localidad de Coquimbito. Para saber más pulse aquí.

Cómo de entre mis manos te resbalas...sonetos de Quevedo.

Cómo de entre mis manos te resbalas
Oh, cómo te deslizas, edad mía
Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas.

Feroz de tierra el débil muro escalas,
en quien lozana juventud se fía;
mas ya mi corazón del postrer día
atiende el vuelo, sin mirar las alas.

Oh condición mortal, Oh dura suerte
Que no puedo querer vivir mañana,
sin la pensión de procurar mi muerte.

Cualquier instante de la vida humana
es nueva ejecución, con que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana.
Qué perezosos pies, que entretenidos
pasos lleva la muerte por mis daños;
el camino me alargan los engaños
y en mí se escandalizan los perdidos.

Mis ojos no se dan por entendidos,
y por descaminar mis desengaños,
me disimulan la verdad los años
y les guardan el sueño a los sentidos.

Del vientre a la prisión vine en naciendo,
de la prisión iré al sepulcro amando,
y siempre en el sepulcro estaré ardiendo.

Cuantos plazos la muerte me va dando
prolijidades son, que va creciendo,
porque no acabe de morir penando.




















Quevedo había salido de su encierro, en 1643, achacoso y muy enfermo, y renuncia a la Corte para retirarse definitivamente en la Torre de Juan Abad. Es en sus cercanías, y tras escribir en su última carta que hay cosas que sólo son un nombre y una figura, fallece en el convento de los padres dominicos de Villanueva de los Infantes,..para saber más pulse aquí.

Quiero una guerra contigo...

Hoy quiero guerra contigo
tu cuerpo, mi campo de batalla
mis besos, los que te den abrigo
antes de que mi vida te vayas.

Tu, navegaras los mares
yo, extrañare tu mirada
y por fin con tu querer
te quedaras en mi alma.

Pero antes, escuchame
tengamos una guerra juntos
sin balas y sin cañones
solo tus ojos profundos.
Y en tu piel escaramuzas
ganando terreno a tu vientre
y en tu espalda mil caricias
sin que puedas detenerme.

Tu cuerpo será mi crucero
donde naveguen mis ganas
con mil besos y mil te quiero
y mi pasión exaltada...

Escúchame bien...
quiero una guerra contigo
porque no quiero perderte
sin dejarte mil suspiros...



Hoy me habla el Corazón

Hoy me habla el corazón, que por quererte,
la marcha de su ritmo ha apresurado;
me dice, que de amarte esta cansado
y que hoy tan solo aspira a aborrecerte ...

Oh, pobre corazon! Esta tu suerte
unida a mi cerebro enamorado,
es tu destino amar y ser amado ...,
hasta que en el amor halles la muerte.

Y como un volcan que estalla en noche oscura,
asi mi corazon dentro del pecho,
estalla y se deshace en su amargura.

Mas dia llegara que indiferente
no llore el corazón y a tu despecho,
se borren tus recuerdos de mi mente.

Clemente Sancho Lozano

Quisiera esta tarde divina de octubre...

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear.
Ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar.

Ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...
Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar
y  figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.


Alfonsina Storni
















Se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Alfonsina consideraba que el suicidio era una elección concedida por el libre albedrío, y así lo había expresado en un poema dedicado a su amigo y amante, el también poeta suicida Horacio Quiroga...Para saber más pulse aquí.

Voy a extrañar esos ojos...feliz crucero...

Voy a extrañar esos ojos
que de tan negros parecen
dos perlas que están mirando
para en mi alma meterse.

Yo aquí me quedo celoso
de no tener la fortuna
de estar mirando ese cielo
cuando te mire la luna...

Y también del rey neptuno
cuando te asomes a sus aguas
al ver que yo no te tengo
y se fije en tu mirada.

Quiero mecerme en las olas
en ese tranquilo mar
y en tus brazos vida mía
yo quisiera navegar...
Yo seré tu capitán
grumete y timonel
para dejarte rendida
de amores y de placer.

Por las noches abrazarte
en la cubierta serena
y poder acariciarte
con la sangre de mis venas.

Que de sangre y fuego vivo
cuando te beso y te abrazo
y ahora que te vas suspiro
por tenerte en mi regazo.

Quiero que disfrutes amor
de ese crucero tranquilo,
llévate de mi alma ese sol
que siempre viaja contigo.


La dulce boca que a gustar convida, sonetos Gongora.

Ya besando unas manos cristalinas,
ya anudándome a un blanco y liso cuello,
ya esparciendo por él aquel cabello
que Amor sacó entre el oro de sus minas,

ya quebrando en aquellas perlas finas
palabras dulces mil sin merecerlo,
ya cogiendo de cada labio bello
purpúreas rosas sin temor de espinas,

estaba, oh claro Sol envidioso,
cuando tu luz, hiriéndome los ojos,
mató mi gloria, y acabó mi suerte.

Si el cielo ya no es menos poderoso,
por que no den los tuyos más enojos,
rayos, como a tu hijo, te den muerte.
La dulce boca que a gustar convida
un humor entre perlas destilado,
y a no invidiar aquel licor sagrado
que a Júpiter ministra el garzón de Ida,

amantes, no toquéis, si queréis vida,
porque entre un labio y otro colorado
Amor está, de su veneno armado,
cual entre flor y flor sierpe escondida.

No os engañen las rosas, que a la Aurora
diréis que, aljofaradas y olorosas,
se le cayeron del purpúreo seno:

manzanas son de Tántalo, y no rosas,
que después huyen del que incitan ahora,
y solo del Amor queda el veneno.



















Se suele agrupar su poesía en dos bloques, poemas menores y mayores, correspondientes más o menos a dos etapas poéticas sucesivas. En su juventud, Góngora compuso numerosos romances, de inspiración literaria, como el de Angélica y Medoro, de cautivos, de tema pícaro o de tono más personal y lírico, algunos de ellos de carácter autobiográfico...Para saber más, pulse aquí.

Mis manos serán tu alberca...

Mis manos serán tu alberca
donde tus labios se bañan
para que deposites las rosas
mientras mi corazón te habla.

Los pétalos uno a uno
con mi boca he de coger
esos que están protegidos
y sepas lo que es querer.

Sobre la flor de tus labios
te plantaré mil te quiero
mientras te digo al oído
que sin tus besos me muero.
Báñate entre mis manos
y con mis manos temblando
siente como te acaricio
si me estás acariciando.

Refresca tu dulce boca
con el agua de mis deseos
que se te prenda en el alma
un arcoiris de besos.

Ahora mírame a la cara
y dime lo que tu ves
si no es amor en mi mirada
y un exquisito placer...



El soneto nocturno

La luna era ese párpado cerrado
que flotaba en el circo de la nada
y el niño retenía la mirada
su hipnótico vagar de astro cegado.

La noche es un jardín narcotizado
con esencias de alquimia y sombra helada
y tu infancia una estrella disecada
en el taller de niebla del pasado.

La luna vive ahora en los relojes
que lanzan sus saetas venenosas
sobre la esfera blanca de este sueño.

De este sueño sin fin del que recoges
la ceniza dorada de esas cosas
de las cuales un día fuiste dueño.



Felipe Benítez Reyes, Es un poeta nacido en Rota, donde inició sus primeros estudios, que después continuó en el Colegio San Luis Gonzaga de El Puerto de Santa María. En el instituto, fue alumno del poeta Luis Javier Moreno. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Cádiz y en la de Sevilla. Actualmente reside en su lugar natal, Rota. Para saber mas pulse aquí.
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