Dos sonetos


A una sonrisa.

Tu risa es como lluvia al mediodía
que le refresca el alma a aquel que pena
y nutre a la simiente de agua buena
que el fruto hará nacer de la alegría.

Sonríes y mi alma se contenta
se olvida la tristeza los temores
y todo se convierte en una fiesta
que pinta el corazón de mil colores.

Y tienes ese brillo en la mirada
esa chispa vital que llena el día
de luz que da calor a la alborada

por eso y tantas cosas que podría
decirte si tuviera las palabras
sonríe ¡Y harás que todo me sonría!
Alguna vez yo le escribí un soneto

Alguna vez yo le escribí un soneto
a una muchacha incrédula y bonita
tachome de impostor con su boquita
y respondile así con este reto:

Escribirle un soneto cada día
para lo cual solicité su venia
la necia me miraba y se reía
padecía -eso dijo- esquizofrenia

De mas está decir que con el tiempo
no sé si fueron diez o quince días
la inspiración que tanto presumía

voló y todo quedó en un buen intento...
Con nostalgia y cariño la recuerdo
y algún verso le escribo todavía.

Dos sonetos de Manuel Zequeira


CONTRA EL AMOR

Huye, Climene, deja los encantos
Del amor, que no son sino dolores;
Es una oculta sierpe entre las flores
Cuyos silbos parecen dulces cantos:

Es néctar que quema y da quebrantos,
Es Vesubio que esconde sus ardores,
Es delicia mezclada con rigores,
Es jardín que se riega con los llantos:

Es del entendimiento laberinto
De entrada fácil y salida estrecha,
Donde el más racional pierde su instinto:

Jamás mira su llama satisfecha,
Y en fingiendo que está su ardor extinto,
Es cuando más estrago hace su flecha.
EL VALOR

Brame si quiere encapotado el cielo:
Terror infunda el lóbrego nublado
Montes desquicie el Bóreas desatado,
Tiemble y caduque con espanto el suelo:

Con hórrido estallido el negro velo
Júpiter rompa de la nube airado:
Quede el Etna en las ondas sepultado:
Quede el mar convertido en Mongibelo:

La máquina del orbe desunida,
Cumpliendo el vaticinio, y las supremas
Leyes, caiga en cenizas reducida:

Por estas de pavor causas extremas,
Ni por las furias que el tirano 
Como temas a Dios, a nada temas.

Inmaculada Concepción, para ti...

Concepción se llama la niña
que ocupa mi corazón,
es una mujer de bandera
que me llena de ilusión.

Es una mujer especial
que especial volvió mi vida,
es una mujer sin igual
que me ama con locura.

Yo me siento tan feliz
que en el día de su santo
quiero por ella escribir
un poema sacrosanto...
Con la Inmaculada presente
con su cara de criatura
con mi corazón ardiente
por su eterna dulzura...

Se que no soy un buen poeta
pero tengo el alma llena
del amor que siento por ella
recorriendo por mis venas.

Gracias crayolita linda
que tengas un santo feliz,
gracias por estar en mi vida
gracias por amarme a mi...


Mi rey Mago...

Termino el año sintiendo
una emoción desmedida
por este nieto sonriendo
que me llenó a mi de vida...

Y por recordar ese día
que lo tuve en mis brazos,
ni siquiera yo sabia
lo que me estaba pasando.

Los ojos se me mojaron
mientras su cara miraba
y mi corazón se encogió
cuando le bese la cara...
Me había hecho abuelo,
me hizo un hombre mejor
y quizás me hizo eterno
para sentir tanto amor.

Un niño nos va a nacer
en un nuevo nacimiento,
a este quiero verlo crecer
hasta que me tumbe el viento.

Aitor, mi nieto querido
me diste un año hermoso
y ahora quiero de nuevo 
mirar tus preciosos ojos...

Dos sonetos, Garcilaso-Lorca


Garcilaso de la Vega, Soneto XXIII

En tanto que de rosa y azucena,
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto
el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza de su costumbre.
Federico García Lorca, Adán

Árbol de sangre riega la mañana
por donde gime la recién parida.
Su voz deja cristales en la herida
y un gráfico de hueso en la ventana.

Mientras la luz que viene fija y gana
blancas metas de fábula que olvida
el tumulto de venas en la huida
hacia el turbio frescor de la manzana.

Adán sueña en la fiebre de arcilla
un niño que se acerca galopando
por el doble latir de su mejilla.

Pero otro Adán oscuro está soñando
neutra luna de piedra sin semilla
donde el niño de luz se irá quemando.

Siendo viejo

Harto estoy de mirar y no ver nada
que no sean los golpes del traidor,
de tener cerca el dedo acusador,
que se mete en los ojos, de pasada.

Por eso y por lo mucho que me callo
prefiero ser el tonto de la clase,
o el primer Jesucristo que se pase
sin tener que esperar que cante el gallo.

Seguiré siendo el mismo que fui ayer
a pesar de que aticen mi criterio,
solo debo debo vivir , no hay más misterio,
y a los necios dejar de responder.

Que ya soy para juegos algo viejo
no me van a vencer si no les dejo.

Ramon Bonachi

Canción amarga, Julia de Burgos


Nada turba mi ser, pero estoy triste.
Algo lento de sombra me golpea,
aunque casi detrás de esta agonía,
he tenido en mi mano las estrellas.

Debe ser la caricia de lo inútil,
la tristeza sin fin de ser poeta,
de cantar y cantar, sin que se rompa
la tragedia sin par de la existencia.
Ser y no querer ser? esa es la divisa,
la batalla que agota toda espera,
encontrarse, ya el alma moribunda,
que en el mísero cuerpo aún quedan fuerzas.

¡Perdóname, oh amor, si no te nombro!
Fuera de tu canción soy ala seca.
La muerte y yo dormimos juntamente?
Cantarte a ti, tan sólo, me despierta.

















Julia Constancia Burgos García​ (17 de febrero de 1914 - 6 de julio de 1953), conocida como Julia de Burgos, nacida en Carolina, Puerto Rico es considerada por muchos críticos como la más excelsa poetisa nacida en Puerto Rico.1​ Fue también partidaria de la independencia de la isla. Sus padres fueron Consuelo García y Juan de Burgos. Para saber más pulse aquí.

No me preguntes porqué te quiero,


No me preguntes porqué te quiero,
Si en serio quieres saber
Yo sólo sé que te quiero,
porque es hermoso querer.

Aunque si pienso en lo hermoso
Que fue haberte conocido
Y aún más, en ese beso,
Tan breve como escondido,
Quizás pueda responderte
dos cosas a un mismo tiempo…
Te quiero por tu destreza
Para ensamblarme a tus sueños
Y por tu fresca osadía,
Al haber robado un beso…

Pero sigues preguntando
Y yo debo contestar:
¡Te quiero porque te quiero!
¿Importa una cosa más?

de la web

Dos Palabras, poema de amor

Deja que me plante frente a tu ventana
para que florezca mi amor
y mis raíces crezcan por todo el universo.

Deja que me hunda en el mar de tu mirada
para nadar hasta el abismo claro de tus ojos
y ahogarme en tus caricias.

Deja que te bese con el alma
para robarte en un suspiro
la pasión de tu encendida llama.

Deja que te cante con mi voz
para que escuches la proclama de mi amor
y el susurrar de mis palabras a tu oído.

Deja que te diga dos palabras,
tan claras como el día,
dos palabras, la esencia de mi vida:
¡Te amo!...Desconozco autor

Sonetos de Quevedo


Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida, que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido, que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo,
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es tu abismo:
mirad cuál amistad tendrá con nada,
el que en todo es contrario de sí mismo.
Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.





















De precoz inteligencia,​ lo llevaron al Colegio Imperial y entre 1596 y 1600 estudió lenguas clásicas, francés, italiano, filosofía, física, matemáticas y teología en la Universidad de Alcalá, sin llegar a ordenarse. El 4 de octubre de 1599 no se presentó a recoger su título de bachiller, tal vez porque viajó a Sevilla y a Osuna en compañía de don Pedro Téllez Girón, futuro duque de Osuna; no lo hizo sino hasta el 1 de junio de 1600. Para saber más pulse aquí.

Poesia del siglo de oro, Gongora


Ya besando unas manos cristalinas,
ya anudándome a un blanco y liso cuello,
ya esparciendo por él aquel cabello
que Amor sacó entre el oro de sus minas,

ya quebrando en aquellas perlas finas
palabras dulces mil sin merecello,
ya cogiendo de cada labio bello
purpúreas rosas sin temor de espinas,

estaba, oh claro Sol invidïoso,
cuando tu luz, hiriéndome los ojos,
mató mi gloria, y acabó mi suerte.

Si el cielo ya no es menos poderoso,
por que no den los tuyos más enojos,
rayos, como a tu hijo, te den muerte.
Con diferencia tal, con gracia tanta
aquel ruiseñor llora, que sospecho
que tiene otros cien mil dentro del pecho,
que alternan su dolor por su garganta;

y aun creo que el espíritu levanta,
como en información de su derecho,
a escribir del cuñado el atroz hecho
en las hojas de aquella verde planta.

Ponga, pues, fin a las querellas que usa,
pues ni quejarse ni mudar estanza
por pico ni por pluma se le veda;

y llore solo aquel que su Medusa
en piedra convirtió, por que no pueda
ni publicar su mal ni hacer mudanza.

Si alguien llama a tu puerta, García Márquez

Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en tu tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida de armonía.

Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa desangra el día

Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía

Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.

Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia, 1928) es la figura más representativa  de lo que se ha venido a llamar el «realismo mágico» hispanoamericano. Aún antes de escribir Cien años de soledad (novela ya publicada por El Mundo en la colección Millenium donde recrea la geografía imaginaria de Macondo, un lugar aislado del mundo en el que realidad y mito se confunden, era ya autor de un conjunto de obras que tienen directa relación con esta narración. Otras obras memorables son:

El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada, El amor en los tiempos del cólera y otras...

Solo gracias

Gracias por todos los momentos
que hemos compartido
momentos llenos de sentimientos
y pensamientos compartidos,
sueños y anhelos,
secretos, risas y lágrimas,
y sobre todo, amistad.
Cada preciado segundo quedará atesorado
eternamente en mi corazón.

Gracias por dedicarme tiempo
tiempo para demostrar tu preocupación por mí,
tiempo para escuchar mis problemas
y ayudarme a buscarles solución, y sobre todo,
tiempo para sonreir y mostrarme tu afecto.

Gracias por ser lo que eres
una persona maravillosa.
Pude contar contigo
cuando necesitaba en quien confiar
y pedir consejo.
Gracias a ti comencé a conocerme
e incluso a apreciar lo que soy.

¿Cómo podré expresarte
todo el amor que te tengo?
Muchas gracias por tu amor. Feliz fin de semana

Este ejército que ves...


Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que el adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.

Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.
























Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 17 de enero de 1600 25 de mayo de 1681) fue un escritor español, caballero de la Orden de Santiago, conocido fundamentalmente por ser uno de los más insignes literatos barrocos del Siglo de Oro, en especial por su teatro. Para saber mas pulse aquí.

No todas las prisiones son iguales


No todas las prisiones son visuales,
algunas ni siquiera tienen rejas,
la mía esta forjada de inmortales
momentos cuando en ellos te reflejas.

No tengo escapatoria ni la quiero,
prefiero ser culpable, y condenado
a vivir en tu espacio, prisionero,
sin nada mas que amor de lado a lado.

Y aunque soy invisible en una esfera
donde a nadie le importa lo que digo,
escribo por si acaso en cada acera
tu nombre junto al mío, mientras sigo
andando por las calles solitarias
y mudas de una noche, que parece
buscar todas las luces necesarias
para alumbrar tu nombre si oscurece.
Me muevo paso a paso y protegido
por una procesión blanca de estrellas,
seguido de un silencio repetido
que me acompaña y juega con mis huellas.

Cuando llego a mi oscura habitación
se rompe todo aquello que me invento,
sus paredes me roban la ilusión
y te borran de nuevo de mi cuento.

No todas las prisiones son iguales
algunas ni siquiera son reales.



 en 

Mírame al abrazarte...


Hay una canción de fondo, "Amada mía"
y tu me mira a los ojos, los tuyos pura alegría,
en medio de ese baile, tú tiemblas y mis brazos
como arropándote, te estrechan sobre mi pecho
mientras tus labios que arden, se posan sobre
mis labios, que de fuego se deshacen...

La canción sigue sonando y entre temblores sostengo
mis piernas que apena responde, de tanto que estoy sintiendo.

Ya mis suspiros se escapan, los tuyos siguen a los míos,
mientras mis ojos parecen, desbordarse como un río.

Es tanta la alegria mi amor, que lloro de felicidad
también porque la canción termina y yo no puedo dejar
que tus brazos se separen y no me vuelvas a abrazar.

Nunca dejes de mirarme
quédate siempre en mi pecho 
que por siempre voy a amarte
aunque se hundan los cielos...

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