Autorretrato y galantería, sonetos.

Por la espaciosa frente pálida y pensativa,
desciende la melena en dos rizos iguales.
Negros ojos miopes, gruesa nariz lasciva,
la faz oval y fina, los labios sensuales.

Sobre el flexible cuerpo, perturban la negrura
del enlutado traje que su dolor retrata,
el dannunziano cuello con su nívea blancura
y con manchas sangrientas la flotante corbata.

Apura un cigarrillo Kedive, reclinado
en un diván oscuro, y entre el humo azulado
del tabaco, sus ojos contemplan con amor

el azul de las venas sobre las manos finas,
dignas de rasgar velos de princesas latinas
y ceñir el anillo del Santo Pescador.
Por ver quién recogía tu pañuelo,
que dejaste caer a unos truhanes,
con el más bravo de los capitanes
al pie de tus balcones tuve un duelo.

Me hirió su espada bajo el ferreruelo,
y para contener nuevos desmanes
le hundí el acero hasta los gavilanes
y cayó, desangrándose, en el suelo.

Y tu pañuelo recogí galante
con ademán del que recoge un guante.
Y envainando la espada enrojecida,

me alejé sonriente y satisfecho,
apretando el pañuelo contra el pecho
para enjugar la sangre de mi herida.





















Francisco Villaespesa Martín (Laujar de Andarax, 15 de octubre de 1877-Madrid, 9 de abril de 1936) fue un poeta, dramaturgo y narrador español del modernismo. Para saber mas pulse aquí.

Sueños de Navidad...


Me gusta soñar despierto
y soñando poder arreglar
ese corazón tan muerto
que tiene la humanidad.

Niños gritando a sus padres
padres asesinando a sus hijos
la humanidad sin valores
y el sufrimiento sin juicio.

Es como si Dios hubiese muerto
y el corazón de los hombres
ya no tenga un puerto abierto
donde la sonrisa aflore.

Tantas fronteras cerradas
tantas pateras a la deriva
tantas guerras fratricidas
que oscurecen nuestras vidas.

Cuantos niños sin comer
y cuantos ricos opulentos
cuantos que no quieren saber
de los demás el sufrimiento.
En las cárceles los pobres
por robar un trozo de pan
en los paraísos fiscales
el robo de los demás.

Viejos durmiendo en la calle
jóvenes faltos de ilusión
y las balas de los fusiles
apuntando al corazón.

Allí hay una niña violada
niños con fusiles en la mano
cien gobiernos sin justicia
que la navidad ha negado.

Y yo pensando en el pavo
que una navidad comiera
relleno de sueños amargos
por sueños de mis quimeras.

Pero volveré a soñar
aunque falte el fundamento
y no habrá mas hambre en la vida
ni falta de sentimientos.

Ángel Reyes Burgos




























Epilogo, Venganza salvaje


En las semanas que el Dr. Reyes había estado entrevistando al psicópata, entabló cierta relación con Javier y Eva que le contaron los asesinatos cometidos en la aldea  y los de sus hijos.

En la primavera siguiente El Dr. Volvió para hablar de nuevo con ese salvaje, fue a ver a la pareja que le contara la situación, en la aldea solo estaban ellos y les contó el final que tuvieron los perros y el hombre en la cueva, orquestado por la venganza de Javier.

Regresó al hospital para terminar su novela y empezó a tener pesadillas y cambios de comportamiento, su mente empezaba a trastornarse, poco a poco se metió en la mente del asesino y  sentir que los dos eran solo uno.

El relato que Javier le hizo de como cumplió su venganza, le provocaba momentos de un pánico ciego y alucinaciones, cada capítulo de su novela lo llevaba hacia el desastre.
Sufría la persecución de Javier, recordaba cada matanza de la aldea y la resucitaba una y otra vez en su desquiciada mente como si fuera el protagonista de los hechos.

Lo internaron y seguía escribiendo la novela en trozos de papel higiénico, pero el último acto lo escribió el destino cuando dentro de la celda, un Dr. Convertido en paciente recordaba cada detalle de la muerte del psicópata en el que se había transmutado su propia personalidad. Tendido en la celda acolchada, las ratas lo estaban devorando y un Javier vengativo observaba su muerte desde el techo abierto de la cueva…Su corazón no lo resistió…

Código: 1312269681067
Fecha 26-dic-2013 20:58 UTC
Licencia: Todos los derechos reservados

Diálogo en la tiniebla...

Belleza, flor de sueño, al fin alientas
después de tanto espanto y tanto llanto.
Porque también tu gracia puede tanto,
Tanto más que el crujir de las afrentas.

Después de la dolencia del espanto,
Cómo surgen tus músicas sedientas.
Surtidores que ayer fueron tormentas
Murmullos que mañana serán canto.

Se escondió tu vigilia donde pudo,
Durmió entre los escombros hecha un nudo,
Se ocultó en un rincón de la cornisa.

Pero ha venido el tiempo del sosiego.
Y tú, belleza, manantial de fuego,
renaces otra vez de la ceniza.
No busco la verdad, pero persigo 
su estela cautivante, su aleteo 
que es la réplica infiel de lo que creo 
y el huidizo fulgor de lo que digo.

La verdad absoluta es un castigo 
que quizás no merezca mi deseo. 
Y su ausencia es el último trofeo 
que desvela mi angustia de testigo.

Me quedo con la flor de la pregunta, 
aspirando el aroma sin respuesta, 
dejando que el silencio apenas hable.

Y al sentir que la lágrima despunta, 
la verdad, como un grillo, me contesta 
desde el jardín del vértigo insondable.





















David Escobar Galindo (Santa Ana, 4 de octubre de 1943) es un poeta, novelista y jurista salvadoreño. Es Doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, graduado del Colegio García Flamenco y de la Universidad de El Salvador, Rector de la Universidad "Dr. José Matías Delgado", y columnista habitual del diario La Prensa Gráfica. Entre 1990 y 1992 participó en la Comisión gubernamental negociadora del proceso de paz que puso fin a la Guerra Civil de El Salvador...Para saber mas pulse aquí.

A tu voz y el pensamiento olvidado, sonetos

Erígese tu voz en mis sentidos
tornándose en mi cuerpo sueño helado,
y me miro entre espejos congelado,
y mis labios en sombra doloridos.

Cuando hablo, mi dolor a ti se vierte,
cálida flor de ceniciento aroma,
y tu voz a mis labios ya no asoma
sino en duro temor de viva muerte.

Porque tu sueño en mí su voz levanta,
y enemigo de luz y de sonido
destroza la palabra en mi garganta;

así al fin en tinieblas alojado,
ciego de ti, tal un árbol vencido
flota mi cuerpo entre tu voz ahogado.
Pensar en tu mirada y en mi olvido
dejando el pensamiento dilatado
a través de tus ojos, anegado
de su mismo vivir con tu sentido;

después mirar tu olvido que en mí asoma
como una rosa que al espacio diera
leve prolongación y luego fuera
la propia luz que toca con su aroma,

es entregarme a ti sin más denuedo
que la lucha del cuerpo contra el viento,
y contigo soñando estar tan quedo

como náufrago mar o vano intento:
porque ya que pensarte en mí no puedo,
dejo olvidado en ti mi pensamiento.






















Alí Chumacero Lora (Acaponeta, Nayarit, 9 de julio de 1918, Ciudad de México, 22 de octubre de 2010) fue un poeta, ensayista y editor mexicano. Como poeta, sus obras más conocidas son Páramo de sueños, Imágenes desterradas y Palabras en reposo...Para saber mas pulse aquí.

Feliz Navidad Crayolita

Me encanta pensar en niñas cuando te recuerdo, es por la ternura que veo siempre reflejada en ti con tus cosas, tus sonrisas infantiles y la dulzura con la que me tratas y eso hace que ahora que va a llegar la Navidad, recuerde hace once años las nuestras, esa ilusión con la que preparábamos el árbol, esas tardes envolviendo regalos para ponerlos debajo y las otras tardes buscando una piñata que nos gustara a los dos porque a mi me gustaban de aviones y a ti de globos aerostáticos.

Recuerdo esas visitas a mis padres y las posadas que yo no conocía y que me pareció una practica fabulosa el ir a reunirnos en casa de diferentes amigos y familiares para pasar una maravillosa tarde antes de las navidades.

Una cosa de las que más me gustaron es la cantidad de familia que tu tienes y que me aceptaron como si fuera un miembro más y desde ese momento mi soledad familiar se cubrió con tu propia familia.

Precisamente estoy recordando una, sé que tú también la recordarías: fue hace seis navidades, acudimos a casa de mis padres y los niños correteaban por el enorme jardín. Llegaste con una pequeña piñata, adornada con corazones y nuestros nombres en distintos colores. Me dijiste que era especialmente para mí y me pediste que sólo yo la rompiera. Todos estaban expectantes, pues no entendían de qué se trataba.

Más de una vez te dije que tenías alma de niña, pues te gustaba correr en la nieve y lanzármela a la cara. Para mí era una época muy especial del año, ya que fue en una navidad cuando me, declaré y la recuerdo como si fuera ayer.

A ambos nos gustaba armar un enorme muñeco de nieve fuera de la casa, y delante de él prometernos que nunca nos separaríamos. Él hacía de nuestro confidente aunque fuese sólo una vez al año. 

Como esto solo es un sueño que cada navidad tengo porque jamás la hemos pasado juntos, quiero que esta sea muy especial y aunque no nos veamos, sientas que podré mirar en tus ojos ese amor que cada día me transmites en tus correos y en nuestras charlas diarias, para poder sentir el roce de tus manos en mi rostro, mirar tus ojos y perderme en ellos....Solo los sueños se hacen posible en Navidad. Feliz Navidad Crayolita...

Los poseídos entre las lilas...Pizarnik


Si viera un perro muerto me moriría de orfandad pensando en las caricias que recibió. Los perros son como la muerte: quieren huesos. Los perros comen huesos. En cuanto a la muerte, sin duda se entretiene tallándolos en forma de lapiceras, cucharitas, de cortapapeles, de tenedores, de ceniceros. Sí, la muerte talla huesos en tanto el silencio es de oro y la palabra de plata. Sí, lo malo de la vida es que no es lo que creemos pero tampoco lo contrario.

Restos. Para nosotros quedan los huesos de los animales y de los hombres. Donde una vez un muchacho y una chica hacían el amor, hay cenizas y manchas de sangre y pedacitos de uña y rizos púbicos y una vela doblegada que usaron con fines oscuros y manchas de esperma sobre el lodo y cabezas de gallo y una casa derruida dibujada en la arena y trozos de papeles perfumados que fueron cartas de amor y la rota bola de vidrio de una vidente y lilas marchitas y cabezas cortadas sobre almohadas como almas impotentes entre los asfódelos y tablas resquebrajadas y zapatos viejos y vestido en el fango y gatos enfermos y ojos incrustados en una mano que se desliza hacia el silencio y manos con sortija y espuma negra que salpica a un espejo que nada refleja y niña que durmiendo asfixia a su paloma preferida y pepitas de oro negro resonantes como gitanos de duelo tocando sus violines a orillas del mar Muerto y un corazón que late para engañar y una rosa que se abre para traicionar y un niño llorando frente a un cuervo que grazna, y la inspiradora se enmascara para ejecutar una melodía que nadie entiende bajo una lluvia que calma mi mal. Nadie nos oye, por eso emitimos ruegos, pero ¡mira! el gitano más joven está decapitando con sus ojos de serrucho a la niña de la paloma.

La infancia de Pizarnik fue difícil y llena de inseguridades. Más adelante, la poeta utiliza estos sucesos familiares para conformar su figura poética. Cristina Piña expone dos grietas importantes que marcaron la vida de la poeta: la constante comparación con la hermana mayor propiciada por su madre y la condición extranjera de la familia (de origen ruso)...para saber más pulse aquí.

¿Venganza consumada? ¿De quién?



Tomó el saco de las ratas y lo vació entero dentro de la cueva, llevaban varios días sin comer y enseguida se pusieron a morder todo lo que encontraban, los perros y el hombre, con el movimiento desesperado de sus cabeza, consiguieron morder y matar a algunas, pero la mayoría estaban cumpliendo su objetivo y mordían y comían sin cesar.

El cuadro era espeluznante, una enorme rata se introdujo a través de las partes blandas devorando los testículos del salvaje, gritaba y se estremecía con los ojos clavados en un Javier que desde el hueco en lo alto de la cueva lo miraba sonriente…

El doctor Ramírez, era el jefe del hospital psiquiátrico Nuevo Horizonte,  le estaba enseñando las instalaciones a un colega y al llegar a una puerta maciza de roble con una ventanilla de cristal se paró, se asomó y le invitó al acompañante a que mirara mientras le explicaba el caso…

Ese que está tumbado en el suelo lleno de trozos de papel higiénico… (Cada trozo tenia algo escrito de forma ininteligible que en momentos de lucidez, decía era su novela)… es el Dr. Reyes,  era nuestro responsable de la sala de psiquiatría, aprovechó un permiso para ir unos días al pirineos Aragonés, en busca de un ser del que le hablaron, probablemente un psicótico asesino, convivió varios días con el en su cueva y al regresar se puso a transferir sus notas para escribir una novela.
Su conducta empezó a cambiar, se volvía cada vez mas neurótico, agredió a dos enfermeras y un paciente, probamos de todo pero su comportamiento seguía empeorando. Lo tuvimos que encerrar en esta celda hace tres mes…

Mientras le explicaba el caso, el doctor se convulsionaba, cientos de ratas le mordían las entrañas, solo sus brazos estaban rígidos y levantados sosteniendo un trozo de papel, desde donde un Javier sonriente lo miraba a través del hueco del techo de la cueva, con el dedo índice, le hizo una señal clara de cortarle la cabeza.

El doctor intento gritar, cuando esa cabeza se precipitaba hacia el y veía como se transfiguraba en su propio rostro, de su garganta no salía un solo sonido, en el pecho sintió como si cien garras le aplastaran el corazón, el dolor era insoportable, los médicos miraban pero no había ningún signo externo que los alarmará, solo sus facciones se contrajeron en una mueca que revelaba un terror intenso…

Entraron en la celda al ver el tiempo que llevaba en esa postura, sus ojos estaban muy abiertos mirando ese papel, le tomaron el pulso, pero esa sangre ya no volvería a latir.
La autopsia, no reveló lesiones coronarias previas, el corazón simplemente no soportó su propio miedo…De mi novela Venganza salvaje, para seguir leyendo, pulse aquí.

Feliz onomástica Conchis...


Contigo aprendí...
a sentir el amor de diferente manera
a percibir los sueños con mas ilusiones
y en mis sueños tenerte siempre a mi vera.

Aprendí de tu dulzura, con palabras de amor
la fuerza y tenacidad de tu corazón
en los momentos en que se ocultaba el sol
en las tristezas de mi alma, eras mi farol...

Aprendí a sentir la pasión de otra forma
con tu fuego y cariño viniste hasta mi
derribando barreras sin tiempo y sin normas
y en tus brazos cautivos me hiciste feliz.

Aprendí de nobleza en tus sentimientos
la fidelidad completa de tu corazón
cambiaste mis esquemas sintiendo el respeto
y sintiendo el amor con otra ilusión.

Aprendí del amor estando a tu lado
que el amor se gana con honestidad
me dejaste por siempre en tus brazos atrapado
por que en tus brazos tengo mi felicidad.

Te deseo un feliz día de tu santo Crayolita

La jauría sometida.


Después de un breve descanso, Javier se puso a preparar lo que necesitaba, los grandes clavos de hierro, los trozos de alambre de espino, cuerdas de escalada, dinamita y las herramientas, Lucrecia rellenaba trozos de carne de burro con el potente narcótico fabricado por ella. Con un punzón clavado en el suelo, hicieron un agujero del tamaño aproximado del grueso de un cartucho de dinamita, la introdujeron dentro y con una mecha lenta para darse tiempo a alejarse, la hicieron estallar. Un diámetro aproximado de un metro del techo de la cueva se desplomó en el interior, los perros aullaron asustados y el salvaje increpaba y maldecía con la maza en alto mirando hacia el techo.
La primera fase había terminado, esperarían tres días para la próxima…

El hambre empezó a cambiar el comportamiento de los animales y el hombre al segundo día, se enfrentaban continuamente y el salvaje intentó matar con su maza a la hembra de mastín  que parecía la más vulnerable, la perra se coló entre sus piernas y le dio un tremendo bocado en uno de sus gemelos, el  hombre se sentó gritando de dolor…
Javier sabía que todo estaba dispuesto para la fase final que dejó para la mañana siguiente.

Por la mañana temprano, echó Javier toda la carne dentro de la cueva, la fiereza del hombre y los perros en la competición por comer más, ponía los pelos de punta.
En menos de diez minutos, todos estaban dormidos…
Hasta el momento, Lucrecia no había querido asomarse a la cueva, no quería ver a su hijo, Javier se deslizaba por una cuerda para bajar y ella le cubría la espalda desde arriba con la escopeta por si había algún contratiempo, sus ojos se empañaron, se secó con dureza y siguió vigilante…Le echó una mochila con lo que iba a necesitar el hombre.

Javier sacó primero la maza de mano y los grandes clavos, puso al salvaje boca arriba con los miembros abiertos, a medio metro de sus extremidades los clavó y a continuación  ató el alambre de espino a los clavos y a sus miembros bien tensados.
Hizo la misma operación con las otras bestias. Cuando terminó, volvió a subir a la superficie por la cuerda y se sentó junto a Lucrecia para consolarla. Otra espera…

Pasearon por los alrededores, sobre todo por la gran afición de Lucrecia a la botánica y especialmente a .todo tipo de raíces o yerbas medicinales. En un cepo encontraron un conejo de campo atrapado y pensaron en hacerse un buen asado para comer.
Hicieron fuego, limpiaron el conejo y lo rociaron con un poco de vino y especias, tendría que saber delicioso por los gestos que pusieron al primer bocado.
Se echaron a dormir un rato, solo tendrían que esperar a oír las primeras señales de los inquilinos de la cueva que les alertará de que estaban despertando.

Un grito sobrehumano los despertó, se pusieron de pie de un salto y Javier corrió hacia el hueco de la cueva, el salvaje tenía las extremidades cubiertas de sangre por el forcejeo del alambre de espino que se clavaba en su carne. Los perros también estaban empezando a despertarse y eso es lo que esperaba Javier para su acto de venganza final...De mi novela Venganza salvaje, para seguir leyendo, pulse aquí.

México está en mis canciones...

México está en mis canciones,
México dulce y cruel,
que acendra los corazones
en finas gotas de miel.

Lo tuve siempre presente
cuando hacía esta canción;
su cielo estaba en mi frente;
su tierra, en mi corazón.

México canta en la ronda
de mis canciones de amor,
y en guirnalda con la ronda
la tarde trenza su flor.

Lo conoceréis un día,
amigos de otro país:
tiene un color de alegría
y un acre sabor de anís.

Es tan fecundo, que huele
como vainilla en sazón
y es sutil! Para que vuele
basta un soplo de oración...
Lo habréis comprendido entero
cuando podáis repetir
¿Quién sabe? con el mañero
proverbio de mi país...

¿Quién sabe? Dolor, fortuna
¿Quién sabe? Fortuna, amor
¿Quién sabe? dirá la cuna.
¿Quién sabe? el enterrador...

En la duda arcana y terca,
México quiere inquirir:
un disco de horror lo cerca...
¿Cómo será el porvenir?

El porvenir! no lo espera
prefiere, mientras, cantar,
que toda la vida entera
es una gota en el mar.

Una gota pequeñita
que cabe en el corazón:
Dios la pone, Dios la quita...
Cantemos nuestra canción.


























Jaime Mario Torres Bodet (Ciudad de México, 17 de abril de 1902 13 de mayo de 1974), también conocido como Celuloide,​ Sube y Baja y Marcial Rojas (seudónimo compartido con Bernardo Ortiz de Montellano). Fue un diplomático, funcionario público, escritor, ensayista y poeta mexicano...Para saber mas pulse aquí.

De vuelta a la aldea...

Al comienzo de la primavera, la pareja ponía rumbo de nuevo a la aldea, dos mulas  lo acompañaban cargadas de cuanto necesitaban para cumplir los planes que habían trazado. En el pueblo no mencionaron nada de lo que había pasado en la aldea, la venganza era solo suya y no quería intromisiones de alguaciles o curiosos.

Aparentemente todo estaba igual cuando llegaron, pero al entrar en una de las chozas, tres hombres descuartizados y a medio devorar, estaban tendidos muy cerca unos de otros en el suelo con las cámaras de sus escopetas vacías y cartuchos por el suelo.
La choza estaba plagada de ratas, pusieron una jaula delante,  echaron antorchas dentro para que salieran y todas quedaron atrapadas. Las metieron en un saco…serian útiles.
No había signo de más intrusos por los alrededores y se llevaron los cuerpos al cementerio para enterrarlos en otra fosa común. Sobre la cruz pusieron un tres y ese fue todo su epitafio. Pronunciaron una breve oración y se encaminaron a su choza.

Descargaron las mulas y ordenaron dentro todo lo que traían, la dinamita era abundante, tabletas prensadas con hojas de adormidera, otras raíces y setas venenosas  que producía alucinaciones y desequilibrio, un pico y una pala, grandes clavos de hierro, una maza de hierro, un rollo completo de alambre de espinos que desenrollaron y cortaron aproximadamente en trozos de diez metros, una gran cantidad de carne de burro sin huesos y munición para las escopetas…casi todos los comestibles que trajeron, eran a base de embutidos, carnes y pescado seco y latas en conserva, no podían dedicarse a ir de caza porque lo querían tener todo preparado para el día siguiente.

Cargaron las tres escopetas que pusieron junto a la mesa donde se iban a sentar a comer, se había hecho tarde, eran las diecisiete horas y en dos más empezaría a oscurecer.

Los hombres que habían encontrado, parecían llevar varia semanas muertos y no creían que esas bestias estuvieran cerca de la aldea con tanto tiempo sin aparecer nadie por allí,
La comida transcurrió sin ninguna sorpresa y al hacerse de noche se acostaron, querían levantarse muy temprano, a las tres de la mañana cargaron las mulas y se pusieron rumbo a la cueva, por un camino distinto al que tomaron la última vez.

Iban subidos sobre la carga de las mulas, los animales llevaban un buen paso y por la tarde a las seis, divisaban la cueva a lo lejos, por el momento no se querían acercar más, necesitaban antes de intentar cumplir los planes, confirmar que estaban dentro.

La luz del día se disipaba lentamente para dar paso a una hermosa luna que les permitía ver sus alrededores, se sentaron a cenar, queso de oveja, carne salada y un trozo de jamón de cerdo curado, bebieron de la bota vino con moderación, para no embotar sus sentidos y permanecer alerta ante cualquier peligro.
Con las escopetas cargadas y dispuestas a su lado, decidieron dormir por turnos de dos horas cada uno para permanecer en cada momento vigilante.

Por tres días se quedaron en el mismo sito vigilando la cueva sin que notaran la presencia del hombre o los animales, al amanecer del cuarto día los ladridos de los perros le alertaron, los vio entrar en la cueva e inmediatamente se pusieron en marcha.

Javier llegó por encima de la cueva con una mochila cargada de explosivos, encendió la mecha y la tiró a la entrada, se desprendió toda la roca de encima tapando la salida de la cueva, la bóveda era poco gruesa y se escucharon ladridos y maldiciones… Lucrecia se sentó junto a él, descansemos un rato y terminemos con esta pesadilla…De mi novela Venganza salvaje, para seguir leyendo, pulse aquí.

Dos sonetos de Carlos Pellicer

Poesía, verdad, poema mío,
fuerza de amor que halló tus manos, lejos,
en un vuelo de junios pulió espejos
y halló en la luz la palidez, el frío.

Yo rebosé los cántaros del río,
paré la luz en los remansos viejos,
di órdenes a todos los reflejos;
Junio perfecto dio su poderío.

Poesía, verdad de todo sueño,
nunca he sido de ti más corto dueño
que en este amor en cuyas nubes muero.

Huye de mí, conviérteme en tu olvido,
en el tiempo imposible, en el primero
de todos los recuerdos del olvido.
Éramos la materia de los cielos
que en círculos inútiles perece
sin dar el fuego cósmico que crece
sino apenas el ritmo de sus vuelos.

Energía de idénticos anhelos
que aleja y avecina y que los mece,
juntó en choque de fuerzas luz que acrece
la sombra en tierra de sus hondos cielos.

Y buscándome en ambos nuestra suerte
fluyó hacia tu esbeltez la fuerza fuerte
que al fin su espacio halló propio y profundo.

Salgo de ti y estoy en tu tristeza,
sales de mí y estás en tu belleza.
Las estrellas nos ven: ya hay otro mundo.
























Carlos Pellicer Cámara (San Juan Bautista (hoy Villahermosa), Tabasco, México; 16 de enero de 1897 - Ciudad de México; 16 de febrero de 1977) fue un escritor, poeta, museógrafo y político mexicano...Para saber mas pulse aquí.

El cementerio crece...


En las chozas había mujeres y niños desmembrados, la sangre cubría parte del piso de tierra, pero no se habían comido ninguno de los restos, el mensaje les llegó claro a todos, era una advertencia y una cruel carnicería. Lucrecia lloraba sin disimulo, Javier lloraba y cada hombre lloraba como un chiquillo, aquella barbaridad superaba a todo lo que hubieran pensado. Después del shock inicial, Lucrecia les pidió calma y que los más importante era fortalecer el sitio para pasar la noche. Tomaron piedras planas de pizarra que abundaba en la zona para hacer una barricada frente a la campana, acumularon una gran cantidad de leña a la que prendieron fuego y tres hombres con escopetas permanecerían despiertos hasta que amaneciera.

Al amanecer, no había duda por los cansados ojos, que nadie había podido dormir, pero una labor era urgente, enterrar a las mujeres y los niños antes que se produjera una epidemia. Llevaron cabezas, torsos y cuerpo hacia el cementerio donde solo reposaban hasta el momento los restos de dos inquilinos, el hijo que llevaba Javier y Eva al instalarse en la aldea, que murió violado y asesinado por Fray Tomas, la pareja de Lucrecia y el mismo Fray Tomas, decapitado por Lucrecia mientras dormía.
Hicieron una fosa común para enterrar todos los restos y con una gran cruz echa de troncos de castaño, señalaron el sitio rezando por primera vez todos juntos una plegaria.

Cuando terminó la corta ceremonia, los hombres que se habían quedado sin sus mujeres y sus hijos, decidieron marcharse de la aldea, dejaron atrás todo lo que tenían para ayudar a los que se quedaban que solo eran, Lucrecia, Javier y tres buscados por la justicia que no se atrevían a moverse de ese paraje solitario y a salvo de alguaciles o cazadores de recompensas.

Se dedicaron a fortalecer las chozas y colocar trampas en todo el perímetro, sobre el suelo rodeando toda la aldea, colocaron cordeles de cáñamo atados a unos pequeños palos de madera de donde pendía un par de cañas secas muy cerca una de la otra que sonarían en cuanto tocaran las cuerdas.

Contaban con las tres escopetas y tenían víveres que dejaron los que se marcharon para pasar una corta temporada sin tener que salir a cazar, en los pequeños huertos también tenían existencias de temporada y eso les daba cierta tranquilidad en cuanto a subsistencia, pero el peligro potencial sabía que estaba acechando continuamente en las proximidades, un peligro que había que tomarse en serio si querían seguir con vida.

Lucrecia rondaba los cincuenta años y pese a su apergaminada piel por el sol y las inclemencias, conservaba un cuerpo aún deseable, nunca hubo entre ella y Javier un acercamiento en el sentido sexual, pero estaban viviendo juntos en la misma choza, el cariño los unió por las desgracias vividas juntos, la soledad de ambo fue propicia para un acercamiento mas intimo y descubrieron en el sexo, algo más que un apetito carnal, la primera vez que lo hicieron, lloraron los dos abrazados antes de dormirse.

Por la mañana hablaron de los planes futuros, en la aldea no se podían quedar expuestos continuamente a la amenaza potencial de esos seres nacidos de una pesadilla y decidieron abandonar la aldea…No se iban definitivamente, querían hacerse del material que necesitaba para volver a la cueva y acabar definitivamente con esos asesinos…Tomaron el camino del pueblo para cumplir sus planes…De mi novela, Venganza salvaje, para leer mas pulse aquí.

Don Luis de Gongora, sonetos.

Cual parece al romper de la mañana
aljófar blanco sobre frescas rosas,
o cual por manos hecha artificiosas
bordadura de perlas sobre grana,
               
tales de mi pastora soberana
parecían las lágrimas hermosas
sobre las dos mejillas milagrosas,
de quien mezcladas leche y sangre mana,

lanzando a vueltas de su tierno llanto
un ardiente suspiro de su pecho,
tal que el más duro canto enterneciera:

si enternecer bastara un duro canto,
mirad qué habrá con un corazón hecho,
que al llanto y al suspiro fue de cera. 
Culto jurado, si mi bella dama,
en cuyo generoso mortal manto
arde, como en cristal de templo santo,
de un limpio amor la más ilustre llama,

tu musa inspira, vivirá tu fama
sin invidiar tu noble patria a Manto,
y honrarte ha, en premio de tu dulce canto,
no de verde laurel caduca rama,

sino de estrellas inmortal corona.
Haga, pues, tu dulcísimo instrumento
bellos efectos, pues la causa es bella,

que no habrá piedra, planta, ni persona,
que suspensa no siga el tierno acento,
siendo tuya la voz, y el canto della.






















La crítica desde Marcelino Menéndez Pelayo ha distinguido tradicionalmente dos épocas o dos maneras en la obra de Góngora: el «Príncipe de la Luz», que correspondería a su primera etapa como poeta, donde compone sencillos romances y letrillas alabados unánimemente hasta época Neoclásica, y el «Príncipe de las Tinieblas» Para saber mas pulse aquí.

Acurrúcate...poema de amor

Cuando te acurrucas a mi lado
tu ternura me atraviesa
y en mi el alma y con tus besos
mil marejadas despiertas.

Tu boca como un capullo
de rosa fresca y lozana
fluye por mi pecho rendido
y cien tempestades desatas.

Yo me abandono a mi suerte
pues que suerte puede haber mejor
que con mis labios tenerte
en nuestra historia de amor.
El tiempo en mi se detiene
o es solo esa sensación
cuando mi temperatura arde
como en la mañana el sol.

No me importa que sean cursis
los versos que a ti te escribo
porque son solo para ti
cuando tus abrazos recibo.

Son besos y abrazos que das
en esas hermosas madrugadas
que los siento como un arrullo
de bandadas de palomas...
















Acurrucate crayolita
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