Sonetos de Espronceda y Hernando de Acuña.

Helos allí: junto a la mar bravía
cadáveres están ¡ay! los que fueron
honra del libre y con su muerte dieron
almas al cielo, a España nombradía.

Ansia de patria y libertad henchía
sus nobles pechos, que jamás temieron,
y las costas de Málaga los vieron
cual sol de gloria en desdichado día.

Españoles, llorad; mas vuestro llanto
lágrimas de dolor y sangre sean,
sangre que ahogue a siervos y opresores.

Y los viles tiranos con espanto
siempre delante amenazantes vean
alzarse sus espectros vengadores.

Espronceda
Ya se acerca, Señor, o ya es llegada
la edad gloriosa en que promete el cielo
una grey y un pastor solo en el suelo
por suerte a vuestros tiempos reservada.

Ya tan alto principio en tal jornada
os muestra el fin de vuestro santo celo
y anuncia al mundo, para más consuelo,
un monarca, un imperio y una espada.

Ya el orbe de la tierra siente en parte
y espera en todo vuestra monarquía,
conquistado por vos en justa guerra.

Que a quien ha dado Cristo su estandarte
dará el segundo más dichoso día
en que, vencido el mar, venza la tierra.

Hernando de Acuña..

Dos sonetos de Lope de Vega

Pasé la mar cuando creyó mi engaño 
que en él mi antiguo fuego se templara; 
mudé mi natural porque mudara 
naturaleza el uso, y curso el daño.

En otro cielo, en otro reino extraño, 
mis trabajos se vieron en mi cara, 
hallando, aunque otra edad tanta pasara, 
incierto el bien y cierto el desengaño: 

el mismo amor me abrasa y atormenta 
y de razón y libertad me priva. 
¿Por qué os quejáis del alma que le cuenta? 

¿Que no escriba, decís, o que no viva? 
Haced vos con mi amor que yo no sienta 
que yo haré con mi pluma que no escriba.
Boscán, tarde llegamos. ¿Hay posada? 
Llamad desde la posta, Garcilaso. 
¿Quién es? -Dos caballeros del Parnaso. 
No hay donde nocturnar palestra armada. 

No entiendo lo que dice la criada. 
Madona, ¿qué decís? -Que afecten paso, 
que obstenta limbos el mentido ocaso 
y el sol depingen la porción rosada. 

¿Estás en ti, mujer? -Negóse al tino 
el ambulante huésped. -¡Que en tan poco 
tiempo tal lengua entre cristianos haya! 

Boscán, perdido habemos el camino; 
preguntad por Castilla, que estoy loco 
o no habemos salido de Vizcaya.

Dos sonetos a Sevilla...

Mística de naranja su verbena
colgada en un desmayo de cintura,
se repliega tu blanca arquitectura,
traspasada del mástil y la pena.

En la mañana donde abril resuena
su vara de clavel hecha frescura,
el álgebra de sol, la sombra pura
que a la Giralda te incorpora plena.

Protegido en el oro de ancha torre,
¡qué azul de puerto junto a tu alma corre
reciennacido en nácares de frío!

¡Y qué verdor torero tu costado
si ondula su contorno soleado
en la viva parábola del río...!
«Giralda en prisma puro de Sevilla,
nivelada del plomo y de la estrella,
molde en engaste azul, torre sin mella,
palma de arquitectura sin semilla.

Si su espejo la brisa enfrente brilla,
no te contemples ay, Narcisa en ella,
que no se mude esa tu piel doncella,
toda naranja al sol que se te humilla.

Al contraluz de luna limonera,
tu arista es el bisel, hoja barbera
que su más bella vertical depura.

Resbala el tacto su caricia vana.
Yo mudéjar te quiero y no cristiana.
Volumen nada más: base y altura».

Juan Sierra

Hijo de la tierra...

Hijo de la tierra, 
te arrojó el Jardín. 
Aunque veas sombras 
no quieras lucir.

Tu madre era bella, 
la secan los vientos. 
Tu madre era tierna, 
se quema en el yermo.

Tu madre mordía 
la flor del manzano, 
cuando el hombre puso 
tu vida en su mano.

Tu madre sembraba 
contigo el centeno, 
cuando tú bebías 
la leche en su cuenco.

Hijo de la ira 
de Dios implacable. 
No podrá salvarte 
del odio tu madre.

No duermas, vigila. 
No duermas, despierta. 
Te amenaza fría 
la heredad desierta.
Te persiguen ojos 
sin dulce descanso. 
Te aborrece eterna 
del Creador la mano.

Las gacelas corren: 
correrás tú más. 
Los leones saltan: 
tú debes saltar.

Los arroyos huyen: 
tú tienes que huir. 
Aunque yo lo quiera, 
¡no puedes dormir!

No duermas, escucha. 
No duermas, acecha.

Silbarán las aves 
sobre ramas ebrias
para hacerte leve 
esta oscura tierra.

Escúchame, hijo: 
no duermas, no duermas...

Por todos los siglos, 
¡no duermas, no duermas...

Carmen Conde

Deseos de martirio y A la muerte de Raquel, sonetos

Deseos de martirio.

¡Esposas dulces, lazo deseado,
ausentes trances, hora victoriosa,
infamia felicísima y gloriosa,
holocausto en mil llamas abrasado!

Di, Amor, ¿por qué tan lejos apartado
se ha de mí aquella suerte venturosa
y la cadena amable y deleitosa
en dura libertad se me ha trocado?

¿Ha sido por ventura haber querido
que la herida, que al alma penetrada
tiene con dolor fuerte y desmedido,

no quede socorrida ni curada
y, el afecto aumentado y encendido,
la vida a puro amor sea desatada?

Luisa de Carvajal
A la muerte de Raquel.

Llora Jacob de su Raquel querida
la hermosura marchita en fin temprano,
que cortó poderosa y fuerte mano
del árbol engañoso de la vida.

Ve la purpúrea rosa convertida
en cárdeno color, en polvo vano,
y la gala del cuerpo más lozano
postrada en tierra, a tierra reducida.

"¡Ay!", dice, "¡Gozo incierto! ¡Gloria vana!
¡Mentido gusto! ¡Estado nunca fijo!
¿Quién fía en tu verdor, vida inconstante?

Pues cuando más robusta y más lozana
un bien que me costó tiempo prolijo
me lo quitó la muerte en un instante."

Miguel de Barrios.

Sonetos a Andalucía


Cielo azul entre campos soleados, 
desde Jaén a Córdoba la Llana. 
Una lírica gracia sevillana
y un bálsamo de olivos plateados. 

Carabelas y afanes preparados
al alborear en Huelva la mañana, 
de la gloriosa gesta americana
de marinos por Dios iluminados. 

Cádiz, napoleónica e isleña. 
Gloria mediterránea malagueña. 
Y un mar de fandanguillo en Almería

España admira, absorta y asombrada, 
la infinita belleza de Granada. 
¡Belleza sin igual de Andalucía!
La centenaria piedra al sol dorada;
Bética Madre en quién florece el río.
Campiña que arde al fuego del estío;
jara, espliego y tomillo, cumbre alada.

Por la cultura, tú, romanizada.
Por el Corán se pierde tu albedrío.
Te libra el fuego de la Cruz del frío,
teológico sentir, cristianizada.

Risueña en tus viñedos y olivares,
poetas te coronan de cantares,
prudente y sabia en tu filosofía.

Y entre callejas, plazas y rincones,
un cante jondo enciende corazones.
Y brota del nocturno tu Poesía.



















Juan Morales Rojas, es un poeta y maestro, nace el 17 de junio de 1918 en la calle Almanzor número 34 de Córdoba y muere el 10 de abril de 1991. Fue propietario del Colegio Nuestra Señora de la Fuensanta ubicado en el barrio de Ciudad Jardín...Para saber más pulse aquí.

Dream. Rubén Darío

Se desgrana un cristal fino 
sobre el sueño de una flor; 
trina el poeta divino... 
Bien trinado, Ruiseñor.

Bottom oye ese cristal 
caer, y bajo la brisa 
se siente sentimental. 
Titania toda es sonrisa.

Shakespeare va por la floresta, 
Heine hace un lied de la tarde... 
Hugo acompaña la Fiesta 
Chez Thérèse. Verlaine arde.
En las llamas de las rosas, 
alocado y sensitivo, 
y dice a las ninfas cosas 
entre un querubín y un chivo.

Aubrey Beardsley se desliza 
como un silfo zahareño; 
con carbón, nieve y ceniza 
da carne y alma al ensueño.

Nerval suspira a la Luna, 
Laforgue suspira de 
males de genio y fortuna. 
Va en silencio Mallarmé.
















La niñez de Darío transcurrió en León, criado por sus tíos abuelos Félix y Bernarda, a quienes consideró en su infancia sus verdaderos padres (durante sus primeros años firmaba sus trabajos escolares como Félix Rubén Ramírez). Apenas tuvo contacto con su madre, que residía en Honduras, y con su padre, a quien llamaba "tío Manuel". para saber más pulse aquí.

Aire fresco...

¡Oh!, suceso que a mí llegas 
desnudo y limpio de taras 
delator de mi presente 
mas de mi futuro nada.

Bocado fresco de viento 
que soplas sobre mis alas 
no me niegues los favores 
de tus súbditas mañanas. 

Tú que iras dejando huellas 
por mis múltiples batallas 
no agrandes mas mis heridas 
con días negros al alba. 
¡Oh!, viento desconocido 
tráeme un poco de esperanza
pues las penas se quedaron 
doce meses en mi espalda.

Sopla alegre y con frescura 
y aleja de mi el fantasma 
que me cubre con su sombra
y le mete miedo al alma.

¡Oh! mi extraño acompañante
dame la paz que me falta 
doce meses pasan pronto 
si no me lleno de llagas.

Los tres reyes magos...

Llegad, Reyes del Oriente; 
la estrella que os va guiando 
ya de Belén en la gruta 
fija sus destellos claros; 
y cuando llenos de gozo 
adoréis al niño santo, 
seguid por nuevos caminos, 
cruzad ligeros los campos, 
y atravesad las ciudades 
donde os están esperando 
los pequeñuelos: dormidos, 
con la sonrisa en los labios, 
parece que están diciendo: 
¿qué traerán los Reyes Magos? 

Los adurmió la esperanza, 
y en el sueño, dulce y grato, 
ven agrandarse, agrandarse, 
las figurillas de barro 
que estaban quietas y fijas 
del Nacimiento en lo alto; 
y por las calles obscuras 
pasáis en bullicio extraño, 
en ricos mantos envueltos, 
sobre los caballos blancos 
y en los cestos primorosos, 
que en las ventanas colgaron, 
dejáis los lindos juguetes 
y confites delicados, 
y al toque de las trompetas, 
y al trote de los caballos, 
cual fantasmas de la noche 
vais pasando, vais pasando.

Ya pasasteis, ya pasasteis;
¡también los tiempos pasaron!
En las sendas de la vida
atrás os fuimos dejando,
y a otros reyes ofrecimos
el corazón por esclavo:
al oro, que es rey del mundo;
al amor, que es rey tirano;
 al éxito, que envanece
 con su pasajero aplauso;
y cuando en alas del tiempo 
también se van alejando 
y en el borde del camino 
tristes y solos quedamos, 
¡ah! cómo entonces volvemos 
los ojos a lo pasado, 
buscando vuestros contornos 
en el imborrable cuadro 
de aquella edad venturosa 
que os esperaba soñando. 

Porque fuisteis la inocencia 
de nuestros primeros años; 
porque fuisteis la caricia 
de aquella bendita man 
que os colocó, cuidadosa, 
del Nacimiento en lo alto, 
y en el cestillo de mimbres 
colocó vuestro agasajo. 
¡Ah! si venís todavía 
como en los tiempos lejanos, 
para ser de los pequeños 
el regocijo y encanto, 
dejad también a los grandes 
de vuestros presentes algo; 
dejad también a los tristes, 
para el corazón, un bálsamo, 
algún consuelo en el alma 
y una oración en los labios; 
y al dormirnos, dulces sueños 
de la infancia recordando, 
tal vez una blanca sombra 
nos tienda amorosos brazos, 
diciéndonos, como entonces: 
¡ya vienen los Reyes Magos! 

Mercedes de Velilla y Rodríguez (Sevilla, 24 de septiembre de 1852-Camas, 12 de agosto de 1918), fue una ensayista, dramaturga y poetisa y una de las escritoras más representativas del movimiento literario de Andalucía en la segunda mitad del siglo XIX, para saber más pulse aquí.

No te rindas, Mario Benedetti, feliz 2019

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.

Dos obras de José Martí...

Tálamo y cuna

«Deja ¡oh mi esposo! la labor causada
Que tus hermosas fuerzas aniquila.
Y ven bajo la bóveda tranquila
De nuestro lecho azul, con tu adorada».

Y alcé los ojos de mi libro, y vila
De susto y de dolor enajenada.
«Secos y rojos del trabajo al peso,
Tus ojos mira», pálida me dijo:
«Duerme!» y me puso en la mirada un beso.

Hacia la cuna trémulo dirijo
Mi vista ansiosa, y vuelvo al tosco impreso:
¡No ha derecho a dormir quien tiene un hijo!
Dentro de mi...

Dentro de mí hay un león enfrenado: 
De mi corazón he labrado sus riendas: 
Tú me lo rompiste: cuando lo vi roto 
Me pareció bien enfrenar a la fiera.

Antes, cual la llama que en la estera prende, 
Mi cólera ardía, lucía y se apagaba: 
Como del león generoso en la selva 
La fiebre se enciende; lo ciega y se calma.

Pero, ya no puedes: las riendas le he puesto 
Y al juicio he subido en el león a caballo: 
La furia del juicio es tenaz: ya no puedes. 
Dentro de mí hay un león enfrenado.
























El 4 de octubre de 1869, al pasar una escuadra del Primer Batallón de Voluntarios por la calle Industrias nº 122, donde residían los Valdés Domínguez, de la vivienda se oyen risas y los voluntarios toman esto como una provocación. Regresan en la noche y someten la casa a un minucioso registro. Entre la correspondencia encuentran una carta dirigida a Carlos de Castro y Castro, compañero del colegio que, por haberse alistado como voluntario en el ejército español para combatir a los independentistas, calificaban de apóstata...Para saber mas pulse aquí.

El espejo que nos mira...Jose Luis Posa

Me encoge el corazón cuando te veo
tirado entre cartones escarchados
durmiendo en un portal, peor que un perro
perdido de la vida y olvidado.

Un resto de botella te recuerda
la vida, que al final es un mal trago
un vino que al principio fuera dulce
pero hoy no es nada mas que un vino amargo.

Pasamos a tu lado y no te vemos
pasamos a tu lado y te ignoramos
¡que frío es el espejo que nos mira!
¡que duro es el espejo que miramos.
Me duele la limosna que mendigas,
la muda soledad que hay en tus labios
el aire de fracaso que te envuelve
la luz que de tus ojos se ha borrado

Me quema la impotencia cuando pienso
que hay miles como tu, ya desahuciados
que puedo ser mañana tu reflejo
que Dios por esta calle no ha pasado.

Jose Luis Posa

Poesía necesaria

Regala tiempo y amor, solo eso

Para muchas personas, los regalos no tienen mucha importancia cuando durante todo el año esos mismo que nos lo hacen, no se tomaron un poco de tiempo durante el año para hacernos sentir que de verdad le importamos. A mi por lo menos no me dice nada que en Navidad u otras fechas me vengan con un costoso regalo que solo me hacen sentir que quieren pagar con eso la culpa que les corroe por su falta de amor.

Ya sabemos como nos bombardean con publicidad para decirte que esto o aquello es lo mejor, incluso la mejor colonia porque la usa Antonio Banderas o el simplón de los dibujos animados. Nos gustan que nos engañen y nosotros caemos complaciente.

En un año hay muchos días para aprovechar en hacer una llamada a tu padre o hijo por decir algo...y recordarle que estas pensando en el y que lo quieres, es algo muy simple que no hacemos y podemos con eso cambiar la vida de muchos seres tristes.

Eso es algo que en muchas reflexiones ya he dicho pero en mi vida diaria compruebo que no se convierte en una buena práctica, seguimos dejando para otro día esos momento y lo más triste es que quizás el día que te decida, te lleve la sorpresa de que tu padre, madre o esa persona en quien pensabas, está ya en el deposito de cadaveres...

A mi que nadie me regale nada en Navidad, si antes durante el año no hizo por verme o llamarme sin motivos, aunque solo sea para decirme que estaba pensando en mi y lo dejo que me mienta si me dice que lo que más le gusta es que soy muy buena persona...

No le des más vuelta, el regalo perfecto es un poco de tu tiempo y amor, no cabe duda. Feliz Navidad

Quejas de Navidad...

María esta llorando
porque sabe la verdad
por muchos Jesús que nazcan
no habrá paz en la humanidad...

De niño siempre nos parece
una feliz ocasión
pero cuando todos crecen
se les olvidó porque nació.

Hace tanto tiempo de aquello
que la historia se ha cambiado
los reyes vienen en camellos
con las alforjas cargados...

No presentimos el dolor
que en las familias marchita
esas rosas del amor
que es lo que más necesitan.
Esta bata me parece
de una mala calidad
o este celular no tiene
memoria para jugar...

Mi tren de hojalata entonces
tenia hasta fogonero
aunque yo lo dibujara
con su pipa y su sombrero.

Nos quejamos por cosas vanas
perdimos el norte sintiendo
que el papá Noé de fuera
es el que mas estoy queriendo.

La navidad es algo más
que dádivas y regalos
pero tu no te vayas a olvidar
de los mas necesitados...

Feliz Navidad a todos

¿Y si me besas?

Yo siento no saber dibujar,
pero dibujo con mis letras
y voy a decirte con ellas
los deseos que me arrecian.

Y es de toda condición
que en cada poema yo sienta
querer besarte el corazón
con mi alma de poeta...

Y aunque sumergido en agua
los alrededores se templan
cuando tu boca en mi boca
derraman toda su esencia.
El tiempo se nos ha parado
entre el fluido templado,
no dejes por favor mis labios
que se me queden agrietados...

Los dos pintemos este cuadro
suspirando de amor los dos
y después calentemos los cuerpos
cuando por fin salga el sol.

¿Y si me besas ahora
que el poema terminó?
que con mi boca en tu boca
quiero morirme de amor.

Nos besamos crayolita

El camello cojo. Gloria Fuertes

El camello se pinchó
con un cardo del camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.

Baltasar fue a repostar
mas allá del quinto pino...
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su "Longinos".

¡No llegamos, no llegamos,
y el Santo Parto ha venido!
son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido-.

El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!
Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
ya cantaban los pajarillos
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un niño recién nacido.

No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero, repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
le hace cosquillas al niño.

Gloria Fuertes García (Madrid, 28 de julio de 1917- 27 de noviembre de 1998)​ fue una poeta​ española, ligada al movimiento literario de la Primera generación de posguerra, Escritora mediática, se hizo especialmente conocida en España a partir de los años 1970... Para saber mas pulse aquí.




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