Qué es de ti , grato recuerdo.



Qué es de ti, viejo añorado,
qué es de ti, grato recuerdo,
porqué a veces sin permiso 
regresas a mí de nuevo.

Te paseas por mi mente
con el beso prisionero 
de un verano que viniera
como el más hermoso cuento.

No me importa confesarte
que hay noches que me despierto,
con una leve nostalgia
cuando sin querer te sueño.

Sabes bien que sé su nombre
a pesar que corra el tiempo,
pues tanto  lo repetí 
que olvidarlo ya no puedo. 





Eramos solo dos críos
inventando nuevos juegos, 
y ocultando en las esquinas 
los más íntimos secretos.

Pero al final del verano
la distancia puso freno,
y el cuento se terminó
con un recordado beso,
mas nunca me olvidaré 
que el primer amor fue intenso.

Que es de ti, recuerdo grato
que es de ti, añorado viejo.







Cuando llega la noche y me acuesto


Cuando llega la noche y me acuesto
se tan solo soñar con tu amor
tu cariño es la luz de mis ojos
tu ternura mi fe y mi valor.

Cada noche yo sueño contigo
y al quererte en mi sueño abrazar
estos brazos helados, valdios
no te pueden jamás encontrar.

Yo quisiera sumirme en tu lecho
y en tu lecho poder despertar
compartir nuestros miedos y sueños,
construir un mañana mejor,
escapar de esta mísera celda
en que estamos aislados los dos




Amable soledad, muda alegría,


Amable soledad, muda alegría,
que ni escarmiento ves, ni ofensas lloras;
segunda habitación de las auroras;
de la verdad primera compañía.

Tarde buscada paz del alma mía,
que la vana inquietud del mundo ignoras,
donde no la ambición hurta las horas,
y entero nace para el hombre el día.

¡Dichosa tú, que nunca das venganza,
ni de palacio ves con propio engaño,
la ofendida verdad de la mudanza,

la sabrosa mentira del engaño,
la dulce enfermedad de la esperanza,
la pesada salud del desengaño!


Diego Hurtado de Mendoza, Hijo del conde de Tendilla, estudió en Granada y en la Universidad de Salamanca. Diego tuvo una privilegiada infancia muy influida por la figura paterna. Su padre, Íñigo López de Mendoza y Quiñones, más conocido por el Gran Tendilla, era Capitán General del reino de Granada al tiempo del nacimiento de Diego y tenía su residencia fijada en La Alhambra. Su madre era Francisca Pacheco, hija de Juan Pacheco, marqués de Villena. Para saber más pulse aquí.


BIG - BANG


En medio de esta casualidad
que inventada ha sido por el caos
de la lejana siempre presente explosión,
se debate el hombre
en el centro mismo de la casualidad de la vida
queriendo manejar lo que no se detiene
creyendo necesario todo lo que ocurre
sin distinguir lo inevitable de lo casual
de los efimeros millones de años
en el estornudo universal.

Dividido todo en claros y oscuros
en los blancos que se pierden en el negro
en el negro que arde al fuego del mismo blanco
y eterno se hace aquel segundo universal
en que el hombre
quiere viajar más allá de la explosión.

Y revienta la mirada
mientras arrancar parecen los colores
que encarcelados por siempre
en la explosión de la pupila, se engañan
como el color que son los mismos hombres
en la pupila universal de la gran mirada.

Queriendo viajar más allá
montando apenas el mínimo pensamiento
que es la verdadera cárcel en que yace la vida.

Juntar deberanse todas las miradas
para apenas saber
lo que no podrá jamás... este poema.

Genaro Albaíno

Violar a una mujer


Violar a una mujer  es arrasar la vida
emponzoñar las aguas, desgranar la espiga,
violar a una mujer  es incendiar el cielo
talar la selva, desgarrar la herida.

Violar a una mujer  es arrancar las flores
llenar los mares de pútridas basuras,
cavar la tumba de la especie humana,
sembrar la tierra de víboras y ortigas.

Violar a una mujer es reavivar infiernos,
negar a Dios, retar al universo,
es apagar la luz de las estrellas,
es arrastrarse al valle de los muertos.

Violar a una mujer es el apocalipsis,
es el final del tiempo y el espacio
la podredumbre de un alma corrompida
es una escena nacida del infierno.

¡Hasta Satán os desprecia, violadores!
en el averno, podréis seguir la fiesta,
montaros una orgia entre vosotros
que los demonios harán sonar la orquesta
y os darán de vuestra propia medicina
día y noche, sin pausas y sin treguas.




Que vivan los estudiantes


Que vivan los estudiantes
Jardín de nuestra alegría
Son aves que no se asustan
De animal ni policía.
Y no le asustan las balas
Ni el ladrar de la jauría
Caramba y sambalacosa
¡qué viva la astronomía!
Me gustan los estudiantes
Que rugen como los vientos
Cuando le meten al oído
Sotanas y regimientos.

Pajarillos libertarios
Igual que los elementos
Caramba y sambalacosa
¡Qué viva lo experimento!

Me gustan los estudiantes
Porque levantan el pecho
Cuando le dicen harina
Sabiéndose que es afrecho.

Y no hacen el sordomudo
Cuando se presenta el hecho
Caramba y sambalacosa
El código del derecho.

Me gustan los estudiantes
Porque son la levadura
Del pan que saldrá del horno
Con toda su sabrosura.

Para la boca del pobre
Que come con amargura
Caramba y sambalacosa
¡Viva la literatura!











Me gustan los estudiantes
Que marchan sobre las ruinas
Con las banderas en alto
Va toda la estudiantina.

Son químicos y doctores,
Cirujanos y dentistas,
Caramba y sambalacosa
¡Vivan los especialistas!

Me gustan los estudiantes
Que con muy clara elocuencia
A la bolsa negra sacra
Le bajó las indulgencias.

Porque hasta cuando nos dura
Señores la penitencia
Caramba y sambalacosa
¡Qué viva toda la ciencia!


Existe controversia sobre su lugar de nacimiento. La Municipalidad de San Carlos afirma en su sitio oficial y un cartel a la entrada de la ciudad ser «la cuna de Violeta Parra»​ y la casa ubicada en la calle El Roble #531-535 fue declarada monumento histórico en 1992 porque supuestamente allí habría nacido la cantante.​ En cambio, la familia de Violeta Parra no ratifica este dato y en el sitio de la Fundación Violeta Parra se afirma que la folclorista nació en San Fabián de Alico, localidad ubicada al este de San Carlos.​ Sin embargo, Isabel Parra, presidenta de la institución en honor a su madre, apoyó en 2013 la casa de San Carlos al afirmar que ella «será una sucursal de la fundación en el sur».Para saber mas pulse aquí.





Desiste el poeta de hacer versos durante la guerra


Cupido como niño se estremece
del temeroso son del bronce herido
y en las faldas de Venus escondido
mientras dura la guerra no parece.

Como el numen que el pecho me enardece
a sus blandos halagos le he debido,
con el bélico afán está abatido,
con el continuo susto se enflaquece.

Pues tiembla y huye de la lid el ciego,
pues sin él no hay ardor ¿por qué me afano?
¿por qué en pos de las musas no sosiego?

No más versos míos hasta que Jano
a la Discordia apague el mustio fuego
y la graciosa paz no dé la mano.

Gaspar María de la Nava Álvarez, 
Conde de Noroña


Galerna (Plenilunio)


Quiero escapar a tu mortal corriente
y remo hasta despellejar mis manos,
me estalla el corazón dentro del pecho
y el vientre se desgarra en mil pedazos.

Horas, minutos, días, meses, años,
el tiempo ya perdió su calendario,
rompió el reloj en las rocas de los tiempos
y su aguja gira loca sin descanso.

Tu remolino me llama y me hace suyo,
Dobla mi mástil hasta arrancar las velas,
mis remos quiebran contra tu arrecife
y tu abrazo destroza mis cuadernas.

Solo escucho tus cantos de sirena
como Ulises atado en la cubierta,
no hay más sol que los fuegos de tus ojos
ni más luna que la que en ti flamea.

Y como Venus naciendo de las aguas,
vienes a mí blandiendo tu fiereza,
tus senos cual racimos encrespados,
tu vientre cual carnívora dionea
y yo enloquezco de miedo y de deseo,
cierro los ojos y enfilo tu galerna.

José Luis Posa Lozano

Todo sobre día de muertos


Nos gusta mucho celebrar a la muerte, pero ¿en realidad sabemos cómo se originó el Día de Muertos?

La celebración del Día de Muertos es una de las tradiciones más antiguas y representativas de México. Nos gusta el color del cempasúchil, el olor del incienso, el sabor de las calaveritas de azúcar y chocolate... Muchos mexicanos mantienen viva esa costumbre y pese a que la celebramos fervientemente cada año, pocos sabemos en realidad su origen.

Este día, en Cultura Colectiva Noticias te platicaremos un poco sobre el origen de esta tradición milenaria en la que miles de mexicanos conviven con la muerte, en la que se hace homenaje a nuestros difuntos, en la que coloreamos el camino de nuestros muertos para que regresen y convivan un día con nosotros.

Día de Muertos Ancestral

El culto al Día de Muertos es un legado ancestral que puede verse en las distintas culturas prehispánicas que habitaron el territorio. Los orígenes de esta celebración son anteriores a la llegada de los españoles. Ellos tenían una concepción única del alma, algo que les impidió entender el que los indígenas atribuyeran a cada individuo varias entidades de ánimas y que cada una de ellas tuviera, al morir, un destino diferente.

En la mitología azteca, Mictecacíhuatl es la reina del Mictlán, la región de los muertos. Para los aztecas, Mictecacíhuatl representaba el principio y el fin de la vida. Ella junto, a su rey, les da la bienvenida a todos aquellos que mueren por causas naturales. Pero antes de llegar a ella, los difuntos, ya sean nobles o plebeyos o ricos, deben atravesar un largo y doloroso viaje por el Camino de los Muertos. Una vez que terminen su trayectoria se encontraran con los reyes del Mictlán quienes le permitirán disfrutar del descanso eterno.

31 de octubre, arranca todo

En nuestro país, el Día de los Muertos se celebra el 31 de octubre, el 1 y 2 de noviembre. El 31 de octubre se celebra a los niños menores de 12 años; el 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos y se recuerda a quienes fallecieron por causas naturales o enfermedades; y el 2 de noviembre, después de las 12 del día -según las creencia es cuando las alma de los difuntos se van- se recogen las ofrendas y se levantan los altares. También se cree que las almas de los niños regresan de visita el día 1 de noviembre, y que las almas de los adultos regresan el día 2 de noviembre.


Gracias a la vida


Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros, que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día, grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con el las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro al bueno tan lejos del malo
Cuando miro al fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es mi mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Violeta del Carmen Parra Sandoval (San Fabián de Alico​ o San Carlos, actual Región de Ñuble, Chile; 4 de octubre de 1917-La Reina, Región Metropolitana de Santiago; 5 de febrero de 1967) fue una artista, música, compositora y cantora chilena, reconocida como una de las principales folcloristas en América del Sur y divulgadora de la música popular de su país. Fue miembro de la célebre familia Parra.

Su contribución al quehacer artístico chileno se considera de gran valor y trascendencia. Su trabajo sirvió de inspiración a varios artistas posteriores, quienes continuaron con su tarea de rescate de la música del campo chileno y las manifestaciones constituyentes del folclore de Chile y América Latina.​ Sus canciones han sido versionadas por diversos artistas, tanto chilenos como extranjeros. En conmemoración de su natalicio, el 4 de octubre es celebrado el Día de la música y de los músicos chilenos...para saber más pulse aquí.


Mexicanos


Me gustan esos mexicanos
que disfrazados en la calle
parecen muertos humanos
que intentan a mi asustarme.

Pero yo no me resisto
a seguirles la charanga
pues de muerto yo me visto
para tocarles las palmas.

Y es que no lo puedo negar
que a estos muertos los respeto
y en ello no hay falsedad
que sus aloegres esqueletos
yo me los quiero quedar.







Me gusta esa indiferencia
con la que tratan a la muerte
cuando mis piernas se tiemblan
al ver un esqueleto viviente.

En ti dulce mexicano
yo me quiero reencarnar
cuando me falte el aliento
para contigo cantar.

Viva ese día de muertos
la catrina y sus tocados
el pueblo lleno de sueños
pais de mis sueños dorados.









El nudo




Su idilio fue una larga sonrisa a cuatro labios...
En el regazo cálido de rubia primavera
Amáronse talmente que entre sus dedos sabios
Palpitó la divina forma de la Quimera.

En los palacios fúlgidos de las tardes en calma
Hablábanse un lenguaje sentido como un lloro,
Y se besaban hondo hasta morderse el alma!...
Las horas deshojáronse como flores de oro,

Y el Destino interpuso sus dos manos heladas...
Ah! los cuerpos cedieron, mas las almas trenzadas
Son el más intrincado nudo que nunca fue...
En lucha con sus locos enredos sobrehumanos
Las Furias de la vida se rompieron las manos
Y fatigó sus dedos supremos Ananké...

Delmira Agustini nació en Montevideo el 24 de octubre de 1886 en una familia burguesa, hija de Santiago Agustini y de María Murtfeldt. Fue una niña solitaria, educada en el propio hogar donde recibió clases de francés, de música y de pintura, a cargo de maestros particulares. La madre de Agustini tenía un carácter autoritario y absorbente que marcó la personalidad de la joven poeta. Ante su familia tenía un carácter eminentemente dócil pero paralelamente desarrolló casi en secreto su verdadera personalidad de poeta, en versos de un erotismo encendido, triunfal y agónico a un tiempo. Tenía dieciséis años cuando aparecieron publicados sus poemas y relatos en conocidas revistas de entonces: Rojo y Blanco y La Pètite Révue; también en Apolo (revista de arte y sociología, dirigida por Manuel Pérez y Curis), para saber más pulse aquí.

La Catrina y su historia para el Día de Los Muertos


“La muerte es democrática, ya que, a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”, decía el caricaturista José Guadalupe Posada, quien se refería a su más famoso personaje, la Catrina.
Según la leyenda, el origen de la Catrina es la figura azteca Mictecacihuatl, la diosa de la muerte. En la leyenda la diosa azteca de la muerte se quedó con los huesos de los muertos, ya que en algún momento podrían usarse. La diosa los guardó para que, si fueran necesarios, pudieran utilizarse.

Los parques de atracciones de la ciudad tienen sus eventos por Halloween.

Este personaje vuelve a tomar vida como una figura icónica que va de la mano del Día de los Muertos, y viste de una manera muy fina.

La Catrina como símbolo popular de la muerte, fue bautizada como tal por el muralista Diego Rivera (1886-1957), pero no fue el primero en incluirla en sus obras, pues José Guadalupe Posada (1852-1913) fue el precursor de dicha representación

La Catrina inicialmente era conocida como “La Calavera Garbancera”, por el título que le dio Posada al grabado en el que se representa a una mujer con atuendo muy fino, y dibujos por los cuales se les hacía burla a las clases más privilegiadas de México.

El garbancero era aquel que, a pesar de tener sangre indígena, pretendía ser europeo y renegaba de su propia cultura. También se les llamaba malinchistas.

Posada era un crítico social y en sus obras el artista retrataba la injusticia que existía en el Porfiriato, época en la que el presidente Porfirio Díaz estuvo hasta tres décadas en el mismo puesto antes de que se diera la revolución mexicana.

A través del tiempo, la figura de La Catrina perduró como símbolo de protesta y desde entonces se agrega a las fiestas de Día de Muertos en altares mientras muchos se visten de catrinas y catrines.


La Sabinosa, (Un lugar oscuro)



En la arena la fresca brisa danza 
suavemente, formando remolinos 
que parecen romper con un silencio 
estruendoso  y a veces enfermizo.

A lo lejos…recuerdos de un pasado;
parca luz del ayer, calor y frío,
sollozando en las dunas que conservan
el dolor con el verde que ha parido.

Entre azules se encuentra el horizonte,
conservando la voz de algún maldito
que llegó como mucho hasta la orilla, 
con el nombre bordado en el bolsillo.



Por fortuna enterrado está el verdugo 
las sotanas , las cofias  y el cinismo ,
se disfruta de nuevo del ambiente 
sin tener que pedirle al juez permiso.

Los colores, también,  con nuevos tonos, 
son ahora más puros  y mas vivos,
con las olas trayendo sus cantares,
y el pincel reviviendo viejos mitos


Óleo sobre tela : Claudio Claudi Bonachí Solé

Oh Venus



Clara noche en que vi confusamente
mezclarse mi desdicha y mi ventura,
noche de amor y noche de amargura
siempre en mis ojos estarás presente.

Veré continuar el oro refulgente
que de orla sirve a la celeste altura,
el vivo resplandor la nieve pura,
la dulce majestad y el fuego ardiente.

Veré la copa del placer unida
al vaso del dolor y en un instante
empezar y acabar mi triste vida,

mas no veré sereno mi semblante
hasta serme otra noche concedida
de tanto gusto pero más constante.





Oh Venus, tu jardín ameno ha sido
Abierto al fin; entré con pie dudoso.
¡Qué lindas frutas! ¡Qué ámbar delicioso!
¡Qué nuevo agrado allí tuvo el sentido!

A tu fuente llegué; y aun atrevido
Apliqué al agua el labio caluroso;
Estaba a cada sorbo más ansioso:
Todo el raudal hubiérame bebido.

Si en los contornos de tu templo sacro
Tartos placeres unes ¡cuán mayores
Serán ante tu mismo simulacro!

¡Y cuál será llegar entre mil flores
Al bien supremo de tocar el ara!
¡Quien en ella al Amor sacrificara!

Gaspar María de la Nava Álvarez


Entre la hiedra



Entre la hiedra del campo
retoza como una diosa
mujer de cuerpo divino
suave y de piel hermosa.

Vestida tiene su alma
de sueños apasionado
desnudo su hermoso cuerpo
esperando ser gozado.

¿Sera que me volví loco?...
¿sera que estoy alucinando?...
si con los ojos abiertos
parece que estoy soñando.




Rozo con suaves caricias
esa piel de terciopelo
y fabrico corazones
con las trenzas de su pelo.

Mis labios se hacen pinceles
dibujando besos ardientes
desde el sur a las planicies
desde sus pechos a su frente.

¿Sera que me volví loco?...
¿será que estoy alucinando?...
si con los ojos cerrados
la veo y la estoy amando
y  el mismo sol se retira
para que siga soñando...

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