La sandalia del pescador...


Después de la carnicería de la aldea, volvieron sobre sus pasos a la zona de las cuevas, aún  le quedaba al hombre muchos deseos de venganza, tantas como las que tenía clavada Javier en su atormentada alma.

Estaba nevando y Amadeo se refugiaba bajo unos arbustos para vigilar a cierta distancia la entrada de la cueva y dar la voz de alarma si alguien se acercaba. Amadeo llegó un día a la aldea huyendo de un puerto pesquero donde había dado muerte al capitán de un barco atunero que había violado y arrojado a su novia por la borda, mientras el iba a tierra a realizar unas compras para el capitán. La muchacha apareció flotando cerca del barco con multitud de heridas causada por los depredadores que acechan junto a los barcos de pesca para aprovechar los restos que se lanzan por la borda.

Un marinero le señaló el cuerpo que estaban recogiendo en ese momento del mar y le dijo, esa es tu novia, el capitán la arrojo al agua después de violarla, yo mismo escuché sus gritos, pero dos de sus secuaces estaban en la puerta del camarote y no pude hacer nada para ayudarla, cuando salió a la superficie estaba ensangrentada y muerta.
Amadeo contuvo las lagrimas y no dijo nada, se marchó a beber a una taberna del puerto y estuvo allí con una capucha puesta hasta que vio entrar al capitán, fue por detrás donde este se sentó con una jarra de cerveza que pidió en el mostrador y le atravesó desde la espalda hasta el pecho el corazón con una enorme daga, le echo la cabeza hacia atrás y mirándole a los ojos le dijo…soy yo maricón, mírame mientras te mueres, cuando expiró le dio un fuerte cabezazo contra la mesa y salió corriendo.

Amadeo seguía en su labor de vigilancia creyéndose oculto bajo los matorrales, escuchó un leve ruido detrás suyo y no le dio tiempo a volver la cabeza, un machete de caza le atravesó la garganta, era la primera vez que ese carnicero mataba con un arma blanca, todas sus víctimas habían perecido de un fuerte golpe de su maza. Había dejado los perros atados lejos para poder acercarse al hombre sin levantar sospechas…
Le ató una piedra a una sandalia que le quitó, se acercó lo más que pudo a la entrada de la cueva  y la lanzó escabulléndose inmediatamente entre la vegetación…Lucrecia estaba vigilando en la entrada y no había visto nada sospechoso hasta que alzó la vista por algo que le llamó la atención y aterrizaba las sandalias del pescador a unos metros de sus asombrados ojos.

En el lado opuesto, al nordeste, había quedado otro hombre vigilando, era de origen ruso, un superviviente escapado de un campo de trabajo sentenciado a treinta años por desertor. Como buen conocedor de la nieve se encontraba perfectamente camuflado, sobre los arbusto puso su capa y la cubrió de nieve, no había persona que pudiera descubrirlo, pero los años en la naturaleza, habían hecho desarrollar el oído y olfato de su cazador al nivel de los animales, el hombre no vio a su atacante, el follaje y la capa que lo cubría cayo sobre el aplastado por una placa de pizarra de más de cincuenta kilos que le había dejado fuera de combate. Consciente aún y con la cabeza fuera de su improvisado refugio, vio llegar su muerte cuando el salvaje le cogió por los pelos, le clavó la daga en el cuello y con la maza dio un severo golpe sobre la daga que hizo desprenderse la cabeza de su tronco…fue de nuevo hasta tener a tiro la entrada de la cueva y con su fuerte brazo lanzó la cabeza .cayendo en la misma entrada, los ojos abiertos miraban al interior y un Javier estremecido, miraba los ojos del ruso…De mi novela Venganza salvaje...

A un triunfador, soneto

Haz grabar en tu arco de austera arquitectura,
Triunfador, una fila de bárbaros vencidos,
Una flota cautiva, jefes al yugo uncidos,
Espolones y proas, y trozos de armadura.

Y bien de Anco desciendas o de familia oscura,
Queden tu nombre ilustre y hechos esclarecidos
En los bajorrelieves hondamente esculpidos,
Para que así, tu fama, pase a la edad futura.

El Tiempo ya ha blandido su arma fatal. ¿O esperas
Que eternamente vivan hazañas pasajeras?
La yedra vil, trofeos cubre en que el hombre fía.

Y en pedazos de mármol, en donde tu radiante
Gloria la yedra oculta, tal vez su hoz cortante
Un segador de Samnio verá mellada un día.
Bajo un azul de triunfo que un sol ardiente dora,
Blanquea el río oscuro la trirreme de plata,
Y aromas de incensario por la orilla desata,
Rumor de seda y música de flauta arrulladora.

En la proa radiante que el gavilán decora,
Cleopatra, inclinándose, las pupilas dilata,
Y ante el sol, y entre el brillo del dosel escarlata,
Es gran pájaro de oro que su presa avizora.

Tarso, allá, do el guerrero la aguarda desarmado;
Y abre la bruna Reina, en el aire encantado,
Los brazos, do la púrpura pone róseos fulgores;

Y a su lado no ha visto, presagios de su suerte,
Que en el agua sombría van deshojando flores
Los gemelos divinos, el Amor y la Muerte.
































Ismael Enrique Arciniegas (Curití, Santander, 2 de enero de 1865 - Bogotá, 23 de enero de 1938) poeta colombiano cuyo estilo se encuentra en la transición del romanticismo al modernismo. Está considerado como el precursor del florecimiento intelectual santandereano...Para saber más pulse aquí.

En Navidad, un poco de humanidad...

Estamos en una era de la civilización muy avanzada, el hombre se afana en la conquista del espacio y reflexionando sobre la conquista mas importante que no se acomete, esta la conquista de la humanidad...

El reto mas importante que tiene esta humanidad nuestra, no esta en el espacio o las profundidades del mar, esta en nuestro interior, está en que esa palabra con mayúscula; HUMANIDAD, terminemos por ser dignos de ella.

El ser humanos... conlleva responsabilidades serias con nuestros semejantes, no tolerar el abuso en ningún sentido, la explotación de menores, el racismo o la xenofobia, la violencia doméstica, el abuso de poder y una lista interminable de los males de nuestra sociedad...

A pesar de todos los males que padecemos, yo tengo mucha fe en el futuro de la humanidad, se que en algún lugar de ese futuro, sabremos respetarnos como personas con nuestras diferencias, aceptaremos las creencias religiosas y políticas de nuestros hermanos de todo el mundo, y se que ese día llegará cuando todos nosotros veamos en el prójimo el reflejo de nosotros mismos.

Nunca queremos salir dañados, nos queremos y nuestro propio sufrimiento no lo aceptamos, veamos a esos hermanos del mundo, como si fueran parte de nuestra propia entidad indivisible, el día que podamos sentir eso por nuestros semejantes, no habrá explotación infantil, obrera, o de cualquier tipo a nivel estatal de los diferentes mandatarios de las naciones o corporaciones empresariales.

Tenemos una ardua tarea por delante antes de colgarnos la medalla con honor de ese calificativo de humanos...

Aparte de todos los buenos deseos que en estas fechas se acumulan en el corazón,apliquemos una actitud positiva, empezando por nuestra propia conducta hacia los demás, para modificar la mentalidad y el comportamiento.

Con el tiempo, nuestra propia evolución, nos llevara a lucir con verdadero orgullo el apelativo de HUMANOS..

Con ese deseo en mi corazón, celebraré esta Navidad con todos los hermanos del mundo...

Feliz Navidad para todos....

Bola de cristal de Navidad

Tengo en mi corazón una bola de cristal llena de luciérnagas,
durante el año, suelo sacarla cuando el peso del mundo oprime mi alma,
las observo y las noticias de la injusticia, malos tratos, guerras y hambre,
se esfuman de mi mente y mi mundo se transforma por encanto.

El peso de la sinrazón humana, que viaja en el tren de la intolerancia,
con los ojos cerrados al sufrimiento ajeno, mirando el centro de su egocentrismo,
desaparece al contemplarlas, dando paso al mundo de mis sueños,
donde cada una de mis luciérnagas que encarnan un alma humana,
no sufren los males de la humanidad.

La vida que me presenta cada alma, vive en un mundo de felicidad perpetua,
no hay cárceles en este mundo tan especial carente de delitos,
jamás un niño fue maltratado o sometidos a vejaciones o abusos,
en donde cada una de mis luciérnagas, carecen de hambre o enfermedad
y el fantasma de la guerra definitiva y la muerte, desapareció para siempre.

Hoy con la cercanía de la Navidad, saqué de nuevo mi bola de cristal
y pude sentirme realmente feliz, al contemplar de nuevo mis luciérnagas
y poder soñar despierto, en la mas maravillosa fantasía de mi vida.

Una marcha peligrosa...


Corría el mes de octubre de 1932, cuando la comitiva puso rumbo al interior de la sierra que aparecía ya nevada, Lucrecia era la única mujer del grupo y tenía razones poderosas, ella era la madre de esa bestia que nunca tuvo que haber nacido, puso solo una condición, nadie excepto ella podía dar muerte a ese ser,…ella se encargaría de eso. Conduciría al grupo hasta la cueva donde dejó a su hijo. Solo Javier y Eva, sabían que Lucrecia era su madre.

La cueva estaba a más de un día de dura caminata con tiempo bueno, pero las circunstancias eran muy adversa por una sierra sin caminos y nevada, no cesaba de caer el agua nieve que le impedía la visibilidad y dejaban sus manos, pies y rostros entumecidos, tuvieron que hacer varias paradas para descansar y calentarse.
Antes del anochecer, comprobaron en una cueva y la encontraron vacía, en esa cueva solía invernar un oso pardo…era amplia y se instalaron en ella para pasar la noche, un generoso fuego los mantendría calientes y a salvo de animales.

Los despertó temprano una exclamación en el exterior de la cueva, Mierda, ¿quién pudo hacer esto? , el asno que llevaba las provisiones, aparecía descuartizado como si unos cuantos osos los hubiera atacado.
Todo el tronco del árbol donde estaba amarrado, aparecía cubierto de sangre, se notaba en el rostro de la gente la preocupación y el miedo, uno sentenció…si hicieron esta barbaridad en completo silencio, podían haber acabado con todos nosotros…

Lucrecia pidió calma y la necesidad de seguir con la misión, indispensable para la seguridad de todos en la aldea y su tranquilidad. Tomaron un rápido y frugal desayuno y se pusieron en marcha de nuevo bajo una intensa nevada.

El día fue durísimo para todos, no estaban suficientemente preparados para el intenso frío y esa cantidad de nieve que les dificultaba cada paso que daban, aunque tomaron toda la ropa de abrigo que había en la aldea, eran gente muy pobre que carecían de muchas cosas básicas…pero su determinación en la empresa que tenían por delante, les armó de valor para llevarla hasta el final. Descansaron solo una vez a las tres de la tarde para tomar alimentos y enseguida se pusieron de nuevo en marcha.

La nieve les dio una tregua y consiguieron llevar un ritmo más rápido aunque siempre mermado por los treinta centímetros de nieve que había bajo sus pies. A las seis de la tarde, advirtió Lucrecia que la cueva ya no estaba muy lejos y se pararían a descansar, la sierra estaba plagada de cuevas y guaridas muchas abandonada y en una de ellas que parecía todo lo confortable que una guarida puede ser, se dispusieron a cenar y a pasar la noche.

Por la mañana se despertaron sin ningún contratiempo…aunque eso se truncó cuando Andrés el carpintero que se había echado a dormir a la entrada de la cueva para vigilar, había desaparecido sin dejar rastro,  no había signos de violencia ni manchas de sangre pero Andrés no aparecía por ningún sitio…De mi novela Venganza Salvaje, para seguir leyendo pulse aquí.

Desnudo...

Su cuerpo resonaba en el espejo
vertebrado en imágenes distantes,
uno y múltiple, espeso, de reflejo
reverso ahora de inmediato antes.

Entraba de anterior huida al dejo
de sí mismo, en retornos palpitantes,
retenido, disperso, al entrecejo
de dos voces, dos ojos, dos instantes.

Toda su ausencia estaba en su presencia
dilatada hasta el próximo asidero
del comienzo inminente de otra ausencia,

rumbo intacto de espacio sin sendero
al inmóvil azar de su querencia,
estatua de su cuerpo venidero.

Mariano Brull Caballero (24 de febrero de 1891- 8 de junio de 1956) fue un poeta cubano por lo general asociado con el movimiento simbolista francés...Para saber mas pulse aquí.

La luz de tus ojos


Si pudiera contemplar tus pupilas cada noche, 
reflejaría mi alma anclada a la tuya. 

Si pudieras imaginar tu mirada en mis ojos,
encontrarías las palabras que mis labios callan. 

Si pudieras buscar en mis ojos tu esencia,
encontrarías en mis pupilas tus besos. 

Si oscurece cada noche en la luz de tus ojos
yo me encuentro en pleno día. 

Si cada mirada hablara te contaría lo siento, 
entenderías lo que en ti veo. 

Si mis labios enmudecieran, mis ojos hablarían, 
te dirían como una caricia puede encender un fuego. 

Si mis pupilas pudieran mostrarte lo que siento, 
te describirían como un suspiro te lleva al cielo. 

Si en un parpadeo pudiera decirte como describe 
mis manos tu cuerpo sentirías tu piel ardiendo. 

Si con un silencio pudiera decirte lo que siento, 
entenderías que las noches son días cuando tus ojos me iluminan, 

AUTORA: Lissi Olazar 
Derechos Reservados. 

Abandónate en mi boca,

Déjame acariciarte lentamente
con mis manos y mi alma enamorada
y besarte en los labios dulcemente
y beber de tu boca apasionada.

Rendida y entregada a mi placer
sumisa mientras navego tus senderos
con mis besos, con mis ganas y mi querer
en tu cálida piel de terciopelo.

Entrégame tu fuego que lo apague
con dulzura y pasión estremecida,
abrázame que quiero que apacigües
las ansias en mi pecho contenida.
Tu cuerpo será el remanso de mis ganas
mi cuerpo la lujuria desatada
tus gritos el refugio de mis penas
tus temblores la luz de mi mirada.

Tu lujuria hará romper el silencio
que atrapado se bate por salir
de la profundidad candente de mi pecho
para en tus labios me hagas morir.

Hoy te quiero sumisa para mi
que sumisa sentirás todo mi amor
cuando entregada te sientas tan feliz
que de felicidad gritará tu corazón.
















Empieza la cacería...


Tal como había acordado con Lucrecia,  Javier entró de madrugada en su choza cuando todos dormían, el herrero que estaba haciendo la última guardia, estaba roncando y con una botella de orujo sobre su pecho, se echó a dormir un rato hasta que el toque de campana de Lucrecia le diera vía libre para presentarse a sus vecinos y contarles todo lo sucedido con la muerte de su mujer y su hija.

A la salida del sol, Lucrecia se fue a la zona de reuniones de la aldea debajo de la campana y la hizo sonar insistentemente, rápidamente los aldeanos se reunieron junto a ella para ver que pasaba, había miedo en los ojos y Lucrecia los tranquilizo de inmediato diciéndoles que no había peligro inminente, que el motivo de llamarlos era por el asunto de los asesinatos de la familia de Javier y que iban a saber por el mismo quien los había matado…Una ola de murmullos se extendió entre los presentes, se levantó una voz, ¿es que Javier está en la aldea?, si, pero tenía miedo de vuestra reacción sin conocer los hechos y pensando la mayoría en su culpabilidad y yo me ofrecí para apaciguar los ánimos y deciros que hablará ahora con vosotros…todos callaron cuando con voz firme y autoritaria Lucrecia llamó…Javier, puedes salir.

Desde detrás de su choza, un Javier visiblemente abatido y demacrado se fue hasta donde estaban reunidos y se puso junto a Lucrecia…le acosaron enseguida a preguntas que casi eran una acusación y le sonaban a insultos… ¿Qué has hecho con tu familia?...
¿Dónde están tus amigos que te acompañaban?...Lucrecia mandó silencio a todos, era una mujer de carácter y la primera aldeana y todos las respetan…Javier está aquí para explicarse y vino por propia voluntad, déjenlo hablar.

Todos sabéis que mi hija desapareció cuando estaba en el río, hicimos una partida de búsqueda y esa misma noche cuando estábamos durmiendo junto a una hoguera, me despertó un ruido, eran dos perros que mataron a dos de mi acompañantes destrozándole la garganta y un hombre con aspecto de salvaje primitivo, de dos golpes con una gruesa raíz terminada en forma de maza, le destrozaba el cráneo a otro…conseguí meterme entre unos arbustos para desaparecer rápidamente…

Les contó cómo había caído en una trampa y ese infernal ser, le clavó la cabeza que tenia de mi hija Eva María en una pica frente a mis ojos, yo regresé cuando pude salir del agujero a la aldea para contaros los hechos, pero me encontré con mi mujer rajada, nuestros pequeños arrancados de su vientre y su cabeza que no estaba porque me la llevó a mí como un macabro presente…volví inmediatamente al monte a buscar y dar muerte a ese degenerado ser y a sus sanguinarios perros.

Lucrecia fue a buscarme y contarme lo que pasaba en la aldea y aquí estoy no solo para contaros la verdad, si no para pediros ayuda y preparar una batida en firme para cazar a esos salvajes…Todos asintieron y se ofrecieron para la cacería…

A la mañana siguiente todos estaban concentrados junto a la campana, solo quedaban tres escopetas en el pueblo, las otras se perdieron en la primera batida cuando los hombres fueron asesinados. Un heterogéneo grupo de armas aparecieron, hoces, hachas, grandes cuchillos, rastrillos, todo lo que se pudiera utilizar como arma, cargaron un burro con provisiones y salieron como en una cofradía camino del linchamiento…De mi novela, Venganza salvaje. Para seguir leyendo pulse aquí.

El sauce y la Fuga, sonetos

A mitad de mi fausto galanteo,
su paraguas de sedas cautelosas
la noche desplegó, y un lagrimeo
de estrellas, hizo hablar todas las cosas...

Erraban las Walkirias vaporosas
de la bruma, y en cósmico mareo
parecían bajar las nebulosas
al cercano redil del pastoreo...

En un abrazo de postrero arranque,
caímos en el ángulo del bote...
Y luego que llorando ante el estanque

tu invicta castidad se arrepentía,
¡el sauce, como un viejo sacerdote,
gravemente inclinado nos unía...
Temblabamos al par... En el austero
desorden que realzaba tu hermosura,
acentuó tu peinado su negrura
inquietante de pájaro agorero...

Nadie en tus ojos vio el enigma, empero
calló hasta el mar en su presencia oscura.
Inaccesible y ebria de aventura,
entre mis brazos te besó el lucero.

Apenas subrayó el esquife vago
su escuálida silueta sobre el lago,
te sublimaron trágicos sonrojos...

Sacramentó dos lágrimas postreras
mi beso al consagrar sobre tus ojos.
Y se durmió la tarde en tus ojeras...





















Julio Herrera y Reissig (Montevideo, 9 de enero de 1875, 18 de marzo de 19102​) fue un poeta, dramaturgo y ensayista uruguayo iniciado en el romanticismo tardío y líder de la vanguardia modernista en la literatura uruguaya...Para saber más pulse aquí.

A mi nieta Luna en su quince cumpleaños


Fue ayer que tu madre desató tus trenzas
y al liberarse la negra cabellera,
voló a los aires tu alma quinceañera
cual paloma que se aleja de vergüenzas.

Llevaste a deambular en tu pupila
a la tarde de jilgueros en bandadas
por el reino de los duendes y las hadas, 
mariposa de grafitis y mochila. 
Tu nombre ha sido bordado por la luna
con destellos que iluminan tu sonrisa,
eres noche con estrellas y eres brisa
que se roba las canciones de la cuna.

Con tus ansias de ilusión, ama la vida, 
ámate a ti, no le temas al fracaso
y si encontraras escollos a tu paso,
confía en Dios, jamás te creas vencida. 

Rubén Maldonado. Derechos reservados. 

La manada...juicio, nuevo caso.

Los rostros sonrientes de estos cinco becerros que componen la manada, son muy diferente en plena juerga, de los tomado por la policía, abajo todo sonrisas dando riendas suelta a ese corazón negro que tienen, porque hay que tener un corazón muy negro para abusar de una joven entre los cincos. Sobre todo ese Manuel Guerrero que es guardia civil que aunque haya manchado el cuerpo, nada tiene que ver con la regla general de sus honorables miembros. 

Un nombre muy apropiado para estas cinco hienas que cazan en manada, violan en manada y realizan sus reportajes en video para presumir de lo hombre que son con sus fechorías sin importarles el daño que hacen a sus victimas.

El juicio contra esta gentuza que termina hoy con las conclusiones donde se les pide 22 años de cárcel, yo desearía para estos individuos que se les aplique la pena máxima que pide la fiscalía y que tengan tiempo de pensar en el daño que le produce a las victimas y a la sociedad este tipo de comportamiento, pues si siguen en libertad con lo jóvenes que son, si no se les reeduca, sus hábitos depredadores con el tiempo se harán cada vez más salvajes y deleznables. 

Algunos tienen ya antecedentes por asuntos similares, pero el que me llama mas la atención, es ese guardia civil que le robó el movil a la chica, Antonio Manuel Guerrero que viendo su foto podría pasar por un San José en una postal del Belén en estas navidades...

No se si teneis hermanas o madres, si es así, ¿Como no podéis sentir vergüenza cuando realizando actos tan salvajes, no pensais que a ellas les puede pasar lo mismo a manos de otras manada de sanguijuelas como la vuestra?.

Se que os vais a comer el turrón más amargo de vuestras navidades, pero mis pensamientos solo estará en desear que la chica agredida se pueda olvidar y que pase unas felices navidades, a vosotros que os den...

Esto lo publiqué el 28 de noviembre y esta misma semana se ha sabido que estos mismos delincuente abusaron de otra joven de 21 años en Pozoblanco, Cordoba utilizando la misma metodología, aunque esta vez se la llevaron a un descampado y abusaron de ella en el coche que la trasportaba...Espero que ya no se libren estos bastardos.  

Tus ojos y Piedra, poemas cortos

¿Qué vuelve tan hermosos a tus ojos,
voy siempre preguntándole a las nubes?
¿ Se los quitaste acaso a los querubes
para darle en tu rostro sus alojos?

¿O es la sonrisa de tus labios rojos
la que en complicidad tan femenina
a tus miradas hondas ilumina?
¿O es que tu rostro así ya es todo bello?
tu pelo, tus sonrisas, ¿es por ello
que el mirar de tus ojos me fulmina?
Yo le entregué una rosa que llevaba
el infinito amor que me incinera,
sin una espina que al dolor esclava
su mano lastimarla pudiera.

Así se la entregué porque la llevo
unida a mi existencia como hiedra,
y aunque en la copa de sus labios bebo,
por esta flor, me devolvió una piedra.

Asesinato de su hijo, Eva y Javier


Cuando llegaron a la aldea, tenían un hijo de seis años, de lo único que huían era de la miseria y unos padres fanáticamente religiosos que les hacia la vida imposible, por quedarse Eva embarazada sin estar casada.
Se instalaron cerca de la choza de Fray Tomás y Lucrecia, en una pequeña tienda de campaña del ejército que Javier le había comprado a un trapero. Al día siguiente Eva se llevó un poco más lejos la tienda pues le confesó a Lucrecia que sentía temor junto a Fray Tomas.

Pronto se encariñó Lucrecia con ese precioso niño y sus padres, les ayudaba en lo que podía, cuando Eva iba  al río a lavar la ropa, si Javier estaba en el monte poniendo trampas, ella cuidaba del niño. Aprovechaba cuando no estaba Fray Tomas para hacer más comida y dársela a hurtadillas a Eva, sobre todo pensaba en ese hijo pequeño para que no pasara hambre, ella que era muy conocedora de los dolores que produce en el cuerpo y el alma la impotencia y la necesidad.

Una mañana temprano, Eva y Javier se fueron al monte a ver las trampas y buscar bayas y tubérculos silvestres, dejaron al niño con Lucrecia porque Fray Tomas no estaba, Eva jamás dejaba al niño si el fraile estaba en la choza. Lucrecia fue a buscar agua al río y cuando volvió, el niño no estaba, se demoró algo más buscando unas setas especiales para sus pócimas y en poco más de media hora, el mal que acechaba tan cerca, se cebó en el dolor de la pareja.

Al regresar los padres del niño, las lágrimas de Lucrecia le alarmaron y entre llantos les explico lo sucedido, buscaron al pequeño hasta que se hizo de noche pero no aparecía por ningún sitio, Fray Tomas llegó por la tarde diciendo que no sabía nada del pequeño.
Al estar a solas con él le preguntó que por que tenía las manos manchadas de tierra y contestó que había estado buscando raíces, Lucrecia lo miró a los ojos y supo que mentía, se propuso averiguar la verdad, solo él podía ser responsable de la desaparición.

Por la mañana temprano, Lucrecia hizo un rastreo en círculos ampliando cada vez más la zona y como buena conocedora de las pequeñas señales de la tierra, se fijo en una pequeña zona que parecía estar disimulada a propósito y con sus manos, levantó la maleza que la cubría y ahondando en la blanda tierra dio con el cuerpo desnudo y ensangrentado del niño, enseguida comprobó que lo habían violado y roto el cuello.

Lucrecia lloró de rabia, impotencia y dolor por la muerte de ese inocente y por saber al instante que era ese fraile de los demonios con quien compartía la cama…

No les dijo nada a los padres del niño que seguían buscando, en su mente tenia trazado el plan para el fraile. Por la noche cuando el fraile dormía, tomo el hacha que tenia junto a la puerta y descargó con toda su furia un golpe sobre la cabeza del hombre, parte del cráneo se desprendió dejando caer sobre la almohada la esencia de lo bueno y lo malo que ese hijo de Satanás tenía en su cerebro. Lucrecia arrastró su cadáver hasta el lugar donde estaba enterrado el niño y lo puso frente a él mirando a los ojos…pequeño, aquí te lo dejo para que veas el asesino que te quito la vida por toda la eternidad…

El cementerio de la futura aldea, tenía sus primeros inquilinos…

Abrojos XXIII, Rubén Darío

¿Qué lloras? Lo comprendo. 
Todo concluido está. 
Pero no quiero verte, 
alma mía, llorar. 

Nuestro amor, siempre, siempre... 
Nuestras bodas... jamás.

¿Quién es ese bandido 
que se vino a robar 
tu corona florida 
y tu velo nupcial? 

Mas no, no me lo digas, 
no lo quiero escuchar.
Tu nombre es Inocencia 
y el de él es Satanás. 
Un abismo a tus plantas, 
una mano procaz 
que te empuja; tú ruedas, 
y mientras tanto, va 
el ángel de tu guarda 
triste y solo a llorar.

Pero ¿por qué derramas 
tantas lágrimas?... ¡Ah! 
Sí, todo lo comprendo... 
No, no me digas más.

Conociendo el origen...

Conociendo el origen

El origen de la aldea, se remonta al año 1908 cuando un monje jesuita acampó en ese paraje desierto, estaba huyendo de la justicia que le había sentenciado a cadena perpetua por la violación y asesinato de cuatro niños. Fray Tomas, construyó la primera choza hecha con materiales de los alrededores, troncos y piedra caliza. Llevaba semillas que cultivó y creó el primer huerto de la montaña, su vida era solitaria y apacible, ideal para un monje que había vivido toda su vida en un monasterio en la sierra de Toledo.

El párroco de su pueblo, lo llevó al monasterio al cumplir los doce años en el que murió su madre, estaba traumatizado por la muerte de su hermana a manos de su padre después de violarla y vio como su madre, acababa con la vida de su padre cortándole el cuello con una hoz y arrojándose después ella por el desfiladero…al cumplir los veinte años, cometió la primera violación y asesinato de un niño, una noche que se escapó del monasterio sin que nadie notara su ausencia, volvió antes del amanecer y nunca se supo quien cometió esa atrocidad.

En ese mismo año, acabó con sus otras tres víctimas, lo sorprendió el padre del niño saliendo de su habitación y lo retuvo con una escopeta hasta que llagaron los alguaciles… El veredicto del jurado fue rápido y unánime, lo condenaron a cadena perpetua…

El se encargó de acortar su sentencia cuando en una cena de navidad, se ausentó del comedor fingiéndose enfermo y por un hueco en la pared de su celda, accedió a un pasillo de servicio que lo llevaba hasta las cloacas por donde salió al exterior.
Caminó durante meses vestidos con harapos y una campanilla como si fuera un leproso para que nadie se le acercara…en pocas ocasiones se le vio, nunca tomaba caminos, de noche robaba en las granjas lo suficiente para subsistir. En octubre de 1908, llegó a esa sierra del pirineos Aragonés y plantó su desquiciada mente sobre ese solitario lugar.

Fray Tomas llevaba una vida tranquila, cultivaba y cazaba su propia comida y no había nadie que lo pudiera molestar…o eso pensaba el hasta que un día…
Apareció junto a su choza una mujer que había recorrido 120km., huyendo de las palizas de su marido, estaba con las ropas desgarradas, hambrienta y en un estado lamentable, la acogió en su choza, la cuidó y alimentó, no sin antes advertirle que solo se quedaría hasta que se repusiera.

Esta mujer era Lucrecia, conocedora de la medicina natural y de las plantas medicinales, también una ferviente católica con miedo a las relaciones sexuales con el monje que la llevaría irremediablemente a la condenación de su alma. Como fue irremediable que pasando todas las noches junto a Fray Tomas, terminaran enzarzados como gatos en celo y que esas refriegas apasionadas diera lugar a un embarazo…

Los dos se horrorizaron cuando el niño nació, unos dientes desproporcionados y desarrollados como si de un adulto se tratara, la mitad derecha de la cabeza parecía haberse separado viéndosele el cráneo, el aspecto general era grotesco…

El monje no quería ni verlo y Lucrecia se encargó de cuidarlo hasta que tenía tres años, lo mantuvo escondido a los ojos de otras familias que se habían instalado cerca creando el embrión de una aldea…

Ante la insistencia de Fray Tomas que amenazaba matar al niño si no se lo llevaba de la casa, Lucrecia una noche se lo llevó al monte y los escondió en una cueva de difícil acceso, puso frente a el toda la comida que consiguió y haciéndose la señal de la cruz inversa dijo…adiós hijo de la abominación, que el infierno esté contigo…De mi novela Venganza salvaje. Para seguir leyendo, pulse aquí.

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