¿Acaso no eres tú?. Feliz San Valentin.

¿Acaso no eres tú, la luz del día,
el agua que despierta la mañana,
un fuego que no abrasa, vida mía,
o la brisa que llama a la ventana?.

¿Acaso no eres tú el azul del cielo,
la rosa que engalana mi mesita,
la diosa que regala su consuelo,
o esa luna, que siempre me visita?

Mi preciada fortuna, mi razón,
Una perla, un diamante, mi universo,
la sangre que bombea el corazón.

La única creación con quién converso,
el néctar del amor, mi religión,
¿acaso no eres tú, mi mejor verso?.

Ramon Bonachi

A un sueño, A unos álamos blanco, Gongora

A un sueño

Varia imaginación que, en mil intentos, 
A pesar gastas de tu triste dueño 
La dulce munición del blando sueño, 
Alimentando vanos pensamientos,

Pues traes los espíritus atentos 
Sólo a representarme el grave ceño 
Del rostro dulcemente zahareño 
(Gloriosa suspensión de mis tormentos),

El sueño (autor de representaciones), 
En su teatro, sobre el viento armado, 
Sombras suele vestir de bulto bello.

Síguele; mostraráte el rostro amado, 
Y engañarán un rato tus pasiones 
Dos bienes, que serán dormir y vello.
A unos álamos blanco 

Verdes hermanas del audaz mozuelo
por quien orilla el Po dejastes presos
en verdes ramas ya y en troncos gruesos
el delicado pie, el dorado pelo:

pues entre las ruinas de su vuelo
sus cenizas bajar en vez de huesos,
y sus errores largamente impresos
de ardientes llamas vistes en el cielo,

acabad con mi loco pensamiento
que gobernar tal carro no presuma,
antes que lo desate por el viento

con rayos de desdén la beldad suma,
y las reliquias de su atrevimiento
esconda el desengaño en poca espuma.























Luis de Góngora compuso también tres piezas teatrales, Las firmezas de Isabela (1613), la Comedia venatoria y El doctor Carlino, esta última inacabada y refundida posteriormente por Antonio de Solís...Para saber mas pulse aquí.

Virtud, y vicio


Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro (Pazo de Casdemiro, Pereiro de Aguiar, provincia de Orense, 8 de octubre de 1676-Oviedo, 26 de septiembre de 1764) fue un religioso benedictino, ensayista y polígrafo español. Junto con el valenciano Gregorio Mayans constituye la figura más destacada de la primera Ilustración española.....

Cada mortal (decía Filón, citado por S. Ambrosio {(a) Lib. 1 de Cain, & Abel, tiene dentro del domicilio del alma dos mujeres: la una honesta, pero áspera, y desabrida: la otra impúdica, pero dulce, y amorosa. Aquélla es la virtud; esta la delicia mundana.

Pintó el Sabio Judío la virtud y el vicio según la primera apariencia, o según la opinión del mundo, mas no según la verdad. Es así que comúnmente se concibe la virtud toda asperezas, el vicio todo dulzuras; la virtud metida entre espinas, el vicio reposando en lecho de flores. Pero éste es un error, y el error más nocivo entre cuantas falsas opiniones sustenta la ceguera del mundo. Tentaré en este discurso su desengaño, mostrando que aun en esta vida, prescindiendo del premio, y castigo de la otra, es mucho más molesto, y trabajoso el abandono a los deleites, que la práctica de las virtudes morales, y cristianas. Para esto me serviré de aquellos argumentos, que ofrecen la razón natural, y la experiencia, tomando poco, o nada de las sentencias de Padres, y dichos de Filósofos, de que se pudiera amontonar infinito; porque a quien no persuadieren la experiencia, y la razón, no ha de convencer la autoridad.

Si pudiésemos ver los corazones de los hombres entregados al vicio, presto se quitaría la duda. Mas por reflexión podremos verlos en los espejos de las almas, que son semblantes, palabras, y acciones. Atiéndase bien a estos infelices, y se hallará que ningún otro iguala la turbación de sus semblantes, la inquietud de sus acciones, la desazón de sus palabras. No hay que extrañar: son muchos los torcedores, que los están conturbando en el goce de sus adorados placeres. Su propia conciencia, doméstico enemigo, huesped inevitable, pero ingrato, les está continuamente mezclando con el néctar que beben, el azibar que abominan.

Con enérgica propiedad dijo Tulio, que las culpas de los impíos, representadas en su imaginación, son para ellos continuas, y domésticas furias: Hae sunt impiis assiduae, domestica que furiae {(a) Orat. pro Rosc.}. Estas son las Serpientes, o los Buitres que despedazan las entrañas del malvado Ticio: éstas las Aguilas, que rasgan el corazón del atrevido Prometeo. Considérense los tormentos de un Caín, fugitivo de todos, y aun, si pudiese de sí mismo, errante por montes, y selvas, sin poder jamás arrancar la flecha que le atravesaba el pecho; esto es, la memoria de su delito, como la otra herida Cierva, en quien figuró el gran Poeta la mortal inquietud de aquella Reina enamorada...Para saber más pulse aquí.

Abrojos XXXIII- Abrojos LVIII

Abrojos XXXIII

¿Por qué ese orgullo, Elvira? Que se domen
en ti loca ambición, ruines enojos,
y quítate esa venda de los ojos,
y que esos ojos a lo real se asomen.

Mira, cuando tus ansias vuelo tomen
y te finjan grandezas tus antojos,
bellas, rostro divino, labios rojos,
que unas comen pan duro, otras no comen.

Bajan a los abismos nieves puras
cuando rueda el alud; y se hace fango
después de estar en cumbres altaneras.

¡Ay, yo he visto llorar sus desventuras
a encopetadas hembras de alto rango
sobre el sucio jergón de las rameras!
Abrojos LVIII

¿Que por qué así? No es muy dulce 
la palabra, lo confieso. 
Mas, de esa extraña amargura 
la explicación está en esto: 
después de llorar mis lágrimas 
ásperas como el ajenjo, 
me alborotó el corazón 
la tempestad de mis nervios. 
Siguió la risa al gemido, 
y a la iracundia el bostezo, 
y a la palabra el insulto, 
y a la mirada el incendio; 
por la puerta de la boca 
lanzó su llama el cerebro, 
y en aquella noche oscura, 
y en aquel fondo tan negro, 
con la tempestad del alma 
relampagueó el pensamiento, 
y les salieron espinas 
a las flores de mis versos.
























Según lo que algunos ancianos de aquella ciudad de mi infancia me han referido, uno de mis tatarabuelos tenía por nombre Darío. En la pequeña población conocíale todo el mundo por don Darío; a sus hijos e hijas, por los Daríos, las Daríos. Fue así desapareciendo el primer apellido, a punto de que mi bisabuela paterna firmaba ya Rita Darío; y ello, convertido en patronímico, llegó a adquirir valor legal; pues mi padre, que era comerciante, realizó todos sus negocios ya con el nombre de Manuel Darío...Para saber mas pulse aquí.

Poema de Rosalía de Castro

Del antiguo camino a lo largo,
ya un pinar, ya una fuente aparece,
que brotando en la peña musgosa
con estrépito al valle desciende,
y brillando del sol a los rayos
entre un mar de verdura se pierde,
dividiéndose en limpios arroyos
que dan vida a las flores silvestres
y en el Sar se confunden, el río
que cual niño que plácido duerme,
reflejando el azul de los cielos,
lento corre en la fronda a esconderse.

No lejos, en soto profundo de robles,
en donde el silencio sus alas extiende,
y da abrigo a los genios propicios,
a nuestras viviendas y asilos campestres,
siempre allí, cuando evoco mis sombras,
o las llamo, respóndeme y vienen.

Rosalía de Castro. Aunque fue una asidua cultivadora de la prosa, donde Rosalía sobresalió fue en el campo de la poesía, a través de la creación de las que pueden ser consideradas sus tres obras clave: Cantares gallegos, Follas novas y En las orillas del Sar.

Poemas de José Martí

A bordo

Vela abajo, mozo arriba,
Acá el roto, allá el peñasco,
Ido el sol, recio el chubasco,
Y el barco, no barco, criba:

Gigante el viento derriba
Los hombres de las escalas;
Desatadas van las balas
Rodando por la cubierta,
¡Y yo, en medio a la obra muerta
Vivo, mi hijo en las alas!
Fuera del mundo

Fuera del mundo que batalla y luce 
Sin recordar a su infeliz cautivo, 
A un trabajo servil sujeto vivo 
Que a la muerte temprano me conduce.

Mas hay junto a mi mesa una ventana 
Por donde entra la luz; y no daría 
Este rincón de la ventana mía 
¡Por la mayor esplendidez humana!
tendré mi cara con lágrimas...















José Julián Martí Pérez (La Habana, 28 de enero de 1853, 19 de mayo de 1895) fue un escritor y político cubano. Político republicano democrático, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la guerra del 95 o guerra Necesaria, llamada así a la guerra de Independencia de Cuba. Perteneció al movimiento literario del modernismo...Para saber más pulse aquí.

Glosa...Góngora

 Glosa

Si ociosa no, asistió Naturaleza 
Incapaz a la tuya, oh gran Señora, 
Concepción limpia, donde ciega ignora 
Lo que muda admiró de tu pureza.

Díganlo, oh Virgen, la mayor belleza 
Del día, cuya luz tu manto dora, 
La que calzas nocturna brilladora, 
Los que ciñen carbunclos tu cabeza.

Pura la Iglesia ya, pura te llama 
La Escuela, y todo pío afecto sabio 
Cultas en tu favor da plumas bellas.

¿Qué mucho, pues, si aun hoy sellado el labio, 
Si la naturaleza aun hoy te aclama 
Virgen pura, si el Sol, Luna y estrellas?
Contra los que dijeron... 

Con poca luz y menos disciplina,
al voto de un muy crítico y muy lego,
salió en Madrid la Soledad, y luego
a palacio con lento pie camina.

Las puertas le cerró de la Latina
quien duerme en español y sueña en griego,
pedante gofo, que, de pasión ciego,
la suya reza, y calla la divina.

Del viento es el pendón pompa ligera,
no hay paso concedido a mayor gloria,
ni voz que no la acusen de extranjera.

Gastando, pues, en tanto, la memoria,
ajena envidia, más que propria cera,
por el Carmen la lleva a la Victoria.

Garcilaso de la Vega, sonetos...

Soneto XXV

¡Oh hado ejecutivo en mis dolores, 
cómo sentí tus leyes rigurosas! 
Cortaste el árbol con manos dañosas, 
y esparciste por tierra fruta y flores.

En poco espacio yacen los amores, 
y toda la esperanza de mis cosas 
tornados en cenizas desdeñosas, 
y sordas a mis quejas y clamores.

Las lágrimas que en esta sepultura 
se vierten hoy en día y se vertieron, 
recibe, aunque sin fruto allá te sean,

hasta que aquella eterna noche oscura 
me cierre aquestos ojos que te vieron, 
dejándome con otros que te vean.
Soneto XXX

Sospechas, que en mi triste fantasía 
puestas, hacéis la guerra a mi sentido, 
volviendo y revolviendo el afligido 
pecho, con dura mano noche y día;

ya se acabó la resistencia mía 
y la fuerza del alma; ya rendido 
vencer de vos me dejo, arrepentido 
de haberos contrastado en tal porfía.

Llevadme a aquel lugar tan espantable, 
que, por no ver mi muerte allí esculpida, 
cerrados hasta aquí tuve los ojos.

Las armas pongo ya, que concedida 
no es tan larga defensa al miserable; 
colgad en vuestro carro mis despojos.
























Garcilaso de la Vega, Garcilaso entró a servir en 1520 al rey Carlos I de España en calidad de contino real. Aprendió griego, latín, italiano y francés, así como el arte de la esgrima y a tocar la cítara, el arpa y el laúd...Para saber más pulse aquí.

Romance de Fontefrida.

Fontefrida, Fontefrida, Fontefrida y con amor, 
do todas las avecicas van tomar consolación, 
si no es la tortolica que está viuda y con dolor. 

Por ahí fuera pasar el traidor del ruiseñor, 
las palabras que él decía llenas son de traición; 
Si tú quisieses, señora, yo sería tu servidor. 

Vete de ahí, enemigo, malo, falso, engañador, 
que ni poso en ramo verde, ni en prado que tenga flor, 
que si hallo el agua clara, turbia la bebía yo; 
que no quiero haber marido, porque hijos no haya, no, 
no quiero placer con ellos, ni menos consolación. 

Déjame, triste enemigo, malo, falso, mal traidor, 
que no quiero ser tu amiga ni casar contigo, no.

Un romance es una composición lírica de origen español. Consiste en una serie indefinida de versos generalmente octosílabos con rima asonante en los versos pares 2, 4, 6, 8, etc., y los impares sueltos.

Los romances tenían su origen, según la historia literaria tradicional, menendezpidaliana (propuesta por el filólogo Ramón Menéndez Pidal), en la fragmentación de los cantares de gesta y epopeyas medievales. Los romances surgieron a finales del siglo XIV, cuando los juglares transmitían estos poemas anónimos oralmente...Para saber más pulse aquí.

Oración a la luz. José María Pemán

Señor: yo sé que en la mañana pura
de este mundo, tu diestra generosa
hizo la luz antes que toda cosa
porque todo tuviera su figura.

Yo sé que te refleja la segura
línea inmortal del lirio y de la rosa
mejor que la embriagada y temerosa
música de los vientos en la altura.

Por eso te celebro yo en el frío
pensar exacto a la verdad sujeto
y en la ribera sin temblor del río:

por eso yo te adoro, mudo y quieto:
y por eso, Señor, el dolor mío
por llegar a Ti se hizo soneto.

De niño, José María recibió educación católica en el colegio del Oratorio de San Felipe Neri de Cádiz ​(marianistas), orden que venía huyendo de las leyes laicistas francesas y asentada en Cádiz. Como alumno fue ejemplar, sacando un gran número de sobresalientes y notables, cómo se puede ver en su expediente académico, que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz...Para saber más pulse aquí.

Sonetos de Espronceda y Hernando de Acuña.

Helos allí: junto a la mar bravía
cadáveres están ¡ay! los que fueron
honra del libre y con su muerte dieron
almas al cielo, a España nombradía.

Ansia de patria y libertad henchía
sus nobles pechos, que jamás temieron,
y las costas de Málaga los vieron
cual sol de gloria en desdichado día.

Españoles, llorad; mas vuestro llanto
lágrimas de dolor y sangre sean,
sangre que ahogue a siervos y opresores.

Y los viles tiranos con espanto
siempre delante amenazantes vean
alzarse sus espectros vengadores.

Espronceda
Ya se acerca, Señor, o ya es llegada
la edad gloriosa en que promete el cielo
una grey y un pastor solo en el suelo
por suerte a vuestros tiempos reservada.

Ya tan alto principio en tal jornada
os muestra el fin de vuestro santo celo
y anuncia al mundo, para más consuelo,
un monarca, un imperio y una espada.

Ya el orbe de la tierra siente en parte
y espera en todo vuestra monarquía,
conquistado por vos en justa guerra.

Que a quien ha dado Cristo su estandarte
dará el segundo más dichoso día
en que, vencido el mar, venza la tierra.

Hernando de Acuña..

Dos sonetos de Lope de Vega

Pasé la mar cuando creyó mi engaño 
que en él mi antiguo fuego se templara; 
mudé mi natural porque mudara 
naturaleza el uso, y curso el daño.

En otro cielo, en otro reino extraño, 
mis trabajos se vieron en mi cara, 
hallando, aunque otra edad tanta pasara, 
incierto el bien y cierto el desengaño: 

el mismo amor me abrasa y atormenta 
y de razón y libertad me priva. 
¿Por qué os quejáis del alma que le cuenta? 

¿Que no escriba, decís, o que no viva? 
Haced vos con mi amor que yo no sienta 
que yo haré con mi pluma que no escriba.
Boscán, tarde llegamos. ¿Hay posada? 
Llamad desde la posta, Garcilaso. 
¿Quién es? -Dos caballeros del Parnaso. 
No hay donde nocturnar palestra armada. 

No entiendo lo que dice la criada. 
Madona, ¿qué decís? -Que afecten paso, 
que obstenta limbos el mentido ocaso 
y el sol depingen la porción rosada. 

¿Estás en ti, mujer? -Negóse al tino 
el ambulante huésped. -¡Que en tan poco 
tiempo tal lengua entre cristianos haya! 

Boscán, perdido habemos el camino; 
preguntad por Castilla, que estoy loco 
o no habemos salido de Vizcaya.

Dos sonetos a Sevilla...

Mística de naranja su verbena
colgada en un desmayo de cintura,
se repliega tu blanca arquitectura,
traspasada del mástil y la pena.

En la mañana donde abril resuena
su vara de clavel hecha frescura,
el álgebra de sol, la sombra pura
que a la Giralda te incorpora plena.

Protegido en el oro de ancha torre,
¡qué azul de puerto junto a tu alma corre
reciennacido en nácares de frío!

¡Y qué verdor torero tu costado
si ondula su contorno soleado
en la viva parábola del río...!
«Giralda en prisma puro de Sevilla,
nivelada del plomo y de la estrella,
molde en engaste azul, torre sin mella,
palma de arquitectura sin semilla.

Si su espejo la brisa enfrente brilla,
no te contemples ay, Narcisa en ella,
que no se mude esa tu piel doncella,
toda naranja al sol que se te humilla.

Al contraluz de luna limonera,
tu arista es el bisel, hoja barbera
que su más bella vertical depura.

Resbala el tacto su caricia vana.
Yo mudéjar te quiero y no cristiana.
Volumen nada más: base y altura».

Juan Sierra

Hijo de la tierra...

Hijo de la tierra, 
te arrojó el Jardín. 
Aunque veas sombras 
no quieras lucir.

Tu madre era bella, 
la secan los vientos. 
Tu madre era tierna, 
se quema en el yermo.

Tu madre mordía 
la flor del manzano, 
cuando el hombre puso 
tu vida en su mano.

Tu madre sembraba 
contigo el centeno, 
cuando tú bebías 
la leche en su cuenco.

Hijo de la ira 
de Dios implacable. 
No podrá salvarte 
del odio tu madre.

No duermas, vigila. 
No duermas, despierta. 
Te amenaza fría 
la heredad desierta.
Te persiguen ojos 
sin dulce descanso. 
Te aborrece eterna 
del Creador la mano.

Las gacelas corren: 
correrás tú más. 
Los leones saltan: 
tú debes saltar.

Los arroyos huyen: 
tú tienes que huir. 
Aunque yo lo quiera, 
¡no puedes dormir!

No duermas, escucha. 
No duermas, acecha.

Silbarán las aves 
sobre ramas ebrias
para hacerte leve 
esta oscura tierra.

Escúchame, hijo: 
no duermas, no duermas...

Por todos los siglos, 
¡no duermas, no duermas...

Carmen Conde

Deseos de martirio y A la muerte de Raquel, sonetos

Deseos de martirio.

¡Esposas dulces, lazo deseado,
ausentes trances, hora victoriosa,
infamia felicísima y gloriosa,
holocausto en mil llamas abrasado!

Di, Amor, ¿por qué tan lejos apartado
se ha de mí aquella suerte venturosa
y la cadena amable y deleitosa
en dura libertad se me ha trocado?

¿Ha sido por ventura haber querido
que la herida, que al alma penetrada
tiene con dolor fuerte y desmedido,

no quede socorrida ni curada
y, el afecto aumentado y encendido,
la vida a puro amor sea desatada?

Luisa de Carvajal
A la muerte de Raquel.

Llora Jacob de su Raquel querida
la hermosura marchita en fin temprano,
que cortó poderosa y fuerte mano
del árbol engañoso de la vida.

Ve la purpúrea rosa convertida
en cárdeno color, en polvo vano,
y la gala del cuerpo más lozano
postrada en tierra, a tierra reducida.

"¡Ay!", dice, "¡Gozo incierto! ¡Gloria vana!
¡Mentido gusto! ¡Estado nunca fijo!
¿Quién fía en tu verdor, vida inconstante?

Pues cuando más robusta y más lozana
un bien que me costó tiempo prolijo
me lo quitó la muerte en un instante."

Miguel de Barrios.

Sonetos a Andalucía


Cielo azul entre campos soleados, 
desde Jaén a Córdoba la Llana. 
Una lírica gracia sevillana
y un bálsamo de olivos plateados. 

Carabelas y afanes preparados
al alborear en Huelva la mañana, 
de la gloriosa gesta americana
de marinos por Dios iluminados. 

Cádiz, napoleónica e isleña. 
Gloria mediterránea malagueña. 
Y un mar de fandanguillo en Almería

España admira, absorta y asombrada, 
la infinita belleza de Granada. 
¡Belleza sin igual de Andalucía!
La centenaria piedra al sol dorada;
Bética Madre en quién florece el río.
Campiña que arde al fuego del estío;
jara, espliego y tomillo, cumbre alada.

Por la cultura, tú, romanizada.
Por el Corán se pierde tu albedrío.
Te libra el fuego de la Cruz del frío,
teológico sentir, cristianizada.

Risueña en tus viñedos y olivares,
poetas te coronan de cantares,
prudente y sabia en tu filosofía.

Y entre callejas, plazas y rincones,
un cante jondo enciende corazones.
Y brota del nocturno tu Poesía.



















Juan Morales Rojas, es un poeta y maestro, nace el 17 de junio de 1918 en la calle Almanzor número 34 de Córdoba y muere el 10 de abril de 1991. Fue propietario del Colegio Nuestra Señora de la Fuensanta ubicado en el barrio de Ciudad Jardín...Para saber más pulse aquí.
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