Ludibria mortis


Este mortal despojo, oh caminante,
triste horror de la muerte, en quien la araña
hilos anuda y la inocencia engaña,
que a romper lo sutil no fue bastante,

coronado se vio, se vio triunfante
con los trofeos de una y otra hazaña;
favor su risa fue, terror su saña,
atento el orbe a su real semblante.

Donde antes la soberbia, dando leyes,
a la paz y a la guerra presidía,
se prenden hoy los viles animales.

¿Qué os arrogáis, ¡oh príncipes!, ¡oh reyes!;
si en los ultrajes de la muerte fría
comunes sois con los demás mortales?

¡De nuevo mata a Miguel Ángel Blanco.!


25 AÑOS DESPUÉS

Quien diría que, en julio, un brusco frío,
de lleno congelara nuestras calles,
que de hielo cubriera nuestros valles
y en el alma se hiciera un gran vacío.

Que, de la nieve, el blanco, el tuyo, el mío,
al grito inmenso de millones de ¡ayes!
un ¡basta ya! pintara con detalles
los llantos, el dolor y el griterío.

¿A dónde llega la miseria humana
que en un altar coloca a la miseria
y la adorna de un barro sucio, estanco?

Una vez más se asoma a la ventana
y convierte el dolor en una feria.
¡De nuevo mata a Miguel Ángel Blanco.!

JJRME (Terly)

Hades: el rey del infierno de la mitología griega.


Hades es el soberano del infierno en la mitología griega.

Su nombre, cuyo significado cifra un misterio terrible, a veces se utiliza para designar uno de los reinos infernales griegos: el Hades.

Hades, en realidad, es el Señor del Inframundo, cuya superficie incluye distintas regiones y dependencias tenebrosas.

Desde ese puesto integraba la más antigua trinidad de Occidente, junto sus hermanos: Zeus, Señor del Olimpo, y Poseidón, Señor de los Mares.

Se dice que los Cíclopes, como signo de sumisión, en el remoto tiempo en el que los dioses derrotaron a los Titanes y establecieron el orden en el mundo, le entregaron a Hades un fabuloso casco cristalino que otorgaba la invisibilidad (kuné).

Este episodio, que concluye la Titanomaquia, relata que, tras diez años de conflicto, Gea, la Madre Tierra, profetizó la victoria para Zeus y éste admitía como aliados a todas las criaturas que Cronos había confinado al Tártaro.

Así Zéus sus hermanos, Hades y Poseidón, liberaron a los Cíclopes y a los Hecatonquiros. En reconcimiento Zeus recibió el rayo; Poseidón su tridente, y Hades su casco.

En ocasiones Hades prestar su casco a sus héroes favoritos para ayudarlos en sus empresas.

Esta ambivalencia entre el rigor absolutista del inframundo y la bondad sugire una mayor profundidad filosófica que la del monoteísmo.

La faz piadosa de Hades se hacía extensiva a su pareja: Perséfone, implacable, vigilante de los trabajos forzados a los que sometía a los réprobos, pero amable y permisiva en su contacto con los hombres, por los que se dejaba poseer con desenfrenada alegría.

La etimología Hades es dudosa. Muchos coinciden en que su nombre proviene de la palabra griega Ἀΐδης (Aides), cuyo significado sería "el ciego", aunque literalmente debería traducirse como  "El que no ve".

Con la inefable sabiduría que caracteriza a los mitos griegos, éstos imaginaron que Hades era hijo de Cronos (el Tiempo), y los latinos lo identificaron con Plutón, de rango análogo, horroroso e inestable, que para no ofenderlo con epítetos oscuros se lo llamaba cándidamente "el dispensador de bienes".

Los talmudistas más audaces hicieron a Hades responsable del gobierno y administración del Sheol, vago infierno donde los muertos pierden la conciencia y la capacidad de actuar pero no los recuerdos.

En este contexto, la eternidad se convierte en el peor casitigo inimaginable: una memoria de la vida que sigue mostrándonos, con macabra precisión, las oportunidades que derrochamos, por cobardía o languidez, mientras una procesión interminable de sombras fatigan a Hades con estériles lamentos.

Lobo de mar


Todas las aventuras, en un vaso, 
y los sueños muriendo poco a poco;
la mirada de viejo lobo y loco 
oscurece en el iris de su ocaso. 

En la boca, la pipa, sale al paso
con un aroma clásico y barroco,
se llena de humo amargo y de sofoco 
cualquier arruga próxima al fracaso.

Viejo lobo de mar, rencor y hastío, 
toda historia se copia y se repite
para dejar su sal sobre la arena .

De pelo cano y de ilusión vacío 
los  días van jugando al escondite
en la guarida amarga de la pena.

Ramón Bonachí.

En la selva


Soy como un furtivo en la selva
cuando tu no estas conmigo
perdido en la enredadera
esperando un cruel castigo
con la soledad mas cruda
sufriendo un cruel destino.

Como quieres que te diga
que eres el amor de mi vida
y perdido en la maleza
estoy solo y sin esperanza.

Pero yo te espero aqui
sentado en este camino
por si quieres tu venir 
para sellar mi destino.

Que el mio esta en tus brazos
donde quiero ya tenerte
antes de convertirme en un tronco
sin poder acariciarte.

Vente a la selva mi amor
que te quiero devorar
vente mi rayo de sol
que sin ti no se ni amar.


Julio


Su nombre se reinventa ,reaparece,
y de días longevos se amamanta, 
despierta in situ un nudo en la garganta 
con el trinar jovial que Julio ofrece.

Apenas llega luz , ya se embellece,
rompe con su  silencio, y grita y canta,  
un día más que con clamor  se planta
a los pies de un rubor que crece y crece  .

Hay miles de aventuras por doquier 
que esperan con los brazos extendidos 
dejar de ser un bello atardecer.

Mas ¡Ah!, toda aventura habrá que ver 
si llenamos de nombres y apellidos 
otro mes  que nos viene a  conocer.

Fotografía y poema : Ramón Bonachí.

Te estoy queriendo tanto


¡Te estoy queriendo tanto y no sé por qué te quiero!
¿Será porque en las noches siempre escucho tu canto?
Cuando me apresa el sueño y mis parpados se cierran,
siento que tú llegas para acompañar mi sueño.

¡Te estoy queriendo tanto y no sé por qué te quiero!
¿Será que tus caricias me embelesan el alma?
Me arrullas en suspiros en la noche callada
y cuando me despierto iluminas mi mañana.

¡Te estoy queriendo tanto… Sólo Dios sabe cuánto!
Porque me impregnas de rocío que cae del sereno,
cuando en la madrugada se está bañando el alba
y me regalas tu sonrisa y un te quiero apasionado.

¡Te estoy queriendo tanto... mira de qué manera!
Será porque mis miedos todos los ahuyentas,
llenas los espacios vacíos de mis años,
compartes añoranzas de tiempos que se han ido.

Escuchas la llovizna que acompaña mis días
y con tus dulces besos a mí llega el estío.
Te sumerges en mi oasis de aguas cristalinas...
para bañar tus sueños y que allí se cristalicen.

¡Te estoy queriendo tanto... mira cuánto te quiero...
si no estás en mi vida de pena yo me muero!



Dichoso


Dichoso el que, en tormentas y bonanza,
ha sido consecuente con sus actos, 
y ha dejado los gráficos exactos 
para quien quiera darles remembranza.

De igual a igual, la muerte nos alcanza, 
sin dejar direcciones ni contactos, 
solo van a quedar leves e intactos 
instantes sopesando la balanza.

No sé si soy quien soy, o quien quisiera;
a veces me preocupa demasiado 
no dejar ni una huella cuando muera  

Un recuerdo sincero en el legado
que muestre lo que soy por dentro y fuera  
y abandere orgulloso mi pasado.

Fotografía y poema Ramón bonachí.

Un poco de romanticismo


Mi corazón te amará hasta el último latido, como las aves que comparten toda una vida de vuelo, y tú para mí, amor mío, eres la mejor compañera de viaje que podría tener.

Recuerdo aquel primer beso húmedo con la nostalgia que solo los años te pueden enseñar, lo recuerdo siempre entre sonrisas porque mi hizo descaradamente feliz.

A veces me recuerdas al canto de los pájaros, porque incluso en el más fúnebre de mis despertares sabes conjugarle una sonrisa a mi corazón, te amaré con la fuerza de los vientos hasta que la tierra nos separé.

 Solo tuyo seré, siempre que tú quieras, a nadie más amaré pues tuyas son mis entrañas. Con el paso de los días envejeceré con la ternura de tus ojos.

Quiero que despiertes a mi lado, porque ver como te iluminan los primeros tenues rayos de sol me da la suficiente vitalidad como para aguantar todo el día.

El arte de amar no se enseña en las escuelas, yo lo aprendí de ti y trato de mejorarlo cada día, aunque parezca imposible, con tesón y esfuerzo siempre puedo llegar superarlo.

Sin ti a mi lado todo pierde sentido, todo es una lúgubre sombra que se esconde entre las entrañas de la larga noche de los tiempos.

Podría observarte durante horas, me encantan los pequeños detalles de tu esvelto cuerpo, me gustaría conocerlos todos, hasta el más mínimo detalle: las pecas de la cara, la marca de la barriga, esa marca detrás de la oreja.

Me gustaría compartir contigo cada soplo de aire, cada segundo de experiencia y toda la nostalgia que cabe en un recuerdo.

Aunque no te lo parezca mi tranquilidad es más endeble de lo que parece, y es que detrás de esta apariencia de muro impenetrable se esconde un corazón de cristal que teme enfrentarse al martillo de tu ausencia.

Cuando toco tus dulces manos, suavemente, acariciándolas, me siento el hombre más feliz del mundo, me carga las energías para subir al Himalaya y bajarlo.

Homenaje a San Juan de la Cruz


Sólo quien se entrega recibe.
Huele, quien renuncia al olfato,
un olor prodigioso. ¡Vive,
misterïoso desacato!

Y así de pronto asciende ya
de las rosas de primavera
fragancias de lo que será
en la cima de lo que era.

Y el alma, desde ese momento,
puede, en la variedad del mundo,
escuchar la canción del viento
y contemplar el mar profundo.

Nació en Boal, Asturias, en 1923. A los dos años sus padres se trasladaron a Oviedo, donde transcurrieron su niñez y adolescencia. Estudió los dos primeros años de la carrera de Filosofía y Letras en Oviedo y se trasladó a Madrid a los diecinueve años para concluirlos en 1946 en la Universidad Central, hoy Complutense, con premio extraordinario. En esa misma universidad se doctoró en 1949 con la primera tesis en España sobre un escritor aún vivo, Vicente Aleixandre, poeta de la Generación del 27 galardonado más tarde con el Premio Nobel de Literatura (1977). Su tesis fue publicada con gran éxito (La poesía de Vicente Aleixandre, 1950) y sigue considerándose hoy el mejor y más profundo estudio sobre la poesía de este autor., para saber más pulse aquí.

Por nosotros


Instantes eternos que por nosotros esperan,
sueños tangibles que por ambos sobreviven,
minutos vitales que a nuestro favor cooperan,
poemas lujuriosos que desde ya se escriben.

Hay hechos hermosos que están por pasar,
lugares especiales que nos reservan espacio,
segundos de gran pasión ansiosos por llegar
y el tiempo, el cómplice, pasando despacio.

Palabras de verdadero amor esperan turno
para ser dichas ya no a distancia, en directo,
qué importa si el ambiente es o no nocturno,
total para vernos, sabemos que será perfecto.

Hay canciones que por nosotros aguardan
para traernos a todo dar a nuestra memoria
páginas de amor que no demoran, no tardan
en embellecer con sus letras nuestra historia.

Abrazos fuertes que por nosotros sí existen 
entre dos cuerpos siempre bien combinados,
unos besos queriendo salir y ahora se resisten
a un minuto, un segundo más sin ser dados.

Nos susurra el viento en todos sus soplidos
que por nosotros feliz con amor ha soplado,
pues no hablamos de dolores ni de olvidos
ni de resentimientos con causa en el pasado.

Hay en el destino nuestro a esta hora una cita
y Dios acepta que la misma debe cumplirse
y una historia de amor que se volvió infinita
que por amor con su permiso, ha de escribirse.


Espíritus de los muertos, Edgar Allan Poe


Tu alma, sobre la tumba de piedra gris
a solas yacerá con sombríos pensamientos;
Nadie, en toda esa intimidad, penetrará
en la delgada hora de tu Secreto,

Sé silencioso en esa quietud,
la cual no es Soledad, ya que
Los Espíritus de los Muertos,
quienes te precedieron en la Vida,
en la Muerte te rodearán,
y con Sombras, tu quietud enlazarán;

La Noche, tan clara, se oscurecerá,
y las estrellas nos arrebatarán su brillo
desde sus altos tronos en el Cielo,
con su luz de esperanza para los mortales,
pero sus esferas rojas, apagadas,
en tu hastío tendrán la forma de Fiebre y Llamas,
y te reclamarán para siempre.

Ahora son pensamientos que no desterrarás,
ahora son visiones casi desvaneciéndose;
de tu Espíritu no pasarán jamás,
como la gota de rocío muere sobre la hierba

La brisa, aliento de Dios, es inmóvil,
y la niebla sobre la colina
Sombría, sombría, y a la vez intocable,
Es una Señal y un Símbolo.
¡Cómo se extiende sobre los árboles,
Misterio de Misterios!


El señor Fasto


La familia tenía un vecino, el señor Fasto, que pretendía a la señora. Era un tipo avaricioso que se disfrazaba como un tipo amable y atento con la familia pero en realidad era lo contrario.

Un día los niños salieron a jugar al patio de la casa y se encontraron con una vereda que subía a un pequeño monte, los niños guiados por la curiosidad siguieron la vereda aquella. Al final de ésta se encontraron con un viejo pozo de roca que al parecer no contenía agua, estaba cegado y arruinado, pero aún contenía el torno para sacar el agua con la cubeta. Los niños accidentalmente tiraron la cubeta al pozo, en ese momento la madre preocupada llamó a los niños.

Al otro día los niños volvieron donde el pozo y para su sorpresa la cubeta que habían arrojado estaba en el mismo lugar de siempre pero había una nota dentro de ella que decía:
TENGO HAMBRE
Los niños, sin importarles mucho de quién provenía la carta, fueron a su casa y llevaron una jugosa pieza de pollo al pozo y la bajaron con la cuerda.

Al otro día los niños volvieron al pozo y ¡oh sorpresa! la cubeta estaba llena de monedas de oro y alhajas. Desde ese día los niños llevaron comida suculenta y a cambio tenían su magnífica recompensa.

Al prometido de la madre de los niños, el señor Fasto, se le hacía raro que los niños escondieran comida durante la cena y además ya los había visto llegar con monedas; se le hizo muy extraño, así que una noche se encaminó al pozo y comenzó a bajar por la cuerda hacia el fondo....

Al otro día los niños regresaron al lugar del pozo y se encontraron que en la cubeta había una cantidad de oro inimaginable, ropa desgarrada y sangrienta y otra nota que decía:
¡GRACIAS POR EL BANQUETE!...¡QUIERO MÁS!


La guadaña, (Toque de arrebato)


Segar la vida en plena primavera
sin esperar del grano la cosecha
es arrancar de cuajo las espigas
pisotear la mies que aun está fresca.

Es arrancar las tiernas amapolas
desalojar los guarnecidos nidos
desarraigar de un tajo la esperanza
y sepultar la vida en el camino.

Mano brutal que empuña su guadaña
por la tormenta de odio enloquecida
y entra en la mies con fuego en la mirada
para escañar la llama de la vida.

Hoz demencial, puñal de media luna
parca guiada por mano criminal
rayo de muerte, tornado de locura
hablas de Alá pero eres Satanás.

¡Cuánto dolor temblando en cada tallo!
cuando la helada revienta tus semillas
cuando una mano de acero te arrebata
empuñando sus hoces asesinas.


Por los pliegues de mi alma


Por los pliegues de mi alma
se estan gestando temblores
por no tener tus caricias
tus abrazos y tus olores.

Y es que ya te extraño tanto
y te echo tanto de menos
que me sumo en mil quebranto
preñados de mil venenos.

¿Que puedo decirte más?
si en vida estoy en la muerte
por no poderte abrazar.

Vente a ver si ya nos vemos
que prefiero por fin verte
aunque sea en el averno.


Remembranzas


Pasados tantos años, con gran dolor os digo
que tengo remembranzas de mi calle primera,
allí está casi todo, como diciendo, ¡espera!
que puede que haya tiempo de ver al viejo amigo.

Piso los adoquines del ayer que persigo,
sin dejar de mirar las grietas de la acera,
compañera de juegos, por años compañera
de risas y de gritos, detrás de algún postigo.

La calle sigue núbil esperando su boda
mas no quedan colores, son marcas fronterizas;
huelen a naftalina por culpa de la moda.

¿Serán las remembranzas arenas movedizas?
pues me engulle un silencio que luego se acomoda
dejando a mi regreso, señales y balizas.

Fotografía y poema Ramón bonachí.

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