La España negra V

En los verdes olivares
donde comienza mi pena,
donde siento mis pesares
doblegarse en fría arena,
me faltan ojos y manos
para recoger cosecha.

En los capazos están
todo el pan de nuestra cena
y ese vestido colorado
que luciré en Noche Buena.
Si me preguntan ustedes 
como bien dice el poeta...
¿de quién son esos olivos?
¡ni lo sé, ni me interesa! 
que solo quiero de ellos
lo que me den de cosecha.

El hambre es un perro negro
que muerde y que te ahoga,
el alimento, el remedio,
y la escasez es la soga.

Clotilde Roman
Derechos reservados.

Góngora, sonetos satíricos...


Señores Corteggiantes, ¿quién sus días 
De codicioso gasta o lisonjero 
Con todos estos príncipes de acero 
Que me han desempedrado las encías?

Nunca yo tope con Sus Señorías, 
Sino con media libra de carnero, 
Tope manso, alimento verdadero, 
De Jesuitas sanctas Compañías.

Con nadie hablo, todos son mis amos, 
Quien no me da, no quiero que me cueste; 
Que un árbol grande tiene gruesos ramos.

No me pidan que fíe ni que preste, 
Sino que algunas veces nos veamos, 
Y sea el fin de mi soneto éste.

El Conde mi señor se fue a Napoles; 
El Duque mi señor se fue a Francia: 
Príncipes, buen viaje, que este día 
Pesadumbre daré a unos caracoles.

Como sobran tan doctos españoles, 
A ninguno ofrecí la Musa mía; 
A un pobre albergue sí, de Andalucía, 
Que ha resistido a grandes, digo soles.

Con pocos libros libres (libres digo 
De expurgaciones) paso y me paseo, 
Ya que el tiempo me pasa como higo.

No espero en mi verdad lo que no creo: 
Espero en mi conciencia lo que sigo: 
Mi salvación, que es lo que más deseo.

























Durante una estancia en la Corte de Valladolid se enemistó con Quevedo, a quien acusó de imitar su poesía satírica bajo pseudónimo. En 1609 regresó a Córdoba y empezó a intensificar la tensión estética y el barroquismo de sus versos. Entre 1610 y 1611 escribió la Oda a la toma de Larache y en 1613 el Polifemo, un poema en octavas que parafrasea un pasaje mitológico de las Metamorfosis de Ovidio, para saber más pulse aquí.

Mi Antonio Maria, poema Lorquiano

Cuando la luz de la luna
se suicida en los barrancos
y el canto de la zumaya
se despeña por el llano,
viene mi Antonio María
por la senda, larga y fría.
Viene contento y cantando
y en el pecho la alegría.

¡Amor de mis soledades
la sangre me va gritando
y en el telar de mis ojos
el quemazón por mirarlo!

¿Qué tiene mi Antonio María,
que aunque la noche sea agravios
y sus pies en peña andando,
no le pesa el duro camino,
sólo pa´ besarme los labios?

Clotilde Roman
Derechos reservados.

Verde que te quiero verde

Verde que te quiero verde
para que vistas tu alma
del verde de los olivos
de tomillo y mejorana.

Y sazonado tu cuerpo
con semillas de albahaca
lo regaré con mis besos
y gotas de rocío temprana.

Y en un campo verde verde
con el sol de la mañana
con las hojas en tu vientre
sentirás repleta el alma.
En ese verde me pierdo
y en tu vientre aprisionado,
quiero sentirme fundido
con tu alma y muy cayado.

Te están vistiendo de verde
las aceitunas caídas
y la bandera mas rebelde
de toda mi Andalucía.

Cuando tu garganta grite
entre el verde de los campos,
verde quiero que te excites
para que me siga amando.

















Verde crayolita

A mi querida...


Ven, dulce amiga, que tu amor imploro
Luzca en tus ojos esplendor sereno,
Y baje en ondas al ebúrneo seno
De tus cabellos fúlgidos el oro.

¡Oh mi único placer! ¡oh mi tesoro!
¡Cómo de gloria y de ternura lleno,
Estático te escucho y me enajeno
En la argentada voz de la que adoro!

Recíbate mi pecho apasionado:
Ven, hija celestial de los amores,
Descansa aquí donde tu amor se anida.

¡Oh! nunca te separes de mi lado;
Y ante mis pasos de inocentes flores
Riega la senda fácil de la vida.



José María Heredia José María Heredia y Heredia, también conocido como José María Heredia y Campuzano (Santiago de Cuba, 31 de diciembre de 1803; Ciudad de México,  de mayo de 1839) fue un poeta nacido en Cuba considerado como el primer poeta romántico de América, el iniciador del romanticismo en Latinoamérica​ y uno de los poetas más importantes de la lengua española. Es conocido como el "Cantor del Niagara" y fue nombrado poeta nacional de Cuba...para saber más pulse aquí.

Sonetos de Garcia Lorca, Noche arriba los dos con luna llena,

¡Esa guirnalda! ¡Pronto! ¡Que me muero! 
¡Teje deprisa! ¡Cantal ¡Gime! ¡Canta!
Que la sombra me enturbia la garganta 
y otra vez viene y mil la luz de enero.

Entre lo que me quieres y te quiero, 
aire de estrellas y temblor de planta 
espesura de anémonas levanta 
con oscuro gemir un año entero. 

Goza el fresco paisaje de mi herida, 
quiebra juncos y arroyos delicados, 
bebe en muslo de miel sangre vertida. 

Pronto ¡pronto! Que unidos, enlazados,
boca rota de amor y alma mordida, 
el tiempo nos encuentre destrozados.
Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadena

Noche abajo los dos. Cristal de pena,
llorabas tú por hondas lejanías.
Mi dolor era un grupo de agonías
sobre tu débil corazón de arena.

La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado 
de una sangre sin fin que se derrama. 

Y el sol entró por el balcón cerrado 
y el coral de la vida abrió su rama 
sobre mi corazón amortajado.






















Como dramaturgo se le considera una de las cimas del teatro español del siglo xx, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo. Murió fusilado por las autoridades franquistas un mes después del golpe de Estado con el que tuvo lugar el inicio de la Guerra Civil Española. Para saber más pulse aquí.

Sobre tu piel...

Sobre la piel, tus temblores
sobre tus labios suspiros,
de tus labios surgen flores
cuando a los ojos te miro.

Y cautivas con tu mirada
mi sonrisa en la mañana
y el deseo queda prendido
en el fondo de mi alma.

Si esa sonrisa pudiera
en tierra fértil plantar
las mismas aves serian
feliz por la eternidad.
Quiero devorar tu boca
fundir tus risas en mi pecho,
que tus sonrisas provocan
mi comunión con el cielo.

Sobre mi piel tu derramas
fragancia de adormideras
y mi piel adormecida
se queda siempre a tu vera.

Todo los besos furtivos
que sobre mi piel tu das
quedan por siempre prendidos
para no morir jamas...

Sobre tu piel crayolita

El tatuaje...

En la suave piel canela
de una perdida ilusión,
hay grabado un corazón
que perdió su alma gemela.

Empezó a latir primero
con una copa de vino,
y embriagado en su destino
se abrió en par por un “te quiero”.

Pero el rugir de las olas, 
y el azul verde del mar,
dejaron el verbo amar
dentro de las caracolas,.
Bajo la luz de la luna
el pulso se aceleraba
pues el amor se alejaba
sin mediar palabra alguna.

Hoy la pena ha prosperado,
se arrastra por la bahía,
y es tan grande la agonía
que deja un sabor salado.

Tatuado sobre la piel
un corazón se estremece,
y el recuerdo que aparece
cuando llega algún bajel.

Ramon Bonachi

Inspirado en Rafael de Leon (El Tatuaje)

Te estoy extrañando tanto cariño mío...


Cuando por razones externas a nosotros, pasamos poco tiempo juntos, no te imaginas, la sensación de alejamiento y soledad que siento...

Se que nada tiene que ver con nuestros sentimientos que son intensos, solo es la necesidad interior de estar mas tiempo contigo la que me hace sentir eso.

Te estoy extrañando tanto cariño mío...deseo tanto tenerte en mis brazos y hacerte feliz.
Eres mi vida, mi tormento y te necesito como el aire que respiro, te amo y te deseo...quiero hacer realidad tantas ilusiones, tantos deseo de ti....

Quiero recorrerte lentamente...primero con la mirada como si quisiera a través de tus ojos, meterme dentro de ti y con mi lengua...grabar tu nombre en cada zona de tu piel, tu cuello...tu espalda, toda tu y conocer cada recoveco de tu cuerpo mientras reaccionas a mis besos...

Quiero notar como tu deseo florece ,ver tu excitación, contemplar tu cara mientras  siento tu placer intenso, excitante, salvaje, lujurioso...y después amarte bruscamente, intensamente, profundamente hasta el delirio...tus jadeos y gemidos serán el premio al deseo y amor que te tengo...

Te extraño crayolita

La manca y el espejo. Rosalia de Castro y Jorge Luis Borges

Que mi dedito lo cogió una almeja, 
y que la almeja se cayó en la arena, 
y que la arena se la tragó el mar. 
Y que del mar la pescó un ballenero 
y el ballenero llegó a Gibraltar; 
y que en Gibraltar cantan pescadores: 
«Novedad de tierra sacamos del mar, 
novedad de un dedito de niña: 
¡la que esté manca lo venga a buscar!»

Que me den un barco para ir a traerlo, 
y para el barco me den capitán, 
para el capitán que me den soldada, 
y que por soldada pide la ciudad: 
Marsella con torres y plazas y barcos, 
de todo el mundo la mejor ciudad, 
que no será hermosa con una niñita 
a la que robó su dedito el mar, 
y los balleneros en pregones cantan 
y están esperando sobre Gibraltar

Rosalia de Castro
¿Por qué persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?

Eres el otro yo de que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.

El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas

que somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro, a otro…

Jorge Luis Borges

Náufragos...

A veces estando vivo se está muerto
con el alma ausente llena de dolor
tu llegaste para aliviar sufrimientos
y llenar mi vida de luz y color.

Tu no estabas exenta de dolores propios
unimos fuerzas para recuperar la ilusión
y posaste tu ternura sobre mis ojos
y cerraste todas las heridas de mi corazón.

Aunque hace tanto años, yo lo recuerdo
como el mayor regalo que alguien me ha dado
hoy quiero devolverte lo regalado
con mis versos por ti tan enamorado.
Tu sufrias por tus propias perdidas
de esos amores lejanos que un día se fué
como náufragos que se agarran a una tabla
en nuestro mutuo navegar me llenaste de fé

Sacaste a flote mi corazón moribundo
despertandome de nuevo toda la ilusión
fuiste desde entonces todo mi mundo
devolviendome la vida con tu inmenso amor.

Ya no suelo escribir este tipo de poemas
porque los sufrimientos antiguos quedaron
muy lejos dentro de mi memoria
pero muy cerca de tan hermoso pasado...

Gracias crayolita

Poemas de Rosalia de Castro

Viéndome perseguido por la alondra
que en su rápido vuelo
arrebatarme quiso en su piquillo
para dar alimento a sus polluelos,
yo, diminuto insecto de alas de oro,
refugio hallé en el cáliz de una rosa,
y allí viví dichoso desde el alba
hasta la nueva aurora.

Mas aunque era tan fresca y perfumada
la rosa, como yo no encontró abrigo
contra el viento, que alzándose en el bosque
arrastróla en revuelto torbellino.

Y rodamos los dos en fango envueltos
para ya nunca levantarse ella,
y yo para llorar eternamente
mi amor primero y mi ilusión postrera.
Vosotros que del cielo que forjasteis
vivís como Narciso enamorados,
no lograréis cambiar de la criatura
en su esencia, la misma eternamente,
los instintos innatos.

No borraréis jamás del alma humana
el orgullo de raza, el amor patrio,
la vanidad del propio valimiento,
ni el orgullo del ser que se resiste
a perder de su ser un solo átomo.

Rosalia de Castro representa junto con Eduardo Pondal y Curros Enríquez una de las figuras emblemáticas del Rexurdimento gallego, no solo por su aportación literaria en general y por el hecho de que sus Cantares gallegos sean entendidos como la primera gran obra de la literatura gallega...para saber mas pulse aquí.

Intentando soñar...

Hoy he intentado soñarte
cuando a solas me acuesto
y en el sueño estoy esperandote
para besarte al momento.

Y en el sueño no apareces
las horas pasan despacio
y el alma se me estremece
porque no te estoy besando.

¿Porque me estoy despertando?
si aún no has aparecido,
cierro los ojos de nuevo
para soñar que has venido...
La cara se me ilumina
cuando en mis sueños me besas
por fin está el alma mía
olvidando mis tristezas...

Quédate corazón mío
que la noche es muy larga
cuando tu no estas conmigo
para besarme hasta el alma.

Ya si puedo despertar
con la alegría en mi pecho
por haberte podido besar
muy abrazados en el lecho...

Dos sonetos don Luis de Gongora

A Júpiter

Tonante monseñor, ¿de cuándo acá 
Fulminas jovenetos? Yo no sé 
Cuánta pluma ensillaste para el que 
Sirviéndote la copa aún hoy está.

El garzón frigio, a quien de bello da 
Tanto la antigüedad, besara el pie 
Al que mucho de España esplendor fue, 
Y poca, mas fatal, ceniza es ya.

Ministro, no grifaño, duro sí, 
Que en Líparis Estérope forjó 
(Piedra digo bezahar de otro Pirú)

Las hojas infamó de un alhelí, 
Y los Acroceraunios montes no. 
¡Oh Júpiter, oh, tú, mil veces tú!
Al serenísimo Infante Cardenal 

Purpúreo creced, rayo luciente 
Del Sol de las Españas, que en dorado 
Ya trono el Tíber os verá sagrado 
Leyes dar algún día a su corriente.

De coronas entonces vos la frente, 
Vuestro Padre de orbes coronado, 
Deba el mundo un redil, deba un cayado 
A vuestras llaves, a su espada ardiente.

Creced a fines tan esclarecidos, 
Oh vos, a cuyo glorïoso manto 
Sombra son eritreos esplendores,

Y en quien debidamente repetidos 
De vuestros dos se ven progenitores 
El nombre, lo católico, lo santo.





















La crítica desde Marcelino Menéndez Pelayo ha distinguido tradicionalmente dos épocas o dos maneras en la obra de Góngora: el ¡Príncipe de la Luz¡, que correspondería a su primera etapa como poeta, donde compone sencillos romances y letrillas alabados unánimemente hasta época Neoclásica, y el ¡Príncipe de las Tinieblas¡, en que a partir de 1610, en que compone la oda A la toma de Larache se vuelve autor de poemas oscuros e ininteligibles...Para saber más pulse aquí.

Dos sonetos de Meléndez Valdés

Las blandas quejas de mi dulce lira,
mil lágrimas, suspiros y dolores
me agrada renovar, pues sus rigores
piadoso el cielo por mi bien retira.

El dichoso zagal que tierno admira
su linda zagaleja entre las flores
y de su llama goza y sus favores,
alegre cante lo que Amor le inspira.

Yo llore solo de mi Fili airada
el altivo desdén con triste canto,
que el eco lleve al mayoral Jovino,

alternando con cítara dorada,
ya en blando verso, o dolorido llanto,
las dulces ansias de un amor divino.
Los ojos tristes, de llorar cansados,
alzando al cielo, su clemencia imploro;
más vuelven luego al encendido lloro,
que el grave peso no los sufre alzados.

Mil dolorosos ayes desdeñados
son, ¡ay!, tras esto de la luz que adoro;
y ni me alivia el día, ni mejoro
con la callada noche mis cuidados.

Huyó a la soledad, y va conmigo
oculto el mal, y nada me recrea;
en la ciudad en lágrimas me anego;

aborrezco mi ser, y aunque maldigo
la vida, temo que la muerte aun sea
remedio débil para tanto fuego.




















Era de familia hidalga; su padre era Juan Antonio Meléndez Valdés y su madre María de los Ángeles Díaz Cacho, y tuvo numerosos hermanos; tras su nacimiento la familia se instaló en Almendralejo y a los siete años de edad se quedó huérfano de madre. En 1767 viajó a la corte para estudiar bajo la tutela de su hermano mayor Esteban. Para saber más pulse aquí
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